
Joyas al Sol

Nora Roberts


Para Ruth Ryan Lagan
Triloga irlandesa (Saga de los Gallaghers de Ardmore):
"Jewels of the Sun" (Joyas del Sol)
"Tears of the Moon" (Lgrimas de la Luna)
"Heart of the sea" (Corazn del mar)
Ttulo original: Jewels of the Sun
Traduccin del ingls: Joanna Legido
Edicin electrnica: Z.N.
 1999 Nora Roberts
 2002 Suma de Letras, S.L.

NDICE
Nota de la autora        3
CAPTULO 1        4
CAPTULO 2        12
CAPTULO 3        19
CAPTULO 4        27
CAPTULO 5        36
CAPTULO 6        43
CAPTULO 7        52
CAPTULO 8        59
CAPTULO 9        68
CAPTULO 10        76
CAPTULO 11        85
CAPTULO 12        92
CAPTULO 13        99
CAPTULO 14        107
CAPTULO 15        114
CAPTULO 16        122
CAPTULO 17        131
CAPTULO 18        138
CAPTULO 19        145
CAPTULO 20        153

Nota de la autora
Queridos lectores:

Aquellos que ya estn familiarizados con mis libros saben que Irlanda es uno de mis lugares favoritos para visitar, en la vida real y en la ficcin. Es un pas de
dramticos acantilados y apacibles campos. Un lugar de mito, magia y leyenda. En Joyas del sol he tomado algunos de esos mitos y creado mi propia leyenda.
Poda haber sucedido.
Me gustara que conocieran a los Gallaghers de Ardmore: Aidan, Shawn y Darcy, que regentan el pub local de ese bonito pueblo costero del condado de Waterford. No
lejos del pueblo hay una casa de campo, un sitio mgico donde una solitaria americana viene a explorar sus races y su corazn.
No estar sola en la casa porque hay otra mujer solitaria, que resulta ser un fantasma.
Con la ayuda de un prncipe de las hadas, que am aunque no con sabidura, Aidan Gallagher de Ardmore y Jude Frances Murray de Chicago hallarn su lugar y darn
el primer paso para romper el hechizo de cien aos.
Me gustara transportarles a Irlanda conmigo, a travs de las puertas del pub de Gallagher's, donde el fuego crepita y las pintas aguardan. Tengo una historia que
contarles.


Nora Roberts



Ven, oh, criatura humana!
a los bosques y aguas solitarias
con un hada en cada mano
pues hay ms llanto en el mundo del que puedes comprender.

W. B. Yeats

CAPTULO 1
Evidentemente, sin lugar a dudas, haba perdido la cabeza.
Siendo psicloga, debera saberlo.
Todos los indicios apuntaban a ello, haban estado ah, rondndole y pululando durante meses. Los nervios a flor de piel, el mal humor, la tendencia a soar despierta 
y a despistarse. Haba tenido falta de motivacin, de energa, de determinacin.
Sus padres le haban comentado, con la delicadeza que les caracterizaba: Venga, t puedes hacerlo mejor, Jude. Sus compaeros de trabajo haban empezado a mirarla 
disimuladamente, con una discreta compasin aun manifiesto desagrado. Haba llegado a detestar su trabajo, a sentirse molesta con sus alumnos, a sacarles una docena 
de insignificantes faltas a sus amigos y familiares, a sus compaeros de trabajo y superiores.
Cada maana, la simple tarea de levantarse de la cama y vestirse para las clases del da haba adquirido la magnitud de escalar una montaa. Peor an, una montaa 
por la que no senta inters alguno ni en veda de lejos, y menos en escalada.
Y luego vino el comportamiento precipitado e impulsivo. Ah, s, eso result ser el indicio determinante. La equilibrada Jude Frances Murray, de una de las ramas 
ms slidas de los Murray de Chicago, hija sensata y abnegada de los mdicos Linda y John K. Murray, haba dejado su trabajo.
No es que se tomase un ao sabtico en la universidad, no es que se pidiera unas semanas de permiso, sino que haba dejado su trabajo, justo en mitad del semestre.
Por qu? No tena ni la menor idea.
Haba sido una sorpresa tanto para ella como para el decano, para sus compaeros y sus padres.
Acaso haba reaccionado de ese modo hace dos aos cuando su matrimonio se haba ido a pique? Por supuesto que no. Simplemente haba seguido con su rutina: sus clases, 
sus estudios, sus citas. Todo haba marchado sobre ruedas incluso mientras inclua en su agenda las citas con los abogados y archivaba ordenadamente los papeles 
que simbolizaban el final de una unin.
No es que hubiera existido mucha unin, ni siquiera que hubiera habido muchas dificultades para los abogados en legalizar el fin de la relacin. Un matrimonio que 
haba durado poco menos que ocho meses no generaba muchos los ni problemas. Ni pasin.
Fue precisamente la pasin, supuso Jude, lo que haba faltado. Si la hubiera tenido, William no habra abandonado su piso para irse con otra mujer casi antes de 
que el ramo nupcial de flores se marchitara.
Pero no tena sentido darle vueltas al asunto en este preciso instante. Ella era lo que era. O haba sido lo que era, se corrigi. Y slo Dios saba lo que era ahora.
Ese quizs se era el problema, pens. Haba estado al lmite, se haba asomado al oscuro y vasto mar de uniformidad, de monotona y de tedio que formaba parte de 
Jude Murray. Haba girado los brazos, retrocedido precipitadamente del borde, y se haba ido corriendo y gritando.
No era nada habitual en ella.
Al pensarlo, le daban unas palpitaciones tan fuertes que se preguntaba si poda ser un infarto, y esto sera la gota que colmara el vaso.

CATEDRTICA AMERICANA HALLADA MUERTA EN UN VOLVO ALQUILADO

Sera un obituario extrao. Quizs llegara a publicarse en el Irish Times, que a su abuela tanto le gustaba leer. Por supuesto que sus padres se quedaran atnitos. 
Era una muerte tan indecorosa, pblica, embarazosa. Completamente inapropiada.
Naturalmente tambin se quedaran afligidos, pero sobre todo estaran desconcertados. En qu demonios estara pensando la chica al irse a Irlanda cuando tena una 
prspera carrera y un precioso piso a orillas del lago?
Lo achacaran a la influencia de la abuela.
Y claro, tendran razn, al igual que la tuvieron desde el momento en que fue concebida en un apareamiento de muy buen gusto, precisamente un ao despus de la boda.
Aunque no estaba dispuesta a imaginrselo, Jude estaba segura de que las relaciones sexuales de sus padres eran siempre de un gusto exquisito y precisas. Un poco 
como los ballets tradicionales de buena coreografa que tanto les gustaban.
Y qu haca sentada en un Volvo alquilado, con el maldito volante en el maldito lado contrario del coche, y pensando en las relaciones sexuales de sus padres?
Lo nico que poda hacer era presionar los prpados hasta que la imagen se desvaneciera.
Esto, se dijo a s misma, era justo el tipo de cosas que sucedan cuando uno se volva loco.
Respir hondo una vez, despus otra. Oxgeno para despejar y tranquilizar la mente. Tal como lo vea, ahora le quedaban dos posibilidades. Podra sacar las maletas 
del coche, entrar en el aeropuerto de Dubln, devolver las llaves al de la agencia de alquiler, de pelo color rojizo zanahoria y sonrisa kilomtrica, y reservar 
un vuelo de regreso a casa.
Por supuesto que ya no tena trabajo, pero poda vivir de su cartera de acciones tan ricamente durante algn tiempo, gracias a Dios. Tampoco tena ya el apartamento 
porque se lo haba alquilado a esa simptica pareja para los prximos seis meses, aunque si decidiese volver a casa, se podra quedar con la abuela durante un tiempo.
Y la abuela la mirara con esos preciosos ojos de color azul apagado, llenos de decepcin. Jude, querida, siempre llegas al lmite del deseo de tu corazn. Porqu 
nunca puedes dar ese ltimo paso?
No lo s. No lo s Abatida, Jude se tap la cara con las manos y se balance. Fue idea tuya que yo viniese aqu, no ma. Qu voy a hacer en la casa de campo 
de Faerie Hillen los prximos seis meses? Ni siquiera s cmo conducir el maldito coche.
Estaba a punto de romper en llanto. Senta cmo le invada la garganta, le zumbaba en los odos. Antes de verter la primera lgrima, ech hacia atrs la cabeza, 
cerr los ojos con fuerza y se maldijo. Las lloreras, pataletas, sarcasmo y otros comportamientos por el estilo constituan nicamente diversos mecanismos de defensa. 
La haban educado para entender estos comportamientos, la haban enseado a reconocerlos. Y no iba a caer en ello.
Pasa a la siguiente escena, Jude, idiota pattica. Hablando contigo misma, llorando en un Volvo, demasiado indecisa, demasiado paralizada para arrancar el coche 
y partir, maldita seas.
Volvi a resoplar y enderez los hombros.
Segunda opcin, dijo entre dientes. Termina lo que has empezado.
Le dio a la llave de contacto y, rezando una oracin para no matar ni herir a nadie, incluida ella misma, durante el viaje, sac el coche con cuidado.
Cantaba, sobre todo para no chillar; cada vez que llegaba a uno de esos crculos en la autopista a los cuales los irlandeses denominaban, alegremente, glorietas. 
La cabeza le dejaba de funcionar, confunda la izquierda con la derecha, se imaginaba embistiendo el Volvo contra media docena de transentes y cantaba a pleno pulmn 
cualquier meloda que asaltaba su aterrorizado cerebro.
De camino por la ruta del sur, de Dubln hasta el condado de Waterford, grit melodas de programas, vocifer canciones de los pubs irlandeses y, a las afueras de 
la poblacin de Carlow, donde logr salvarse de milagro, cant el estribillo de Brown Sugar tan estridentemente que el mismsimo Mick Jagger sentira vergenza ajena.
A continuacin, se calm un poco. Quizs el ruido hubiese horrorizado tanto a los dioses del viajero que se refrenaron y no le interpusieron ms coches en su camino. 
Quizs fueran los santuarios omnipresentes dedicados a la Santsima Virgen que ocupaban el borde de la carretera. En cualquier caso, Jude empez a conducir normalmente 
y casi a pasrselo bien.
Una tras otra, las verdes colinas ondulantes resplandecan bajo un sol que brillaba como el corazn de las conchas y se adentraban cada vez ms en las sombras de 
las oscuras montaas. El macizo montaoso se perfilaba contra el cielo jaspeado de nubes grisceas y una luz nacarada, ms propia de un cuadro que de la realidad.
Cuadros tan esplndidamente pintados que cuando los contemplabas durante bastante tiempo, sentas deslizarte por ellos, fundindote en los colores y formas y en 
la escena que algn maestro haba creado de su propio brillo.
Eso era lo que vea, cuando se atrevi a apartar la mirada de la carretera. Brillo y una belleza sobrecogedora y deslumbrante que desgarraba el corazn a la vez 
que lo aliviaba.
En los prados de color verde, un verde irreal, irrumpan los labernticos muros de agrestes setos o las filas de raquticos rboles. Vacas de piel moteada y ovejas 
lanudas pacan perezosamente, unas figuras sobre los tractores atravesaban los campos. Aqu y all, los campos estaban salpicados por casas de color crema y blanco, 
donde la ropa ondeaba en tenderetes y las flores de los jardines estallaban en colores salvajes y naturales.
Entonces, de forma maravillosa, inexplicable, aparecan los antiguos muros de una abada en ruinas, que permanecan orgullosos y desmoronados, recortados contra 
los campos y el cielo resplandeciente, a la espera de que llegara su momento.
Qu sentira, se pregunt, si atravesara el campo y subiera por los lisos y resbaladizos peldaos que an permanecen entre esas piedras derruidas? Sentira, podra 
sentir, aquellos pasos que haban pisado aquellos mismos peldaos durante siglos? Podra or, tal como su abuela aseguraba, si nicamente se parase a escuchar la 
msica y las voces, el estrpito de las batallas, el llanto de las mujeres y la risa de los nios que yacan muertos haca mucho tiempo?
No crea en todo eso, por supuesto. Pero all, con esa luz, con ese aire, pareca casi posible.
Desde la grandiosidad de las ruinas hasta lo ms sencillo y bello, la tierra se extenda y se ofreca. Tejados de paja, cruces de piedra, castillos y, a continuacin, 
pueblos de calles angostas y seales en galico.
Una vez lleg a ver a un anciano que caminaba con su perro a un lado de la carretera, donde la hierba se elevaba y una pequea seal adverta de la presencia de 
gravilla suelta. Tanto el hombre como el perro llevaban gorros marrones que le parecieron increblemente entraables. Grab esa imagen en la cabeza durante mucho 
tiempo, envidiando su libertad y la simplicidad de su rutina.
Pasearan todos los das, se imaginaba, lloviese o saliese el sol, y despus regresaran y el anciano tomara una taza de t en alguna preciosa casita de campo, 
con tejado de paja y un jardn bien cuidado. El perro tendra su propia caseta, pero la mayor parte del tiempo estara junto a la chimenea, a los pies de su amo, 
hecho un ovillo.
Deseaba pasear tambin por esos campos con un perro fiel. Sencillamente caminar y seguir caminando hasta que le apeteciera sentarse. Y sentarse y seguir sentada 
hasta que le apeteciera levantarse. Era una idea que la fascinaba. Hacer lo que deseara cuando quisiese, a su manera y a su ritmo.
Esa sencilla libertad cotidiana le resultaba tan ajena. Su gran temor era que finalmente pudiese encontrar la libertad, pellizcar su borde plateado con la punta 
de los dedos, y acabar pifindola.
Mientras la carretera serpenteaba y zigzagueaba por la costa de Waterford, ella vislumbraba el vasto mar, de seda azul que perfilaba el horizonte, un mar de verde 
y gris turbulento que arremeta contra una amplia y arenosa curva de la playa.
La tensin en sus hombros comenz a desaparecer. Las manos se le relajaron poco a poco en el volante. sta era la Irlanda de la que su abuela le haba hablado: el 
color, el drama y la paz que se respiraba. Y esto, supona Jude, era la razn por la que finalmente haba venido a descubrir dnde nacan sus races, antes de arrancarlas 
y volver a sembradas al otro lado del Atlntico.
Ahora se alegraba de no haberse arrepentido ante la puerta de embarque y volver corriendo a Chicago. Acaso no haba logrado conducir la mayor parte del recorrido 
de tres horas y media sin sufrir ni un solo percance? No haba incluido el pequeo problema de la glorieta de Waterford City, a la que haba rodeado tres veces para 
luego casi arremeter contra un coche lleno de turistas tan aterrorizados como ella.
Al fin y al cabo, todos haban logrado salir ilesos.
Ya casi haba llegado. Las seales para el pueblo de Ardmore as lo indicaban. Saba por el mapa, que su abuela le haba dibujado con esmero, que Ardmore era el 
pueblo ms cercano a la casa de campo. Ah es a donde ira para conseguir provisiones y lo que fuese.
Naturalmente, su abuela tambin le haba dado una lista impresionante de nombres, de personas a las que deba visitar, de familiares lejanos a los que deba presentarse.
Todo eso, decidi Jude, podra esperar.
Imagina, reflexion, no tener que hablar con nadie durante varios das seguidos! No ser interrogada y tampoco que esperasen de una conocer las respuestas. No 
tener que mantener conversaciones sobre trivialidades en los actos de la facultad. Ningn horario al que atenerse.
Tras un momento de glorioso placer al pensar en la idea, el corazn le palpit de pnico. Por el amor de Dios, qu es lo que iba a hacer durante seis meses?
No tenan por qu ser seis meses, se record a s misma, ponindose tensa nuevamente. No era una ley. No la arrestaran en la aduana si regresaba despus de seis 
semanas. O seis das. O seis horas, si viniese al caso.
Y como psicloga, debera saber que su mayor problema radicaba en procurar estar a la altura de las expectativas. Incluidas las suyas propias. Aunque admita que 
se le daba mejor la teora que la accin, iba a cambiar eso ahora mismo y durante todo el tiempo que permaneciese en Irlanda.
Se calm de nuevo, encendi la radio. El torrente de galico que sala de la radio la dej atnita, manipulando los botones para encontrar algo en ingls y cogiendo 
el desvo hacia Ardmore, en vez de la carretera que suba a Tower Hill hasta su casa de campo.
Tan pronto como se dio cuenta de su error, las pesadas nubes se abrieron de golpe, como si un gigante hubiese hincado un cuchillo en su corazn. La lluvia arremeta 
contra el techo y caa torrencialmente sobre su parabrisas mientras intentaba encontrar el botn del limpiaparabrisas.
Aparc en el arcn y esper mientras los limpiaparabrisas apartaban la lluvia alegremente.
El pueblo se situaba al extremo sur del condado, rozando el Mar Cltico y la Baha de Ardmore. Poda or el sonido estruendoso del agua contra la orilla mientras 
la tormenta se desataba con furia a su alrededor, apasionada y poderosa. El viento golpeaba las ventanas, aullaba en tono amenazador entre los pequeos recovecos 
donde se esconda.
Se haba imaginado paseando por el pueblo, familiarizndose con l, sus lindas casas, sus pubs atestados de humo y gente, los dramticos acantilados, los campos 
verdes, y caminando por la playa de la que su abuela le haba hablado.
Pero en su fantasa, haba sido una bonita tarde soleada, en la que los habitantes del pueblo empujaban a los bebs de mejillas sonrosadas en sus carritos, y hombres 
de ojos seductores la saludaban inclinando sus gorras.
No se haba imaginado una tormenta de primavera, repentina y violenta, provocando rfagas de viento y calles desiertas. Quizs no viva nadie aqu, pens. Quizs 
era una especie de Brigndoon y ella se haba dejado caer en el siglo equivocado.
Otro problema, se dijo a s misma, era su imaginacin, que tena que controlar con regularidad de manera angustiosa.
Por supuesto que viva gente aqu, slo que eran lo suficientemente listos como para refugiarse de la lluvia como alma que se lleva el diablo: Las casas eran bonitas, 
alineadas como damas con flores a sus pies. Flores que, segn haba observado, estaban siendo vapuleadas en ese instante.
No haba razn alguna para no esperarse otra tarde soleada en el pueblo como la que se haba imaginado. Adems ahora estaba cansada, tena un leve dolor de cabeza 
de la tensin y slo deseaba entrar en algn sitio clido y acogedor.
Sali del arcn con cuidado y condujo lentamente bajo la lluvia, muerta de miedo por si volva a pasarse el desvo.
No se haba percatado de que conduca por el lado equivocado de la carretera, hasta que logr evitar por los pelos una colisin frontal. O, para ser ms exactos, 
cuando el coche que vena de frente se desvi, virando bruscamente y pitndole. Sin embargo, encontr el desvo adecuado que, se dijo, hubiera sido imposible pasrselo 
por la aguja de piedra de la gran torre circular que coronaba la colina. Se alzaba, a travs de la lluvia, protegiendo la antigua catedral de San Declan sin tejado, 
y todas las tumbas marcadas con lpidas inclinadas y desniveladas.
Por un momento crey ver a un hombre all, vestido de plata, que brillaba dbil y cristalinamente bajo la lluvia. Y por forzar la vista, estuvo a punto de salirse 
de la carretera. En esta ocasin los nervios la impidieron cantar. El corazn le lata con demasiada fuerza como para permitrselo. Las manos le temblaban al avanzar 
paulatinamente, intentando ver dnde estaba el hombre y lo que haca. Pero no haba nada ms que la gran torre, las ruinas y los difuntos.
Por supuesto, no haba nadie all, se dijo. Nadie se iba a quedar en un cementerio en mitad de una tormenta. Tena la vista cansada, le estaba jugando una mala pasada. 
Simplemente necesitaba llegar a un sitio caliente y seco y recobrar el aliento.
Cuando la carretera se estrech hasta convertirse en poco ms que un camino de barro flanqueado por setos, que alcanzaban la altura de un hombre, crey estar totalmente 
perdida y desesperada. El coche daba botes y tumbos por los surcos, mientras procuraba encontrar algn sitio donde pudiese dar la vuelta y regresar.
En el pueblo encontrara refugio y seguramente alguien se apiadara de una americana descerebrada que se haba perdido.
Haba un pequeo y lindo muro de piedra cubierto por algn tipo de zarza que hubiera parecido pintoresco en cualquier otro momento, y luego una explanada estrecha, 
que result ser el intento de alguien por construir una entrada, pero ya se haba alejado demasiado cuando repar en lo que era, y estaba demasiado aterrorizada 
como para intentar retroceder y hacer maniobras en el barro.
La carretera ascenda y los surcos se asemejaban cada vez ms a las cunetas. Tena los nervios a flor de piel, sus dientes castaetearon al esquivar otro bache y 
se plante seriamente detenerse donde estaba, esperar a que alguien pasara y la remolcara de vuelta hasta Dubln.
Dej escapar un suspiro de alivio cuando vio otra explanada. Se meti bruscamente en ella, con el coche an de una pieza. A continuacin, sin ms, recost la cabeza 
sobre el volante.
Estaba desorientada, cansada, tena hambre y senta la necesidad imperiosa de ir al bao desesperadamente. Ahora tendra que bajarse del coche en mitad de la lluvia 
torrencial y llamar a la puerta de algn desconocido. Si le dijesen que la casa estaba a ms de tres minutos, tendra que pedirles permiso para usar el cuarto de 
bao.
Bueno, a los irlandeses se les conoca por su fama de hospitalarios, por lo que dudaba que le negaran la entrada y tuviera que aliviarse en los setos. De todas formas, 
no quera que la vieran con ojos de loca y desesperada.
Inclin el espejo retrovisor y observ que sus ojos, que normalmente eran de un verde sosegado y tranquilo, efectivamente parecan los de una loca. La humedad le 
haba encrespado el pelo como si tuviera un salvaje matorral de color madera sobre la cabeza. Tena la piel mortecina, una combinacin de ansiedad y fatiga, pero 
no tena la energa para sacar el maquillaje e intentar arreglar su mal aspecto.
Procur esbozar una simptica sonrisa, logrando sacar a relucir los hoyuelos de sus mejillas.
Tengo la boca demasiado ancha, reflexion, y mis ojos resultan demasiado grandes, as que ms que una sonrisa parece una mueca.
Pero era todo lo que poda hacer.
Agarr el bolso y abri la puerta de un empujn para encontrarse con la lluvia.
Al hacerlo, observ un movimiento tras la ventana del segundo piso. Apenas un ligero movimiento de la cortina que la hizo mirar hacia arriba. La mujer iba vestida 
de blanco y tena el pelo muy plido, que caa en suntuosas ondas por los hombros y el pecho. A travs de la cortina gris de la lluvia, sus ojos se encontraron brevemente, 
nada ms que un instante, y a Jude le dio la impresin de una gran belleza y tristeza.
Despus la mujer desapareci y slo qued la lluvia.
Jude se estremeci. La humedad y el viento le calaron hasta los huesos. Y sacrific su dignidad, corriendo con pasos largos hasta una bonita verja blanca, que daba 
a un diminuto jardn ensalzado por los ros de flores, fluyendo a ambos lados de un estrecho camino blanco.
No haba un porche, slo un soportal, pero el segundo piso de la casa sobresala y proporcionaba cobijo, lo que era de agradecer. Levant la aldaba de bronce con 
forma de nudo celta y llam a la tosca puerta de madera, que pareca tan fuerte como un roble, y que sin embargo estaba arqueada con gracia.
Temblando y procurando no pensar en su vejiga, escudri todo lo que pudo desde el cobijo. Pareca una casa de muecas. Todo de un color blanco y suave con adornos 
de color verde bosque, ventanas acristaladas y flanqueadas por contraventanas funcionales a la vez que decorativas. El tejado era de paja, una maravilla entraable 
para sus ojos. Un carilln compuesto de tres columnas de campanas que sonaban con musicalidad.
De nuevo llam a la puerta, esta vez con ms fuerza. Maldita sea, s que ests ah dentro. Dej a un lado los modales, sali en mitad de la lluvia e intent asomarse 
por la ventana delantera.
Entonces, salt hacia atrs, sintindose culpable al escuchar el beepbeep del claxon.
Una furgoneta color ladrillo, con un motor que ronroneaba como un gato satisfecho, se detuvo detrs de su coche. Jude se apart el pelo chorreando del rostro y se 
prepar para dar una explicacin cuando el conductor se asom.
Al principio, lo tom por un hombre esbelto y diminuto con botas estropeadas y cubiertas de barro, una mugrienta chaqueta y pantalones de trabajo desgastados. Pero 
no haba duda de que la cara que le sonrea debajo de la gorra, de color marrn estircol, era la de una mujer y casi resultaba preciosa.
Sus ojos eran tan verdes como las hmedas colinas que las rodeaban, su tez luminosa. Jude vio los finos rizos de un cabello color rojo intenso que caan revueltos 
debajo de la gorra, mientras la mujer se precipitaba hacia delante, logrando moverse con gracilidad a pesar de las botas.
Usted tiene que ser la seorita Murray. Buena sincronizacin, verdad?
S?
Bueno, es que hoy voy con un poco de retraso, el nieto de la seora Duffy, Tommy, meti la mitad de sus piezas de construccin por el vter otra vez y tir de la 
cadena. Fue un caos total.
Humm. fue todo lo que pudo decir Jude, al preguntarse qu haca all bajo la lluvia, hablando de inodoros atascados con una desconocida.
Es que no puede encontrar la llave?
La llave?
Para la puerta de la entrada. Bueno, tengo la ma, as que la meteremos en casa al resguardo de la lluvia.
Sonaba como una idea maravillosa.
Gracias. comenz a decir Jude, siguiendo a la mujer que volva hacia la puerta. Pero quin es usted?
Oh, lo siento. Soy Brenna O'Toole. dijo, tendiendo la mano rpidamente, agarrando la de Jude y estrechndola con bro. Su abuela se lo dijo, no?, qu tendra 
la casa lista?
Mi abuee... la casa? pregunt Jude, refugindose bajo el alero. Mi casa? sta es mi casa?
S, lo es, si usted es Jude Murray de Chicago, claro. Brenna sonri amablemente, aunque arqueando la ceja izquierda. Apuesto a que estar bastante cansada del 
viaje.
S. contest Jude, masajeando su rostro con las manos al abrir Brenna la puerta. Y crea que me haba perdido.
Pues parece ser que se ha encontrado. Ceade mile faite. dijo, y retrocedi para dejar paso a Jude.
Bienvenida mil veces, pens Jude. Eso era lo que saba del idioma galico. Y as se sinti cuando entr al calor del hogar.
El vestbulo, apenas ms ancho que la entrada exterior, estaba flanqueado a un lado por unas escaleras desgastadas por el tiempo y el trnsito. Un umbral arqueado 
a la derecha daba a una pequea sala de estar, tan bonita como un cuadro con las paredes del color de las galletas recin hechas, esquinas de color miel y cortinas 
con encaje de color amarillo envejecido por el transcurso del tiempo, de tal manera que todo pareca baado por el sol.
Los muebles, desgastados y descoloridos, eran alegres con las listas blancas y azules y los mullidos cojines. Las mesas estaban abarrotadas de recuerdos coleccionados 
poco a poco: fragmentos de cristal, figuras talladas, botellas en miniatura. Las alfombras de colores se esparcan por el suelo de tablones anchos, y la chimenea 
de piedra estaba ya preparada con lo que crey Jude que seran trozos de turba.
Ola a tierra y a algn aroma floral casi imperceptible.
La casa es encantadora, verdad? coment Jude, volvindose a apartar el pelo, girando sobre sus talones. Como una casa de muecas.
A la vieja Maude le gustaban las cosas bonitas.
Algo en el tono de su voz hizo que se detuviera en su ademn para volver a. mirar el rostro de Brenna.
Lo siento. No la conoca. Usted le tena cario.
Claro, todo el mundo quera a la vieja Maude. Era una gran dama. Se alegrar cuando sepa que est aqu, cuidando de la casa. N o hubiese querido que la casa se 
quedara abandonada y vaca. Se la enseo? Para que se oriente.
Se lo agradecera, pero primero debo ir al cuarto de bao porque estoy desesperada.
Brenna solt rpidamente una carcajada.
Ha tenido que ser un largo viaje desde Dubln. Tiene un tocador justo al lado de la cocina. Mi padre y yo se lo construimos de un armario hace slo tres aos. Todo 
recto por ah.
Jude no se entretuvo en explorar. Pequeo era la palabra exacta para denominar la mitad del aseo. Podra darse con los codos en las paredes laterales, doblando 
los brazos y alzndolos. Pero las paredes tenan un precioso color rosa plido, la porcelana blanca brillaba por haber sido frotada haca poco y haba toallitas 
bordadas con dulzura, cuidadosamente colocadas en el toallero.
Una mirada en el espejo ovalado, situado encima del lavabo, le confirm a Jude que tena un aspecto tan deplorable como se haba temido. Y aunque era de estatura 
y complexin mediana, al lado de Brenna, que pareca un hada, se senta como una amazona que se mova con la gracia de un elefante.
Enojada consigo misma por la comparacin, se sopl de la ceja el flequillo encrespado y volvi a salir.
Oh, hubiera ido yo a por ellas.
La eficiente Brenna ya haba descargado las maletas y las haba dejado en el vestbulo.
Hay que descansar tras los viajes. Le subir sus cosas arriba. Supongo que querr la habitacin de la vieja Maude. Es agradable. Luego pondr el agua a hervir para 
que pueda tomar t y le encender la chimenea. Es un da lluvioso.
Mientras hablaba, llevaba las dos enormes maletas de Jude por las escaleras como si estuviesen vacas. Lamentndose por no haber pasado ms tiempo en el gimnasio, 
Jude la sigui con su bolsn, el porttil y la impresora.
Brenna le mostr dos habitaciones y llevaba razn, el dormitorio de la vieja Maude, con vistas a los jardines de la entrada, era el ms agradable. Pero Jude slo 
percibi una imagen borrosa porque, con una mirada que le ech a la cama, sucumbi ante el jet lag que tiraba de su cuerpo como el plomo.
Slo escuchaba a medias la voz alegre y musical que le hablaba de la ropa de cama, el calor y las pequeas rarezas de la diminuta chimenea en el dormitorio, mientras 
Brenna encenda la turba. Y la sigui como si caminara sobre agua, cuando Brenna baj taconeando para preparar el t y ensearle cmo funcionaba la cocina.
Oy algo acerca de la despensa que acababa de ser repuesta y de cmo poda ir a hacer sus compras a Duffy's en el pueblo, cuando necesitase provisiones. Haba ms: 
pilas de turba en el exterior detrs de la puerta trasera, tal como la vieja Maude tena por costumbre, aunque tambin lea por si Jude lo prefera, y cmo haban 
vuelto a colocar el telfono y cmo debera encender el fuego de la estufa de la cocina.
Ah, pero bueno. Si se est quedando dormida de pie. dijo Brenna comprensivamente, colocando una gruesa taza azul de t en las manos de Jude. Sbasela arriba y 
chese un rato. Le encender el fuego aqu abajo.
Lo siento, pero parece que no puedo concentrarme.
Se sentir mejor cuando descanse. Le dejo mi nmero aqu, al lado del telfono, por si necesitara algo. Mi familia est apenas a un kilmetro de aqu, mi madre, 
mi padre y mis cuatro hermanas. As que si necesita algo, slo tiene que llamar o pasarse por la casa de los O'Toole.
S, yo... cuatro hermanas!
Brenna volvi a rerse mientras llevaba a Jude de nuevo por el pasillo.
Bueno, mi padre sigui esperando un nio, pero as son las cosas. Est rodeado de hembras, hasta la perra. Venga, suba arriba.
Muchsimas gracias. En serio, normalmente no suelo estar tan... confusa.
Bueno, no se cruza el ocano todos los das, verdad? Desea algo antes de que me vaya?
No, yo... se apoy en el pasamanos y pestae. Oh, se me haba olvidado. Haba una mujer en la casa. Adnde ha ido?
Una mujer dice? Dnde?
En la ventana. se tambale, casi derram el t y sacudi la cabeza para despejarse. Haba una mujer en la ventana de arriba asomndose cuando llegu aqu.
Estaba all ahora?
S. Una mujer rubia, joven, muy linda.
Ah, sera Lady Gwen, Brenna se dio la vuelta, dirigindose a la sala de estar, y encendi el montn de turba. No se deja ver ante cualquiera.
Adnde ha ido?
Oh, imagino que sigue aqu. satisfecha de que la turba prendiera, se incorpor sacudindose las rodilleras del pantaln. Lleva aqu trescientos aos. Lo toma 
o lo deja. Es su fantasma, seorita Murray.
Mi qu?..
Su fantasma. Pero no se inquiete por ella.
No va a hacerle ningn dao. Su historia es triste y se la contar en otro momento cuando no est tan cansada.
Le resultaba difcil concentrarse. Jude deseaba desconectar su mente y tambin darle un descanso a su cuerpo, pero pareca importante aclarar ese punto.
Me est intentando decir que la casa est encantada?
Claro que est encantada. No se lo haba dicho su abuela?
No creo que me lo mencionara. Me est diciendo que creen en los fantasmas.
Bueno, la vio o no la vio? Ah tiene la prueba dijo Brenna, arqueando las cejas, cuando Jude nicamente haba fruncido el ceo. chese una siesta y, si se levanta 
ms tarde, baje al pub Gallagher's y la invitar a su primera pinta.
Demasiado perpleja para contestar, Jude simplemente neg con la cabeza:
No bebo cerveza.
Oh, vaya. Puetas, es una pena! dijo Brenna en un tono sincero y sorprendido. Bueno, que tenga un buen da, seorita Murray.
Llmame Jude. murmur, sin poder hacer otra cosa ms que mirarla fijamente.
Pues, Jude Brenna esboz una preciosa sonrisa y sali por la puerta hacia la lluvia.
La casa est encantada, pens Jude, mientras empez a subir por las escaleras, dndole vueltas lentamente la cabeza, flotando a varios centmetros por encima de 
los hombros. Son disparates irlandeses descabellados. Bien saba Dios que su abuela estaba llena de cuentos de hadas, pero slo se trataba de eso. Cuentos.
Pero ella haba visto a alguien... no?
No, la lluvia, las cortinas, las sombras. Dej el t que an no haba probado y consigui quitarse los zapatos. No haba fantasmas. Slo una bonita casa en una colina 
encantadora. Y la lluvia.
Cay bocabajo en la cama, quiso echarse la manta por encima, pero se qued dormida.
Y so con una batalla, que se libraba en una colina verde, donde la luz del sol brillaba en las espadas, como si de joyas se tratara, con hadas danzando en un bosque 
donde la luz de la luna yaca como lgrimas posadas en las hojas, y con un profundo mar azul que lata como un corazn contra la orilla expectante.
Y en todos los sueos, el sonido del llanto ahogado de una mujer se repeta incesantemente.

CAPTULO 2
Cuando Jude se despert, era ya noche cerrada; y el pequeo fuego de turba se haba quedado reducido a diminutas luces de rub. Las mir fijamente, con los ojos 
adormilados y el corazn brincndole en la garganta como un ciervo salvaje, al confundir las ascuas con unos ojos vigilantes.
Y entonces cay en la cuenta, su mente se despej. Estaba en Irlanda, en la casa de campo, donde su abuela haba vivido cuando era una nia. Y estaba congelada.
Se incorpor, frotndose los brazos fros, buscando a tientas y a ciegas la lmpara de la mesita de noche. Cuando vio la hora que era, parpade y su semblante cambi. 
Era casi medianoche. Su siesta de reposo haba durado unas doce horas.
Y descubri que no slo tena fro, sino que tambin estaba muerta de hambre.
Durante un momento al contemplar el fuego, empez a cavilar. Como pareca que se haba extinguido y no tena ni idea de cmo avivarlo, lo dej tal cual y baj a 
la cocina para buscar comida.
La casa cruja y chirriaba a su alrededor: Un sonido hogareo, se dijo a s misma, pero casi le hizo pegar un brinco y mirar por encima del hombro. No es que precisamente 
pensara ni reparara en el fantasma del que le haba hablado Brenna. Sencillamente, no estaba acostumbrada a los ruidos de las casas. El suelo de su apartamento no 
cruja y el nico resplandor rojo con el que se poda topar era la luz de seguridad del sistema de alarma.
Pero ya se acostumbrara a su nuevo entorno. Jude comprob que Brenna haba cumplido su promesa. La cocina estaba bien provista de comida, tanto en la nevera de 
tamao de mueca como en la pequea y estrecha despensa. Puede que pase fro, pens, pero no me morir de hambre.
Lo primero que se le ocurri fue abrir una lata de sopa y calentarla en el microondas. Lata en mano, se dio la vuelta y se qued atnita al descubrir una cosa.
No haba microondas.
Bueno, medit Jude, eso es un problema. Su pona que no le quedaba ms remedio que calentada en un cazo en la cocina y pasar de las comodidades. Pero a continuacin 
se top con otro dilema, al darse cuenta de que no haba abrelatas elctrico.
La vieja Maude no slo viva en otro pas, concluy Jude, rebuscando en los cajones, sino en otro siglo.
Se las arregl con un abrelatas manual que encontr y verti la sopa en un cazo, colocndola en el fuego. Despus de escoger una manzana del cuenco que estaba sobre 
la mesa de la cocina, se dirigi hacia la puerta trasera y la abri, encontrndose con una niebla en forma de remolino, tan suave como la seda y tan hmeda como 
la lluvia.
Slo vea el aire en s, las capas gris plido que se metamorfoseaban a lo largo de la noche. No tena fondo ni luz, nicamente las volutas y formas caprichosas 
de la niebla. Temblando, dio un paso al frente y sbitamente qued envuelta en ella.
La sensacin de soledad fue repentina y absoluta, la ms intensa que jams haba conocido. Pero no le produca miedo ni tristeza, de eso se dio cuenta al tender 
la mano y observar cmo la niebla se la engulla hasta la mueca. Curiosamente, le resultaba una experiencia liberadora.
No conoca a nadie. Nadie la conoca. No tena que responder ante nadie, excepto lo que ella misma se preguntara. Esa noche, una noche maravillosa, estaba completamente 
sola.
Escuch una especie de latido en la noche, un leve sonido que resonaba. Sera el mar? O slo la niebla que respiraba? Incluso cuando empez a rerse de s misma, 
escuch otro sonido, sordo y alegre, como una msica ligera.
Gaitas y campanas, flautas y pitos? Cautivada, casi abandon el soportal de atrs, casi se dej llevar por la magia del sonido hasta la niebla, como un sonmbulo 
caminando en sueos.
Carillones, cay en la cuenta y solt otra risita, con los nervios a flor de piel. Slo eran carillones, como las bonitas campanas que haba delante de la casa. 
Y deba de estar an medio dormida, si se le haba ocurrido salir bailando de la casa a medianoche y deambular a travs de la niebla para seguir el sonido de la 
msica.
Se oblig a volver dentro, asegurndose de cerrar bien la puerta. El siguiente ruido que oy fue el burbujeo de la sopa que se derramaba.
Maldita sea! sali corriendo hacia el fogn y apag el quemador. Qu me pasa? Por Dios santo, hasta un cro de doce aos sabe calentar una estpida lata de 
sopa.
Limpi el desastre, se quem las puntas de dos dedos y seguidamente se tom la sopa de pie en la cocina, echndose un sermn.
Ya era hora de espabilar, de entrar en vereda. Era una persona responsable, una mujer formal, no alguien que se quedaba soando en mitad de la niebla a medianoche. 
Emprendi la tarea de tomarse la sopa a cucharadas mecnicamente, una obligacin para con su cuerpo, sin permitirse saborear el insensato placer de un tentempi 
a medianoche.
Ya era hora de enfrentarse al motivo por el que haba venido a Irlanda en primer lugar. El momento de dejar de fingir que eran unas vacaciones prolongadas en las 
que averiguara sus orgenes, y trabajara en un artculo que consolidara por fin su carrera universitaria en el mbito de las publicaciones, que, hasta el momento, 
no haba sido muy brillante.
Haba venido porque le aterrorizaba estar al borde de algn tipo de crisis nerviosa. El estrs se haba convertido en su compaero leal, invitndola alegremente 
a disfrutar de una migraa o a coquetear con una lcera.
Haba llegado hasta el extremo de no poder enfrentarse a la rutina diaria de su trabajo, hasta el punto de desatender a sus alumnos, a su familia, A s misma.
Ms an, incluso peor, reconoci, hasta el punto de que no soportaba a sus alumnos, a su familia. A s misma.
Cualquiera que fuese la causa, y an no estaba muy dispuesta a explorar esa zona, la nica solucin haba sido un cambio radical. Un descanso. Desmoronarse no era 
una opcin. Venirse abajo en pblico, ni hablar.
No se humillara ante s misma ni ante su familia, que no haba hecho nada para merecrselo. As que haba huido, quizs de forma cobarde, pero, curiosamente, era 
la nica salida razonable que se le haba ocurrido.
Cuando la vieja Maude falleci, a la longeva edad de ciento un aos, se haba abierto una puerta.
Haba sido una opcin inteligente cruzar esa puerta. Tambin haba sido juicioso. Necesitaba pasar tiempo sola, tiempo para estar 'tranquila, tiempo para recapitular. 
Yeso era precisamente lo que se dispona a hacer.
S que pretenda trabajar. Nunca habra podido justificarse el viaje y el tiempo si no hubiera tenido algn tipo de plan. Pretenda experimentar con un artculo 
que combinaba sus races familiares y su profesin. Por lo menos, se documentara sobre las leyendas y mitos locales, y as llevara a cabo un anlisis psicolgico 
de su significado y propsito, que mantendra tambin su mente ocupada y le dejara menos tiempo para cavilar.
Haba pasado demasiado tiempo cavilando. Era un rasgo irlands, aseguraba su madre, y eso la hizo suspirar: Los irlandeses eran propensos a cavilar, as que si tuviese 
la necesidad, se lo consentira de vez en cuando, porque adems haba elegido el mejor lugar del mundo para ello.
Sintindose mejor Jude se dio la vuelta para colocar el cuenco vaco en el lavavajillas, pero descubri que no haba.
Se fue riendo todo el trayecto hasta subir a su dormitorio.


Deshizo las maletas, colocando todo meticulosamente en el bello armario que cruja, el maravilloso tocador antiguo con unos cajones que se atascaban. Dispuso todos 
sus artculos de tocador y admir la vieja palangana. Se concedi el gusto de pegarse una larga ducha en la antigua baera done de los deslustrados ganchos de bronce, 
que sujetaban la fina cortina de plstico, se entrechocaban.
Se puso rpidamente un pijama de franela y una bata, antes de que empezaran a castaetearle los dientes, a continuacin, se dispuso a encender las barras de turba. 
Sorprendida de su xito, se pas veinte minutos sentada en el suelo, con los brazos alrededor de las rodillas, sonriendo hacia el bonito resplandor e imaginndose 
que era la esposa satisfecha de un granjero, que espera el regreso de su marido del campo.
Cuando volvi en s de su fantasa, se fue a explorar el segundo dormitorio y a estimar el potencial que tendra como oficina.
Era una pequea habitacin, como una caja de cerillas, con estrechas ventanas por delante y a los lados. Tras deliberar un tiempo, Jude decidi instalarse con vistas 
al sur, para ver los tejados y los campanarios de las iglesias del pueblo y la amplia playa que bajaba al mar.
Al menos, supona que sa sera la vista una vez que amaneciese y la niebla se levantara.
El siguiente problema era sobre qu superficie instalarse, ya que en el pequeo cuarto no haba una mesa de trabajo. Se pas la hora siguiente buscando una mesa 
apropiada y transportndola desde el saln hasta arriba, para colocada justo en el centro antes de enchufar su equipo.
Por supuesto, se le haba ocurrido que poda escribir sobre la mesa de la cocina, al lado del fuego acogedor, escuchando la meloda de los carillones. Pero eso era 
una solucin muy temporal y poco organizada.
Encontr el adaptador adecuado para el enchufe, encendi el ordenador y abri el archivo que iba a ser un diario sobre su vida en Irlanda.

Abril, 3, Paerie Hill Cottage, Irlanda
Logr sobrevivir al viaje.

Se detuvo un momento, se ri un poco. Pareca que haba estado en una guerra. Empez a borrado y comenz de nuevo. Luego se detuvo. No, el diario era slo para ella 
y escribira lo que se le ocurriera y como se le ocurriera.

El viaje desde Dubln fue largo y ms duro de lo que me haba imaginado. Me pregunto cunto tiempo me llevar acostumbrarme a conducir por la izquierda. Dudo que 
jams lo haga. A pesar de todo, el paisaje era maravilloso. Ninguno de los cuadros que he visto, ni por asomo, le hacen justicia al campo irlands. Decir que es 
verde no es suficiente. Verdoso, por decir lo de algn modo, tampoco es lo adecuado. Bueno, que brilla, es lo mejor que se me puede ocurrir.
Los pueblos parecen encantadores y tan increblemente pulcros que me llegu a imaginar ejrcitos de duendes, que entraban cada noche para fregar las aceras y sacarle 
brillo a los edificios.
Vi algo del pueblo de Ardmore, pero cuando llegu, llova torrencialmente y estaba demasiado cansada como para formarme otras imgenes reales, que no fuesen esa 
pulcritud habitual y el encanto de la vasta playa.
Me top con la casa de campo por pura casualidad. La abuela lo hubiese llamado destino, por supuesto, pero en realidad fue pura suerte. Es tan bonito sentarse aqu, 
en la pequea colina cubierta de flores que llegan hasta la puerta delantera. Espero que sepa cuidarlas bien. Quizs haya una librera en el pueblo donde pueda encontrar 
libros sobre jardinera. En cualquier caso, ahora crecen con fuerza, a pesar del fro hmedo en el aire.
Vi a una mujer cre ver a una mujer tras la ventana del dormitorio, observndome. Fue un momento extrao. Pareca como si nuestras miradas realmente se encontraran 
y se mantuvieron fijas unos instantes. Era guapa y plida, rubia y dramtica. Por supuesto que slo se trataba de una sombra, un truco de la luz, porque no haba 
nadie aqu.
Brenna O'Toole, una mujer del pueblo increblemente eficaz, coloc el coche justo detrs del mo, y se encarg de las cosas de una forma un tanto enrgica y simptica, 
y se lo agradec profundamente. Es guapsima, me pregunto si todos aqu son guapos, y tiene ese comportamiento rudo y varonil, que algunas mujeres pueden adoptar 
tan a la perfeccin, y, aun as, seguir siendo completamente femeninas.
Me imagino que piensa que soy tonta e inepta, pero fue amable al respecto.
Dijo algo de que la casa estaba encantada; supongo que todos los lugareos dirn lo mismo de cada casa de campo. Pero ya que he decidido analizar la posibilidad 
de elaborar un artculo sobre las leyendas irlandesas, quizs investigue el fundamento de la afirmacin de Brenna.
Naturalmente, mi reloj biolgico y mi organismo estn al revs. He dormido gran parte del da y comido a medianoche.
Es de noche y fuera hay niebla. La niebla es luminosa y, de algn modo, conmovedora. Me siento cmoda en mi cuerpo y tranquila en mi mente.
Todo va a salir bien.

Se recost, dej escapar un largo suspiro. S, todo iba a salir bien.


A las tres de la madrugada, cuando a menudo los espritus se agitan, Jude se acurruc bajo el grueso edredn con una tetera en la mesa y un libro en la mano. El 
fuego arda lentamente en la chimenea, la niebla se deslizaba por las ventanas. Se preguntaba si alguna vez se haba sentido ms feliz.
Y cay dormida con la luz sin apagar y las gafas de lectura deslizndose por la nariz.


A la luz del da; cuando la brisa haba despejado la lluvia y la niebla, su mundo era un lugar diferente. La luz resplandeca suavemente y transformaba los campos 
en un verde cegador; Oy a los pjaros, lo que le record que tena que sacar el libro que haba comprado sobre las diferentes especies de aves. De cualquier modo; 
era tan agradable simplemente permanecer ah escuchando ese gorjeo cristalino. No pareca importarle qu pjaro cantaba, con tal de que lo hiciera.
Caminar a travs de la espesa y mullida hierba era casi un sacrilegio, pero un pecado que Jude no poda resistir.
En la colina al lado del pueblo vio las ruinas de lo que fue una vez la gran catedral dedicada a San Declan y la gloriosa torre circular que dominaba el paisaje. 
Pens brevemente en la figura que crea haber visto ah bajo la lluvia. Y se estremeci.
Qu tontera. Despus de todo, slo era un lugar. Un lugar interesante e histrico. Su abuela y su libro de gua le haban recomendado las inscripciones ogham que 
haba dentro y la arcada romnica. Ira all a comprobado por s misma.
Y al este, si la memoria no le fallaba, ms all del hotel en el acantilado, se hallaba el antiguo pozo de San Declan con las tres cruces y la silla de piedra.
Ira a visitar las ruinas y el pozo, subira por el camino del acantilado y quizs algn da paseara por el cabo. Su libro le aseguraba que las vistas a su alrededor 
eran espectaculares.
Pero hoy quera cosas ms tranquilas y sencillas.
Las aguas de la baha relucan azules fluyendo entre los tonos ms profundos del mar. La vasta y llana playa estaba desierta.
Otra maana, pens, conducira hasta el pueblo simplemente para pasear sola por la playa.
Ese da lo dedicara a pasear por los campos tal como haba imaginado, lejos del pueblo, con la mirada en las montaas. Haba olvidado que slo pretenda ver cmo 
estaban las flores, orientarse por la zona alrededor de la casa antes de ocuparse de asuntos prcticos.
Tena que instalar una conexin telefnica en la habitacin adicional y poder acceder a Internet para su investigacin. Deba llamar a Chicago para comunicarle a 
su familia que estaba sana y salva. Desde luego, haba que ir al pueblo e indagar dnde estaban las tiendas y el banco.
Pero haca un tiempo tan esplndido ah fuera, con el aire suave como un beso, la brisa lo suficientemente fresca como para despejar los resquicios de la fatiga 
de su mente por el viaje, que sigui caminando, mirando, hasta que se le empaparon los zapatos por la hierba mojada.
Es como introducirse en un cuadro, medit de nuevo, una se anima con el revoloteo de las hojas, los sonidos de los pjaros, el olor de las cosas hmedas que crecen.
Cuando vio la otra casa se qued prcticamente atnita. Estaba enclavada justo fuera de la carretera, detrs de losetas, y se extenda sin ton ni son por delante, 
por detrs y por los lados como si diferentes trozos de la casa se hubiesen colocado caprichosamente. Y de algn modo, haba funcionado, concluy Jude. Resultaba 
una encantadora combinacin de piedra y madera, partes prominentes con flores que crecan descontroladamente en el jardn delantero y detrs de la casa. Ms all 
de los jardines, por la parte de atrs, haba un cobertizo, lo que su abuela hubiera denominado una cabaa, con herramientas y mquinas que asomaban por la puerta.
En la entrada vio un coche, cubierto de pintura gris piedra, y que pareca salido de la cadena de montaje aos antes de que hubiera nacido Jude.
Una gran perra de color canela dormitaba a la luz del sol en el patio lateral, o al menos eso supona. Estaba tumbada boca arriba, con las patas en el aire como 
si la hubieran atropellado.
Sera la casa de los O'Toole? Jude crey estar en lo cierto cuando una mujer sali por la puerta trasera con un cesto de ropa.
Su pelo tena un color rojo intenso y era de constitucin fuerte, de caderas anchas, como Jude se imaginaba de una mujer que haba dado a luz y criado a cinco hijos. 
La perra, dando seales de vida, rod sobre su costado y golpe el rabo dos veces a la vez que la mujer se diriga a la cuerda de tender.
Jude cay en la cuenta de que en realidad nunca haba visto a nadie tender la ropa. Era algo que ni siquiera las amas de casa ms entregadas solan hacer en el centro 
de Chicago. Lo consideraba un proceso mecnico y, por lo tanto, que aliviaba el alma. La mujer coga las pinzas del bolsillo de su delantal, las sujetaba con la 
boca al agacharse para recoger una funda de almohada del cesto. La agarr con soltura y la colg en la cuerda. Con la siguiente prenda, procedi de la misma manera, 
compartiendo la segunda pinza.
Fascinante.
Sigui colgando la ropa por toda la cuerda, sin ninguna prisa evidente, con la perra canela que le haca compaa, vaciando el cesto, mientras la ropa mojada que 
tenda se inflaba y se agitaba con la brisa.
Era parte del cuadro, concluy Jude. Le pondra por ttulo a esta escena: Mujer del campo.
Cuando el cesto se qued vaco, la mujer se gir hacia la cuerda de enfrente y recogi la ropa que ya estaba seca, doblndola y apilndola en el cesto. Se lo coloc 
en la cadera y volvi a entrar en la casa, con la perra brincando tras ella.
Qu manera ms agradable de pasar el da.
Y esa tarde, cuando todos volvieran a casa, el hogar olera a algo maravilloso, cocindose a fuego lento en la cocina. Algn estofado, se imaginaba Jude, o un asado 
con patatas doradas en su jugo. Toda la familia se sentara alrededor de la mesa, repleta de cuencos y platos disparejos, y hablaran del da que haban tenido, 
reiran y le pasaran a escondidas las sobras a la perra, que pedira comida debajo de la mesa.
Las familias numerosas tienen que ser muy re_ confortantes, recapacit.
Claro que no haba nada malo en las familias pequeas, aadi, sintindose enseguida culpable. Ser hija nica tena sus ventajas. Haba recibido toda la atencin 
de sus padres.
Quizs demasiada atencin, le susurr una vocecita al odo.
Pensando que esa voz era muy impertinente, la borr de la mente y se dio la vuelta para regresar a la casa y emplear su tiempo en algo prctico.
Sintindose culpable, llam a su casa inmediatamente. Con la diferencia horaria, pill a sus padres antes de irse al trabajo y mitig su malestar parloteando jovialmente, 
dicindoles que se encontraba descansada, se estaba divirtiendo y se senta muy ilusionada con esta nueva experiencia.
Era consciente de que ambos pensaban que su impulsivo viaje a Irlanda era una especie de experimento, un rpido giro de cuarenta y cinco grados en la trayectoria 
que se haba impuesto durante tanto tiempo y con tanto empeo. No estaban en contra del viaje, lo que la alivi bastante. Slo estaban perplejos. No poda explicrselo 
a ellos, ni a s misma.
Con la familia en mente, hizo otra llamada. Saba que no haba ninguna necesidad de explicarle nada a la abuela Murray. Ms relajada ahora, Jude le dio todo tipo 
de detalles del viaje, sus impresiones, el placer que senta con la casa mientras preparaba el t Y se haca un emparedado.
Acabo de darme un paseo. prosigui, con el telfono acoplado en el hombro, colocando su sencillo almuerzo en la mesa. Vi las ruinas y la torre desde lejos. Luego 
me acercar.
Es un lugar bonito. le dijo la abuela. Transmite muchas sensaciones.
Bueno, me interesa mucho ver el tallado y la arcada, pero hoy no quera caminar tanto. He visto la casa de los vecinos. Tiene que ser la casa de los O'Toole.
Ah, Michael O'Toole. Recuerdo cuando era slo un chaval, tena una sonrisa fcil y la suficiente labia como para que le invitaras a t y pasteles. Se cas con esa 
moza guapetona de la familia Logan, Mollie se llamaba, y tuvieron cinco hijas. La que t conociste, Brenna, es la mayor de la prole. Cmo est la linda Mollie?
Bueno, no fui a veda. Estaba ocupada tendiendo la ropa.
Vers que nadie est demasiado ocupado como para pasar un rato, Jude Frances. La prxima vez que ests paseando, psate y saluda a Mollie O'Toole.
Lo har. Oh, y abuela... hacindole gracia, sonri al darle unos sorbos al t. No me dijiste que la casa estaba encantada.
Claro que te lo dije, nia. No has escuchado las cintas ni has ledo las cartas ni todas las cosas que te di?
No, an no.
Y seguro que ests pensando: Mira la abuela, otra vez con sus fantasas. Ponte con las cosas que te di. Ah est la historia de Lady Gwen y su amante del pas 
de las hadas.
Su amante del pas de las hadas?
As se contaba. La casa est construida sobre una colina de hadas con su castillo o palacio subterrneo, y ella an le aguarda, sufriendo porque haba rechazado 
la felicidad en pos del sentido comn, y l, por orgullo, la haba perdido.
Qu triste. murmur Jude.
Pues s. De todos modos, la colina es un buen lugar para mirar en tu interior siguiendo el dictado de tu corazn. Mira en tu corazn mientras permanezcas ah.
Ahora mismo slo busco algo de tranquilidad.
Coge toda la que necesites, que hay bastante. Pero no te quedes de brazos cruzados observando el resto del mundo. La vida es mucho ms corta de lo que te imaginas.
Por qu no te vienes, abuela, y te quedas aqu conmigo?
Oh, volver, pero ahora es tu momento. Prstale atencin. Eres una buena chica, Jude, pero no tienes que serio todo el tiempo.
Siempre me lo dices. Quizs encuentre a un apuesto pcaro irlands y tenga una aventura alocada. .
No te vendra nada mal. Podras ponerle flores a la tumba de la prima Maude de mi parte, cario? Y dile que ir a verla cuando pueda.
Lo har. Te quiero, abuela.


Jude no saba en qu se le iba el tiempo. Haba tenido la intencin de hacer algo productivo, haba pretendido salir a jugar con las flores unos instantes. Coger 
slo un puado para colocadas en la larga botella azul que haba descubierto en el saln. Claro que haba cogido demasiadas y necesitaba otra botella. No pareca 
que hubiese ningn: jarrn en la casa. Y como se lo haba pasado tan bien arreglndolas, sentada en el soportal y deseando saber cmo se llamaban, perdi la mayor 
parte de la tarde.
Haba cometido un error al llevar la botella achaparrada de color verde hasta su oficina, para colocada en la mesa del ordenador. Pero slo pretenda echarse un 
minuto o dos. Durmi durante dos horas largas en la pequea cama de su oficina, y se levant atontada y abatida.
Haba perdido su disciplina. Era perezosa. Hasta ahora no haba hecho nada ms que dormir y hacer pis en ms de treinta horas.
Y de nuevo tena hambre.
A este paso, discurri mientras buscaba algo para picar en la cocina, me volver gorda, torpe e idiota en una semana.
Saldra y conducira hasta el pueblo. Buscara una librera, el banco, la oficina de correos. Averiguara dnde estaba el cementerio para visitar la tumba de la 
vieja prima Maude, siguiendo los deseos de su abuela, lo que debera haber hecho esa maana. Pero de este modo quedara hecho, y as podra pasar el prximo da 
revisando las cintas y las cartas que su abuela le haba dado, para comprobar si serviran como material.
Primero se cambi de ropa, escogiendo unos pantalones elegantes, un suter de cuello de cisne y una americana, que le haca sentirse mucho ms diligente y profesional 
que el jersey gordo y los vaqueros que haba llevado todo el da.
Libr una batalla con el pelo, batallar era el nico trmino que poda emplear para describir lo que haba hecho para domado y recogrselo en una gruesa coleta, 
cuando se empeaba en encresparse y dispararse en todas las direcciones al mismo tiempo.
Era prudente con el maquillaje. Nunca haba tenido maa, pero el resultado fue suficiente para un paseo informal por el pueblo. Un vistazo en el espejo le indic 
que no tena el aspecto de un muerto ni el de una prostituta, lo que podra suceder y haba sucedido ya en alguna ocasin.
Respirando hondo, sali para enfrentarse una vez ms a otra sesin de coche alquilado y carreteras irlandesas. Estaba al volante; alarg la mano para darle al contacto 
y se dio cuenta de que se le haban olvidado las llaves.
Ginkgo. refunfu, volviendo a salir del coche. Vas a tener que tomar ginkgo.
Tras una bsqueda frustrada, encontr las llaves encima de la mesa de la cocina. Esta vez se acord de dejar una luz encendida, ya que poda, hacerse de noche antes 
de que regresara, y de cerrar la puerta delantera. Al no acordarse si haba cerrado la puerta trasera, se maldijo y se dirigi con grandes zancadas, rodeando la 
casa, hacia la puerta para solucionado.
El sol se iba poniendo lentamente por el oeste y a travs de la luz caa una fina llovizna, cuando por fin hizo retroceder el coche y poco a poco lo sac marcha 
atrs hacia la carretera.
Era un camino ms corto de lo que recordaba y mucho ms pintoresco, sin la lluvia arreciando contra el parabrisas. Los setos estaban coronados con brotes de fucsias 
salvajes, como gotas rojas de sangre. Haba zarzas con diminutas flores blancas que, segn se enter despus, eran endrinas y rosas frisias amarillas, envueltas 
por la neblina de la primavera.
Al girar la carretera vio los muros derrumbados de la catedral en la colina y la aguja de la torre dominando todo el pueblo costero.
Nadie paseaba por all.
Haban permanecido en pie durante ochocientos aos. Aquello era un milagro en s. El poder perduraba por encima de las guerras, la abundancia y la hambruna, por 
encima de la sangre, la muerte y el nacimiento. Para rendir culto o para defender. Se preguntaba si su abuela llevara razn, y, si as fuera, lo que uno sentira 
al permanecer bajo su sombra, pisando el suelo que haba sentido el peso de los piadosos y los profanos.
Qu pensamiento ms extrao, reflexion, y se lo quit de la cabeza al entrar en el pueblo, que iba a ser el suyo durante los prximos seis meses.

CAPTULO 3
En el pub Gallagher's la luz era tenue y el fuego vivo. As es como los clientes lo preferan en una tarde hmeda al comienzo de la primavera. Los Gallagher haban 
servido y satisfecho a sus clientes durante ms de ciento cincuenta aos, en ese mismo lugar, ofreciendo una buena cerveza rubia o negra, una copa aceptable de whisky 
que no estuviera aguada y un sitio cmodo para disfrutar de una pinta o de una caa.
Ahora bien, cuando Shamus Gallagher abri la taberna en el ao de Nuestro Seor de 1842, puede que el whisky fuera ms barato. Pero un hombre se tiene que ganar 
la vida, por muy hospitalario que sea. As que el precio del whisky lleg a ser ms alto que antao, pero eso no supona ningn obstculo para que los clientes lo 
disfrutaran igualmente.
Cuando Shamus abri el pub, le haba dedicado las esperanzas y los ahorros de toda una vida. Hubo ms vacas flacas que pocas de prosperidad, y en una ocasin, un 
vendaval cruz el mar, arranc el tejado de cuajo y lo arrastr hasta Dungarvan o as es como a ms de uno le gustaba contarlo cuando haban disfrutado de ms de 
una copa o dos de whisky irlands.
Aun as, el pub haba permanecido en pie, con sus races arraigadas en la arena y piedra de Ardmore, y el primer hijo de Shamus haba ocupado el puesto de su padre 
detrs de la antigua barra de castao, tras l su hijo y as sucesivamente.
Generaciones de los Gallagher haban atendido a generaciones de otras familias. Y haban prosperado lo suficiente como para ampliar el negocio, y acoger a ms clientes 
que quisieran resguardarse de la noche hmeda, tras un da duro de trabajo, y disfrutar de una pinta o dos. Haba comida y bebida, que atraan tanto al cuerpo como 
al alma. Y la mayora de las noches tambin haba msica para apaciguar el corazn.
Ardmore era un pueblo pesquero y, por lo tanto, viva de la abundancia del mar y con sus caprichos. Como era pintoresco y presuma de algunas buenas playas, adems 
dependa del turismo y del capricho de los turistas.
El pub Gallagher's era uno de los focos del pueblo. Hiciese buen o mal tiempo, cuando la pesca era abundante o cuando las tormentas tronaban y azotaban la baha, 
de modo que nadie se atreva a salir y echar las redes, sus puertas permanecan abiertas.
Los humos y gases del whisky, el vapor de los estofados y el sudor de los hombres haban penetrado en la madera oscura de tal manera que el lugar llevaba impregnado 
el olor de la vida. Los bancos y las sillas estaban forrados en color rojo intenso, con tachuelas de bronce ennegrecido para sujetar la tela en su sitio.
La estructura de los techos era abierta y las vigas vistas, y ms de una noche de sbado la msica estaba tan alta que retumbaban. El suelo estaba marcado por las 
huellas de las botas de los hombres, el arrastre de las sillas y taburetes y la chispa fortuita del fuego o de los cigarrillos. Pero estaba limpio y cuatro veces 
al ao, fuera o no necesario, se limpiaba a fondo hasta que reluca como una patena.
La barra en s era el orgullo del establecimiento, una barra de castao oscuro y noble, hecha por el mismsimo viejo Shamus de un rbol que, segn a la gente le 
gustaba contar, haba sido alcanzado por un rayo la vspera de San Juan. Por eso, conservaba algo de magia y los que se sentaban all se sentan mejor.
Detrs de la barra, una hilera de botellas estaba colocada delante del largo panel acristalado, para disfrute del cliente. Y todas estaban limpias y brillantes como 
diamantes. Los Gallagher regentaban un pub con ambiente y, es ms, estaba pulcro. Copa que se derramaba se limpiaba; mota de polvo que se encontraba se quitaba y 
jams se serva bebida alguna en un vaso sucio.
El fuego era de turba porque a los turistas les encantaba y stos a menudo distinguan entre las cosas bien o mal hechas. Una multitud acuda en verano y al principio 
del otoo para disfrutar de las playas; haba menor afluencia en invierno y al comienzo de la primavera. No obstante, la mayora de los turistas que llegaban se 
paraba en Gallagher's para tomarse una copa, or una meloda o probar una de las tartas picantes de carne tpicas del pub.
Los clientes asiduos acudan poco a poco tras la comida de la tarde, tanto para conversar o chismorrear como para tomarse una pinta de Guinness. Algunos tambin 
venan para cenar, pero generalmente siempre que fuera una ocasin especial y se tratara de una familia. Tambin acudan hombres solteros, cansados de sus propias 
comidas o porque queran coquetear un poco con Darcy Gallagher, que normalmente estaba dispuesta a complacerles.
Ella poda atender la barra o las mesas, incluso la cocina. Aunque ste era el lugar que menos le gustaba, as que, cuando poda escaquearse, se lo dejaba a su hermano 
Shawn.
Los que conocan a los Gallaghers saban que era Aidan, el mayor, el que llevaba la batuta, ahora que sus padres parecan empeados en quedarse en Boston. La mayora 
coincida en que al parecer haba sentado la cabeza, teniendo en cuenta su pasado errante. Y ahora atenda tan bien el pub familiar que Shamus se habra enorgullecido 
de l.
Al propio Aidan le gustaba el lugar donde se encontraba y lo que haca. Haba aprendido muchas cosas de s mismo y de su vida durante sus viajes. Se deca que la 
inquietud de viajar le vena de la rama de los Fitzgerald, ya que su madre, antes de casarse, haba viajado por gran parte del mundo, cantando para costearse los 
gastos.
Cuando apenas contaba con dieciocho aos se colg la mochila y recorri su pas; despus se fue a Inglaterra, Francia, Italia e incluso a Espaa. Haba pasado un 
ao en Estados Unidos, deslumbrado por las montaas y las planicies del oeste, sofocndose de calor en el sur y congelndose en el invierno del norte.
l y sus hermanos eran tan aficionados a la msica como su madre, as que antes cantaba para comer y ahora lo haca para atender la barra, lo que mejor le conviniese 
a sus propsitos en cada momento. Una vez que haba visto todo aquello que anhelaba conocer, regres a casa, hecho ya todo un trotamundos de veinticinco aos.
Durante los ltimos seis aos haba regentado el pub y ocupaba las habitaciones situadas en la planta superior.
Pero estaba esperando algo, no saba qu, slo saba que estaba esperando.
Incluso ahora mismo, mientras dejaba reposar una pinta de Guinness, tiraba una de Harp y pegaba el odo a la conversacin por si tena que comentar algo, una parte 
de l se relajaba, paciente y observadora.
Aquellos que lo examinaban ms detenidamente podan ver esa mirada atenta en sus ojos, tan azules como un relmpago, bajo unas cejas de la misma intensidad de color 
que la barra tan esplndida en la que trabajaba.
Tena la cara huesuda de los celtas, con esa belleza salvaje que los genes de sus padres haban combinado: una nariz larga y recta, unos labios carnosos y descaradamente 
sensuales, un mentn de boxeador, con slo una leve hendidura.
Tena la constitucin de un camorrista, hombros anchos, brazos largos y caderas estrechas. De hecho, haba pasado una gran parte de su juventud propinando puetazos 
en caras ajenas o recibindolos en la suya propia. Y lo haca, no le daba vergenza admitido, tanto para divertirse como para desatar su furia.
A diferencia de su hermano, Shawn, a Aidan nunca le haban partido la nariz en una pelea y esto se haba convertido en una cuestin de orgullo.
Aun as, cuando el nio lleg a ser hombre, dej de meterse en los. Simplemente estaba a la expectativa, y confiaba en que reconocera lo que anhelaba cuando lo 
encontrara.
Cuando Jude entr, not su presencia, primero como el propietario de un bar y luego como hombre. Pareca tan formal, con su chaqueta elegante y el pelo recogido, 
tan perdida con esos ojos grandes de cierva recorriendo la estancia, decidiendo el nuevo camino a escoger en un bosque.
Qu monada, pens, igual que hara la mayora de los hombres al ver un rostro y silueta de mujer atractivos. Al estar acostumbrado a ver muchos rostros por su profesin, 
tambin not los nervios que la mantenan clavada en el lugar, justo a la entrada, como si en cualquier momento se fuese a dar la vuelta y echar a correr.
Su aspecto, su porte, le llamaron la atencin, y emiti un sonido bajo y agradable que le alter la sangre.
Ella enderez los hombros, con un movimiento deliberado que le hizo gracia, y se dirigi a la barra.
Buenas tardes. la salud, pasando el pao por la barra, para limpiar lo que se haba derramado. En qu puedo servirle?
Ella comenz a hablar, a pedir cortsmente, una copa de vino blanco. l sonri, curvando los labios lenta y perezosamente, lo que a ella inexplicablemente le provoc 
mariposas en el estmago y una sensacin electrizante en la cabeza.
S, pens Jude vagamente, aqu son todos guapsimos.
l no pareca tener prisa alguna por escuchar su respuesta, slo se apoy cmodamente en la barra, acercando ese rostro verdaderamente maravilloso al suyo, ladeando 
la cabeza y arqueando, a la vez, la ceja.
Te has perdido, cario?
Jude se imagin derritindose, deslizndose hasta el suelo en un acto de lujuria. El sentimiento de bochorno que le sobrevino la hizo volver en s:
No, no me he perdido. Me podra servir un vaso de vino blanco? Chardonnay, si fuese posible.
Eso est hecho, contest, sin hacer ningn ademn de servirle en ese momento, As que es una yanqui. No sers la joven prima americana de la vieja Maude, que 
ha venido a quedarse una temporada en su casa?
S. Soy Jude, Jude Murria. dijo, tendiendo la mano automticamente y esbozando una prudente sonrisa, dejando entrever brevemente los hoyuelos en las mejillas.
Aidan siempre haba sentido debilidad por los hoyuelos en un rostro bonito.
Le tom la mano pero no se la estrech. Slo se la coga, mirndola fijamente hasta que ella juraba que as lo senta sus huesos empezaron a derretirse.
Bienvenida a Ardmore, seorita Murray, y al pub Gallagher's. Yo soy Aidan y ste es mi bar. Tim, cdele tu asiento a la seorita. Dnde estn tus modales?
Oh, no, no es...
Pero Tim, un hombre fornido con una mata de pelo del color y de la textura de hilo de acero, se levant del taburete.
Disculpe. dijo, apartando la mirada de los deportes de la televisin, situada al otro extremo de la barra, y hacindole un guio rpido y encantador.
A menos que prefiera una mesa. aadi Aidan, mientras ella permaneca de pie y pareca algo incmoda.
No, no, est bien. Gracias. respondi, encaramndose al taburete y procurando no ponerse tensa al convertirse en el centro de atencin. Eso era lo que ms la inquietaba 
de la enseanza, todos esos rostros mirndola, esperando que fuera profunda y brillante.
Finalmente, l le solt la mano, justo cuando pensaba que iba a fundirse en la suya. Y agarr la pinta de debajo del grifo, para pasada a las manos agradecidas de 
un cliente.
Y hasta ahora qu le parece Irlanda? le pregunt al girarse para coger una botella de vino de la estantera acristalada.
Es preciosa.
Bueno, aqu nadie le llevar la contraria en eso. dijo, sirviendo el vino, mirndola ms a ella que al vaso. Y cmo est su abuela?
Oh. a Jude le sorprenda que hubiese llenado el vaso con tanta precisin sin apenas mirar y luego lo hubiese colocado exactamente delante de ella. Est muy bien. 
La conoce?
S la conozco. Mi madre era una Fitzgerald y prima de su abuela, tercera o cuarta prima lejana, creo. As que eso nos convierte en primos tambin dijo, dndole 
un golpecito con el dedo al vaso. Slainte, prima Jude.
Oh, bueno... gracias. alz el vaso justo cuando se empezaron a or unos gritos al fondo. La voz de una mujer, tan clara como si estuviera al lado, acusaba a alguien 
de ser un maldito imbcil con el cerebro de un calabacn. Este insulto fue rebatido, en un irritado tono de voz masculina, diciendo que prefera ser un maldito calabacn 
a ser la tierra que haba debajo.
Nadie pareca estar especialmente sorprendido por los gritos y las maldiciones que siguieron, ni por el repentino estrpito que le hizo alude sobresaltarse y derramar 
unas cuantas gotas de vino en el dorso de la mano.
sos son otros dos primos suyos. aclar Aidan al volver a tomar la mano de Jude y limpiarla con esmero. Mi hermana, Darcy, y mi hermano, Shawn.
Ah. Bueno, pero no debera ir alguien a ver lo que pasa?
A ver lo que pasa de qu?
Ella solamente abri los ojos como platos, al subir de tono las voces del fondo.
Trame ese plato a la cabeza, vbora, y te juro que te...
Al estrellarse algo contra la pared, la amenaza acab en un improperio. Unos segundos ms tarde, una mujer sali por la puerta de detrs de la barra, llevando una 
bandeja de comida y con la cara colorada y satisfecha.
Le trincaste, Darcy? quera saber alguien.
No, se agach respondi, sacudiendo la cabeza hacia atrs, con el pelo ondeando, negro como el azabache. El mal genio la favoreca. Sus ojos azules como los de 
los perros terriers Kerry Blue despedan furia y su boca generosa mostraba un mohn. Con un movimiento de cadera descarado acarre la bandeja hacia una familia de 
cinco miembros, que se abarrotaban en una mesa bajita. Y al atender la mesa, inclinndose para escuchar lo que le susurraba la mujer, ech la cabeza hacia atrs 
y se ri.
La risa la favoreca tanto como el mal genio, observ Jude.
Te descontar el precio del plato de tu sueldo. le inform Aidan cuando su hermana avanz con aire insolente hacia la barra.
Est bien. Pero desde luego ha merecido la pena, y ms si hubiese atinado. Los Clooneys quieren dos CocaColas ms, un gingerale y dos Harps, una pinta y una caa.
Aidan empez a anotar el pedido.
Darcy, sta es Jude Murray de Estados Unidos, que ha venido a quedarse en la casa de la vieja Maude.
Encantada de conocerte. dijo Darcy. Su mal genio dio paso a una mirada de vivo inters. El mohn se transform en una sonrisa fcil y radiante. Te ests adaptando 
bien?
S, gracias.
Eres de Chicago, verdad? Te gusta aquello?
Es una ciudad bonita.
Y llena de tiendas elegantes, restaurantes y ese tipo de cosas. Qu haces en Chicago para ganarte la vida?
Enseo psicologa. enseaba, reflexion Jude, pero era demasiado difcil de explicar, especialmente cuando volva a ser el centro de atencin.
Vaya, no me digas. Bueno, eso es muy prctico. los preciosos ojos de Darcy brillaban con humor y reflejaban un toque de malicia. Quizs podras examinar la cabeza 
de mi hermano Shawn cuando tengas tiempo. Es un problema de nacimiento.
Agarr la bandeja de bebidas que Aidan le entregaba con apremio y le sonri.
Y que conste que fueron dos platos. Fall las dos veces, pero casi le doy en la oreja la segunda vez. se fue con aire despreocupado a servir las bebidas y a tomar 
los pedidos de las otras mesas.
Aidan intercambiaba vasos por libras, dej dos debajo de los grifos para que reposaran y luego se dirigi a Jude, arqueando una ceja:
Es que el vino no es de su agrado?
Qu? baj la mirada a la copa, observando que apenas le haba dado un sorbo. No, est bueno bebi para ser corts, sonriendo de tal manera que los hoyuelos 
volvieron a aparecer tmidamente. La verdad, est buensimo. Es que estaba distrada.
No debera preocuparse por Darcy y Shawn. Es verdad que Shawn es rpido con los pies, pero el brazo de nuestra hermana es como una bala. Si hubiese querido darle, 
probablemente lo hubiera hecho.
Jude articul un sonido de cierta indiferencia, cuando alguien empez a tocar una meloda con una concertina, en la esquina, frente a ella.
Yo tengo unos primos en Chicago. este comentario vena de Tim, que permaneca de pie a su lado, esperando pacientemente la segunda pinta. Los Dempseys, Mary y 
Jack. Por casualidad, no los conocer?
No, lo siento Jude cambi de posicin en el taburete, lade la cabeza hacia la de Tim.
Chicago es un sitio grande. De nios, mi primo Jack y yo crecimos juntos y luego l se fue a Estados Unidos para trabajar con su to, por parte materna, en una 
planta de envasado de carne. Lleva ya diez aos all y se queja amargamente del viento y de los inviernos, pero no tiene intencin alguna de venirse.
Agradecindoselo, Tim cogi la pinta de Aidan y desliz las monedas por encima de la barra.
Aidan, t has ido a Chicago, verdad?
Casi siempre de paso. El lago es precioso y parece tan grande como el mar. El viento que sale de ah es como cuchillos que te atraviesan la piel y los huesos. Pero 
all te puedes comer un filete que, si no me falla la memoria, te har llorar dando las gracias a Dios por haber creado a la vaca.
Trabajaba mientras hablaba, sirviendo otro pedido para la bandeja de su hermana, manteniendo los grifos en marcha, abriendo una botella de cerveza americana para 
un chico, que pareca que todava tomaba batidos de leche.
La msica subi de tono, ahora con un ritmo ms animado. En esta ocasin, cuando Darcy levant la bandeja de la barra se puso a cantar de una manera que hizo que 
Jude la mirara fijamente con admiracin y envidia.
No slo por la voz, que era de por s impresionante, con una claridad brillante como la plata, sino por una especie de naturalidad inherente, que haca que alguien 
sencillamente arrancara a cantar en pblico. Era una cancin sobre una vieja solterona que se mora en una buhardilla, un destino al que Darcy Gallagher nunca se 
enfrentara, concluy, por las miradas de los hombres de la sala, desde el nio Clooney de aproximadamente diez aos, hasta un viejo esqueltico en el extremo ms 
alejado de la barra.
La gente empez a entonar en coro y los grifos a correr ms deprisa.
La primera meloda se fundi con una segunda, sin apenas variar el ritmo. Aidan enseguida pill la letra de la cancin, cantando sobre la traicin de la mujer con 
la cinta de terciopelo negro, tan suavemente que Jude no poda hacer otra cosa ms que mirado fijamente. Tena una voz tan rica como la de su hermana e igual de 
bonita y natural.
Sirvi una pinta de cerveza mientras cantaba, y a continuacin le gui el ojo al deslizada por la barra. Jude sinti que se ruborizaba, avergonzndose de que la 
sorprendieran mirando fijamente, pero confiaba en que la luz era lo suficientemente tenue como para ocultado.
Agarr la copa, esperando que pareciera un gesto natural, como si a menudo se sentase en bares donde el cante irrumpa a su alrededor y los hombres, que parecan 
obras de arte, le guiaran el ojo. Y descubri que tena la copa llena. Frunci el entrecejo mirando la copa, segura de que se haba bebido al menos la mitad del 
vino. Pero como Aidan estaba en la otra mitad de la barra y no quera interrumpir su trabajo ni la cancin, se encogi de hombros y disfrut de la copa llena.
La puerta que supona que era de la cocina se volvi a abrir otra vez. Menos mal que nadie estaba pendiente de ella, porque, estaba segura de que se le salan los 
ojos de las rbitas. El hombre que atraves la puerta pareca salido de una pelcula, alguna de antiguos caballeros celtas que salvaban reinos y doncellas.
Su constitucin, desgarbada y relajada, no desentonaba con los vaqueros desgastados y el jersey oscuro. Tena el pelo negro como la noche y le caa ondulado sobre 
el cuello del jersey. Los ojos ensoadores eran de color azul lago y le chispeaban con humor. Sus labios eran como los de Aidan, carnosos, fuertes y sensuales. Y 
su nariz estaba lo bastante torcida como para salvarle de la carga de la perfeccin.
Observ el rasguo en su oreja derecha y supuso que era Shawn Gallagher, y que no se haba agachado a tiempo.
Se movi con gracilidad por la estancia para servir la comida que llevaba en la bandeja. Entonces, movindose como un rayo, lo que hizo que alude se le cortara la 
respiracin y se preparase para la pelea, agarr a su hermana, tir de ella para acercarla a l y la hizo girar en medio de un complicado baile.
Qu clase de personas podan insultarse la una a la otra haca un minuto, y acto seguido bailar en un pub, juntos y riendo?
Los clientes silbaban y daban palmadas. Los pies golpeaban el suelo. Los bailarines giraban tan cerca de Jude que poda sentir el impuls de los cuerpos dando vueltas. 
Despus, cuando el baile se detuvo, Darcy y Shawn se abrazaron ntimamente y se sonrieron como bobos.
Tras plantar un beso rpido en la boca de su hermana, movi la cabeza y analiz alude con una actitud de lo ms simptica.
Bueno, y quin puede ser esta que ha salido de la noche y ha entrado en Gallagher's?
sta es Jude Murray, la prima de la vieja Maude. le contest Darcy. Este es mi hermano Shawn, el que necesita tu ayuda profesional desesperadamente.
Ah, Brenna me cont que la haba conocido cuando lleg, Jude F. Murray de Chicago.
Por qu la F? quiso saber Aidan.
Jude gir la cabeza hacia l, dndose cuenta de que la estancia estaba algo iluminada.
Frances.
Ella ha visto a Lady Gwen. anunci Shawn, Y antes de que Jude pudiera volver a girar la cabeza, se hizo el silencio en el pub.
No me digas. Aidan se limpi las manos en el pao, lo dej a un lado y se apoy en la barra. Vaya.
Hubo una pausa expectante. Tratando de encontrar las palabras adecuadas, Jude intent rellenar el silencio.
No, slo pens que haba visto... Es que estaba lloviendo.
Cogi la copa, le dio un trago grande y rez para que la msica volviera a empezar.
Aidan vio a Lady Gwen subiendo las colinas.
Jude mir a Shawn fijamente y luego a Aidan:
Ha visto un fantasma dijo, recalcando las palabras lentamente.
Ella llora mientras camina y espera. Y el sonido del llanto se te clava en el corazn como si te sangrara desde dentro hacia fuera. murmur Aidan.
Una parte de Jude simplemente deseaba cabalgar en la msica de su voz, pero pestae y neg con la cabeza.
Pero no creer de verdad en los fantasmas.
Y por qu no iba a creer? contest Aidan, volviendo a arquear sus bellas cejas.
Porque... no existen?
Aidan solt una carcajada sonora y fuerte; el misterio de su copa siempre llena qued resuelto al colmrsela l de vino.
Me gustara volver a escuchar eso cuando lleve un mes viviendo aqu. No le ha contado su abuela la historia de Lady Gwen y Carrick de las hadas?
No, bueno, en realidad, tengo una serie de cintas que me grab y cartas y diarios que tratan de las leyendas y mitos. Estoy, ah... pensando en escribir un artculo 
sobre el folclore irlands y el lugar que ocupa en la psicologa de la cultura.
Vaya. Aidan no se molest en ocultar la gracia que le haca, aun cuando observ que Jude frunca el ceo. A su parecer, el mohn que hizo era uno de los ms bonitos 
que haba visto en su vida. Ha venido al lugar idneo si lo que quiere es material para un proyecto de tal envergadura.
Deberas hablarle sobre Lady Gwen. intervino Darcy. Y otras historias, Aidan. T eres el que mejor las cuenta.
Lo har en otro momento. Si est interesada, Jude Frances.
Se senta incmoda y se dio cuenta, concierta angustia, de que estaba algo borracha. Restituyendo su dignidad lo mejor que pudo, asinti con la cabeza.
Claro, me gustara incluir el color y las historias locales en mi trabajo de investigacin. Con mucho gusto fijara una cita, cuando le venga bien.
La sonrisa volvi a aparecer en el rostro de Aidan, lenta y fcilmente. Irresistible.
Oh, bueno, aqu no somos tan formales. Sencillamente, me pasar algn da y, si no est ocupada le contar algunas historias que conozco.
De acuerdo. Gracias. abri el bolso y empez a sacar el monedero, pero l coloc una mano sobre la suya.
No es necesario que pague. La casa le invita al vino, como bienvenida.
Muy amable de su parte. Jude pens que le gustara tener una pista de hasta qu punto esa bienvenida le haba llegado al alma.
Espero que vuelva le dijo Aidan, al ponerse ella en pie.
Seguro que lo har. Buenas noches. recorri la habitacin con la mirada, pareca que lo ms adecuado era despedirse de la forma ms correcta, volvi a mirar a 
Aidan y aadi: Gracias.
Buenas noches, Jude Frances.
La observ marcharse, cogiendo un vaso distradamente al pedir alguien otra cerveza. Una monada, volvi a pensar. Y lo bastante remilgada, decidi, como para que 
un hombre se pregunte lo que necesitara para relajarla.
Pens que quizs le agradara dedicar su tiempo a averiguado. Al fin y al cabo, tena todo el tiempo del mundo.
Tiene que ser rica. coment Darcy con un pequeo suspiro.
Por qu dices eso? la mir Aidan.
Se ve por la ropa, toda sencilla y perfecta: Los pequeos pendientes que llevaba, las pulseras eran de oro de verdad, y los zapatos eran italianos, si no que venga 
Dios y lo vea.
l no se haba dado cuenta de los pendientes ni de los zapatos, slo del conjunto en general, esa discreta y pulcra feminidad. Y siendo un hombre, se haba imaginado 
quitando esa cinta que recoga su pelo y soltndoselo.
Pero su hermana estaba haciendo una mueca, as que se dio la vuelta y castaeteaba los dedos delante de su nariz.
Puede que sea rica, Darcy, cario, pero est sola y es tmida, cosa que t no eres. El dinero no le comprar amigos.
Darcy se apart el pelo por encima del hombro.
Ir a su casa a verla.
Tienes un buen corazn. Darcy sonri y cogi la bandeja. Estabas mirndole el culo cuando se fue.
Tengo un buen par de ojos. dijo Aidan, devolvindole la sonrisa.


Una vez que el ltimo cliente se hubo marchado a su casa y los vasos se hubieron lavado, el suelo fregado y las puertas cerrado, Aidan se not demasiado inquieto 
como para dormir, leer o beberse una copa de whisky al lado del fuego.
No le importaba pasar esa ltima hora del da solo en sus habitaciones, situadas encima del pub. A menudo lo apreciaba. Pero tambin apreciaba los largos paseos 
que sola darse por las noches, en las que el cielo estaba cubierto de estrellas y la luna planeaba blanca sobre el mar.
Esa noche pase hasta los acantilados, que era lo que tena en mente. Era totalmente cierto lo que su hermano haba dicho. Aidan haba visto a Lady Gwen y, en ms 
de una ocasin, por encima del mar, con el viento agitndole el cabello como la crin de un caballo salvaje, y la capa ondeando tan blanca como la luna que brillaba 
en lo alto.
La primera vez que la vio era un nio, y al principio le haba embargado un terror estremecedor. Despus le haba conmovido el alma al escuchar el desdichado sonido 
de su llanto, y ver la desesperacin de su rostro.
Nunca le haba hablado, pero le haba mirado, le haba visto.
Eso lo juraba por todas las Biblias que se pudieran apilar bajo su mano.
Esta noche no iba buscando fantasmas, ni el espritu de la mujer que haba perdido lo que ms quera antes de darse cuenta.
Slo quera pasear en medio del aire fresco de la noche y el mar, en una tierra a la que haba regresado porque no se haba sentido en ningn otro lugar como en 
su casa.
Cuando suba por el camino que conoca tan bien, como el de su propia cama al cuarto de bao, slo notaba la noche, el aire y el mar.
El agua libraba ms abajo su guerra interminable sobre la roca. La luz de la medialuna se derramaba en una delicada lnea sobre el agua negra, que nunca llegaba 
a permanecer en calma. Aqu poda respirar y meditar largo y tendido, algo que apenas tena tiempo para hacer durante su trabajo.
Ahora el pub era suyo. Y aunque nunca haba esperado llevar toda la carga... estaba totalmente asentada en sus hombros. La decisin de sus padres de quedarse en 
Boston, en vez de permanecer slo el tiempo suficiente para ayudara su to a abrir su propio pub y que funcionara durante los primeros seis meses de negocio, no 
haba sido ninguna sorpresa.
Su padre haba echado mucho de menos a su hermano, y a su madre siempre le haba gustado mudarse a un sitio nuevo. Regresaran, quizs no para vivir, pero s volveran 
para ver a los amigos y abrazar a sus hijos. No obstante, el Gallagher's haba pasado una vez ms de padre a hijo.
Ya que era su legado, pensaba hacerlo bien. Darcy no atendera las mesas y preparara emparedados para siempre. l aceptaba eso tambin.
Ahorraba su dinero como una ardilla con sus nueces. Cuando reuniera lo suficiente, se ira.
De momento Shawn era lo bastante feliz como para llevar la cocina, fantasear con sus sueos y tener a todas las mujeres del pueblo suspirando por l. Algn da se 
topara con el sueo apropiado y la mujer apropiada... y punto.
Si Aidan pretenda que el pub continuase, y as lo deseaba, tendra que pensar en buscarse a una mujer y dedicarse a tener un hijo, o una hija, si viniera al caso, 
ya que no estaba tan arraigado en la tradicin como para no dejar su herencia a una nia.
Pero haba tiempo para eso, gracias a Dios. Al fin y al cabo, slo tena treinta y un aos y no pretenda casarse nicamente por responsabilidad. Tendra que haber 
amor, pasin y comunin de las mentes antes de los votos de matrimonio.
Una de las cosas que haba aprendido de sus viajes era con lo que un hombre poda conformarse y con lo que no. Te podas conformar con una cama llena de bultos si 
la alternativa era el suelo, y estar agradecido. Sin embargo, no te podas conformar con una mujer que te aburra o no te alteraba la sangre, por muy bonito que 
fuera su rostro.
Al pensar en eso, se gir y recorri la vista por la tierra ondulante hasta la suave inclinacin, donde la casa blanca se asentaba bajo el cielo y las estrellas. 
Una fina nube de humo sala de la chimenea, una nica luz iluminaba la ventana.
Jude Frances Murray, medit, y su rostro se le vino a la cabeza. Qu ests haciendo en tu casita en la colina de las hadas? Quiz leyendo un buen libro, uno de 
mucho peso y con mensajes profundos. O acaso te lees a escondidas un cuento lleno de diversin y tonteras cuando nadie te est mirando?
Es la imagen lo que te preocupa, reflexion. Eso es lo que haba percibido durante la hora o ms que haba pasado en uno de sus taburetes. En qu est pensando 
la gente? Qu ven cuando te miran?
Y mientras ella cavilaba, medit Aidan, absorba todo lo que vea u oa a su alrededor. Dudaba que ella se hubiera dado cuenta, pero l lo haba visto en sus ojos.
Decidi que le dedicara algn tiempo a averiguar lo que pensaba de ella, lo que vea en ella y lo que era autntico.
Ya le haba alterado la sangre con esos grandes ojos de diosa del mar y ese pelo recogido con aire de austeridad. Le gustaba su voz, la precisin de sta que frente 
a su timidez resultaba intrigante.
Qu hara la linda Jude, se pregunt, si se acercara ahora y llamara a su puerta? Pero decidi que no tena sentido darle un susto de muerte slo porque se sintiera 
inquieto y algo de ella le hubiera provocado ese deseo.
Que duermas bien. murmur, deslizando las manos en los bolsillos, mientras el viento giraba a su alrededor. Una noche cuando salga a pasear, no ir a los acantilados 
sino a tu puerta. Entonces veremos lo que pasa.
Una sombra cruz la ventana y la cortina se abri. All estaba, casi como si lo hubiera odo. Estaba demasiado lejos y slo poda ver su figura perfilada contra 
la luz.
Pens que quizs ella poda vede tambin, slo una sombra en los acantilados.
Despus la cortina se volvi a cerrar y, tras unos instantes, la luz se apag.

CAPTULO 4
La formalidad, se dijo Jude, comenzaba por la responsabilidad. Y ambas se basaban en la disciplina. Con este pequeo sermn en su cabeza, se levant a la maana 
siguiente, se prepar un sencillo desayuno y se subi una tetera a su oficina para ponerse a trabajar.
No saldra fuera a caminar por las colinas, aunque haca un da precioso. No saldra a pasear para soar con las flores, por muy bonitas que se viesen desde la ventana. 
Y, por supuesto, no conducira al pueblo para pasar una hora o dos recorriendo la playa, por muy tentadora que fuese la idea.
Si bien su proyecto de explorar las leyendas transmitidas, en Irlanda, de generacin en generacin, le podra parecer a la mayora una idea superficial como mucho, 
desde luego era un trabajo viable si se enfocaba correctamente y con una lnea clara a seguir. Al fin y al cabo, el arte oral de contar cuentos, as como la palabra 
escrita, constitua una de las piedras angulares de los cimientos de la cultura.
No poda reconocer ante s misma que su deseo ms oculto y secreto era el de escribir. Escribir cuentos, libros, para simplemente abrir esa cmara cuidadosamente 
cerrada bajo llave en su corazn, y dar rienda suelta a las palabras y las imgenes.
Y cuando ese candado sonaba, se deca a s misma que era una aspiracin poco prctica, romntica e incluso insensata. A las personas corrientes con aptitudes normales 
les iba mejor si se conformaban con lo sensato.
Investigar, buscar detalles, analizar, eran cosas sensatas que le haban enseado a hacer. Cosas, pens con una pizca de resentimiento, que esperaban que hiciera. 
El tema del trabajo que haba elegido ya era bastante osado. As que investigara las causas psicolgicas de la creacin y perpetuacin de los mitos generacionales, 
caractersticos del pas de sus antecesores.
Irlanda estaba repleta.
Fantasmas, banshess, pookas y hadas. Qu maravilla tan rica e imaginativa era la mente celta! Se deca que la casa se asentaba en una colina de hadas, uno de los 
lugares mgicos que ocultaba un resplandeciente castillo debajo.
Si la memoria no le fallaba, crea que la leyenda contaba que un mortal poda ser cautivado o incluso raptado hasta el mundo de las hadas, debajo de la colina, y 
permanecer all durante Cien aos.
Y acaso no era eso fascinante?
Personas aparentemente racionales y corrientes en pleno siglo veintiuno podan, aunque pareciera mentira, hacer una declaracin as ingenuamente.
Eso, pens, era el poder del mito sobre el intelecto y la psique.
Y era tan fuerte, tan poderoso, que por un instante, cuando se qued a solas por la noche, casi se lo crey. La msica de los carillones y el viento haban contribuido 
a ello.
Melodas, reflexion, tocadas por el aire, hechas para incitar a la mente a soar.
Y luego esa figura en las colinas. La sombra de un hombre recortada contra el cielo y el mar le haban llamado la atencin y le haban provocado fuertes latidos 
en el corazn. Poda haber sido un hombre esperando a su amante o un hombre llorando por la prdida de alguien. Un prncipe de hadas entretejiendo magia en el mar.
Muy romntico, muy poderoso.
Y por supuesto, evidentemente, quienquiera que fuese, quien se pusiera a pasear por las colmas azotadas por el viento despus de la medianoche, era un luntico. 
Pero no se le haba ocurrido hasta la maana siguiente, ya que la fuerza de la imagen la haba hecho suspirar y estremecerse toda la noche.
Sin embargo, la locura, a falta de una palabra mejor, formaba parte del encanto de las personas y sus historias. As que la utilizara. Investigara sobre ello. 
Se sumergira en ello.
Acelerada, se volvi hacia el ordenador, dejando por el momento las cintas y las cartas, y comenz su proyecto.

Se dice que la casa est situada en una colina de hadas, una de las muchas lomas que hay en Irlanda, bajo las cuales viven las hadas en sus palacios y castillos. 
Se cuenta que si te acercas a una colina de hadas, quizs oigas la msica que se toca en la gran sala del castillo, bajo la hierba verde y espesa. Y si caminas por 
encima de una de ellas, corres el riesgo de que las mismas hadas te rapten y te obliguen a hacer lo que se les antoje.

Se detuvo, sonri. Claro, esto era demasiado lrico y, bueno, un comienzo demasiado irlands para un artculo acadmico serio. En su primer ao de universidad, a 
menudo haba obtenido una baja puntuacin en sus trabajos, precisamente por este tipo de cosas. Se va por las ramas, no se atiene al tema, no cumple con sus propias 
pautas.
Sabiendo lo importante que eran las notas para sus padres, haba aprendido a reprimir esos viajes imaginarios llenos de colorido.
De todas formas, esto no era para obtener una nota y slo era un esbozo. Despus lo arreglara. Por ahora, decidi simplemente anotar sus pensamientos y establecer 
los cimientos para el anlisis.
Saba lo suficiente, por los cuentos de su abuela, como para hacer un resumen de los personajes mticos ms comunes. Su tarea consistira en buscar las historias 
adecuadas y la estructura que giraba en torno a cada personaje legendario, y explicar el lugar que ocupaba en la psique de las personas que lo alimentaban.
Trabaj a lo largo de la maana en las definiciones bsicas, a menudo aadiendo un subtexto que remita la figura a su equivalente en otras culturas.
Absorta en su trabajo, apenas escuch que llamaban a la puerta delantera, y cuando se dio cuenta se levant perpleja, dejando a un lado la explicacin de la Pisoga, 
la irlandesa sabia que se hallaba en la mayora de los pueblos de antao. Enganchando las gafas en el escote de su jersey, baj corriendo. Cuando abri la puerta, 
Brenna O'Toole ya estaba volviendo a su coche.
Siento molestarte. empez a decir Brenna.
No, no me molestas cmo poda intimidarla una mujer que llevaba botas de trabajo embadurnadas de barro?, se pregunt Jude. Estaba en el pequeo cuarto de arriba. 
Me alegro de que te hayas pasado. El otro da no te di las gracias como es debido.
Oh, no pasa nada. Si te caas de sueo. Brenna se apart de la verja, volvi hacia el soportal. Te ests instalando? Tienes todo lo que necesitas?
S, gracias Jude se dio cuenta de que la gorra desteida que Brenna se ajustaba llevaba una pequea figura alada justo encima de la visera. Ms hadas, pens, y 
crey que era fascinante que una mujer tan eficiente llevase una como amuleto.
Ah, te gustara pasar, tomar un t?
Me encantara, gracias, pero tengo trabajo. aun as, Brenna pareca contenta de quedarse un rato ms en el pequeo sendero del jardn. Slo quera pasarme para 
ver si te las apaas o si hay algo que necesites. Yo voy de aqu para all y paso por la carretera una o dos veces al da.
No se me ocurre nada. Bueno, en realidad, me pregunto si me podras decir con quin debo contactar para que instalen una conexin telefnica en la segunda habitacin. 
La estoy; utilizando como oficina y la necesitar para mi mdem.
Un mdem, en serio? Tu ordenador? ahora sus ojos le brillaban con inters. Mi hermana, Mary Kate, tiene un ordenador porque estudia programacin en la escuela. 
Cualquiera Creera que, con ese cacharro, ha descubierto la cura contra la estupidez, y no deja que me acerque.
Te interesan los ordenadores?
Me gusta saber cmo funcionan las cosas, y ella teme que lo desmonte; por supuesto, yo lo hara, porque si no, de qu otra manera vas a enterarte de cmo funciona 
algo? Ella tambin tiene un mdem y manda mensajes a unos primos nuestros en Nueva York y a amigos en Galway. Es una maravilla.
Supongo que lo es. Y solemos darlo por hecho, hasta que nos llega a faltar.
Puedo darle tu recado a las personas apropiadas. prosigui Brenna. Te conectarn tarde o temprano. volvi a sonrer. As es como funcionan por aqu las cosas, 
pero no llevar ms de una semana o as. Si tardase ms, te puedo apaar algo que te servir.
Est bien. Te lo agradezco. Oh, y fui al pueblo ayer, pero las tiendas ya haban cerrado cuando llegu. Esperaba encontrar una librera para comprar algunos libros 
sobre jardinera.
Libros sobre jardinera. apret los labios Brenna. Imagnate, pens, tener que leer sobre el cuidado de las plantas. Bueno; no s dnde podras encontrar una 
cosa as en Ardmore, pero probablemente encuentres lo que buscas en Dungarvan o en Waterford City, seguro. De todas formas, si quieres saber algo sobre tus flores, 
slo tienes que preguntarle a mi madre. A mam le encanta la jardinera, vaya que s. Brenna mir por encima del hombro cuando oy un coche. Bueno, aqu estn 
la seora Duffy y Betsy Clooney que han venido para darte la bienvenida. Sacar mi camin para que puedan entrar. La seora Duffy habr trado bizcochos. aadi 
Brenna, saludando con entusiasmo a las dos mujeres del coche. Sus bizcochos son famosos. Slo tienes que pegar un grito colina abajo si necesitas algo.
S, yo... Dios mo!, fue lo nico en que pudo pensar Jude, no me dejes sola con desconocidos. Pero Brenna ya estaba montndose en el camin.
Sali a toda mecha, Jude consider que de manera temeraria y repentina, sin tener en cuenta la estrecha zanja de setos, ni la posibilidad, por muy remota que fuese, 
de que viniera un coche en direccin contraria. Despus se acerc al coche, rozando su guardabarros contra el otro, para charlar un momento con las nuevas visitantes.
Jude se retorca las manos mentalmente, mientras el camin traqueteaba por la carretera y el coche se detena.
Buenos das, seorita Murray! la mujer al volante tena los ojos tan brillantes como los de un petirrojo, y su pelo castao claro haba sido apaleado hasta lograr 
domarlo. Lo llevaba como si fuese un casco de ondas bajo una brutal capa de laca, que le reluca bajo el sol.
La mujer, de grandes pechos y caderas, con unas piernas cortas y unos pies diminutos, sali disparada del coche.
Jude se esforz en sonrer y se arrastr hacia el jardn como una mujer dirigindose hacia el corredor de la muerte. Mientras se devanaba los sesos buscando el saludo 
adecuado, la mujer abri de un tirn la puerta trasera del coche, parloteando, y la segunda mujer se baj del asiento del pasajero.
Soy Kathy Duffy de la parte baja del pueblo y sta es Betsy Clooney, mi sobrina por parte de mi hermana. Patty Mary, mi hermana, trabaja en la tienda de comestibles 
hoy, si no hubiera venido a saludarla tambin. Pero yo le he dicho a Betsy que, si le peda a su vecina que cuidara del beb mientras los dos mayores estn en la 
escuela, podamos subir hasta la casa de Faerie Hill y saludar a la prima de la vieja Maude de Estados Unidos.
Mientras deca todo esto, se introduca en la parte trasera del coche, bamboleando y mostrando un culo bastante imponente, cubierto por un vestido que pareca un 
jardn de amapolas rojas y que Jude mir con los ojos como platos. Volvi a salir del coche, la cara ligeramente colorada, con un bizcocho cubierto y una sonrisa 
radiante.
Se parece un poco a su abuela, prosigui Kathy, segn lo que yo recuerdo de nia. Espero que se encuentre bien.
S, muy bien: Gracias. Qu amables han sido al venir abri la verja. Por favor, pasen.
Espero que le hayamos dado el tiempo suficiente para instalarse. Betsy rode el coche y Jude record haberla visto en el pub la noche anterior. Era la mujer que 
estaba con su familia en una de las mesas bajas. De algn modo, incluso esa vaga relacin la ayudaba.
Le dije a la ta Kathy que la haba visto en el pub anoche, en Gallagher's, no es as? Y pensamos que quizs estara preparada para una bienvenida.
Estaba con su familia. Sus hijos se portaban tan bien.
Oh, bueno. dijo, abriendo an ms sus ojos de color verde cristal como la hierba. No hay ninguna necesidad de desengaarla tan pronto. No tiene hijos?
No, no estoy casada. Les preparar t si lo desean. empez a decir, mientras entraban por la puerta delantera.
Me encantara. Kathy comenz a avanzar por el pasillo, sintindose realmente cmoda en la casa. Vamos a hacer una visita a la cocina.
Ante el asombro de Jude, lo hicieron. Pas una hora agradable con dos mujeres cariosas y de risa espontnea. Era fcil deducir que Kathy Duffy era una cotorra y 
algo intolerante, pero lo haca todo con mucho humor.
Antes de que se pasara la hora, en la cabeza de Jude no paraban de dar vueltas los nombres y relaciones de la gente de Ardmore, las enemistades y las familias, las 
bodas y los velatorios. Si hubiese algo que no conociera Katherine Anne Duffy sobre cualquier alma que viviese en la zona desde el ltimo siglo, entonces era que 
no mereca la pena contado.
Es una pena que nunca conociera a la vieja Maude. coment Kathy. Porque era una buena mujer.
Mi abuela le tena mucho cario.
Parecan ms hermanas que primas, a pesar de la diferencia de edad. asinti Kathy con la cabeza. Su abuela vivi aqu de nia, despus de perder a sus padres. 
Mi propia madre era amiga de las dos, y tanto ella como Maude echaron de menos a su abuela cuando se cas y se fue a Estados Unidos.
Y Maude se qued aqu dijo Jude, recorriendo la cocina con la mirada. Sola.
Tena que ser as. Tena un amor y se pensaban casar.
Oh! Y qu pas?
Se llamaba John Magee. Mi madre dice que era un muchacho guapo que amaba el mar. Se fue de soldado a la Gran Guerra y perdi su vida en los campos de Francia.
Es triste, intervino Betsy, pero a la vez romntico. Maude nunca quiso a ningn otro y, a menudo, hablaba de l cuando venamos a visitarla, aunque llevaba muerto 
tres cuartos de siglo.
Para algunos dijo Kathy suspirando slo hay una persona. No hay nadie antes ni despus. Pero la vieja Maude viva feliz aqu, con sus memorias y sus flores.
Es una casa dichosa,dijo Jude, e inmediatamente se sinti tonta. Pero Kathy Duffy slo sonri y volvi a asentir con la cabeza.
S, lo es. Y los que la conocamos nos alegramos de que uno de los suyos viva aqu ahora. Est bien que haya ido por el pueblo, conocido a la gente y a algunos 
de sus familiares.
Familiares?
Es pariente de los Fitzgerald, y hay muchos en Old Parish y los alrededores. Mi amiga Deidre, que ahora est en Boston, era una Fitzgerald antes de que se casara 
con Patrick Gallagher. Estuvo anoche en su pub.
Ah, s. inmediatamente la imagen de Aidan le vino a la cabeza. La lenta sonrisa, los salvajes ojos azules. Somos primos lejanos.
Me parece que su abuela era prima hermana de la ta abuela de Deidre, Sandra. O quizs fuese la bisabuela y fuesen primas segundas. Bueno, apenas tiene importancia. 
Ahora que, al mayor de los Gallagher. Kathy hizo Una pausa lo suficientemente larga como para mordisquear uno de sus pasteles le tenas echado el ojo durante un 
tiempo, verdad, Betsy?
Puede que le echara una mirada una o dos veces, cuando yo era una chavala de diecisis abriles. los ojos de Betsy sonrean por encima de su taza. Y puede que 
l tambin me devolviera la mirada. Pero despus se fue de viaje y apareci Tom. Cuando Aidan Gallagher regres..., bueno, puede que le volviera a mirar, pero slo 
como muestra de agradecimiento a la creacin del Seor.
Era un salvaje de mozo, y hay una mirada en l que dice que podra volver a serio. suspir Kathy. Siempre he tenido debilidad por un corazn salvaje en un hombre. 
Y no tiene un amor en Estados Unidos, Jude?
No. pens por un momento en William. Haba considerado a su marido alguna vez como su amor?. Nadie especial.
Si no son especiales, qu sentido tiene?
Ningn sentido en absoluto, pens Jude al acompaar a sus invitadas a la puerta. No poda decir que hubiera sido su gran amor, como John Magee lo fue para Maude. 
No haban sido especiales el uno para el otro, ella y William.
Deberan haberlo sido. Y durante un tiempo, l fue el centro de su vida, lo am, o haba credo amarlo. Maldita sea, ella haba deseado amarle y le haba entregado 
lo mejor.
Sin embargo, no fue suficiente. Resultaba humillante saber eso: con qu facilidad, con qu desconsideracin haba incumplido los votos de matrimonio an recientes 
y la haba echado de su vida.
No obstante, reconoca, tampoco habra llorado su muerte durante setenta aos, si, hubiese muerto de a la manera heroica o trgica. La verdad es que si William se 
hubiera matado en algn accidente fortuito, ella podra haber sido la viuda fiel en vez de la esposa abandonada.
Y qu horrible era darse cuenta de que lo hubiera preferido as.
Qu le haba dolido ms?, se preguntaba ahora. Perderle a l o a su orgullo? Fuera lo que fuera, no permitira que una cosa as volviese a suceder. No iba a conformarse 
con un simple matrimonio para luego volver a dejarlo, porque se esperase eso de ella.
Esta vez, se iba a centrar en s misma y en estar sola.
No es que tenga algo en contra del matrimonio, pens, mientras daba una vuelta por fuera de la casa. Sus padres formaban un matrimonio slido, entregados el uno 
al otro. Quizs no fuese esa relacin de cine, con una pasin salvaje, que algunos deseaban para s, pero su relacin era un buen testimonio de una asociacin que 
funcionaba.
Quizs haba pretendido tener algo parecido con William, un matrimonio tranquilo y digno, pero no haba dado en el clavo. Y era por su culpa.
No haba nada especial en ella. Estaba algo ms que avergonzada de reconocer simplemente, que se haba convertido en un hbito para l, parte de su rutina.
Cita con William para cenar el mircoles a las siete en uno de sus tres restaurantes favoritos. El sbado, cita para ver una obra de teatro o una pelcula, seguida 
de una cena tarda, seguida de sexo con decoro. Si ambas partes estn de acuerdo, se prolonga la noche a un sueo saludable de ocho horas, seguido de un brunch y 
una conversacin sobre el peridico dominical.
se haba sido el modelo de su noviazgo, y su matrimonio simplemente se haba ceido a la dinmica de ese esquema.
Y en realidad haba sido tan fcil acabar con ese modelo definitivamente.
Pero, Dios, Dios mo, cmo habra deseado ser ella quien le pusiera fin. Haber tenido las agallas o la facilidad para hacerlo. Vivir una aventura apasionada en algn 
motel barato. Trabajar adems de stripper. Y fugarse para unirse a una banda de motoristas.
Al imaginarse embutida en cuero y montndose en una moto detrs de un corpulento motorista tatuado llamado Cero, solt una carcajada.
Vaya, esto s que es un regalo para la vista de un hombre en una tarde de abril. dijo Aidan, situado en el rellano de los setos, con las manos cmodamente metidas 
en los bolsillos, sonrindole. Una mujer que se re con flores a sus pies. Uno bien podra pensar, por el sitio donde nos hallamos, que se ha topado con un hada 
aparecida para encantar a las flores para que broten.
Se acerc a la verja con aire despreocupado mientras hablaba y se detuvo. Ella estaba convencida de que jams haba visto una imagen ms romntica que la de Aidan 
Gallagher, con su abundante pelo alborotado por la brisa, los ojos de un color azul claro y salvaje, junto a la verja con los lejanos acantilados a sus espaldas.
Pero no es ningn hada, verdad, Jude Frances?
No, claro que no. sin pensarlo, levant la mano para comprobar que an mantena el peinado. Me acaban... ah, de visitar Kathy Duffy y Betsy Clooney.
Me las encontr por el camino cuando vena hacia aqu paseando. Me dijeron que habais pasado una hora agradable charlando y tomando t y pasteles.
Has venido caminando? Desde el pueblo?
No esta lejos, si te gusta caminar, y a m me gusta. de nuevo pareca algo angustiada, reflexion Aidan. Como si no supiera muy bien lo que hacer con l. Pero 
l quera hacerla sonrer de nuevo, ver sus labios curvarse lenta y tmidamente y sus hoyuelos volver a la vida. Me vas a invitar a que pase a tu jardn o prefieres 
que siga paseando?
No, lo siento. corri hacia la verja y alarg la mano hacia el pestillo al mismo tiempo que Aidan. La mano de l se pos sobre la suya, caliente y firme, levantando 
ambos el pestillo a la vez.
En que estabas pensando que te haca rer?
Oh, bueno... como an sujetaba su mano, retrocedi. Era slo una tontera. La seora Duffy ha dejado unos pasteles y todava queda t.
No recordaba haber visto jams a una mujer tan asustada slo por hablarle. Aunque no poda decir que su reaccin fuera del todo desagradable. Ponindola a prueba, 
segua sujetando su mano y avanz hacia delante mientras ella daba un paso hacia atrs.
Y supongo que te habrs hartado de ambas cosas por ahora. La verdad es que de vez en cuando necesito tomar aire, as que me dejo llevar por lo que la gente llama 
los viajes de Aidan. A menos que tengas prisa en volver a tu casa, podramos sentamos aqu, en el soportal, un rato tendi la otra mano, le sujet la cadera y 
detuvo sus pasos. Ests a punto de pisar tus flores. murmur. Sera una pena aplastadas bajo tus pies.
Oh. Jude se apart poco a poco con precaucin. Soy torpe.
Yo no dira eso. Slo un poco nerviosa. a pesar del extrao placer que le produca veda nerviosa, tena ganas de apaciguar esos nervios y tranquilizada.
Con sus dedos tocando los de ella, cambi de posicin y la gir con una gracia tan resuelta que, en slo un parpadeo, le dio la vuelta.
Me pregunto prosigui Aidan, conducindola hacia el soportal si ests interesada en escuchar las historias que conozco. Para tu trabajo.
S, mucho. resopl aliviada y se agach para sentarse en el soportal. Lo empec esta maana, el artculo, intentando familiarizarme, formular un esquema, la estructura 
bsica.
Ella abraz sus rodillas, tensando los brazos al mirar y darse cuenta de que la estaba observando.
Qu ocurre?
l arque una ceja.
Nada. Estoy escuchando. Me gusta escucharte. Tu voz es tan precisa y tan americana.
Oh. carraspe, volvi a mirar de frente como si tuviera que vigilar las flores para que no escaparan. Qu es lo que estaba diciendo?... La estructura. Los diferentes 
campos que quiero abarcar. Los elementos de fantasa, por supuesto, pero tambin los aspectos sociales, culturales y sexuales de los mitos tradicionales. Su utilizacin 
en la tradicin como entretenimiento, como parbola, como advertencia en el romance.
Advertencia?
S, las madres contndoles a sus hijos historias sobre las hadas de las cinagas para que no se acerquen a zonas peligrosas, o relatndoles cuentos sobre espritus 
malignos y dems, para influenciarles a que se comporten correctamente. Existen tantas, en realidad ms, leyendas grotescas como benvolas.
Cules prefieres?
Oh, bueno. tartamude un poco. Ambas supongo, dependiendo del estado de nimo.
Tienes muchos?
Muchos qu?
Estados de nimo. Creo que s. Tienes unos ojos temperamentales. Bien, pens, he conseguido que vuelvas a mirarme otra vez.
Sinti de nuevo esos tirones largos y lquidos en el estmago, as que volvi a mirar rpidamente en la otra direccin.
No, la verdad es que no soy especialmente temperamental. De todos modos, hmmm. Tenis a bebs que son raptados de sus cunas y sustituidos por otros, nios devorados 
por ogros. En el ltimo siglo, hemos cambiado los pasajes y los finales de los cuentos de hadas por finales donde los protagonistas fueron felices y comieron perdices, 
cuando en realidad las versiones originales contenan sangre, muerte y seres devorados. Psicolgicamente, refleja los cambios en nuestras culturas y lo que los padres 
quieren que sus hijos oigan y crean.
Y en qu crees t?
Que un cuento es un cuento, pero que es menos probable que un nio tenga pesadillas con los finales felices.
Y tu madre te cont historias de nios que eran sustituidos por otros?
No la idea hizo rer a Jude. Pero mi abuela s. De una forma muy entretenida. Me imagino que t tambin puedes contar historias entretenidas.
Te puedo contar una ahora, si quieres pasear hasta el pueblo conmigo.
Pasear? neg con la cabeza. Est muy lejos.
No est a ms de dos millas. de repente deseaba pasear con ella. As quemars los pasteles de la seora Duffy, y luego te dar de cenar. Tenemos estofado de mendigo 
en el men esta noche y sienta muy bien. Me encargar de que alguien te traiga a casa despus.
Ella le mir con disimulo para luego apartar la mirada. La idea le pareca maravillosamente espontnea, simplemente levantarse e irse, ningn plan; ninguna estructura. 
Que, por supuesto, era la razn por la que no colara.
Es tentador, pero en realidad debera trabajar un poco ms.
Entonces, ven maana. volvi a agarrarle la mano para ayudarla a incorporarse, a la vez que l se levantaba. Tenemos msica en Gallagher's el sbado por la noche.
Haba msica anoche tambin.
Ms. le dijo. Y algo ms... estructurada como t diras, supongo. Unos msicos de Waterford City, tipo tradicional. Te gustar, y no se puede escribir sobre las 
leyendas de Irlanda sin su msica, verdad? As que ven al pub maana por la noche y yo vendr a verte el domingo.
Venir a verme?
Aidan volvi a esbozar una sonrisa lenta, parsimoniosa, maravillosa.
Para contarte una historia, para tu artculo. Te viene bien el domingo por la tarde?
Oh, s, est bien. Perfecto.
Buenos das, pues, Jude Frances. se dirigi con tranquilidad hasta la verja, a continuacin se dio la vuelta. Sus ojos eran ms azules, ms intensos cuando se 
encontraron con los de ella y mantuvieron la mirada. Ven el sbado. Me gusta mirarte.
No movi ni un msculo, ni cuando se gir para abrir la verja, ni cuando cruz y baj por la carretera. Ni siquiera cuando ya haba pasado el seto alto y se haba 
alejado.
Mirarla? A qu se refera con eso exactamente?
Acaso se trataba de un tipo de coqueteo superficial? Sus ojos no parecan superficiales, pens, mientras andaba de arriba abajo por el sendero. Claro, cmo lo 
iba a saber cuando, en realidad, slo era la segunda vez que lo haba visto?
Probablemente se trataba de eso. Simplemente un coqueteo a la ligera, instintivo, de un hombre acostumbrado a ligar con mujeres. Si se analizaba la situacin, era 
ms un comentario simptico que otra cosa.
Me gustara verte en el pub el sbado, psate, murmur. Eso es lo nico que pretenda decir. Y maldita sea, por qu tengo que analizarlo y desmenuzarlo todo?
Enfadada consigo misma, regres a la casa dando grandes zancadas, cerr la puerta con firmeza. Cualquier mujer sensata le hubiera sonredo al escucharlo, hubiera 
coqueteado un poco tambin. Era una respuesta inofensiva, incluso condicionada. A menos que fuese una neurtica reprimida.
Que es exactamente lo que t eres, Jude F. Murray. Una neurtica reprimida. Es que no podas haber abierto la boca, idiota, y haber dicho algo como: "Ver lo que 
puedo hacer. Me gusta mirarte a m tambin?". Oh, no, simplemente te quedas ah como si te hubiera disparado entre los ojos.
Jude se detuvo, levantando las manos, cerrando los ojos. Ahora no slo estaba hablando consigo misma, sino que estaba reprendindose como si fuera dos personas diferentes.
Respirando hondo, se calm y decidi que realmente quera otro de esos pasteles glaseados, slo para tranquilizarse.
Entr en la cocina, haciendo caso omiso de la remilgada vocecita en su cabeza, que le deca que estaba compensando su reaccin con un placer culinario. Bueno, y 
qu?Cuando un hombre guapsima, que apenas conoca, haba provocado una erupcin de sus hormonas, por supuesto que pensaba reconfortarse con azcar.
Agarr un pastel glaseado de color rosa plido, y se gir al or un ruido sordo en la puerta trasera. Al ver el rostro peludo y los largos dientes, solt un alarido 
y el pastel sali volando por los aires, se estamp contra el techo y aterriz con un plof, con la capa de glaseado bocabajo, a sus pies.
Durante el instante en que el pastel estaba volando por los aires fue cuando se dio cuenta de que no haba un monstruo en la puerta, sino una perra.
Dios santo! Dios santo, qu pasa con este pas? Cada dos minutos algo llega a la puerta. Se pas los dedos por el pelo, dejando escapar los rizos, y despus 
ella y la perra se observaron a travs del cristal.
Tena grandes ojos marrones y Jude decidi que parecan dciles y no agresivos. S, mostraba los dientes, pero le colgaba la lengua, as que, qu otra opcin le 
quedaba? Las enormes patas ya le haban embadurnado el cristal de barro, pero cuando solt un ladrido simptico, Jude cedi.
Al dirigirse hacia la puerta la perra desapareci. Pero all estaba de nuevo cuando Jude la abri, sentada educadamente en la entrada trasera, golpeando el rabo 
y mirndola fijamente.
Eres la perra de los O'Toole, verdad? Pareca que se lo haba tomado como una invitacin y se abri paso dando zancadas por la cocina, extendiendo el barro. Luego 
le hizo el favor a Jude de limpiar el pastel que se le haba cado antes de dirigirse a la chimenea y se volvi a sentar sobre sus cuatro patas.
Hoy no tena ganas de encender la chimenea... se acerc, tendiendo la mano para ver lo que la perra haca. La olisque mansamente y luego la empuj con la nariz 
para colocrsela en la cabeza, Jude se ri. Qu lista eres, verdad? le rasc entre las orejas cariosamente. Nunca haba tenido un perro, aunque su madre tena 
dos malhumorados gatos siameses mimados como reyes.
Se imaginaba que la perra habra visitado a la vieja Maude a menudo, se habra hecho un ovillo junto al fuego de la cocina y habra acompaado a la anciana de vez 
en cuando. Sentan los perros una profunda pena ante la prdida de un amigo?, se pregunt, y luego se acord de que an tena que cumplir la promesa de llevar flores 
a la tumba de Maude.
La noche anterior haba preguntado en el pueblo dnde estaba. Maude estaba enterrada al este del pueblo, por encima del mar, ms all del camino que pasaba cerca 
del hotel y a espaldas de las ruinas, el oratorio y el pozo de San Declan.
Un largo y pintoresco paseo, pens.
En un impulso, Jude sac las flores de la botella que haba colocado en la encimera de la cocina, ladeando la cabeza hacia la perra.
Quieres visitar a la vieja Maude?
La perra peg otro ladrido, se incorpor y, al salir por la puerta trasera, Jude se pregunt quin llevaba a quin.


Perciba un ambiente muy rstico. Jude se imagin que escalar por las colinas con la perra de color canela y las flores en la mano para la tumba de un antecesor 
era parte de su rutina semanal. La campesina irlandesa con su leal perro de caza, presentndole sus respetos a una prima lejana.
Lo convertira en hbito, bueno, si realmente tuviera un perro y viviera all.
Era relajante estar al aire libre y sentir la brisa, viendo a la perra salir corriendo para olisquear Dios sabe qu cosa, percibiendo todas esas gloriosas seales 
de la primavera en los setas que florecan, el rpido movimiento y gorjeo de un pjaro.
El mar retumbaba contra los acantilados.
Mientras se acercaba al empinado oratorio con techo a dos aguas, la luz del sol atravesaba las nubes e inundaba la hierba y la roca. Las tres cruces de piedra se 
erigan proyectando sus sombras, con el pozo debajo recogiendo el agua bendita.
Los peregrinos se haban lavado all, segn recordaba por la gua. Y cuntos, se pregunt, habran derramado en secreto un poco de agua a los dioses para curarse 
en salud?
Por qu correr riesgos?, pens, asintiendo con la cabeza. Ella misma hubiera hecho ambas cosas.
Era un lugar tranquilo y conmovedor, que pareca saber de la vida y la muerte, y de lo que las vinculaba.
El aire era ms clido, casi veraniego, a pesar del viento, con la fragancia de las flores que se esparcan por la hierba y yacan sobre los difuntos, de repente 
salvajes y dulces. Oy el zumbido de las abejas y el canto de los pjaros, el sonido lquido, musical y maduro.
La hierba creca alta y verde y un poco salvaje sobre el terreno desigual. Jude observ que un puado de toscos guijarros, que marcaba las tumbas antiguas, se asentaba 
entre la hierba. Y junto a ellas, las nuevas tumbas individuales. La vieja Maude haba elegido ser enterrada aqu, casi sola, en una colina que daba al pueblo, que 
pareca un damero, a la costa azul del mar ya la ondulada extensin verde que conduca a la montaa.
En una repisa de piedra entre las ruinas, haba una larga maceta de plstico repleta de flores de color rojo intenso. Su presencia conmovi el corazn de Jude.
La gente olvida con tanta frecuencia, pens. Pero aqu no. Aqu la gente se acordaba y honraba esas memorias con flores para los difuntos.
Maude Alice Fitzgerald, rezaba en el sencillo epitafio. La Mujer Sabia haba sido grabado debajo de su nombre, y ms abajo las fechas de su larga, larga vida.
Resultaba un epitafio un tanto extrao, reflexion Jude al arrodillarse junto a la suave pendiente. Ya haba flores all, un diminuto puado de las primeras violetas 
que empezaban a marchitarse. Jude coloc su ramo al lado de ellas y se sent sobre los talones.
Soy Jude. comenz a decir. La nieta de tu prima Agnes. La de Estados Unidos. Me estoy hospedando en tu casa durante un tiempo. Es realmente preciosa. Lamento 
no haberte conocido, pero la abuela me hablaba de los momentos que pasasteis juntas en la casa. Lo contenta que estabas por ella, cuando se cas y se fue a Estados 
Unidos. Pero t te quedaste aqu, en casa.
Era una buena mujer.
Con el corazn en la garganta, Jude alz la cabeza bruscamente y se encontr con unos profundos ojos azules. Era un rostro bello, joven y suave. El hombre llevaba 
una melena negra casi hasta los hombros. Las comisuras de sus labios se curvaban ligeramente de un modo agradable, al acercarse hacia Jude al otro lado de la tumba.
No le he odo. No saba que estaba aqu.
Uno camina silenciosamente en lugar santo. No pretendo asustada.
No. casi me muero, pens Jude. Simplemente me ha dado un sobresalto. se apart los mechones que el viento haba dejado sueltos alrededor de su cara. Conoca 
a Maude?
Claro que conoca a la vieja Maude, una buena mujer tal como le dije, que vivi una vida rica y generosa. Est bien que le traiga flores porque a ella le encantaban.
Son suyas, de su jardn.
S. su sonrisa se engrandeci. Mejor an. pos la mano encima de la cabeza de la perra, que estaba sentada plcidamente a su lado. Jude vio un anillo brillar 
en su dedo, una piedra azul profundo, que reluca sobre una pesada montura de plata. Ha esperado mucho tiempo hasta que ha vuelto a sus orgenes.
Jude frunci el ceo, deslumbrada por el sol, que ahora pareca ms intenso, tan intenso que la vista le fallaba.
Oh, se refiere a venir a Irlanda. Supongo que s..
Es un lugar donde uno puede mirar en su corazn y ver lo que ms le importa ahora sus ojos cobraban un color cobalto. Intensos, hipnticos. Elige bien, Jude Frances, 
porque no sers la nica a la que le afectar.
La fragancia de las flores, la hierba y la tierra giraban en su cabeza hasta sentirse embriagada. El sol la cegaba lanzando rayos intensos, abrasadores y cegadores. 
Se levant el viento, una repentina y deslumbrante explosin de energa.
Hubiera jurado que haba odo sonar unas gaitas, unas notas altas que flotaban en el viento veloz.
No s a lo que se refiere. aturdida, alz una mano hacia su cabeza y cerr los ojos.
Lo sabr.
Le vi bajo la lluvia. mareada, estaba tan mareada. Sobre la colina con la torre circular.
Por supuesto que me vio. La estbamos esperando.
Esperando? Quin?
El viento ces tan rpidamente como se haba levantado y la msica se desvaneci en el silencio. Ella sacudi la cabeza para despejarse.
Disculpe. Qu ha dicho?
Pero cuando volvi a abrir los ojos, estaba sola con el silencio de los difuntos y la gran perra de color canela.

CAPTULO 5
No es que Aidan se opusiera al papeleo. Es que lo odiaba.
Sin embargo, tres veces a la semana, lloviera o hiciera sol, pasaba una hora o ms en el escritorio del piso de arriba enfrascado en pedidos, gastos generales, nminas 
y ganancias.
Le reconfortaba que hubiese siempre ganancias. Nunca se haba preocupado demasiado del dinero antes de que Gallagher's pasara a sus manos. Y a menudo se preguntaba 
si eso era parte de la razn por la que sus padres le haban empujado a ello. Se lo haba pasado bien, viviendo al da, cuando haba viajado. Arreglndoselas o simplemente 
sobreviviendo. No haba ahorrado ni un penique, ni siquiera haba sentido la necesidad de hacerlo.
La responsabilidad no haba sido precisamente su fuerte.
Despus de todo, se haba criado desahogadamente y, por supuesto, haba trabajado lo suyo durante la infancia y adolescencia. No obstante, fregar, servir pintas 
y cantar una meloda no tena nada que ver con calcular cunta cerveza haba que pedir, qu porcentaje de vajilla rota muchas gracias, hermana Darcy poda soportar 
el negocio, hacer malabarismos con los nmeros para que cuadrasen en los libros de, contabilidad y el calcular de los impuestos.
Todo esto le produca dolor de cabeza y no le resultaba ms agradable pasar el rato en casa, con los libros de contabilidad, que sacarse una muela, pero tuvo que 
aprender.
Y aprendiendo, comprendi que el pub significaba ms para l precisamente por eso. S, los padres eran seres muy inteligentes, concluy. Y los de Aidan conocan 
a su hijo.
Pas algn tiempo con los distribuidores regateando el mejor precio. Eso no le importaba tanto porque era casi como comerciar con los caballos y descubri que tena 
habilidad para ello.
Le satisfaca que msicos de Dubln, de Waterford, de lugares tan lejanos como Clare y Galway, no slo estuvieran dispuestos, sino contentos de tocar en Gallagher's. 
Se enorgulleca de saber que en los cuatro aos que llevaba regentando el pub, haba contribuido a afianzar su reputacin como un lugar para la msica.
Y esperaba que, en la temporada de verano, cuando los turistas entraran a tropel fuese el mejor pub que hubiesen visto.
Sin embargo, eso no quitaba que la tarea de sumar y restar resultara menos engorrosa.
Haba pensado en un ordenador, pero entonces tendra que aprender a manejar el maldito cacharro. Era capaz de reconocer, sin vergenza alguna, que slo la idea le 
produca pnico. Cuando le mencion el tema a Darcy, sugirindole que quizs podra aprender los entresijos del ordenador, se ri de l hasta que las lgrimas le 
corrieron por sus bonitas mejillas.
A Shawn ni se le ocurra pedrselo, no cambiaba una bombilla ni aunque estuviese leyendo a oscuras.
No iba a contratar a alguien para esa labor, no cuando en Gallagher's se las haban arreglado solos desde que abrieron sus puertas. As que, o bien continuaba el 
trabajo con lpiz y calculadora, o reuna el coraje para enfrentarse a la tecnologa.
Supona que Jude tena conocimientos de informtica. No le importara que ella le enseara una o dos cosas. Desde luego que le gustara, pens esbozando una sonrisa, 
devolver el favor en otro campo completamente diferente.
Quera tocar todo su cuerpo. Ya se haba preguntado cul sera el sabor y la textura de su boca grande y preciosa. Haca tiempo que una mujer le haba hecho sentir 
la sangre bullir y disfrutaba anticipndose y cavilando.
Le recordaba a una joven potra algo insegura de' sus patas. Una que rehua a cualquier hombre que se le acercara, aunque desease una caricia suave y agradable. Esa 
actitud de inseguridad, mezclada con la mente inteligente y la voz educada, resultaba ser una combinacin atractiva.
Esperaba que ella viniera esa tarde tal como le haba pedido.
Esperaba que se pusiera uno de sus trajes elegantes, y llevase el pelo recogido para que se pudiera imaginar el placer de despeinada.


Si Jude hubiera tenido la menor idea de por dnde discurran los pensamientos de Aidan, nunca habra tenido el valor de salir de la casa. Incluso sin esa complicacin 
aadida, ya haba cambiado de idea media docena de veces.
Sera de mala educacin no acudir despus de habrselo pedido l.
Parecera como si ella buscase que le dedicara su tiempo y atencin.
En realidad era una buena manera de pasar una tarde agradable.
No era el tipo de mujer que pasaba las tardes en un bar.
Su propia indecisin la irritaba tanto que decidi en principio ir a pasar una hora.
Se puso unos pantalones y una chaqueta de color gris piedra, junto con un chaleco de finas rayas de color burdeos para darle un toque alegre. Al fin y al cabo, era 
sbado por la noche, pens, y se puso adems unos pendientes de plata que le colgaban con cierto aire festivo. Habra msica, record, al contemplar la posibilidad 
de dejarse llevar y aadir un par de finas esclavas de plata.
Mantena una secreta pasin amorosa por las joyas. Deslizando las pulseras por su mueca, pens en el anillo que llevaba el hombre del cementerio. Ese resplandor 
del zafiro sobre el montaje de plata grabada, tan fuera de lugar en el apacible campo.
Se trataba de un hombre muy extrao, pens ahora, igual que vino se fue, tan sigilosamente que pareca como si lo hubiera soado. No obstante, record su rostro 
y su voz con toda claridad, con tanta claridad como ese repentino estallido de fragancia, el veloz movimiento del viento y el mareo que haba sufrido.
Slo se trataba de un exceso de azcar, concluy. Todos esos pasteles que se haba comido se haban introducido en su organismo, con mucha rapidez, para luego desaparecer, 
dejndola mareada durante unos instantes.
Se sobrepuso, inclinndose hacia el espejo para asegurarse de que no se le haba corrido el rimel. Lo ms seguro es que lo volvera a ver en el pub esa noche o la 
prxima vez que le llevara flores a Maude.
Con las pulseras sonando alegremente y dotndola de confianza, baj las escaleras. Esta vez se acord de las llaves antes de llegar al coche, lo que consider un 
progreso. Al igual que era una buena seal el que no le sudaran las palmas de las manos al enfrentarse a la difcil tarea de conducir por la carretera, y ms siendo 
de noche.
Satisfecha consigo misma, anticipando una tarde tranquila y agradable, aparc en el bordillo de la acera justo ms abajo de Gallagher's. Alisndose el pelo en el 
camino, avanz hacia la puerta, tom aire y la abri.
Y el encontronazo con la msica casi la echa para atrs.
Gaitas, violines, voces y luego el salvaje rugido de la muchedumbre cuando cantaba el estribillo de Whisky in the jar. El ritmo era tan rpido, tan frentico que 
no se podan distinguir los acordes, y ese sonido la atrap, tirando de ella hacia dentro para despus envolverla.
ste no era el pub oscuro y tranquilo al que haba entrado antes. Estaba abarrotado de gente, ocupando las mesas bajas, apretujados en la barra, dando vueltas con 
los vasos llenos y vacos.
Los msicos cmo podan slo tres personas hacer semejante sonido? estaban encajonados en la parte delantera, vestidos con su ropa y botas de trabajo, tocando 
como ngeles demonacos. La habitacin ola a tabaco, levadura y jabn de sbado noche.
Por unos instantes, se pregunt si se haba equivocado de sitio, pero luego localiz a Darcy, la gloriosa nube de pelo oscuro recogido con un llamativo lazo rojo. 
Llevaba una bandeja cargada de vasos vacos, botellas, ceniceros rebosantes de colillas, mientras coqueteaba hbilmente con un joven, cuya cara estaba tan colorada 
como su lazo, sintiendo un placer que lo ruborizaba y reflejando en sus ojos una admiracin desmesurada.
Viendo la mirada de Jude, Darcy le hizo un guio, le dio al joven prendado de ella un golpecito en la mejilla y se abri paso entre el gento.
El pub est animado hoy. Aidan me dijo que vendras y que estuviera pendiente de ti. manifest Darcy.
Oh... qu amable de su parte, y de la tuya. No esperaba... tanto.
Los msicos son populares por aqu y atraen una buena multitud.
Son maravillosos.
S, tocan bien. Darcy estaba ms interesada en los pendientes de Jude y se preguntaba dnde se los habra comprado y cunto podran haber costado. Mira, sgueme 
y te llevar a la barra sana y salva.
Hizo justamente eso, serpenteando y zigzagueando, dando empellones de vez en cuando, dirigiendo una risa y un comentario a ste o llamando a aqul por su nombre. 
Se encamin al extremo opuesto de la barra donde desliz su bandeja entre el bullicio hasta el lugar donde se hacan los pedidos.
Buenas tardes, seor Riley. salud Darcy al anciano sentado en el ltimo taburete.
Buenas tardes igualmente, joven Darcy. contest el anciano con una voz de pito, sonrindole con unos ojos que parecan medio ciegos, a la vez que daba sorbos a 
su Guinness, espesa y oscura. Si te casas conmigo, querida, te har reina.
Entonces casmonos el prximo sbado, pues una reina merezco ser. Darcy le plant un beso en la mejilla con textura de papel. Will Riley, djale tu asiento a 
la yanqui junto a tu abuelo.
Es un placer. el delgado hombre salt del taburete y le sonri a Jude. As que es la yanqui. Sintese aqu aliado de mi abuelo y la invitaremos a una pinta.
La seorita prefiere vino. apareci Aidan en su campo de visin, con la copa ya en la mano, ofrecindosela.
S, gracias.
Bueno, pues, apntalo a la cuenta de Will Riley, Aidan, y beberemos a la salud de todos nuestros primos entre la espuma de la cerveza.
Eso est hecho, Will. le mostr a Jude su sonrisa pausada y aadi: Te quedars un rato, no? y sigui trabajando.
Se qued un rato. Por cortesa brind a la salud de personas que nunca haba conocido. Como no supona mucho esfuerzo de su parte, mantuvo una conversacin con los 
dos Rileys sobre sus familiares en Estados Unidos y las visitas que haban hecho, aunque saba que les haba decepcionado cuando reconoci que nunca haba ido a 
Wyoming y haba visto a un autntico cowboy.
Escuch la msica porque era maravillosa. Las melodas, tanto familiares como extraas, tanto enfervorizadas como desgarradoras, fluan a travs y por encima del 
pblico. Se permiti tatarear cuando reconoca una cancin y sonrea cuando el viejo seor Riley entonaba palabras con su fina voz.
Estaba enamorado de tu prima Maude le coment el seor Riley a Jude. Pero ella slo viva para John Magee, que en paz descanse. suspir hondo y bebi su Guinness 
del mismo modo. Y un da, cuando de nuevo fui a su puerta con mi sombrero entre las manos, me dijo que me casara con una moza de pelo rubio y ojos grises antes 
de que acabara el ao.
El hombre hizo una pausa, sonriendo para s, como si mirara hacia el pasado, pens Jude. Se inclin hacia l para orle por encima del estruendo de la msica.
Y antes de que pasara un mes, conoc a mi Lizzy, con el pelo rubio y ojos grises. Nos casamos en junio y casi pasamos juntos cincuenta aos si no se hubiera muerto.
Qu bonito.
Maude saba cosas. sus apagados ojos miraron los de Jude. Los Buenos Espritus a menudo le susurraban al odo.
De verdad? replic Jude, divertida. Oh, vaya, y al ser t de su sangre, pueden venir a tu odo a susurrarte. Tienes que estar atenta. Lo har.
Durante un rato bebieron en compaa y escucharon la msica. A continuacin se le empaaron los ojos a Jude cuando Darcy coloc su brazo por encima de los hombros 
huesudos del anciano y uni su gloriosa voz a la del viejo en una cancin de amor y prdida infinita.
Cuando vio a Brenna vertiendo whisky y abriendo los grifos detrs de la barra, Jude sonri. Por una vez, no llevaba la gorra y la mata de rizos rojos caa a su antojo.
No saba que trabajabas aqu.
Oh, de vez en cuando, cuando lo necesitan. Qu ests tomando, Jude?
Oh, es Chardonnay, pero en realidad no debera...
Sin embargo, estaba hablando con la espalda de Brenna porque, para cuando quiso darse cuenta, ella ya se haba dado la vuelta y colmado su copa.
Los fines de semana puede haber mucho trabajo en Gallagher's. prosigui Brenna. Y tambin echo una mano en verano. La msica es buena esta noche, verdad?
Es maravillosa.
Y cmo va todo, seor Riley, cario?
Va bien, bella Brenna O'Toole. Y cundo te vas a casar conmigo y vas a dejar de hacer sufrir a mi corazn?
En el feliz mes de mayo. con soltura cambi su pinta vaca por una llena. Ten cuidado con este granuja, Jude, que si no se pondr a jugar con tus sentimientos.
Encrgate del otro extremo, Brenna, vale? Aidan se coloc detrs de ella y le tir del llamativo pelo. Quiero trabajar por aqu para ligar con Jude.
Ah, aqu tienes a otro granuja. El sitio est lleno.
Es guapa. intervino el seor Riley, y Aidan le gui un ojo a Jude.
Cul de ellas, seor Riley?
Todas. el seor Riley solt una carcajada, resollando, y golpe la barra con su delgada mano. Claro, y nunca he visto un rostro de mujer que no fuera lo bastante 
guapo como para no pellizcado. Esta yanqui tiene unos ojos de bruja. ndate con cuidado, Aidan, chico, o te hechizar.
Igual ya lo ha hecho. recogi unos vasos, los coloc en el fregadero debajo de la barra y sac otros limpios para rellenados. Has estado a medianoche recogiendo 
damas de noche y susurrando mi nombre?
Puede, se oy decir a s misma, si supiera lo que son las damas de noche.
Esto le provoc tal ataque de risa al seor Riley que temi que se cayera de su taburete. Aidan simplemente sonri, sirvi las pintas y cogi la moneda. Despus 
se acerc a ella, observ cmo se le abrieron los ojos de par en par y separ los labios, temblorosos, por la sorpresa.
Te mostrar cules son la prxima vez que te haga una visita.
Bueno, ejem. vaya intercambio de rplicas ms tajantes, concluy Jude, y bebi algo de vino.
El vino o la ntima mirada que le lanz Aidan se le subi a la cabeza. Decidi que tendra que tomarse ambas cosas con algo ms de precaucin y respeto. Esta vez, 
cuando Aidan alz la botella, se neg y puso la mano encima de la copa.
No, gracias. Por ahora slo tomar agua. Quieres agua con gas?
Con gas? Oh, s, eso estara bien.
Se la trajo en un vaso corto sin nada de hielo.
Le dio unos sorbos, observando cmo colocaba dos vasos ms debajo de los grifos, y empez el metdico proceso de reposar las Guinness.
Lleva muchsimo tiempo. lo dijo ms para s misma que para l, pero Aidan la mir, con una mano an manejando los grifos.
Slo lo necesario para que salga bien. Algn da, cuando te apetezca, te preparar un vaso y vers lo que te pierdes al beberte esa cosa francesa. Darcy volvi 
a la barra, dej la bandeja. Una pinta y media de Smithwick, una pinta de Guinness y dos vasos de Jameson's y cuando acabes con eso, Aidan, ojo con Jack Brennan, 
que est muy pasado.
Me encargar. Qu hora es, Jude Frances?
Hora? dej de observar sus manos, tan rpidas y hbiles, y baj la mirada a su reloj. Dios mo, son ms de las once. No tena ni idea la hora se haba alargado 
a casi tres. Tengo que volver.
Aidan asinti con la cabeza distradamente, ella haba esperado mucho ms de su parte, y complet el pedido de su hermana, mientras Jude buscaba el dinero para pagar 
las bebidas.
Invita mi nieto. afirm el seor Riley colocando una frgil mano encima de su hombro. Es un buen muchacho. Guarda el dinero, cario.
Gracias. le ofreci su mano para estrechrsela y le encant cuando el anciano se la acerc a sus labios. Es un placer haberle conocido. prosigui ella, bajndose 
del taburete, sonrindole al Riley ms joven. A los dos.
Sin la ayuda de Darcy para abrir el camino, alcanzar la puerta result un poco ms problemtico de lo que haba sido llegar hasta la barra. Cuando lo logr, tena 
la cara colorada del calor de los cuerpos, y la sangre le bailaba al ritmo caliente del violn.
La consider una de las noches ms entretenidas de su vida.
Entonces sali fuera al aire fresco de la noche y vio a Aidan justo cuando esquivaba el violento vaivn de un brazo tan ancho como un tronco de rbol.
Venga, Jack. replic en un tono razonable, mientras un hombre gigante, con el pelo increblemente pelirrojo, volva a colocar sus puos en posicin de ataque. 
Sabes que no quieres pegarme.
Lo har! Esta vez te romper esa nariz entrometida, lo juro por Dios, Aidan Gallagher. Quin eres t para decirme que no puedo tomar un jodido trago en este jodido 
pub, cuando es lo que pienso hacer, cojones?
Ests borracho como una cuba, Jack, y tienes que irte a casa ahora a dormir la borrachera.
A ver si puedes dormir sta.
Iba a arremeter contra l, Aidan se prepar para pivotar y esquivar la embestida de toro con facilidad. Jude solt un gritito de alarma. Slo bast eso para que 
Aidan se distrajera lo suficiente como para recibir el salvaje puetazo de Jack.
Bueno, demonios. Aidan movi la mandbula de un lado a otro, resopl mientras la pesada embestida de Jack hizo que cayera bocabajo, despatarrado, sobre la acera.
Ests bien? aterrorizada, Jude se acerc corriendo, rodeando la figura despatarrada que tena el tamao aproximado de un tras atlntico volcado. Te sangra la 
boca. Te duele? Es horrible. hurg en el bolso buscando un pauelo, tartamudeando.
Aidan estaba lo bastante irritado como para decirle que la sangre era tanto culpa suya por gritar como de Jack por haberle arreado el puetazo. Pero estaba tan guapa 
y angustiada, y ya haba empezado a darle unos ligeros toques con el pauelo en el labio partido.
Empez a sonrer, y como eso le doli horriblemente, se le crisp el rostro.
Oh, qu bruto! Tenemos que llamar a la polica.
Para qu?
Para que lo detengan. Te atac.
Realmente impresionado, Aidan la mir boquiabierto.
Y por qu iba a querer que arrestaran a uno de mis mejores amigos slo porque me ha hecho sangre en el labio?
Amigo?
Claro. Slo se est curando su corazn partido con whisky, es bastante estpido por su parte, pero tambin es normal. La muchacha a la que crea amar se larg con 
uno de Dubln hace dos semanas, el pasado mircoles, as que, en los ltimos das se ha dado a la bebida para ahogar sus penas, montando la de Dios. No lo hace con 
mala intencin.
Te ha pegado en la cara. quizs si se lo dijera despacio, con claridad, lo entendera. Dijo que te iba a romper la nariz.
Eso es slo porque lo ha intentado otras veces y nunca lo ha logrado. Se arrepentir maana por la maana, al igual que se arrepentir del dolor de cabeza, no se 
le ir as como as, ni le dejar en paz.
Ahora Aidan s que sonro, aunque con cautela.
Estabas preocupada por m, cario?
Al parecer, no debera haberlo estado. contest remilgadamente y engurru el pauelo ensangrentado. Parece ser que te gusta pelearte en la calle con tus amigos.
Hubo un tiempo en el que me gustaba pelearme en la calle con desconocidos, pero con la madurez prefiero a mis amigos. tendi la mano tal corno lo haba deseado 
y se entretuvo con las puntas de su pelo recogido. Y te agradezco que te hayas preocupado por m.
l dio unos pasos al frente. Ella retrocedi. l suspir.
Algn da no tendrs tanto espacio para retroceder. Y yo no tendr al pobre borracho de Jack a mis pies para encargarme de l.
Tomndoselo con filosofa se agach y, para asombro de Jude, recogi al hombre semiinconsciente y se lo ech por encima del hombro con facilidad.
Eres t, Aidan?
S, Jack.
Te he roto la nariz?
No, pero me has hecho un poco de sangre en el labio.
Vaya puta suerte, Gallagher.
Que hay una mujer presente, idiota. Oh, lo siento.
Sois los dos ridculos. concluy Jude, y se dio la vuelta para dirigirse hacia su coche.
Jude, cario? sonri Aidan, siseando al abrrsele el labio de nuevo. Te ver maana, digamos a la una y media. slo se ri un poco cuando ella sigui caminando, 
los tacones repiqueteando rpidamente, y se gir para fulminarle con la mirada al subirse al coche.
Se ha ido ya? quera saber Jack.
Se va. Pero no muy lejos. murmur Aidan, al mismo tiempo que ella conduca calle abajo con decoro. No, no ir muy lejos.


Los hombres eran unos payasos. Jude meneaba la cabeza y daba unos golpecitos en el volante con desaprobacin, de regreso a casa. Las broncas de borrachos en la calle 
no eran un pasatiempo divertido, y cualquiera que lo creyese necesitaba una terapia con urgencia.
Dios, la haba hecho sentirse corno una idiota. Ah de pie, sonriendo mientras ella le limpiaba la sangre de la boca y parloteaba. Una sonrisa indulgente, pens, 
del hombre grande y fuerte a la mujer tonta y nerviosa.
Peor an, haba sido tonta y haba estado nerviosa. Cuando Aidan se haba echado al hombro ese enorme hombre, corno si fuera un saco de plumas, no caba la menor 
duda de que haba sentido mariposas revolotear en su estmago. Si no se hubiese controlado ni se hubiese marchado ofendida en ese mismo instante, podra haber soltado 
perfectamente una exclamacin de admiracin.
Bochornoso.
Y acaso haba sentido l la ms mnima vergenza al recibir un puetazo en la cara delante de ella? Por supuesto que no. Acaso se haba sonrojado al presentarle 
al borracho idiota a sus pies corno un cercano y viejo amigo? No, no lo haba hecho.
Lo ms seguro es que en este mismo instante estuviera detrs de la barra, entreteniendo a sus clientes con la historia, hacindolos rer, recordando el grito de 
alarma que peg y sus manos temblorosas.
Cabrn.
Resopl una vez y se sinti mejor.
Para cuando haba llegado a la entrada, estaba convencida de que ella se haba comportado de una manera impecablemente digna y razonable. Era Aidan Gallagher quien 
se haba comportado como un idiota.
S, hombre, damas de noche. Cerr la puerta del coche con un portazo lo bastante fuerte como para que el eco resonara por todo el valle.
Tras resoplar otra vez y alisarse el pelo, se dirigi a la verja. Y cuando levant la mirada, vio a la mujer en la ventana.
Oh, Dios mo! se qued lvida, sintiendo cmo le bajaba la sangre de la cabeza, gota a gota. La luz de la luna brillaba con suavidad sobre el plido pelo de la 
mujer, sobre sus mejillas blancas, contrastando con los profundos ojos verdes.
Estaba sonriendo, una preciosa sonrisa que desgarraba el corazn, atrapando el alma de Jude, casi arrancndosela.
Haciendo acopio de coraje, empuj hacia atrs la verja y corri hacia la puerta. Cuando la abri, de un tirn, se dio cuenta de que se haba olvidado de cerrarla. 
Alguien haba entrado cuando estaba en el pub. Eso era todo.
Le temblaron las rodillas al subir corriendo por las escaleras.
El dormitorio estaba vaco, al igual que las dems habitaciones cuando recorri rpidamente la casa. Todo lo que quedaba era la fragancia del leve suspiro de la 
mujer.
Inquieta, cerr las puertas. Y cuando estaba de nuevo en su dormitorio, cerr sa tambin desde dentro.
Tras desnudarse y acurrucarse en la cama, dej la luz encendida. Pas mucho tiempo hasta que pudo dormirse. Y so con joyas que salan despedidas del sol y caan 
por el cielo, para luego ser recogidas en una bolsa de plata por un hombre, a lomos de un caballo alado blanco como la nieve.
Descendieron del cielo, volando por encima de los campos y las montaas, los lagos y los ros, las cinagas y las llanuras anegadizas que formaban parte de Irlanda. 
Por encima de las almenas de los castillos y de los modestos tejados de paja de las casas de campo, mientras las alas blancas del caballo cantaban contra el viento.
Se detuvieron de repente, los cascos del caballo golpeando el suelo en la parte delantera de la casa de la colina, con sus paredes blancas, sus contraventanas de 
color verde profundo y las flores que inundaban la puerta.
Ella sali a buscarle, con el cabello color dorado plido sobre los hombros, los ojos verdes como el campo. Y el hombre con el pelo tan oscuro como claro el de ella, 
llevando un anillo de plata con una piedra en el centro, no menos brillante que sus ojos, salt del caballo.
Se dirigi hacia ella y le derram el torrente de joyas a sus pies. Los diamantes resplandecan en la hierba.
Representan mi pasin por ti. le dijo. Tmalos y tmame a m, porque yo te dara todo lo que tengo y ms.
La pasin no es suficiente, ni tampoco tus diamantes. su voz era sosegada, contenida, tena las manos apoyadas en la cintura. Estoy prometida con otro.
Te lo ofrecer todo. Te lo ofrecer siempre. Ven conmigo Gwen y te ofrecer mil vidas.
No son bonitas joyas ni mil vidas lo que deseo. una nica lgrima corri por su mejilla, tan brillante como los diamantes en la hierba. No puedo dejar mi casa. 
No cambiar mi mundo por el tuyo. No por todos tus diamantes, no por todas las mil vidas que me ofreces.
Sin mediar palabra, el hombre se dio la vuelta y mont su caballo. Y mientras ascendan al cielo, ella se alej y entr en la casa, dejando los diamantes en el suelo 
como si no fueran ms que flores.
Y se convirtieron en flores, cubriendo el suelo con una modesta y dulce fragancia.

CAPTULO 6
Jude se despert con el suave y continuo golpeteo de la lluvia y el vago recuerdo de sueos, llenos de color y de movimiento. Estuvo a punto de acurrucarse bajo 
las mantas y dejarse envolver por la somnolencia, para encontrar esos sueos de nuevo. No obstante, le pareci mal. Se sinti demasiado indulgente.
Era ms productivo, pens, crear y mantener una rutina. Una lluviosa maana de domingo se podra aprovechar para las faenas bsicas de la casa. Al fin Y al cabo, 
no tena una asistenta, aqu en Ardmore, como en Chicago.
En el fondo, le entusiasmaba la idea de quitar el polvo y fregar, pequeas tareas que de alguna manera contribuiran a que la casa fuera ms suya.
Saba que no era muy sensato por su parte, pero realmente disfrut hurgando entre los utensilios de limpieza, seleccionando los paos y trapos.
Pas una agradable parte de la maana quitando el polvo y volviendo a colocar los adornos que la vieja Maude haba esparcido por toda la casa.
Bonitas hadas pintadas, brujos elegantes, trozos intrigantes de cristal, ocupaban su espacio en cada mesa o estantera. La mayora de los libros versaban sobre la 
historia y folclore irlandeses, pero entre ellos haba unos cuantos libros desgastados de edicin de bolsillo.
Jude descubri que a la vieja Maude le haba gustado leer novelas romnticas y la idea le pareci increblemente dulce.
En vez de una aspiradora, Jude encontr una antigua escoba, y tatareaba al mismo tiempo que se afanaba en la tarea de dejar las alfombras y la madera impecables.
Limpi a fondo la cocina y se sorprendi, sintiendo una grata satisfaccin, al contemplar cmo relucan el cromado y la porcelana. Adquiriendo confianza conforme 
avanzaba en la limpieza, cogi el pao para sacarle brillo a la oficina contigua.
Se prometi que colocara pronto las cajas en el diminuto armario. Quizs esa misma tarde. Y le mandara a su abuela cualquier cosa que le pareciese lo bastante 
til o sentimental como para guardar.
Deshizo la cama de su dormitorio y recogi el resto de la ropa sucia. Le dio un poco de vergenza no haber hecho la colada en su vida. Pero, sin duda, no deba de 
ser una tarea tan compleja de aprender. Se le ocurri que debera haber empezado con la colada antes de limpiar, pero la prxima vez se acordara.
En la habitacin atestada que daba a la cocina, encontr el cesto que, segn descubri, debera haberse llevado arriba, en primer lugar, para meter la ropa sucia.
Tambin se dio cuenta de que no haba secadora. Si estaba en lo cierto, eso significaba que tendra que colgar la ropa fuera en la cuerda de tender. Y aunque le 
haba resultado agradable ver a Mollie O'Toole tender la ropa como lo haba hecho, el hacerla ella misma iba a ser ms problemtico.
Sencillamente tendra que aprender. Aprendera, se convenci. Carraspeando, estudi la lavadora con detenimiento.
No era precisamente nueva, unas cuantas manchas oxidadas cubran la superficie blanca. Los mandos eran sencillos. Tena agua fra y caliente, y supona que si queras 
la ropa limpia, haba que utilizar agua caliente y mucha. Ley las instrucciones en la caja del detergente y las sigui al pie de la letra. Al or el agua entrar 
en el tambor, sonri por su logro.
Para celebrarlo, puso agua a hervir para el t y se dio el gusto de comer un puado de galletas de la lata.
La casa estaba ordenada. Mi casa est ordenada, se corrigi. Todo estaba en su sitio, la colada estaba en marcha... Ahora no haba ninguna excusa para no pensar 
en lo que haba visto la noche anterior.
La mujer tras la ventana. Lady Gwen.
Su fantasma.
No haba ninguna razn para negar que haba visto la figura dos veces. Haba sido demasiado claro. Tan claro que saba que, a pesar de sus escasas habilidades, podra 
dibujar el rostro que la haba observado desde la ventana.
Fantasmas. No era algo para lo que la haban educado, aunque a una parte de ella siempre le haba atrado la fantasa de los cuentos de su abuela. Pero a no ser 
que de pronto hubiera tenido alucinaciones, ya haba Visto un fantasma dos veces.'
Podra ser que hubiera ido ms all del lmite de su crisis, que tanto le haba preocupado en Chicago?
Sin embargo, ahora no se senta tan inestable.
No haba tenido dolor de cabeza, ni el estmago revuelto, ni el peso abrumador de una posible depresin de varios das.
No desde que haba traspasado el umbral de la casa de campo de Faerie Hill, por primera vez.
Se senta... bien, concluy, tras someterse a una rpida revisin mental. Despierta, tranquila, saludable. Incluso feliz.
As que, reflexion, o bien haba visto un fantasma y por lo tanto s que existan, lo que implicara tener que modificar sus creencias hasta cierto punto.. .
O haba sufrido una crisis y el resultado de ello era la sensacin de satisfaccin.
Mordisque otra galleta absorta en sus pensamientos, y decidi que podra vivir con cualquiera de las dos situaciones.
Cuando llamaron a la puerta delantera, se sacudi las migas del jersey deprisa y mir el reloj de la pared. No tena ni idea de cmo se le haba pasado la maana. 
De forma consciente, haba apartado de mente la promesa de Aidan de visitada.
Al parecer ya estaba aqu. Bien. Trabajaran en la cocina, decidi, sujetndose el pelo con las horquillas mientras recorra el pasillo hasta la puerta. A pesar 
de su reaccin inicial, bueno, de la qumica hacia l, su inters era puramente profesional. Un hombre que se peleaba con borrachos en la calle, y coqueteaba con 
tanto descaro con mujeres que apenas conoca, no tena ni el ms mnimo inters para ella.
Era una mujer civilizada que crea en el uso de la razn, la diplomacia y el acuerdo mutuo para resolver las disputas. Slo poda sentir compasin por quien prefera 
emplear la fuerza y los puos.
Aunque, sin lugar a dudas, tuviera un hermoso rostro y unos msculos que se tensaban cuando los pona en uso.
Era demasiado sensata como para dejarse cegar por el fsico.
Grabara sus historias, le agradecera su cooperacin. Y punto final.
Entonces abri la puerta y ah estaba bajo la lluvia, con el pelo reluciendo, la sonrisa tan clida como el verano e igual de lnguida. Y se sinti tan sensata como 
una adolescente.
Buenos das, Jude.
Hola. la prueba de que le haba afectado su presencia fue que le llev diez segundos en total percatarse de la presencia del gigantesco hombre a su lado, con unas 
flores en su enorme mano. Tena un aspecto lamentable, observ, con las gotas que le caan de la visera de la gorra empapada, la cara ancha y plida como la luz 
de la luna, los hombros cados de camionero.
Se limit a suspirar cuando Aidan clav con fuerza el codo en las costillas del hombre.
Ah, buenos das, seorita Murray. Soy Jack Brennan. Aidan me ha dicho que ayer me comport mal en su presencia. Lo siento y espero que me disculpe.
De inmediato le ofreci las flores, con una mirada afligida en sus ojos inyectados en sangre.
Beb demasiado. prosigui. Eso no es ninguna excusa para utilizar un lenguaje tan brusco delante de una dama, pero no saba que estaba ah, verdad? manifest, 
desviando la mirada hacia Aidan, con un gesto contrariado.
No. contest Jude, manteniendo un tono de voz seco, aunque las flores mojadas eran tan patticas que le derretan el corazn. Estaba demasiado ocupado en intentar 
pegar a su amigo.
Oh, bueno, claro, pero Aidan es demasiado rpido para que yo le arree una buena cuando estoy bajo los efectos del alcohol, por as decirlo. sus labios se curvaron 
durante unos instantes, esbozando una sonrisa sorprendentemente dulce, y entonces volvi a agachar su enorme cabeza. A pesar de las circunstancias, no es excusa 
alguna para comportarse de semejante manera delante de una seorita. As que vengo a pedirle disculpas y espero que no me tenga en tan baja estima.
Ya est. Aidan le dio una fuerte palmada en la espalda. Bien hecho, Jack. La seoritan Murray tiene demasiado buen corazn como para guardarte rencor tras una 
disculpa tan bonita volvi a mirada como si estuvieran compartiendo una pequea broma. Verdad, Jude Frances?
En realidad era verdad, sin embargo le irritaba que lo hubiese adivinado con tanto acierto. Ignorando a Aidan, asinti con la cabeza hacia Jack.
No le tengo en baja estima, seor Brennan. Ha sido muy atento de su parte por pasarse y traerme flores. Le gustara entrar y tomar un t?
Su cara se ilumin.
Es muy amable de su parte. No me importara.
Tienes cosas que hacer, Jack.
No, especialmente. Jack frunci el entrecejo.
Claro que s. Aquellas cosas. Coge mi coche y arrglalas. No s si te acordars de que te dije que yo y la seorita Murray tenemos unos asuntos de que ocuparnos.
De acuerdo, venga. refunfu. Pero no veo que una puetera taza de t sea para tanto. Buenos das, seorita Murray con los hombros encorvados, la gorra goteando, 
se dirigi pesadamente hacia el coche.
Le podas haber dejado que entrara para resguardarse de la lluvia. coment Jude.
No parece que tengas mucha prisa en dejarme entrar a m para resguardarme. Aidan lade la cabeza, escudriando su rostro. Quizs, despus de todo, sigas guardndome 
rencor.
No me has trado flores. se apart para dejarle entrar y que escurriera el agua.
La prxima vez lo tendr en cuenta. Has estado limpiando. La casa huele a aceite de limn, una agradable fragancia hogarea. Si me traes un trapo, limpiar este 
charco que estoy dejando en tu casa tan bonita y limpia.
Ya me encargar yo. Tengo que subir a por mi grabadora y ms cosas. Trabajaremos en la cocina. Puedes ir para all.
Vale. la mano de Aidan se cerr sobre la de ella y Jude frunci el ceo. Entonces cogi las flores de su mano. Te las meter en agua para que no parezcan tan 
lamentables.
Gracias. su tono de voz, corts y fro, era la nica defensa que se le ocurra ante el metro ochenta de altura de un encantador varn, empapado en su pasillo. 
Solo tardar un minuto.
Apenas tard ms de un minuto, pero cuando entr en la cocina Aidan ya haba colocado las flores en una de las botellas de la vieja Maude y estaba preparando un 
t con desenvoltura.
He preparado el fuego en la chimenea para quitar el fro. Est bien?
Claro. intent no sentirse enojada, porque cada una de las tareas que l haba hecho le llevaban a ella el triple de tiempo. Sintate. Yo servir el t.
Ah, todava tiene que reposar un poco. Ya lo s mascull, abriendo el armario para coger las tazas y los platillos. Tambin hacemos t en Estados Unidos. se 
dio la vuelta, coloc las tazas en la mesa y dijo entre dientes: Deja de mirarme.
Lo siento, pero ests muy guapa con el pelo suelto y cuando te pones nerviosa.
Con una mirada de reproche, volvi a colocarse las horquillas con tanta fuerza como si quisiera taladrarse el cuero cabelludo.
Quizs me deba expresar con claridad. Esto es una cita intelectual.
Intelectual. con prudencia, Aidan contuvo la sonrisa y mantuvo la cara seria. Claro, est muy bien interesarse por las ideas de cada uno. Por lo que veo, t sabes 
muy bien lo que quieres. Decirte que ests guapa no cambia nada, verdad?
No soy guapa y no necesito odo. As que, por qu no empezamos?
Aidan se sent, porque ella tambin lo hizo, y luego volvi a inclinar la cabeza.
Lo crees, verdad? Bueno, pues es interesante, a nivel intelectual.
No estamos aqu para hablar de m. Tena la impresin de que tienes cierta habilidad como narrador y que conoces algunos de los mitos y leyendas caractersticos 
de este lugar.
Conozco algunos cuentos. cuando la voz de ella se tomaba as de remilgada, le entraban ganas de besada, en cualquier sitio de su cuerpo. As que, se recost en 
la silla. Si quera algo intelectual, de acuerdo, podran empezar con eso... ms tarde ya vendran otras cosas. Quizs ya conozcas algunos, en una versin o en 
otra. La historia oral de un sitio puede que cambie de aqu a all, de un narrador a otro, pero la esencia permanece fija. Los nativos americanos cuentan la historia 
del shapeshifter de una manera, los habitantes de Rumania la cuentan de otra y los irlandeses de otra diferente. No obstante, son los mismos hilos que se entretejen.
Mientras ella segua con el entrecejo fruncido, l levant la tetera para servir el t.
Vosotros tenis a Santa Claus, Papa Noel y Kris Kringle uno baja por la chimenea, otro llena los calcetines de caramelos, pero los fundamentos de la leyenda tienen 
sus races en el mismo lugar. Porque es as, generacin tras generacin, un pas tras otro, el intelecto llega a la conclusin de que el mito se basa en la realidad.
Crees en Santa Claus. aadi Jude.
La mirada de Aidan se encontr con la de Jude al volver a dejar la tetera.
Creo en la magia, y que la mejor parte, la ms autntica, est en el corazn. Ya llevas aqu unos das, Jude Frances. Es que no has sentido ninguna magia?
El ambiente. empez a decir, y encendi  su grabadora. El ambiente en este pas favorece la creacin de mitos y su perpetuacin, desde el paganismo con sus pequeos 
santuarios y sacrificios para los dioses, hasta el folclore celta con sus advertencias y recompensas, adems de la cultura sembrada a travs de las invasiones de 
los vikingos, los normandos, etctera.
Es el lugar. discrep Aidan. No la gente que intent conquistarlo. Es la tierra, las colinas y la roca. Es el aire. Y la sangre que se infiltr en todo ello durante 
la lucha por conservarlo. Son los irlandeses, que absorbieron a los vikingos y a los normandos, y no al revs.
Se notaba el orgullo, que ella entendi y respet.
El hecho es que esa gente vino a esta isla, copularon con las mujeres de aqu, transmitieron su semilla y trajeron consigo sus propias supersticiones y creencias. 
Irlanda tambin las absorbi.
Qu lleg primero, el cuento o el cuenta cuentos? Eso forma parte de tu investigacin, eh?
Era listo, pens. Una mente astuta y una gran elocuencia verbal.
No puedes analizar un aspecto sin estudiar el otro. Quin cuenta y por qu, as como lo que se cuenta.
De acuerdo. Te contar una historia que me cont mi abuelo, que le cont su padre y que a su vez le cont el padre de ste y ah hasta Dios sabe cunto tiempo atrs, 
porque ha habido Gallaghers en esta costa y en estas colinas desde tiempos inmemoriales.
La historia fue transmitida por va paterna? interrumpi Jude, y se encontr con la extraeza de Aidan. Muy a menudo las historias son transmitidas de generacin 
en generacin a travs de las madres.
Cierto, pero los bardos y los arpistas irlandeses eran tradicionalmente hombres, y se dice que un Gallagher lleg a este lugar, cantando sus cuentos a cambio de 
dinero y cerveza, y que vio con sus propios ojos algunas cosas de las que te contar, escuch el resto de los labios de Carrick, prncipe de las hadas, y desde ese 
momento cont la historia l mismo a cualquiera que quisiera escucharle. hizo una pausa, observando el animado inters de los ojos de Jude. Despus comenz: rase 
una vez una doncella llamada Gwen. Era de humilde cuna, pero doncella en su corazn y en su comportamiento. Tena el cabello tan plido como la luz del sol en invierno, 
y los ojos tan verdes como el musgo. Su belleza era conocida por la regin y si bien tena un porte orgulloso, por su figura esbelta y agradable, era una modesta 
doncella que, al haber fallecido su madre, en paz descanse, al dar a luz, cuidaba de la casa para su anciano padre. Haca lo que se le peda y lo que se esperaba 
de ella, y nunca se la oy pronunciar queja alguna. Sin embargo, se la vea, de vez en cuando, pasear por los acantilados por la tarde, y otear el mar como si deseara 
tener alas y volar.
Mientras hablaba, un silencioso rayo de sol brillaba entre la lluvia, a travs de la ventana, para reposar tranquilamente en la mesa situada entre los dos.
No puedo decirte lo que haba en su corazn continu Aidan. Quizs era algo que ni ella misma saba. No obstante, mantena la casa, cuidaba de su padre y paseaba 
sola por los acantilados. Un da, cuando llevaba flores para la tumba de su madre, enterrada cerca del pozo de San Declan, conoci a un hombre, o lo que pensaba 
que era un hombre. Era alto y erguido, con el pelo oscuro y ondulado que le caa hasta los hombros, y ojos tan azules como los jacintos que ella llevaba en sus brazos. 
La llam por su nombre, y la voz fue como msica en su cabeza e hizo que su corazn bailara. Y en un abrir y cerrar de ojos, se enamoraron en la tumba de su querida 
madre, con la brisa suspirando entre la alta hierba como si fueran hadas susurrando.
Amor a primera vista. coment Jude. Es una tcnica a menudo utilizada en las fbulas.
Es que no crees que dos corazones se puedan reconocer mutuamente?
Una manera un tanto extraa y potica de expresarlo; medit Jude, y se alegr de que la pregunta quedase grabada.
Creo en la atraccin a primera vista. El amor es algo ms.
No te queda ni pizca de sangre irlandesa. asever Aidan, negando con la cabeza.
No tanto como para no apreciar el romance de una buena historia. le dirigi una sonrisa que dejaba entrever sus hoyuelos. Qu sucedi luego?
Bueno, por mucho que un corazn reconociera al otro, no se trataba de una simple cuestin entre una doncella y un hombre, que se toman de la mano y unen sus vidas, 
pues l era Carrick, el prncipe de las hadas que viva en el castillo de plata bajo la colina, donde se asentaba su casa de campo. Ella tema un hechizo y dudaba 
tanto del corazn de Carrick como del suyo propio. Y cuanto ms anhelo senta en su corazn, ms dudaba, ya que le haban enseado a desconfiar de las hadas y de 
los palacios donde se reunan.
Su voz, que ascenda y descenda como msica en las palabras, llev a Jude a apoyar los codos en la mesa, descansando el mentn sobre los puos.
Aun as, una noche, cuando la luna estaba llena, Carrick atrajo a Gwen desde su casa hasta su caballo alado, para volar por encima de la tierra y el mar, y mostrarle 
las maravillas que le dara si se comprometa con l. Su corazn le perteneca a ella y todo lo que posea se lo entregara.
Y sucedi que su padre, desvelado por los dolores que padeca en los huesos, vio a su hija salir volando del cielo a lomos del caballo blanco y alado, con el prncipe 
de las hadas detrs de ella. Guiado por el miedo y su falta de comprensin, slo pensaba en salvarla del hechizo, donde sin la menor duda haba cado. As que le 
prohibi el trato con Carrick y la prometi en matrimonio a un joven formal que se ganaba la vida en el mar. Y Lady Gwen, una doncella que senta gran respeto por 
su padre, guard su corazn obedientemente, dej de pasear y se prepar para el casamiento tal como se esperaba de ella.
Ahora, el pequeo rayo de sol, que bailaba sobre la mesa entre ellos, se desvaneci y la cocina se sumi en la penumbra, iluminada slo por el fuego mermado.
Aidan sigui mirando los ojos de Jude, fascinado por lo que vea en ellos. Sueos, tristeza y deseos.
Nada ms enterarse, Carrick mont en clera y orden a los relmpagos, los truenos y el viento que azotaran y se estrellaran sobre las colinas y hasta el mar. Y 
los lugareos, los granjeros y los pescadores se echaron a temblar, mas Lady Gwen segua sentada en silencio en su casa, ocupada en zurcir.
Se la poda haber llevado a su castillo intervino Jude y haberla tenido all cien aos.
Aj, as que sabes un poco cmo se hace. los ojos azules de Aidan se llenaron de aprobacin. Cierto que poda haberla raptado, pero en su orgullo quera que acudiera 
a l por su propia voluntad. En este sentido, la nobleza no es tan diferente de la gente corriente. lade la cabeza, escudriando su rostro. Preferiras que te 
raptaran y te llevaran lejos sin alternativa alguna, o que te enamoraran y te cortejaran?
Ya que dudo de que uno de los Buenos Espritus vaya a venir y hacerme cualquiera de las dos cosas, no tengo que decidir. Preferira saber lo que hizo Carrick.
Bien, pues yo te lo dir. Al amanecer, Carrick mont en su caballo alado y vol hasta el sol. Recogi fuego del sol, form unos diamantes deslumbrantes y los deposit 
en una bolsa de plata. Y estas joyas candentes y mgicas son las que le llev a su casa. Cuando ella sali a su encuentro, las derram a sus pies y le dijo: Te 
he trado joyas del sol. Representan mi pasin por ti. Acepta estas joyas y acptame a m, porque te ofrecer todo lo que poseo y ms. No obstante, ella se neg, 
diciendo que estaba prometida a otro. El deber la contuvo y a l, el orgullo, cuando se separaron, dejando los diamantes esparcidos entre las flores. y se convirtieron 
en flores.
Jude se puso a temblar y Aidan alarg la mano para asirle la suya.
Tienes fro?
No. esboz una sonrisa forzada, solt la mano a propsito y cogi su taza de t, dando sorbos despacio para aliviar el revoloteo que senta en su garganta.
Ella conoca la historia. Poda verlo, el magnfico caballo, la preciosa mujer, el hombre que no era hombre y el candente resplandor de los diamantes en el suelo.
Lo haba visto, todo, en sus sueos.
No, estoy bien. Creo que mi abuela me ha debido de contar alguna versin de esta historia. No se ha acabado todava.
Oh! volvi a beber, hizo un esfuerzo por relajarse. Qu ocurri despus?
El da que se cas con el pescador, su padre muri. Era como si se hubiera aferrado a la vida, con todo su dolor, hasta asegurarse de que su Gwen estaba a salvo 
y protegida. As que su marido se traslad a la casa. La dejaba antes de que el sol saliera cada da para echar sus redes y pescar. Y sus vidas se acostumbraron 
a la dicha y al orden.
Cuando se detuvo, Jude frunci el ceo. Pero eso no puede ser todo.
Aidan sonri, sabore su t. Como todo buen narrador de cuentos, saba cmo cambiar el ritmo para mantener el inters.
Acaso he dicho que lo era? Por supuesto que no, en absoluto. Porque Carrick no poda olvidarla. Ella estaba en su corazn. Mientras Gwen viva su vida tal como 
se esperaba de ella, Carrick perdi su entusiasmo poda msica y la risa. Una noche, con gran desesperacin, mont su caballo de nuevo y vol hasta la luna, recogiendo 
su luz, que se convirti en perlas en su bolsa de plata. Una vez ms, volvi a ella, y pese a que llevaba su primer hijo en su seno, sali del lecho de SU marido 
para ir a su encuentro. stas son las lgrimas de la luna, le indic. Representan mi aoranza por ti. Acepta estas joyas y acptame a m, porque te ofrecer todo 
lo que poseo y ms. De nuevo, pese a que sus propias lgrimas le corran por las mejillas, le rechaz. Porque ella perteneca a otro, llevaba su hijo en su seno 
y no traicionara su juramento. Una vez ms se separaron, el deber, el orgullo y las perlas que yacan en el suelo se convirtieron en damas de la noche. As que 
transcurrieron los aos, con Carrick muy apenado y Lady Gwen haciendo lo que se esperaba de ella. Cri a sus hijos y disfrut con ello. Se ocup de las flores y 
se acord del amor. Porque si bien su marido era un buen hombre, nunca haba tocado los lugares ms recnditos de su corazn. Y envejeci, su rostro y su cuerpo 
se arrugaron, permaneciendo su corazn joven con los deseos nostlgicos de una doncella.
Es triste.
S, lo es. Pero todava no ha terminado. Como el tiempo es diferente para las hadas que para los mortales, un da Carrick mont su caballo alado y vol por encima 
del mar, zambullindose profundamente en l para encontrar su corazn. All, el pulso del mar fluy en su bolsa plateada y se convirti en zafiros. Se los llev 
a Lady Gwen, cuyos hijos tenan hijos ahora, su pelo se haba encanecido y sus ojos se haban apagado. Sin embargo, lo nico que vio el prncipe de las hadas fue 
la doncella que amaba y anhelaba. Derram los zafiros a sus pies. stos son el corazn del mar. Representan mi constancia. Acepta estas joyas y acptame a m, porque 
te ofrecer todo lo que poseo y ms. y en esta ocasin, con la sabidura de la edad, ella vio lo que haba hecho al rechazar el amor por el deber. Por nunca haber 
confiado en su corazn. Y lo que l haba hecho por ofrecerle joyas, pero sin entregarle lo nico que podra haberla convencido sin darse cuenta, Aidan pos sus 
dedos sobre los de Jude en la mesa. Al unirse sus manos, el pequeo rayo de sol volvi a danzar. Eran palabras de amor, en vez de pasin, en vez de aoranza, incluso 
en vez de constancia, lo que ella haba necesitado. No obstante, ahora era vieja y estaba encorvada, y saba, al contrario que el prncipe de las hadas, que no era 
mortal, que era demasiado tarde. Llor las amargas lgrimas de una anciana y le cont que su vida haba finalizado. Y le dijo que si l le hubiera trado amor en 
vez de joyas, si le hubiera hablado de amor en vez de pasin, aoranza y constancia, su corazn quizs hubiera vencido al deber. l haba sido demasiado orgulloso 
y ella demasiado ciega como para ver el deseo de su corazn. Sus palabras le enfurecieron, ya que l le haba trado amor una y otra vez, de la nica forma en que 
saba hacerla. Y en esta ocasin, antes de partir de su lado, conjur un hechizo. Ella deambulara y esperara, al igual que haba hecho l, ao tras ao, sola y 
aislada, hasta que unos corazones verdaderos se encontraran y aceptaran los obsequios que l le haba ofrecido. Tres encuentros a celebrar, las tres veces tenan 
que ser aceptados para que el hechizo se rompiese. Se mont en el caballo y vol en la noche, una vez ms las joyas a sus pies se convirtieron en flores. Ella muri 
esa misma noche y en su tumba las flores brotaron, una estacin tras otra, mientras el espritu de Lady Gwen, adorable como la joven doncella, aguarda y llora por 
el amor perdido.
Jude tambin se senta con ganas de llorar y curiosamente inquieta.
Por qu no se la llev y le dijo que no importaba?
As no es como pas. Y no diras, Jude Frances, que la moraleja es confiar en tu corazn y nunca rechazar el amor?
Se contuvo y, dndose cuenta de que haba estado demasiado absorta en la historia, a pesar de que su mano se encontrara en la de l, se apart.
Puede ser que cumplir con el deber te proporcione una vida acomodada, aunque no sea de ostentacin. Las joyas no eran la respuesta, por muy impresionantes que fueran. 
l debera haber mirado hacia atrs para verlas convertirse en flores, las flores que ella guard.
Como te he dicho, sabes lo que quieres. S, ella guard sus flores Aidan pas un dedo por los ptalos de la botella. Era una mujer sencilla con costumbres sencillas. 
Sin embargo, la historia tiene un trasfondo ms importante.
Y cul sera?
El amor. por encima de las flores, la mirada de Aidan se encontr con la de Jude. El amor, cualquiera que sea la poca, cualesquiera que sean los obstculos, 
perdura. Ahora, slo estn esperando a que el hechizo se rompa, entonces ella se reunir con l en su palacio de plata bajo la colina de las hadas.
Tengo que distanciarme de la historia y adentrarme en el razonamiento, se record Jude. El anlisis.
Las leyendas a menudo tienen algunos elementos adjuntos. Bsquedas, cometidos, disposiciones. Incluso en el folclore, la recompensa casi nunca es gratuita. El simbolismo 
en esta historia es tradicional. La doncella hurfana de madre cuidando a su anciano padre, el joven prncipe a lomos de un caballo blanco. La utilizacin de los 
elementos: sol, luna, mar. Apenas se dice algo sobre el hombre con el que se cas, ya que slo es un vehculo utilizado para mantener a los amantes separados tomando 
notas afanosamente, alz la mirada y vio que Aidan la estudiaba con detenimiento.
Qu?
La forma en que te mueves hacia atrs y hacia delante me gusta.
No s a qu te refieres.
Cuando te cuento la historia, tienes una mirada ensoadora y te vuelves sensible, y ahora aqu ests, sentada toda recta y formal, toda profesional, colocando en 
pequeos compartimentos las piezas el cuento que te haba encantado.
Esa es precisamente la cuestin. Y no tena la mirada ensoadora.
Lo sabr yo mejor, no?, que era el que te estaba viendo su voz se volvi afectuosa, flua sobre ella. Tienes los ojos de una diosa del mar, Jude Frances. Grandes 
y de un color verde brumoso. Los he estado viendo en mi mente incluso cuando no estabas. Qu te parece?
Me parece que tienes mucha labia se levant sin tener la menor idea de lo que iba a hacer. A falta de una excusa, se llev la tetera a la hornilla. Que es la 
razn por la que cuentas historias tan entretenidas. Me gustara escuchar ms, coordinadas con las de mi abuela y otras se dio la vuelta y se sobresalt al ver 
que l estaba justo detrs de ella.
Qu ests haciendo?
De momento nada Aj, te tengo arrinconada, eh?, pens, pero mantuvo la voz tranquila. Me conformo con relatarte historias. con suavidad, apoy las manos encima 
de la cocina a ambos lados de ella. Y si quieres, puedes venir al pub en una noche tranquila y encontrarte con otros que tambin harn lo mismo.
S. el pnico le haba encogido el estmago. Eso es una buena idea. Debera...
Lo pasaste bien anoche? Y la msica? Mmmm ola a lluvia y a hombre. No saba lo que hacer con las manos. S, la msica era magnfica.
Acaso es que no te sabes las melodas? Aidan estaba cerca ahora, muy cerca, y poda ver el anillo circular de color mbar entre el negro sedoso de sus pupilas 
y el verde brillante de su iris.
Conozco algunas. Quieres ms t?
S, no me importara. Entonces por qu no cantabas?
Cantar? su garganta estaba completamente seca, era un manojo de nervios.
Te tena vigilada, la mayor parte del tiempo. Nunca cantaste con los dems, ni estribillo ni nada.
Oh, bueno. No... tena que alejarse. Le estaba quitando todo el aire. No canto excepto cuando estoy nerviosa.
Y eso es verdad? observando su rostro, se acerc, deslizando su cuerpo contra el de ella en una postura que se acoplaba perfectamente.
Por fin, Jude supo lo que hacer con sus manos. De repente las alz para colocarlas contra el pecho de Aidan:
Qu haces?
Quiero orte cantar; as que te estoy poniendo nerviosa.
Solt una risa entrecortada, pero cuando intent moverse slo logr estrecharse ms contra l.
Aidan...
Slo un poco nerviosa murmur y baj la boca para darle un pellizco suave en la mandbula. Ests temblando. le dio otro pellizco, provocador y ligero. Tranquila, 
slo quiero provocarte un poco, no quiero darte un susto de muerte.
Estaba haciendo ambas cosas. Su corazn lata contra sus costillas, le resonaba en sus odos. Mientras le daba mordiscos con lentitud, subiendo por su mandbula, 
sus manos estaban atrapadas contra el slido muro de su pecho. Y se senta maravillosamente dbil y femenina.
Aidan, ests... Esto es... No creo que...
Est bien, es una buena idea. Vamos a dejar de pensar por un momento. le pellizc el labio inferior, esa maravilla carnosa y suave, con los dientes. Jude gimi, 
tranquilidad; se le nublaron los ojos, oscuridad. Una explosin de puro y frentico deseo le atraves las entraas. .
Dios mo, qu dulce eres! Aidan levant la mano de la cocina, sus dedos apenas rozando la clavcula de ella. Sujetndola donde quera tenerla, tom su boca. Probndola, 
luego sintindola, para despus deleitarse en el sabor de ella.
Aunque se rindi, utiliz sus dientes para hacerla jadear. Y la mordi ms profundamente de lo que haba pretendido.
Aun as, ella se puso a temblar, recordndole a un volcn a punto de entrar en erupcin, una tormenta a punto de estallar. Sus manos seguan atrapadas, pero sus 
dedos se aferrarn con fuerza a su camisa.
Le oy murmurar algo, un susurro contra el muro de sonido que era su sangre bullendo. Su boca, tan ardiente, tan habilidosa; su cuerpo, tan duro, tan fuerte. Y sus 
manos tan suaves como las de un beb sobre su rostro. No poda hacer otra cosa que no fuese entregar y entregar, aunque una parte de ella, sorprendente y desconocida, 
la impulsaba a tomarle tambin.
Y cuando l se apart fue como si su mundo se hubiese volcado y desbordado.
l segua sujetando su rostro entre las manos, esperando a que abriera los ojos y los enfocara. Slo haba pretendido saborear, disfrutar del momento. Para comprobar. 
Sin embargo, se le haba ido de las manos, estaba fuera de su control.
Me dejas que te posea?
Sus ojos eran grandes, brillantes por la confusin y el placer. Y casi hizo que l se arrodillara. A Aidan no le importaba nada esa sensacin.
Yo... qu?
Sube y acustate conmigo.
Jude se qued atnita durante unos breves instantes, antes de asentir con la cabeza.
No puedo. No. Esto es totalmente irresponsable.
Hay alguien en Estados Unidos que te tiene echado el guante?
El guante? por qu no le funcionaba el cerebro?. Oh, no. No estoy comprometida con nadie el repentino brillo en los ojos de Aidan la hizo retroceder. Eso 
no significa que vaya a... No me acuesto con hombres que apenas conozco. Por el momento, tengo la sensacin de que nos conocemos bastante bien.
Eso es una reaccin fsica.
Llevas toda la razn. la volvi a besar con fuerza y ardor.
No puedo respirar.
Eso mismo me est pasando a m. iba en contra de sus instintos naturales, pero se apart. Bueno, entonces qu hacemos con esto, Jude Frances? Analizarlo a nivel 
intelectual?
Su voz podra tener el tono musical de Irlanda, pero tambin poda resultar cortante. Estremecindose, enderez los hombros.
No voy a disculparme slo por no meterme en la cama contigo. Y si quiero funcionar a un nivel intelectual, eso slo me concierne a m.
l cerr la boca antes de que se le pudiera escapar un gruido, meti las manos en los bolsillos y camin de arriba abajo por la pequea habitacin.
Es que siempre tienes que ser razonable?
S.
Se detuvo, la vigil de cerca y, ante su total confusin, ech la cabeza hacia atrs y solt una carcajada.
Maldita sea, Jude, si gritaras o tiraras algo, podramos tener una buena pelea y acabar forcejeando en el suelo de la cocina. Y hablando por m mismo, me sentira 
mucho ms satisfecho, demonios.
Ella respir pausadamente.
No grito ni tiro cosas ni forcejeo.
Nunca? pregunt l, arqueando una ceja. Nunca.
Esa vez, esboz una sonrisa rpida, un atisbo de humor y desafo.
Apuesto a que puedo cambiar eso. se dirigi hacia Jude, meneando la cabeza cuando ella retrocedi. Le agarr un mechn suelto del pelo y tir de l. Te apuestas 
algo?
No intent mostrar una sonrisa vacilante. Tampoco hago apuestas.
Llevas un apellido como Murray y me dices que no haces apuestas. Eres una deshonra para los de tu sangre.
Es el legado de mi educacin.
Siempre estar dispuesto a apostar por la sangre. se balance sobre sus talones, escudrindola. Bueno, mejor ser que regrese. Un paseo bajo la lluvia me despejar.
Ella recobr el equilibrio mientras l coga su chaqueta del perchero.
No ests enfadado?
Por qu iba a estado? de inmediato le dirigi una mirada, brillante e intensa. Tienes derecho a negarte, no?
S, claro carraspe. Pero me imagino que algunos hombres se enfadaran. .
Pero yo no soy algunos hombres, verdad? Y, adems, pretendo conseguirte, y lo har. No tiene por qu ser hoy.
Le volvi a sonrer cuando ella se qued boquiabierta, despus se dirigi hacia la puerta.
Piensa en eso y en m, Jude Frances, hasta que vuelvas a caer en mis manos.
Cuando la puerta se cerr tras l, Jude se qued clavada donde estaba. Y aunque s que pens en eso, en l y en todas las respuestas concisas, desafiantes y brillantes 
que debera haber dado, pens sobre todo en lo que haba sentido al estrecharse contra l.

CAPTULO 7
Estoy recopilando cuentos, escribi Jude en su diario, y el proyecto me parece ms interesante de lo que esperaba. Las cintas que mi abuela me mand hacen que su 
imagen est presente. Al escucharas es casi como si estuviera sentada delante de m. O incluso ms tierno, como si volviera a ser una nia y hubiese venido a contarme 
un cuento para dormir.
Empez con su relato de Lady Gwen, afirmando que nunca me haba contado esta historia. Debe de estar equivocada, ya que algunas secciones me resultaban familiares 
cuando Aidan me la estaba contando.
Lgicamente so con la historia porque el recuerdo del cuento estaba en mi subconsciente, y el estar en la casa le dio rienda suelta.

Jude dej de teclear, se recost, tamborile con los dedos. S, claro, eso haba sido. Se senta mejor ahora que lo haba escrito. Era precisamente el ejercicio 
que le asignaba a sus alumnos del primer ao. Escribe tus pensamientos sobre un determinado problema o indecisin., en un estilo coloquial, sin filtros. Despus 
ponte cmodo, lee y explora las respuestas que has encontrado.
Entonces por qu no haba dejado constancia de su encuentro con Aidan en su diario? No haba escrito nada sobre la forma en la que la haba arrinconado entre la 
cocina y su cuerpo, la manera en que la haba mordisqueado como si fuera algo sabroso. Nada sobre cmo se senta o lo que pensaba.
Oh, Dios mo. Slo con el recuerdo se pona nerviosa.
Despus de todo, formaba parte de sus experiencias y su diario estaba diseado para incluir sus experiencias, sus pensamientos y sus sentimientos sobre stas.
No quera saber nada sobre sus pensamientos y sentimientos, se record a s misma. Cada vez que intentaba pensar en ello de una forma razonable, esos sentimientos 
se apoderaban de ella y le hacan papilla el cerebro.
Adems no es relevante. manifest en voz alta.
Resopl, estir los hombros y volvi a colocar los dedos en las teclas.

Fue interesante comprobar que la versin de la abuela sobre el cuento de Lady Gwen era casi idntica a la de Aidan. La narracin de cada historia estaba determinada 
por el narrador, pero los personajes, los detalles y el tono eran paralelos.
Se trata de un ejemplo claro de la tradicin oral; que constituye una costumbre bien arraigada y una habilidad, mostrando un pueblo que respeta el arte lo suficiente 
como para mantener lo tan puro como sea posible. Tambin me indica, en el mbito de la psicologa, cmo una historia se convierte en leyenda y la leyenda se llega 
a aceptar como una verdad. La mente oye, una y otra vez, el mismo cuento con el mismo ritmo, el mismo tono y comienza a aceptarlo como verdadero.
Yo sueo con ellos.

Jude se detuvo de nuevo, mir la pantalla fijamente. No haba pretendido escribir eso. El pensamiento se haba colado en su cabeza, llegando hasta sus dedos. Sin 
embargo, era verdad, no? Soaba con ellos, ahora casi cada noche: el prncipe montado en su blanco caballo alado, que se pareca increblemente al hombre que haba 
conocido en la tumba de Maude. La mujer de mirada solemne cuyo rostro era el reflejo de la que crea haber visto haba visto, se corrigi Jude, tras la ventana 
de la casa.
Su subconsciente le haba llegado a crear esos rostros, claro. Era completamente normal. Se deca que los acontecimientos haban tenido lugar en la casa donde viva, 
as que, lgicamente, las semillas haban sido plantadas y florecan en sus sueos.
No era nada por lo que debiera sorprenderse nI preocuparse.
De todas formas, decidi que no estaba de humor para escribir anotaciones en el diario, ni ejercicios, y apag el ordenador. Desde el domingo no se haba alejado 
de la casa. Para trabajar, se convenci. No era porque huyera de alguien. Y aunque el trabajo la satisfaca, aunque la alimentaba en cierto modo, era hora de salir.
Podra conducir hasta Waterford para comprar algunas provisiones yesos libros de jardinera. Podra explorar algo ms el paisaje, en vez de deambular por las colinas 
y los campos cerca de la casa. Desde luego, cuanto ms condujera, ms cmoda se sentira hacindolo.
La soledad era reconfortante. No obstante, tambin poda ser agobiante. Y te poda volver despistada, concluy. Acaso no haba tenido que consultar el calendario 
esa misma maana, slo para ver si era mircoles o jueves?
A la calle, pens, buscando el bolso y las llaves. Explorar, ir de compras, ver a gente. Hacer fotos, aadi, metiendo la cmara en el bolso, para envirselas a 
su abuela en la prxima carta que escribiera a casa.
Quizs se entretendra un rato y se concedera el placer de una agradable cena en la ciudad.
Sin embargo, en el momento en que sali fuera, se dio cuenta de que era all donde quera pasar el rato, all mismo, en el agradable jardn con vistas a los campos 
verdes, las sombras montaas y los salvajes acantilados.
Qu tena de malo pasar slo media hora escardando el jardn antes de irse? Vale, no llevaba la ropa adecuada para hacerlo, pero y qu? Acaso no saba ya hacer 
su propia colada?
A excepcin del jersey que haba encogido, quedndose del tamao de una mueca, ese pequeo experimento haba salido muy bien.
Vale, no saba distinguir una mala hierba de una margarita. No obstante, tena que aprender, no? No arrancara nada que le pareciese bonito.
El aire era tan suave, la luz tan preciosa, las nubes espesas y blancas.
Cuando la perra color canela lleg brincando a su verja, cedi. Slo media hora, se prometi al acercarse 'para dejarla entrar.
Jude complaci a la perra con caricias y carantoas, hasta que a sta slo le falt derretirse en un charco de devocin a sus pies.
Csar y Cleo nunca me dejan que los acaricie. murmur, pensando en los gatos cursis de su madre. Tienen demasiada dignidad. despus se ri al ver a la perra 
despatarrarse y tumbarse para dejar al descubierto su panza. No tienes dignidad alguna. Eso es lo que me gusta de ti.
Tom nota mentalmente de incluir caprichos para la perra en su lista de la compra, cuando apareci el camin de Brenna dando botes en la carretera y se meti deprisa 
en la entrada.
Bueno, entonces has conocido a Betty?
As se llama? Jude esperaba que su sonrisa no fuera tan ridcula como crea, al mismo tiempo que la perra tocaba su mano con el hocico. Es muy simptica.
Oh, le tiene cario a las mujeres en particular. colocando los brazos cruzados sobre la ventana abierta, Brenna apoy la barbilla all. Se preguntaba por qu Jude 
pareca avergonzarse de que la hubiesen pillado acariciando a un perro. As que te gustan los perros, verdad?
Parece ser que s.
Cuando abuse de tu hospitalidad, slo tienes que darle un empujn por la verja y se ir para casa. Nuestra Betty reconoce a los buenazos y no le importa aprovecharse 
de ellos.
Hace muy buena compaa. Pero supongo que a tu madre la estoy privando de ella.
Ahora est pensando ms en sus cosas que en la presencia de Betty. La nevera se ha vuelto a estropear. Voy para all a arreglrsela. No te he visto en el pub esta 
semana.
Oh, no. He estado trabajando. En realidad no he salido.
Pero hoy vas para all indic con la cabeza hacia el bolso de Jude.
He pensado en ir a Waterford, a buscar esos libros de jardinera.
Oh, venga, no hay necesidad de ir hasta all, a menos que ests empeada en ello. Ven para mi casa y habla con mi madre mientras yo le estoy pegando porrazos a 
la nevera. Le gustar y as no me dar la lata hacindome preguntas.
No espera visita? No quisiera...
La puerta siempre est abierta.
Era una mujer tan interesante, pens Brenna.
Y apenas lograba decir una corta retahila de palabras a la vez, a menos que la provocaran. Si haba alguien que pudiera sonsacarle algo, segn Brenna, sa era Mollie 
O'Toole.
Venga, mntate. aadi, despus le silb a la perra.
Betty, feliz, ladr una vez, se dirigi al camin pegando brincos y de un salto se acomod en la parte trasera.
Jude intent buscar alguna excusa amable, si bien todo lo que se le ocurra pareca forzado y de mala educacin. Sonriendo con timidez, levant el pestillo de la 
verja para abrirla y rode el camin para llegar al asiento del pasajero.
Ests segura de que no estorbar, verdad?
En absoluto. contenta, Brenna le lanz una sonrisa, esper hasta que se hubiera montado y luego retrocedi por la entrada haciendo un ruido infernal.
Dios mo!
Qu? Brenna dio un frenazo, obligando a Jude a colocar con brusquedad las manos sobre el salpicadero, antes de que se estrellara contra l. No le haba dado tiempo 
a abrocharse el cinturn de seguridad.
Es que... no te...? controlando su respiracin, Jude se coloc el cinturn de inmediato. No te preocupa que pueda venir un coche?
Brenna solt una carcajada, un sonido alegre, luego le dio a Jude una palmadita en el hombro amablemente.
Pero no vena ninguno, a qu no? Tranquilzate, llegars de una pieza. Llevas unos zapatos preciosos. aadi, aunque no entenda cmo podan ser ms cmodos que 
un par de botas fuertes. Darcy apuesta a que llevas zapatos fabricados en Italia. Es verdad?
Hum... con el ceo ligeramente fruncido, Jude baj la mirada a los pantalones negros y elegantes. La verdad es que s.
Darcy tiene ojo para la moda, vaya que s. Le encanta hojear las revistas y esas cosas. Soaba con ellas incluso de pequea.
Es guapa.
Oh, s que lo es. Los Gallagher son una familia de guapos.
Es extrao que una gente tan atractiva no est con nadie en particular. incluso cuando lo deca, procurando mostrar indiferencia, se maldijo por entrometerse.
Darcy no tiene ningn inters, nunca lo ha tenido, en los mozos locales. Ms all del coqueteo me refiero. Aidan... Brenna movi el hombro parece que se ha casado 
con el pub desde que regres, por lo dems el hombre es muy discreto. Shawn... arrug el entrecejo y entr a toda mecha por el soportal de su casa. No se fija 
lo suficiente en lo que tiene delante de l, si quieres mi opinin.
La perra salt del camin y se puso a correr alrededor de la parte trasera de la casa.
La expresin enojada desapareci del rostro de Brenna al saltar del camin.
Si quieres ir de compras a Waterford City o Dubln, Darcy es tu chica. Lo que ms le gusta es deambular por las tiendas y probarse ropa y zapatos y toquetear las 
pinturas y los polvos. Pero si la cocina te da problemas o te encuentras una gotera en el techo... le hizo un guio, llevndola a la puerta delantera, me das un 
toque.
Haba flores ah, amontonadas en diferentes colores y formas, como un precioso manto en la puerta, trepando y enredndose por un emparrado, pendiendo con alegra 
de las sencillas macetas de arcilla roja.
Parecan crecer a su antojo, sin embargo la entrada de la casa guardaba un orden, una pulcritud casi inflexible, pens Jude. El porche estaba tan impecablemente 
limpio que pareca una mesa de ciruga lista para realizar una operacin. Y Jude se estremeci cuando Brenna, en un descuido, dej el barro de sus botas sobre la 
superficie.
Mam. la voz de Brenna reson por el coqueto pasillo y por las escaleras con forma de ngulo, mientras un rechoncho gato gris sala de la entrada para enroscarse 
en sus botas. He trado visita.
Lo primero que se cruz por la cabeza de Jude fue que la casa desprenda un olor a mujer. No se trataba slo de las flores o del abrillantador, sino de la fragancia 
latente de las mujeres: perfume, barra de labios, champ, el tipo de fragancia acaramelada que las jvenes y las chicas a menudo llevaban.
Le recordaba a la universidad y se preguntaba si se era el motivo por el que se le encogi el estmago. Se haba sentido tan desdichadamente incmoda y fuera de 
lugar entre todas esas mujeres tan horriblemente seguras de s mismas;
Mary Brenna O'Toole, te lo har saber cuando me quede sorda y entonces podrs gritarme. Mollie vena por el pasillo, tirndose del corto mandil rosa.
Era una mujer de constitucin robusta, no ms alta que su hija, aunque sin duda ms ancha. Su pelo era slo un poco menos brillante que el de Brenna, pero s algo 
ms arreglado. Tena una linda cara rolliza con una sonrisa fcil y unos simpticos ojos verdes, que daban la bienvenida incluso antes de que extendiera la mano.
As que te has trado a la seorita Murria para que venga a verme. Se parece a su abuela, una mujer adorable. Encantada de conocerla.
Gracias. la mano que agarraba la de Jude era fuerte y robusta, resultado de toda una Vida llevando una casa. Espero que no la haya pillado en un mal momento.
En absoluto. Si no es por una cosa es por otra en casa de los O'Toole. Por qu no entra y se sienta en el saln? Preparar un poco de t para nosotras.
No quiero molestada.
Por supuesto que no es ninguna molestia. Mollie la reconfort con un apretn en el hombro, corno hubiera hecho con cualquiera de sus hijas si se sintiesen fuera 
de lugar.
Me har compaa mientras la moza est en la cocina dando golpes y maldiciendo. Brenna, te vaya decir una cosa, igual que se lo pienso decir a tu padre cuando le 
pille. Ya va siendo hora de sacar esa nevera de mi casa y traer otra nueva.
La puedo arreglar.
Eso es lo que decs los dos, una y otra vez. agit la cabeza, acompaando alude al saln, situado en la parte delantera de la casa, con sus sillas para las visitas 
y flores frescas. Es una cruz, seorita Murray, tener a unos manitas en tu vida, porque nada se tira jams. Siempre dicen: Yo puedo arreglado o Me puede servir 
para algo. Brenna, haz que la seorita Murray se sienta corno en casa mientras yo me encargo del t. Luego podrs ponerte manos a la obra.
Bueno, yo puedo arreglado. farfull Brenna, cuando su madre estaba lo bastante lejos corno para no orla. Y si no puedo, sirve para piezas, no?
Piezas para qu?
Brenna mir hacia atrs, volvi a fijar su mirada en Jude y sonri.
Oh, para esto, para aquello, o si no para otra cosa diferente. Bueno, me he enterado de que Jack Brennan vino a disculparse con un ramillete de flores el pasado 
domingo.
S, as fue. Jude se sent en la silla y observ, con cierta envidia, la forma en que Brenna se repantigaba cmodamente en la suya. Fue muy dulce y estaba avergonzado. 
Aidan no tena que haberle obligado a hacerla.
Fue una manera de vengarse por el labio hinchado que le dej Jack. con los ojos brillantes ahora, ose movi en su silla, enganchando un tobillo sobre el otro. 
Y cmo se las arregl? Es muy extrao qu un puo entorpecido por el whisky alcance a Aidan Gallagher.
Supongo que fue mi culpa. Alc la voz... grit, pens Jude, sintiendo indignacin ante s misma. Deb de haberle distrado y de pronto le alcanz el puo, ech 
la cabeza bruscamente hada atrs, con la boca sangrando. Nunca haba visto nada igual.
No? fascinada, Brenna apret los labios. Incluso en una casa llena de mujeres, se haba criado con algn puo volando por los aires. A menudo era el suyo. Es 
que no tenis de vez en cuando broncas en Chicago?
Era una palabra que hizo sonrer a Jude y pensar por alguna razn en el bisbol.
No en mi vecindario. murmur. Es que Aidan a menudo se la a puetazos con sus clientes?
Por supuesto que no, aunque tuvo su poca de trifulcas. Ahora, si alguien ha llegado al lmite y se siente un poco pelen, Aidan le convence hablando. De todas 
formas, la mayora no quiere tentarle. A los Gallaghers se les conoce por el mal humor y el mal genio.
A diferencia de los O'Toole. dijo Mollie en tono cortante, acarreando la bandeja del t, que tienen un carcter alegre da y noche.
sa es la verdad. Brenna peg un salto y plant un beso sonoro en la mejilla de su madre. Me encargar de tu nevera, mam, y te la tendr en marcha como nueva.
No ha marchado como nueva desde que naci Alice Mae y cumple quince este verano. Venga, vete antes de que la leche se agrie. Es una buena chica, mi Brenna. prosigui 
Mollie cuando Brenna sali sin prisa. Todas mis chicas lo son. Quiere tomar unas galletas con el t, seorita Murray? Las hice ayer.
Gracias. Por favor, llmeme Jude.
Lo har, y t llmame Mollie. Es agradable volver a tener una vecina en la casa de Faerie Hill. La vieja Maude se hubiera alegrado por tu llegada, ya que no hubiese 
querido que la casa se quedara sola. No, nada para ti, pedazo de bola. Mollie se dirigi al gato que haba saltado al brazo de su silla. Le peg otro empujn, pero 
no sin antes haberle acariciado detrs de las orejas.
Tienes una casa maravillosa. Me gusta mirada cuando estoy paseando.
Es un batiburrillo, pero nos basta. Mollie sirvi el t en sus buenas tazas de porcelana, sonriendo al volver a colocar la tetera en la mesa. Mi Mick siempre 
estaba dispuesto a aadir una habitacin por aqu y otra por all, y cuando Brenna ya tena edad para manejar un martillo, pues los dos se aliaron contra m e hicieron 
lo que les dio la gana con la casa.
Con tantos hijos, necesitaras espacio. Jude acept el t Y dos galletas doradas con azcar. Brenna me ha dicho que tienes cinco hijas.
Cinco que a veces parece que fueran veinte cuando andan todas sueltas. Brenna es la mayor y la nia de los ojos de su padre. Mi Maureen se casa el prximo otoo 
y nos est volviendo locos con eso, y sus rias con su mozo. Y Patty se acaba de comprometer con Kevin Riley y seguro que no tardar mucho en hacemos pasar por los 
mismos suplicios que Maureen. Luego Mary Kate est en la universidad de Dubln, estudiando ordenadores de todo tipo. Y la pequea Alice Mae, la nia, pasa todo el 
tiempo con los animales, e intentando convencerme de recoger a cualquier pjaro del condado de Waterford con el ala rota. Mollie hizo una pausa. Y cuando no estn 
aqu, bajo el techo, las echo de menos muchsimo. Seguro que igual que tu madre te est echando de menos al estar tan lejos de casa.
Jude emiti un sonido, intentando disimular. Estaba segura de que su madre pensaba en ella, pero lo que se dice echada de menos...? No se lo poda imaginar, no 
con el horario que tena su madre.
Eh... se detuvo Jude, con los ojos desorbitados, al or unas duras y violentas palabrotas que procedan de la parte trasera de la casa.
Maldita sea, vete al infierno, puetera. Te vaya tirar por el acantilado, pedazo de intil.
Brenna ha salido a su padre en otros aspectos tambin. sigui Mollie, terminando de verter el t con una elegancia serena, mientras las palabrotas y amenazas de 
su hija se entremezclaban con golpes y porrazos. Es una chica buena e inteligente, pero con un poco de genio. Me ha dicho que te gustan las flores.
Ah. carraspe Jude mientras las palabrotas continuaban. S. Quiero decir, no s mucho de jardinera, pero quiero cuidar de las flores en la casa. Iba a comprar 
unos libros.
Eso est bien. Puedes aprender mucho de los libros, aunque Brenna prefiere que la aten bocabajo en un hormiguero antes de tener que leer sobre el funcionamiento 
de algo. Prefiere desmontado ella misma. De todas formas, se me da bien la jardinera. Quizs te gustara dar un paseo conmigo y ver lo que yo he hecho. Luego me 
puedes decir lo que te gustara saber.
Jude dej su taza de t.
Me encantara.
Bien. Vamos a dejar a Brenna sola para que pueda levantar el tejado, sin que tengamos que preocupamos de que se nos caiga encima. se puso de pie y vacil. Podra 
ver tus manos?
Mis manos? desconcertada, Jude se las tendi y Mollie las agarr con firmeza.
La vieja Maude tena manos como las tuyas. Claro que eran viejas y aquejadas por la artritis, pero eran estrechas y finas, y me imagino que tendra los dedos largos, 
rectos y delgados como los tuyos cuando era joven. Te servirn, Jude. Mollie sujet sus manos un rato ms y se encontr con su mirada. Tienes buenas manos para 
la jardinera.
Quiero que se me d bien. manifest Jude sorprendindose.
Y los ojos de Mollie se enternecieron. Entonces se te dar bien.
La siguiente hora disfrut de lo lindo. La timidez y la reserva de Jude se desvanecieron, al caer bajo el hechizo de las flores y de la paciencia innata de Mollie.
Esas hojas ligeras como plumas eran espuelas de caballero que, segn Mollie, floreceran en colores suaves y llamativos, y las encantadoras campanas bicolor eran 
aguileas. Danzando a su antojo, haba flores con extraos y encantadores nombres como fuio, claveles, pies de len y bergamotas.
Saba que se le olvidaran los nombres o los confundira, pero era una maravilla que le enseara cules floreceran en primavera, cules echaran flores en verano. 
Lo que era ms duradero y lo que era delicado. Lo que atraa a las abejas y a las mariposas.
No se senta ridcula al hacer preguntas que estaba segura eran casi bsicas e infantiles. Mollie slo sonrea o asenta con la cabeza y se lo explicaba.
La vieja Maude y yo siempre intercambibamos cosas: un macizo de flores, un esqueje o algunas semillas. As que la mayor parte de lo que tengo aqu lo tienes t 
en tu casa. A ella le gustaban las flores romnticas y a m las alegres. Por lo que entre ambas acabamos teniendo de los dos tipos. Algn da subir hasta tu casa, 
si no te importa, y echar un vistazo por si hay algo que debieras hacer y no ests haciendo.
Te quedara muy agradecida, sabiendo lo ocupada que ests.
Mollie lade la cabeza, su cara estaba iluminada, tan alegre como sus jardines.
Eres una chica agradable, Jude, y me gustara pasar algn tiempo contigo de vez en cuando para hablar de jardines. Y tienes tambin cierto toque de refinamiento. 
No me importara que se le pegara algo a mi Brenna. Tiene un corazn grande y una mente astuta, pero es un poco tosca.
Mollie desvi la mirada por encima del hombro de Jude y suspir.
Por cierto, has matado a la bestia por fin, Mary Brenna?
Ha sido una lucha, una batalla de sudor y lgrimas, pero he ganado. Brenna se pavone por el lateral de la casa. Tena una mancha de grasa en la mejilla, y una 
costra de sangre seca en los nudillos de la mano izquierda. Ahora te funcionar, mam.
Maldita sea, nia, ya sabes que mi mayor ilusin es una nueva.
Ah, a sa le quedan aos. feliz, le dio un beso a su madre en la mejilla. Me tengo que ir ahora. He prometido que me iba a pasar y encargarme de arreglar las 
ventanas a Betsy Clooney. Te gustara volver conmigo, Jude, o preferiras quedarte un rato?
Debera regresar. Me lo he pasado muy bien, Mollie. Gracias.
Vuelve cuando quieras un poco de compaa.
Lo har. Oh, me he dejado el bolso dentro. Entrar y lo coger, si me lo permits.
Adelante. Mollie se esper hasta que la puerta se cerr. Tiene sed murmur.
Sed, mam?
Por ser. Por hacer. Sin embargo, tiene miedo de beber demasiado deprisa. Es sabio tomarse las cosas en pequeos sorbos, pero de vez en cuando...
Darcy piensa que Aidan le ha echado el ojo.
Oh, no me digas? divertida, Mollie se gir para hacerle un gesto con las cejas. Eso s que sera beber deprisa, verdad?
Darcy me dijo que una vez espi a su hermano mientras cortejaba a la chica Duffy y que cuando acab de besarla, se tambale como una borracha.
Darcy no tiene por qu andar entrometindose y espiando a sus hermanos. indic Mollie con remilgo, volviendo a mirar a Brenna. Qu chica Duffy? Ya me lo contars 
despus. aadi al instante cuando Jude volvi a salir.


As que te ha gustado la visita. empez a decir Brenna cuando se volvieron a montar en el camin.
Tu madre es maravillosa. sin pensarlo, Jude se gir para despedirse mientras Brenna sala de la entrada con su habitual velocidad y entusiasmo. Jams recordar 
ni la mitad de lo que me ha dicho sobre la jardinera, pero es un buen comienzo.
Le gustar tenerte a su lado para charlar. Patty tiene buena mano con las flores, aunque tiene la cabeza en las nubes estos das, pensando en Kevin Riley, y pasa 
la mayor parte del tiempo suspirando y pensando en las musaraas.
Est muy, muy orgullosa de ti y de tus hermanas.
Eso es parte de la labor de una madre.
S, pero no siempre lo demuestran. manifest Jude. Lo ms probable es que ests acostumbrada, as que en realidad no te das cuenta, aunque es muy bonito verlo.
Siendo lo que eres  reflexion Brenna le prestas ms atencin a tales cosas. Lo aprendes o es que lo llevas en ti?
Supongo que son las dos cosas, como cuando me di cuenta de que tu madre estaba orgullosa de ti cuando habas arreglado la nevera, aunque deseaba que no lo hicieras.
Brenna gir la cabeza para rerse, mirndo a Jude a los ojos.
Casino lo consigo esta vez, el puetero y caprichoso cacharro. Lo que pasa es que mi padre se est agenciando una a estrenar, oh, y menuda belleza! Sin embargo, 
no hemos podido cerrar el trato y no nos la entregarn hasta dentro de una semana o dos. Y, si queremos guardar la sorpresa, esa ruidosa hija de puta tendr que 
durar un poco ms.
Qu bonito! Jude asimil la idea e intent imaginarse la reaccin de su madre, si ella y su padre la sorprendieran con un frigorfico nuevo.
Perplejidad, se imagin Jude, y menudo insulto. Hacindole gracia la idea, se ri.
Si yo le regalara a mi madre un electrodomstico, pensara que se me ha ido la cabeza.
Pero tu madre es una mujer profesional, si mal no recuerdo.
S, y es estupenda en su trabajo. Pero tu madre es una mujer profesional tambin, una madre profesional.
Perpleja, Brenna pestae, brillndole los ojos divertida y satisfecha por la respuesta.
Oh, eso le va a gustar. Me lo reservar para la prxima vez que quiera darme la lata. Bueno, mira lo que tenemos paseando por aqu, tan guapo como dos demonios 
e igual de peligroso.
Pese a que la maravillosa serenidad que senta Jude se torn en un pegajoso manojo de nervios, Brenna ya estaba frenando en la estrecha entrada de la casa y asomndose 
para llamar a Aidan.
He ah un salvaje trotamundos.
Nunca ms. solt Aidan con un guio, y a continuacin le agarr la mano que haba apoyado en la ventana, para examinar los nudillos despellejados. Qu te has 
hecho?
La puetera maldita nevera me dio un bocado.
Chasque la lengua, acerc la rozadura hacia sus labios. Sin embargo, desvi la mirada hacia Jude.
Y adnde se dirigen estas dos preciosas mujeres?
Traigo a Jude de la casa de mi madre, ha ido a hacerle una visita, y me voy a casa de Betsy Clooney para aporrear sus ventanas.
Si t o tu padre tenis tiempo maana, la cocina en el pub est dando guerra y Shawn est en enfurruado.
Uno de nosotros se pasar.
Gracias. Ahora voy a quitarte a tu acompaante de las manos.
Cudala. dijo Brenna al rodear Aidan el coche. Me cae bien.
A m tambin. abri la puerta y tendi su mano. Pero la pongo nerviosa. No es as, Jude Frances?
Por supuesto que no. la elegancia serena que Jude haba esperado mostrar se vino abajo, al echarse bruscamente hacia atrs, ya que se le haba olvidado desabrocharse 
el cinturn de seguridad.
Antes de que se lo pudiera soltar, Aidan se lo desabroch, despus simplemente la cogi por la cintura y la baj. Como eso le trab la lengua, no pudo volver a darle 
las gracias a Brenna antes de que la joven, con un saludo de la mano y una sonrisa, se fuera disparada como un blido por la carretera.
Conduce como un demonio esa chica. sacudiendo la cabeza, Aidan solt alude, para cogerle las manos. No has bajado al pub en toda la semana.
He estado ocupada.
No tan ocupada ahora.
S, la verdad es que debera...
Invitarme y prepararme un emparedado. ella se qued boquiabierta y se ri. O si no, pasear conmigo. Hace un buen da para pasear. No te besar a menos que quieras, 
si es eso lo que te preocupa.
No estoy preocupada.
Bueno, pues entonces... baj la cabeza, se acerc a una distancia suficiente como para conseguir lo que quera, cuando ella dio un traspi.
No me refera a eso.
Eso me tema. pero l se alej tranquilamente. Entonces slo damos un paseo. Has subido a Tower Hill para ver la catedral?
No, an no.
Y con esa mente curiosa que tienes? Pues caminaremos en esa direccin y te contar una historia para tu trabajo.
No tengo mi grabadora.
Despacio, alz una de las manos de Jude que an sujetaba y acarici los nudillos con sus labios.
Entonces la abreviar para que te acuerdes.

CAPTULO 8
Llevaba razn con respecto al da. Era perfecto para pasear. La luz brillaba como el interior de una perla. Luminosa como un leve brillo de humedad. Poda divisar, 
por encima de las colinas y de los campos ondulantes que se perdan en las montaas, una delgada y plateada cortina que, sin duda, era una lnea de lluvia.
La luz del sol manaba a travs de hi cortina en rayos y ondas, lquido dorado a travs del lquido plateado.
Era el tpico da en el que slo faltaba un arco iris.
La brisa era sencillamente un coqueta resplandor sobre el aire, agitando las hojas que creceran hasta alcanzar la madurez del verano, y embriagndola con la fragancia 
del verdor.
Aidan le tom la mano de una manera natural, rozndole los dedos con un toque despreocupado y familiar que le hizo sentirse una mujer sencilla.
Relajada, tranquila y sencilla.
Las palabras fluan de su boca para cautivarla:
rase una vez una joven doncella. Su rostro era tan bello como un sueo, con la tez blanca y clara como la leche y el pelo negro como la medianoche, los ojos azules 
como un lago. Ms que por su belleza, destacaba por el encanto de su forma de ser, pues era una doncella amable. Y ms que por su forma de ser, destacaba por la 
magnitud de su voz. Cuando cantaba, los pjaros cesaban su trino para escucharla y los ngeles sonrean.
Al subir por la colina, el mar comenz a cantar como teln de fondo, o as lo pareca, para su cuento.
Ms de una maana su canto se expanda por encima de las colinas y su alegra no tena nada que envidiar a la del sol. prosigui Aidan, y la llev por el camino. 
Mientras seguan paseando, la brisa se convirti en viento y bailaba con jbilo por encima del mar y de las rocas.
Ahora bien, el sonido, la pura alegra de su canto, alcanz los odos de una bruja y provoc su envidia.
Siempre hay una contrariedad. coment Jude, hacindole rer.
Claro, y hay una contrariedad si la historia es buena. Bien, esta bruja tena el corazn negro y abusaba de los poderes que posea. Agriaba la leche de la maana 
y provocaba que los pescadores subieran sus redes vacas. Aunque utilizaba sus poderes para embellecer su horrible rostro, cuando abra la boca para cantar, ms 
musical resultaba el croar de una rana que su voz. Odiaba a la doncella por su don de canto, as que lanz un hechizo sobre ella y la dej muda.
Pero haba una cura que tena que ver con un bello prncipe.
Oh; s, haba una cura, puesto que el mal siempre debe ser derrotado por el bien.
Jude sonri porque crea en ello. A pesar de la lgica, crea en los finales felices. Y tales cosas parecan ser ms que posibles en ese mundo de acantilados y hierba 
salvaje, de mar con barcas pesqueras salpicando el profundo azul, de manos clidas posadas sobre las de ella.
Parecan inevitables.
La doncella fue condenada al silencio, incapaz de compartir la alegra de su corazn a travs de sus canciones, ya que la bruja atrap su voz en una caja de plata 
y la cerr con llave, tambin de plata. En el interior de la caja, la voz sollozaba mientras cantaba.
Por qu los cuentos irlandeses son siempre tan tristes?
De verdad? pareca realmente sorprendido. Ms que triste es... conmovedor. La poesa no siempre emana de la alegra, verdad?, sino de las penas.
Supongo que llevas razn. Jude se apart distradamente el pelo, soltndole el viento algunos mechones. Y qu sucedi despus?
Bueno, te lo dir. Durante cinco aos, la doncella camin por estas colinas y campos, y por los acantilados, como ahora hacemos nosotros. Escuch el gorjeo de los 
pjaros, la msica del viento en la hierba, el son del mar. Y estos sonidos los conserv en su interior, mientras que la bruja acaparaba la alegra, la pasin y 
pureza de su voz dentro de la caja de plata, para que slo ella pudiera escucharla.
Al alcanzar la cumbre de la colina bajo la sombra de la antigua catedral y la robusta aguja de la torre circular, Aidan se gir hacia Jude y le apart el pelo de 
la cara con rapidez.
Qu pas luego? le pregunt.
Qu?
Dime lo que pas.
Pero si es tu cuento.
Extendi la mano a un lugar donde unas florecillas blancas pugnaban por florecer entre las grietas de las piedras cadas. Cogiendo una, se la coloc entre el pelo.
Dime, Jude Frances, lo que te gustara que pasara despus.
Jude hizo el ademn de alcanzar la flor, pero l agarr su mano y arque la ceja. Tras quedarse pensando unos instantes, ella encogi los hombros:
Bueno, un da un joven apuesto cabalgaba por las colinas. Su gran caballo blanco estaba agotado y su armadura sin brillo y abollada. Estaba perdido, herido de la 
batalla y lejos de su hogar.
Ella poda verlo, cerrando los ojos. El bosque y las sombras, el guerrero herido extraando su hogar.
Al adentrarse en el bosque, la neblina irrumpi, formando unos remolinos, as que no poda or nada ms que la respiracin fatigosa de su propio corazn. Al contar 
cada latido saba que se aproximaba al ltimo. Despus vio a la doncella, acercndose a l a travs de la neblina como una mujer vadeando por un ro de plata. Puesto 
que estaba enfermo y necesitado, la doncella le llev dentro y le cur las heridas en silencio, le cuid durante sus fiebres. Aunque no poda hablar para consolarle, 
su ternura era suficiente. De este modo, se enamoraron sin palabras, y el corazn de la doncella estaba a punto de explotar por la necesidad de hablarle, de cantarle 
su alegra y su devocin y sin dudarlo, sin ningn arrepentimiento, acept irse con l a su hogar lejano y dejar atrs a los suyos, sus amigos y su familia y esa 
parte de su interior encerrada en la caja de plata.
Como poda ver, incluso palpar la historia mientras la contaba, Jude agit la cabeza, y camin entre las lpidas inclinadas para apoyarse en la torre circular. La 
baha se extenda debajo: un azul espectacular donde las barcas rojas flotaban, pero ella estaba absorta en la historia.
Qu sucede a continuacin? le pregunt a Aidan.
Se mont en el caballo con l. prosigui l recogiendo los hilos que ella le haba dejado como si hubieran sido los suyo y... llevndose consigo slo su fe y su 
amor y no pidiendo nada ms que su amor a cambio. Y en ese momento, la caja de plata, an aferrada por las manos avariciosas de la bruja, se abri de golpe. La voz 
atrapada en su interior sali volando, un arroyo dorado se abri paso, volando por encima de las colinas hacia el corazn de la doncella. Y al cabalgar con su amor, 
su voz, ms bonita que nunca, cant. Y los pjaros cesaron su trino para escuchar, y los ngeles volvieron a sonrer.
Jude suspir.
S, ha sido perfecto.
Tienes un don para contar historias.
Las palabras la emocionaron, la estremecieron, la llenaron de timidez otra vez.
No, en realidad no. Era fcil porque t la habas empezado.
T completaste la parte de en medio de una forma tan linda que me hace pensar que, al fin y al cabo, an te queda algo de sangre irlandesa. Mira. murmur satisfecho. 
Tienes los ojos risueos y una flor en el pelo. Me dejas que te bese ahora, Jude Frances?
Se movi con celeridad. Para ser precavida, se dijo a s misma, a veces hay que ser rpida. Agachndose por debajo de su brazo, corri alrededor de l.
Hars que me olvide de para qu hemos venido hasta aqu. He ledo sobre las torres circulares, aunque nunca he visto una de cerca.
Paciencia, pens Gallagher, y meti los pulgares en los bolsillos.
Siempre haba alguien que intentaba invadimos y conquistar la joya de Irlanda. Pero todava estamos aqu, no?
S, todava estis aqu. camin despacio en un crculo, escudriando la colina, el acantilado y el mar. Es un lugar maravilloso. Se siente la antigedad del lugar. 
se detuvo, agit la cabeza. Eso suena ridculo.
Para nada. S que se siente la antigedad del lugar y lo sagrado. Si prestas atencin, puedes or a las piedras cantar sobre batallas y glorias.
Creo que no tengo odo para piedras que cantan. ella deambul, rodeando los epitafios esculpidos, las tumbas cargadas de flores, y camin con mucho cuidado sobre 
el suelo accidentado. Mi abuela me cont que sola subir hasta aqu y sentarse. Apuesto a que ella las escuchaba.
Por qu no vino contigo?
Me hubiera gustado. se apart el pelo al volverse hacia l.
Aidan encajaba aqu, reflexion, con lo antiguo y lo sagrado, con las canciones de batallas y glorias.
Dnde, se pregunt, encajaba ella?
Entr en la vieja ruina, donde el cielo planeaba en lo alto, buscando un techo.
Creo que me est enseando una leccin; cmo ser Jude en seis meses o menos.
Y ests aprendiendo?
Quizs. pas los dedos por la inscripcin tallada de ogham y, slo por un instante, la sinti vibrar de calor.
Qu quiere ser Jude?
Eso es una pregunta demasiado general con demasiadas respuestas sencillas, como feliz, saludable y con xito.
No eres feliz?
Yo... sus dedos bailaron sobre la piedra de nuevo y dej caer la mano. Al final, de cualquier forma, no era feliz enseando. No se me daba bien. Es desalentador 
que no se te d bien lo que has escogido como el trabajo de tu vida.
Tienes todava mucha vida por delante, as que tienes ms que tiempo suficiente para volver a escoger. Y apuesto a que se te daba mejor de lo que te has empeado 
en creer.
Ella le mir y empez a alejarse.
Por qu crees eso?
Porque durante el tiempo que he estado contigo, te he escuchado y he aprendido.
Por qu ests pasando tu tiempo conmigo, Aidan?
Me gustas.
Volvi a sacudir la cabeza.
No me conoces. Si ni siquiera me conozco a m misma, t no puedes conocerme.
Me gusta lo que veo.
Entonces es como una atraccin fsica.
De repente, l volvi a enarcar la ceja.
Y acaso eso es un problema para ti?
La verdad es que s. logr volverse hacia l. Es un problema en el que estoy pensando.
Bueno, espero que pienses rpido porque quiero participar de tu placer.
A Jude se le cort la respiracin y tuvo que soltar el aire lenta y deliberadamente.
No s qu decir ante eso. Nunca he tenido una conversacin as en mi vida, entonces obviamente es evidente que no s qu decirte, excepto algo que lo ms seguro 
es que suene increblemente estpido.
l frunci el entrecejo al avanzar hacia ella.
Por qu iba a sonar estpido si es lo que piensas?
Porque tengo la costumbre de decir cosas estpidas cuando me pongo nerviosa.
l le introdujo el tallo de la flor en el pelo que el viento se empeaba en soltar.
Crea que cantabas cuando te ponas nerviosa.
Una cosa o la otra. murmur, retrocediendo para mantener una distancia que le pareca prudente.
Ests nerviosa ahora?
S. Por Dios! sabiendo que estaba a punto de tartamudear, alz las manos para mantenerle alejado. Para ya. Nunca me ha atado nada como esto. Atraccin instantnea. 
Dije que crea en ello y creo, pero nunca lo he sentido antes. Tengo que pensarlo.
Por qu? resultaba fcil asirla de las muecas y atraerla hacia l. Por qu no te dejas llevar cuando sabes que te va a gustar? Tu pulso est acelerado. le 
acarici la mueca con los pulgares. Me gusta sentirlo as de acelerado, ver cmo tus ojos se vuelven empaados y oscuros. Por qu no me besas esta vez y vemos 
lo que pasa despus?
No se me da tan bien como a ti.
Ahora l se ri.
Jess, mujer, eres increble. Deja que yo decida por m mismo si se te da bien o no. Venga, bsame, Jude. Lo que pase luego depende de ti.
Quera hacerlo. Quera volver a sentir su boca contra la de ella, su forma, textura y sabor. Justo en ese momento, l tena los labios curvados y en sus ojos apareca 
una pcara chispa. Divertido, cavil. Por qu no poda ser slo algo divertido?
Con los dedos de l todava rodeando ligeramente sus muecas, Jude se inclin hacia Aidan. Y ste la observ. Ella se puso de puntillas, mientras l segua con la 
mirada clavada en la suya. Inclinando levemente la cabeza, se relaj para rozar sus labios contra los suyos.
Por qu no lo haces otra vez?
As que volvi a hacerlo, encandilada por los ojos de Aidan que permanecan abiertos, obligndola a hacer lo mismo. En esta ocasin se entretuvo ms tiempo, rozndole 
los labios hacia la izquierda y luego hacia la derecha. Fascinante. Experimentando, roz los dientes sobre su labio inferior y escuch su propio sonido suave de 
placer como si viniera de lejos.
Los ojos de l eran tan azules, tan intensos como el agua que se extenda hacia el horizonte. Pareca como si su mundo se hubiera tomado en ese nico y maravilloso 
color. El corazn le empez a latir, se le nubl la vista como la primera vez en la tumba de Maude.
Ella pronunci su nombre, apenas un suspiro y le rode con los brazos.
La sacudida le hizo a Aidan estremecerse hasta las suelas de los zapatos; el repentino calor, la explosin abrupta de potencia que surgi de Jude, que se enroscaba 
alrededor de l como una cuerda.
De repente, Aidan extendi las manos por sus caderas, su espalda, su pelo, agarrndolo con fuerza.,El beso se tom, de un tmido roce y mordisco, en una salvaje 
guerra de lenguas, dientes y labios en la que se estrechaban, cuerpo contra cuerpo, y retumbaba pulso contra pulso.
Ella se perdi en esa clida cascada de sensaciones. O quizs se encontr con la Jude, que haba quedado atrapada en su interior, como una voz encerrada en una caja 
de plata.
Despus jurara que haba odo a las piedras cantar.
Enterr el rostro en la curva del cuello de Aidan y sorbi su fragancia como si de agua se tratara.
Esto va demasiado rpido. incluso cuando lo deca, ella le rode con los brazos. No puedo respirar. No puedo pensar. No me puedo creer lo que est pasando dentro 
de mi cuerpo.
l solt una dbil carcajada y le acarici el pelo con la nariz.
Si en algo se parece a lo que est pasando dentro del mo, lo ms seguro es que explotemos de un momento a otro. Cario, podramos volver a la casa en unos minutos 
y te tendra en la cama en un abrir y cerrar de ojos. Te prometo que los dos nos sentiramos mucho mejor.
Seguro que llevas razn, pero yo...
No puedes ir tan rpido porque si no no seras Jude.
Aunque le cost, la apart de l para analizar su cara. Ms que guapa, reflexion en ese momento, pero tambin firme. Cmo era posible, se pregunt, que no pareciera 
darse cuenta de lo guapa y firme que era? .
Puesto que ella no lo saba, se necesitaba ms tiempo y ms cuidado.
Y me gustas Jude, como te dije antes. Necesitas un poco de cortejo.
No saba decir si se senta aturdida, si le haca gracia o se senta insultada.
Por supuesto que no lo necesito.
Claro que s. Quieres flores, palabras, besos robados y paseos cuando haga buen tiempo. Es romanticismo lo que quiere Jude Frances y yo te lo vaya dar. Pero bueno, 
mira esa cara. la tom de la barbilla como un adulto hara con un nio enfurruado, y ella decidi que haba vencido el insulto. Si ests poniendo morritos.
Por supuesto que no. hubiera apartado la cara, sin embargo l la sujet con ms fuerza, se inclin y la bes con mpetu en la boca.
Yo soy el que te est mirando, tesoro, y si eso no son morritos, yo soy escocs. Es que crees que me estoy riendo de ti, pero no es as o al menos no mucho. Qu 
tiene de malo el romanticismo, entonces? A m tambin me gusta.
Su voz se volvi clida e intensa como el whisky junto al fuego.
Me lanzars largas miradas y clidas sonrisas desde el otro lado de la habitacin y rozars con tu mano mi brazo? Un beso rpido y ardiente bajo las sombras? 
Una caricia... l roz la curva de su pecho con la yema de los dedos y casi le da de todo menos un ataque al corazn... furtiva?
No he venido aqu para buscar romanticismo.
No?, pens Aidan. Con sus mitos, leyendas y cuentos.
Hayas venido o no para eso, lo tendrs. se haba fijado esa meta. Y cuando haga el amor contigo la primera vez, ser largo, lento y dulce. Te lo prometo. Acompame 
antes de que esa mirada tuya me haga romper la promesa nada ms haberla hecho.
Slo quieres estar al mando. Controlando la situacin.
Volvi a tomarle la mano de la ms fraternal e irritante de las maneras.
Supongo que estoy acostumbrado a hacerlo. Aunque si t quieres encargarte y seducirme, querida Jude, te prometo que ser dbil y estar dispuesto.
Ella se ri, maldita sea, antes de que pudiera contenerse.
Estoy segura de que ambos tenemos trabajo que hacer.
Pero vendrs a verme. continu mientras caminaban. Te sentars y tomars una copa de vino en mi pub para que yo pueda mirarte y sufrir.
Dios mo! Qu irlands eres. susurr.
Hasta la mdula. acerc la mano y le mordisque un nudillo. Y Jude, por cierto, se te da muy bien besar.
Humm fue la respuesta ms segura que se le ocurri.


Sin embargo, iba al pub, se sentaba y escuchaba las historias. En los siguientes das, al asentarse de lleno la primavera en Ardmore, a menudo se vea a Jude en 
el pub durante una o dos horas por la noche o por la tarde. Escuchaba, grababa, tomaba notas. Y al propagarse la noticia, otros venan a contarle historias o a entretenerse 
con ellas.
Terminaba las cintas, escriba pginas y pginas, las transcriba y analizaba con diligencia en su ordenador mientras le daba sorbos al t, que ya se estaba convirtiendo 
en un hbito.
Y si alguna vez se dejaba llevar por las historias romnticas y mgicas, pensaba que no le hacan dao. Incluso era til, si se pona a pensar en ello. Al fin y 
al cabo, poda entender mejor los significados y los motivos, si las historias y las acciones que haba las personalizaba.
No es que fuera a perder el tiempo en escribir de esa manera. No haba lugar para la imaginacin y la fantasa en un artculo acadmico. Slo estaba explorando hasta 
que encontrara la base de su tesis, despus pulira el lenguaje y eliminara la paja.
Qu demonios vas a hacer con ello, Jude?, se pregunt. Qu crees en realidad que vas a hacer, aunque lo pulas, lo perfecciones y lo tritures hasta que est seco 
como el polvo? Intentar publicado en alguna revista profesional que ni un alma lee por placer?  Utilizarlo para intentar conseguir un ciclo de conferencias?
Oh, la idea de que eso ocurriera, por muy remota que fuera, le haca sentir como si una tropa entera de boyscouts hiciera nudos en su estmago.
Por un momento, casi ocult la cabeza entre las manos y cedi ante la desesperacin. Nada iba a salir jams de ese artculo, de este proyecto. Era contraproducente 
creer.lo contrario. Nadie iba a asistir a un acto en la facultad y hablar sobre la visin e intereses del proyecto de Jude F. Murray. Y lo que era an peor, no quera 
que lo hicieran.
No era ms que un tipo de terapia, una forma de sacada del borde de una crisis que no poda ni identificar.
De qu servan todos esos aos de estudios y trabajo si ni siquiera poda encontrar los trminos adecuados para sus propias crisis?
Baja autoestima, ego herido, falta de creencia en su propia feminidad, insatisfaccin profesional Pero qu haba debajo de todo eso? En el fondo fondo? Identidad 
confusa? Quizs fuera eso. Se haba perdido a s misma en algn momento de su vida, hasta que, aquello que haba quedado de ella, lo que haba sido capaz de reconocer, 
era tan aburrido, tan poco atractivo, que haba salido huyendo.
Hacia dnde?
Hacia aqu, pens, y ms que sorprendida al darse cuenta de que sus dedos tecleaban giles, sus pensamientos fluan rpidos de su cabeza a la pgina.

Vine corriendo aqu y aqu me siento de alguna forma ms autntica, sin duda, ms como en casa de lo que jams llegu a sentirme en la que William y yo compramos, 
o en el apartamento al que me mud despus de que se hubiera cansado de m. Desde luego, me siento ms en casa que como me senta en el aula.
Oh, Dios mo, Dios mo, odiaba la clase. Por qu no poda admitirlo, simplemente decirlo en voz alta?
No quiero hacer esto, no quiero ser esto. Quiero otra cosa. Casi cualquier cosa servira.
Cmo llegu a convertirme en semejante cobarde, y lo que es an peor, tan lamentablemente aburrida?Por qu, incluso ahora que no tengo que rendirle cuentas a nadie 
ms que a m misma, pongo en duda este proyecto que tanto me satisface? Cuando me proporciona tanta satisfaccin. Es que no puedo, aunque sea en este breve momento, 
permitirme algo sin un propsito o meta slida, garantizada y prctica?
Si es una terapia, ya va siendo hora de que la deje funcionar. No me hace ningn dao. De hecho, creo, espero, me est haciendo algo de bien. Me siento atrada hacia 
la escritura. Es un trmino extrao para emplear, pero encaja. Escribir me atrae, su misterio, la forma en que las palabras encajan juntas en una pgina para formar 
una imagen o una observacin, o slo para que estn ah sonando.
Ver mis propias palabras en la pgina es emocionante. Se produce una especie de vanidad maravillosa al leerlas, sabiendo que son mas. Parte de eso me aterroriza 
por ser tan increblemente emocionante. Durante mucho tiempo en mi vida, me he alejado, me he echado hacia atrs, me he ocultado de todo lo que me asustaba. Incluso 
cuando era intrigante.
Quiero volver a sentirme autntica. Anhelo la confianza en m misma. Y en el fondo de todo, siento un profundo y casi extinguido deleite en lo fantstico. Cmo y 
por quin fue casi extinguido no es en realidad relevante ahora. No ahora, que veo que an existe la chispa en mi interior. La suficiente chispa como para hacerme 
escribir, al menos en secreto, como para querer creer en las leyendas, los mitos, las hadas y los fantasmas. Qu hay de malo en ello? No puede hacerme dao.

No, reflexion, volvindose a recostar, descansando las manos en su regazo. Claro que no puede hacerme dao. Es inofensivo y me hace reflexionar. Hace demasiado 
tiempo que no me permito reflexionar.
Soltando un largo suspiro, cerr los ojos y no sinti nada ms que la dulzura del alivio.
Estoy tan contenta de haber venido. dijo en voz alta.
Se levant para asomarse por la ventana, satisfecha de haber empleado la escritura para combatir la amenaza de la desesperacin. Los das, las noches que haba pasado 
aqu, estaban aplacando alguna tormenta amenazante en su interior. Estos pequeos momentos de alegra eran valiossimos.
Se apart de la ventana, deseando tomar aire y salir fuera. Ah reflexionara sobre el otro aspecto de su nueva vida.


Aidan Gallagher, pens. Guapsimo, de alguna manera extico e inexplicablemente interesado en la firme y sensata Jude F. Murray. Y luego hablaba de fantasa.
Quizs el tiempo que pasaba con Aidan no era precisamente tranquilizador, admiti, aunque era lo bastante precavida como para arreglrselas para que nunca estuvieran 
a solas. En cualquier caso, la falta de privacidad no le impeda coquetear con ella, permitirse echarle esas miradas largas de las que haba hablado, esas sonrisas 
lentas y furtivas, el roce casual de la mano de l sobre su brazo, su pelo, su mejilla.
Y qu haba de malo en ello?, se pregunt al llevar un ramo de flores frescas a la tumba de Maude por la colina. Toda mujer tena derecho al coqueteo. Quizs, a 
diferencia de las flores que llevaba en la mano, era un brote que tardaba en florecer, pero ms vala tarde que nunca.
Deseaba con todas sus fuerzas florecer. La idea era tan intrigante como aterradora, tan emocionante como escribir.
No era maravilloso descubrir que le gustaba que coquetearan con ella, que la miraran como si fuera guapa y deseable? Dios santo, si se quedaba en Irlanda los seis 
meses completos, cumplira treinta antes de volver a ver Chicago, as que ya iba siendo hora de que se sintiera guapa, no?
Su propio marido nunca haba coqueteado con ella. Y si la memoria no le fallaba, el mayor halago que haba dicho sobre su apariencia fue que estaba bastante bien.
Una mujer no quiere que le digan que est bien. dijo entre dientes Jude al sentarse al lado de la tumba de Maude. Quiere que le digan que es bella, sexy. Que 
est de escndalo. No importa si no es verdad. suspir y coloc las flores contra la lpida. Porque en el momento, cuando se dicen las palabras y se escuchan, 
es totalmente verdad.
Entonces permteme que te diga que eres tan linda como las flores que llevas en este da tan bonito, Jude Frances.
Levant la mirada al instante y se encontr con los audaces ojos azules del hombre que haba conocido una vez en ese mismo lugar. Unos ojos que tan a menudo haba 
visto en sus sueos.
Caminas en silencio.
Es un lugar donde hay que caminar en silencio. se puso en cuclillas sobre la suave hierba y las llamativas flores que adornaban la tumba de Maude, situada entre 
ambos.
El agua del antiguo pozo murmuraba una especie de canto pagano.
Y cmo te va en la casa de campo de Faerie Hill?
Muy bien. Tienes familia aqu?
Sus ojos brillantes se nublaron tras echar una por encima de las piedras y la hierba alta.
Tengo a los que recuerdo y los que me recuerdan. Una vez am a una doncella y le hubiese ofrecido todo lo que tena. No obstante, se me olvid ofrecerle mi corazn 
por encima de todo. Me olvid de entregarle mis palabras. cuando levant la mirada, su expresin era ms socarrona que seria. Las palabras son importantes para 
las mujeres, verdad?
Las palabras son importantes para todos. Cuando no se dicen dejan agujeros.
Agujeros grandes y profundos, reflexion Jude, que engendran dudas y fracasos. Las palabras no pronunciadas son tan dolorosas como las bofetadas.
Ah, pero si el hombre con el que te casaste te las hubiera dicho, ahora no estaras aqu, verdad? cuando ella pestae, perpleja, l slo esboz una sonrisa petulante. 
No las hubiera dicho en serio, as que hubieran sido mentiras convenientes. T ya sabes que no era el hombre para ti.
Sinti un pequeo estremecimiento de terror recorrerle la columna. No, no era terror, se dio cuenta, sin aliento. Era intriga.
Cmo sabes lo de William?
S esto, s lo otro. volvi a sonrer con soltura. Me pregunto por qu te culpas de algo que no se deba a ti. Aunque tambin es verdad que las mujeres siempre 
me han resultado un enigma encantador.
Supona que su abuela habra hablado con Maude, y Maude con este hombre. Sin embargo, no le importaba que su vida personal y los momentos embarazosos hubieran sido 
motivo de conversacin entre desconocidos a la hora del t.
No me puedo imaginar que mi matrimonio y su fracaso sean de especial inters para ti.
Si la frialdad con que le haba hablado le afect, desde luego no lo mostraba al encogerse de hombros, como si tal cosa.
Bueno, siempre he sido un tipo egosta, y en el orden del universo, lo que t hayas hecho y haces puede tener alguna relacin con lo que yo ms deseo. Pero te pido 
disculpas si te he ofendido. Como te dije, las mujeres son un enigma para m. Supongo que no tiene importancia.
S que la tiene si dejas que la tenga. Me pregunto si podras contestarme a una pregunta?
Depende de la pregunta.
A m me parece sencilla, pero de nuevo lo que busco es la perspectiva de una mujer. Me podras decir, Jude, si preferiras un puado de joyas como ste? Mostr 
su elegante mano y en ella apareci el resplandor cegador de una pila de diamantes y zafiros, el destello hiriente de unas perlas color crema.
Santo cielo, cmo?
Las aceptaras si te las ofreciese el hombre que sabe que tiene tu corazn o preferiras las palabras?
Deslumbrada, alz la cabeza. El fuego y las chispas an cegaban su visin, pero vio la mirada de l, extremadamente penetrante y oscura mientras la observaba. Dijo 
lo primero que se le vino a la cabeza, fue lo nico que se le ocurri:
Cules son las palabras?
Y l dio un suspir largo y profundo, sus orgullosos hombros encorvados, sus ojos tornndose, tiernos y tristes.
De modo que es verdad, importan tanto. Y stas... extendi los dedos y dej que el destello, el fuego, el resplandor de las piedras se colaran entre ellos y se 
esparcieran encima de la tumba. ...no representan nada ms que orgullo.
Ella se qued observando, con la respiracin entrecortada, sintindose mareada, mientras las joyas se derretan en charcos de colores, y a su vez esos charcos florecan 
en sencillas flores jvenes.
Estoy soando. dijo con suavidad al dar vueltas su cabeza. Me he dormido.
Ests despierta, si slo te dejaras llevar ahora habl con dureza, con una impaciencia a punto de estallar. Mira ms all de tus narices, mujer, y escucha. Es 
magia. Sin embargo, su poder no es nada al lado del amor. Es una dura leccin que he aprendido, y me ha llevado mucho tiempo aprenderla. No cometas el mismo error. 
No es slo tu corazn lo que ahora est en juego.
Se puso de pie mientras ella permaneca paralizada. La piedra que llevaba en la man desprenda chispas y pareca que su piel empezaba a resplandecer.
Slvame, Finn. Tengo que depender de un mortal para iniciado todo, y encima yanqui. Es magia. volvi a decir. As que, mrala y acptala.
Impaciente, la fulmin con una ltima mirada, alz las dos manos hacia el cielo en un dramtico gesto. Y se esfum en el aire.
Estoy soando, pens Jude mareada, al ponerse de pie, tambalendose. Alucinando. Se deba a todo el tiempo que pasaba escuchando cuentos de hadas, todo el tiempo 
que pasaba sola en la casa revisndolos. Se haba dicho a s misma que eran inofensivos, pero era obvio que la haban empujado al lmite.
Mir la tumba fijamente, las nuevas flores en su balanceo lleno de color encima del montculo, cuando un destello le llam la atencin, se agach, extendi la mano 
con cuidado entre los lindos ptalos y sac un diamante tan grande como una moneda.
Era real, medit, luchando por calmar su respiracin. Poda verlo, sentir la forma y el calor glido que contena en su interior.
O bien estaba loca o acababa de mantener su segunda conversacin con Carrick, el prncipe de las hadas.
Temblando, se frot el rostro con la mano que tena libre. Vale, de todos modos, estaba loca.
Entonces, maldita sea, por qu se senta tan bien?
Camin despacio, jugueteando con la joya de valor incalculable al igual que un nio podra hacer con una piedra bonita.
Tena que escribirlo todo, decidi. Con detenimiento, con concisin. Exactamente el aspecto que tena, lo que haba dicho, lo que haba ocurrido.
Y despus de todo eso, intentara obtener alguna perspectiva sobre ello. Era una mujer culta.. Seguro que encontrara la manera de sacarle sentido a todo.
Cuando bajaba por la cuesta hacia su casa, vio el pequeo coche azul en la entrada y Darcy Gallagher saliendo de l.
Darcy llevaba vaqueros y un llamativo jersey rojo. El cabello le bajaba por la espalda como seda negra salvaje. Una mirada, y Jude ya suspiraba de envidia, incluso 
a pesar de introducir con cautela el diamante en el bolsillo de los pantalones.
Lo que yo dara, se dijo, por poseer esa belleza natural y esa confianza en m misma slo por una vez. Toc la joya abstrada, y pens que valdra lo que un diamante.
Darcy la divis y se coloc una mano a modo de visera mientras la saludaba con la otra.
Ah ests. Has salido a dar un paseo, verdad? Hace buen da para eso, aunque dicen que va a llover esta noche.
He ido a visitar a Maude.
Y he hablado con un prncipe de las hadas, que me ha dado un diamante con el que probablemente podra comprarme un pequeo pas en el Tercer Mundo, antes de que 
se esfumara. Esbozando una dbil sonrisa, Jude decidi que esa informacin se la reservara.
He tenido dos asaltos con Shawn y me he dado una vuelta para tranquilizarme Darcy ech una ojeada a los zapatos de Jude, para intentar calcular si tena el mismo 
nmero que ella, esperando haberlo hecho con disimulo. La mujer, se dijo Darcy, tena un gusto exquisito para los zapatos. Pareces un poco plida manifest cuando 
Jude se acerc. Ests bien?
S, estoy bien. Jude se apart el pelo con timidez. La brisa haba soltado algunos mechones de entre la cinta que sujetaba su pelo, lo cual, pens, le dara un 
aspecto despeinado en vez del aspecto maravillosamente alborotado de Darcy. Por qu no entramos y tomamos un t?
Oh, eso estara bien, pero tengo que volver. Aidan ya estar maldicindome. entonces le dirigi una sonrisa radiante y encantadora. Quizs te gustara volver 
conmigo y as estara distrado contigo, y se le olvidara arrancarme la piel del trasero a tiras por haberme ido.
Bueno, yo... no, medit, no se crea capaz vrselas con Aidan Gallagher estando ya un poco mareada. En realidad debera trabajar. Tengo que revisar algunas notas.
Darcy apret los labios.
Realmente te gusta, verdad? Trabajar.
S. sorpresa, sorpresa, pens Jude. Me gusta mucho el trabajo que estoy haciendo ahora.
Si fuera yo, buscara cualquier excusa para no trabajar. Darcy pase su brillante mirada por la casa, los jardines, la larga extensin ondulante de la colina. 
Y me morira de soledad aqu solita.
Oh no, es maravilloso. El silencio, la vista. Todo.
Darcy se encogi de hombros, un rpido gesto de descontento.
Sin embargo, luego puedes volver a Chicago. La sonrisa de Jude se desvaneci.
S. Puedo volver a Chicago.
Voy a ir un da a visitado. Darcy se reclin sobre el coche. Todas las grandes ciudades de Estados Unidos. Todas las grandes ciudades de todas partes. Y cuando 
lo haga, ser en primera clase, que no te quepa la menor duda. despus se ri y sacudi la cabeza. Pero, por ahora, ser mejor que regrese antes de que Aidan maquine 
algn horripilante castigo.
Espero que vuelvas cuando tengas ms tiempo.
Darcy volvi a dirigirle esa mirada deslumbrante al montarse en el coche:
Tengo la noche libre, gracias a Dios. Luego me pasar con Brenna y veremos en qu clase de lo te podemos meter. Me temo que te vendra bien un poco de lo.
Jude abri la boca, sin tener ni la menor idea de qu contestar, pero pudo evitado cuando Darcy pis a fondo el acelerador y sali a toda mecha por la carretera, 
casi con el mismo cuidado que habra tenido Brenna.

CAPTULO 9
Hay tres doncellas, escribi Jude mordisqueando una galleta dulce de mantequilla, y cada una representa una faceta particular de la perspectiva tradicional de la 
condicin de la mujer. En algunos cuentos, dos son malvadas y una es buena, como en el mito de Cenicienta. En otros, las tres son hermanas de sangre, o ntimas amigas, 
pobres o hurfanas o al cuidado de un familiar enfermo.
En algunas de las versiones hay uno o dos personajes femeninos que poseen poderes msticos. En casi todas, las doncellas son de una belleza incomparable. La virtud, 
es decir, la virginidad, es esencial, denotando que la inocencia de la sexualidad fsica constituye un ingrediente indispensable para la creacin de la leyenda.
La inocencia, la bsqueda, la pobreza econmica, la belleza fsica. Estos elementos se repiten en una serie de historias perpetuadas que se convierten, a travs 
de las generaciones, en leyendas. La intervencin, para bien o para mal, de seres del otro mundo, por as decirlo, constituye otro elemento comn. El mortal o los 
mortales de la historia tienen que aprender una moraleja o recibir una recompensa por su comportamiento desinteresado.
Como casi siempre, la simple belleza y la inocencia se recompensan igualmente.

Jude se recost y cerr los ojos. Fracasaba en ese sentido, no? Puesto que no era guapa ni inocente, no tena ningn poder o habilidad en concreto, no pareca que 
se la iban a llevar a un cuento de hadas con un final feliz.
No es que lo deseara. Sencillamente la idea de encontrarse cara a cara con los habitantes de una colina de hadas o un castillo en el cielo, o una bruja malvada o 
lo que fuese, la pona nerviosa.
Tan nerviosa, reconoci, como para imaginarse joyas convirtindose en flores. Con recelo, introdujo la mano en el bolsillo y sac la piedra brillante para volver 
a examinada una vez ms.
Slo cristal, se convenci, sin duda, bellamente tallado, brillando como la luz del sol. Pero al fin y al cabo cristal.
Una cosa era aceptar que estaba compartiendo la casa con un fantasma de trescientos aos. Eso ya haba sido bastante difcil de asimilar. No obstante, poda razonado 
ya que se haban realizado estudios, exista documentacin sobre ese fenmeno en particular. La parapsicologa no_ estaba aceptada universalmente, sin embargo algunos 
cientficos y figuras reputadas crean en las formas de energa que la gente corriente denominaba fantasmas.
Eso lo poda aceptar. Poda racionalizar lo que haba visto con sus propios ojos.
Aunque duendes y hadas y... lo que fuese. No. Decir que queras creer y afirmar que s creas eran dos cuestiones completamente diferentes. Eso ocurra cuando la 
indulgencia de todo ello dejaba de ser inofensiva y se converta en una psicosis.
No haba prncipes de las hadas bellos deambulando por las colinas, visitando los cementerios para mantener conversaciones filosficas y enojndose con las personas 
que pasaban por all.
Yesos prncipes inexistentes no iban por ah arrojando joyas inestimables a extraas mujeres americanas.
Como pareca que no se poda aplicar la lgica a la situacin, tena que aceptar que su imaginacin, que siempre le haba provocado algunos problemas, se haba desbordado.
Lo nico que tena que hacer era volver a su cauce normal, hacer su trabajo. Era muy probable que hubiese sufrido algn tipo de episodio. Un estado de fuga en el 
que haba introducido varios elementos de su investigacin. El hecho de que se sintiera ridculamente saludable no encajaba. Poda ser que el estrs de los ltimos 
aos estuviera haciendo mella en ella y que, mientras su cuerpo estaba bien, su mente estuviera sufriendo.
Debera ir a un buen neurlogo a que le hiciera una revisin completa para descartar un problema fsico.
E ir a un joyero de confianza para que examinara el diamante. El cristal, se corrigi.
La primera idea la asustaba, la segunda la deprima, as que desafi la lgica y dej las dos en espera.
Slo por unos das, se prometi. Actuara con responsabilidad, pero todava no.
Lo nico que quera hacer era trabajar, dejarse llevar por las historias. Y se resistira ante el impulso de bajar al pub, y pasar all la tarde fingiendo que no 
vea a Aidan Gallagher.
Se quedara en casa con sus papeles y sus notas, en unos das se ira a Dubln para buscar un joyero y un mdico.
Ira de compras, comprara algunos libros, visitara los lugares de inters.
Una tarde completa de trabajo, se dijo a s misma. Luego, se tomara algunos das para explorar el campo y las ciudades, los pueblos y las colinas. Tomara distancia 
de los cuentos que estaba recopilando y estudiando; yeso la ayudara a obtener su propia perspectiva antes de ira Dubln.
Al or que llamaban a la puerta, sus dedos se movieron con torpeza por el teclado del ordenador. El corazn le dio un brinco. Aidan, fue lo primero que se le ocurri, 
y eso en s la irrit. Claro que no era Aidan, se dijo, incluso cuando corri hacia el espejo para ver cmo tena el pelo. Ya haca tiempo que haban pasado las 
ocho de la tarde y estara ocupado en el pub.
Aun as, cuando baj corriendo por las escaleras, el corazn le lata algo acelerado. Abri la puerta y apenas le dio tiempo a pestaear.
Hemos trado comida. Brenna entr sin prisas, con una bolsa marrn de la compra colocada en la cadera. Galletas, patatas y chocolate.
Y lo mejor de todo: vino Darcy entrechoc las botellas, cerrando con naturalidad la puerta con la bota.
Oh. Bueno... Jude no se haba tomado en serio a Darcy, no se le haba ocurrido una razn por la que ella o Brenna quisieran venir. Pero ya se dirigan a la cocina 
entre chcharas y jaleo.
Aidan quera que hiciera otro turno esta noche por haberme ido hoy. Le he mandado a tomar por saco. dijo Darcy con alegra, depositando el vino en la encimera. 
Ese hombre me tendra amarrada a los grifos si yo no fuera lo bastante hbil. Necesitaremos un sacacorchos.
Hay uno en...
Lo tengo. interrumpi Brenna, y le lanz una sonrisa rpida a Jude al sacarlo del cajn. Deberas haber visto la mirada fulminante que nos ech Aidan cuando nos 
fuimos del pub. Por qu no os la trais y bebis aqu?, quera saber, gruendo y farfullando todo el rato.
Y luego ve que me traigo tres botellas. prosigui Darcy, buscando unas copas a la vez que Brenna abra la botella de vino. Y despus sigue diciendo chorradas 
como que Jude Frances no puede beber mucho alcohol, y que no debemos emborracharte. Como si fueras un cachorro al que le bamos a dar las sobras de la mesa a escondidas. 
Los hombres tienen cabezas de chorlito.
Vaya, eso s que es una buena excusa para empezar a beber. con un gesto elegante, Brenna sirvi las tres copas. Por los pequeos cerebros de los varones de todas 
las especies. afirm, ofrecindole una copa a Jude y alzando la suya.
Que Dios los bendiga a todos. aadi Darcy y bebi. Sus ojos le brillaron, dirigindole una mirada alude, que apenas haba hecho otra cosa ms que mirar fijamente. 
Bebe, cario, luego nos sentaremos y charlaremos sobre los altibajos de nuestras vidas sexuales para conocemos mejor.
Jude le dio un trago largo a su copa y resopl.
No podr aportar mucho en ese tema de conversacin.
Darcy solt una carcajada pcara, emitiendo un sonido gutural.
Aidan est empeado en cambiar eso, verdad?
Jude abri la boca, la volvi a cerrar; despus decidi que, al fin y al cabo, lo mejor era beber.
No te metas con ella tanto, Darcy. Brenna abri de un tirn la bolsa de patatas y meti la mano. Y gui el ojo. La emborracharemos primero y ms tarde le sonsacaremos 
todo.
Cuando est borracha la voy a convencer para que me deje probarme toda su ropa.
Hablaban tan rpido que Jude no poda seguir la conversacin.
Mi ropa?
Tienes una ropa maravillosa. Darcy se dej caer en una silla. Nos parecemos en el color de la tez y la talla, as que estoy pensando que alguna me vendr bien, 
seguro. Qu nmero de zapato usas?
Zapatos? Jude lanz una mirada a los botines que llevaba, sin comprender nada. Hum, siete y medio.
Eso es una talla americana, djame que piense... Darcy se encogi de hombros y le dio unos sorbos a su copa. Bueno, parecido, qutatelos y djame que vea qu 
tal me quedan.
Que me quite los zapatos?
Tus zapatos, Jude. los ojos de Darcy centelleaban al descalzarse. Un par de copas ms y nos probaremos los pantalones.
Ms vale que lo hagas k aconsej Brenna, mientras se coma otro puado de patatas. Darcy se vuelve loca con la ropa y no te dejar en paz.
Sintindose igual de desconcertada que cuando haba estado en la tumba de Maude esa tarde, Jude se sent y se quit los zapatos.
Oh Darcy acarici la bota como una madre indulgente hara con la mejilla de su hijo. Tan suave como un beb, verdad? levant la mirada, su rostro deslumbrante 
y lleno de un pleno goce femenino. Esto va a ser divertido.


As que cree que slo porque le he dejado que me lleve a cenar una o dos veces y porque me mete la lengua en la boca, que no fue tan excitante como l cree, yo 
estar ms que dispuesta a desnudarme y dejarle retozar encima de m. El sexo es un buen pasatiempo. prosigui Darcy tras lamerse el chocolate de los dedos. Pero 
la mitad de las veces o ms ests mejor simplemente pintndote las uas y viendo la tele.
Quiz sea por los hombres a los que dejas que te persigan. Brenna hizo un gesto con su copa de vino. Estn tan encandilados que acaban por volverse torpes. Lo 
que necesitas, Darcy, cario, es un hombre que sea cnico hasta la mdula como t, engredo y vanidoso como t eres.
Jude se atragant con el vino, segura de que el insulto provocara una discusin, pero Darcy sonri con picarda.
Y cuando lo encuentre, ya condicin de que sea tan rico como Midas, lo llevar as de derecho. alz el dedo ndice de la mano derecha. Y le permitir que me trate 
como a una reina.
Brenna buf y extendi la mano para coger ms patatas.
Y en el momento en que lo haga, te aburrir muchsimo. Darcy es una criatura perversa. le dijo a Jude. Eso es lo que nos encanta de ella. Ahora bien, yo soy sencilla 
y directa. Yo busco a un hombre que me mire directamente a los ojos, vea lo que soy y quin soy... bebi y se ri con tono burln. Y luego se arrodille y me prometa 
todo.
Nunca ven lo que eres. sorprendida, Jude mir a su alrededor para ver quin haba hablado, descubriendo despus que haba sido ella.
No? quiso, saber Brenna, arqueando la ceja y volviendo a rellenar la copa de Jude.
Ven un reflejo de su propia idea. Puta o ngel, madre o nia. Dependiendo de su visin, se ven obligados a proteger, conquistar o explotar. O eres algo que les 
resulta conveniente. murmur. Fcil de desechar.
Y t dices que yo soy la cnica. dijo Darcy, dirigiendo a Brenna una sonrisa de complicidad. Te han rechazado entonces, Jude?
Sinti un agradable zumbido en la sangre, unas vueltas en la cabeza. Su lado lgico le deca que era el vino. No obstante, su corazn, su corazn necesitado, le 
deca que era la compaa. Las chicas. Nunca en su vida haba pasado una noche loca con chicas. .
Cogi una patata, la examin, la mordisque, suspir.
El prximo junio llevara casada tres aos.
Casada? tanto Brenna como Darcy se acercaron.
Siete meses despus de la boda, lleg a casa y me dijo sin inmutarse que lo senta, pero que estaba enamorado de otra. Pens que sera conveniente para todas las 
partes involucradas que se trasladara esa misma noche y que pidiramos el divorcio de inmediato.
Menudo canalla! en un gesto solidario, Brenna sirvi vino a todas. El cabrn!
En realidad no. Fue honesto.
A la mierda la honestidad! Espero que le arrancaras la piel a tiras. los ojos de Darcy brillaban con malicia. Apenas llevabais casados ms de seis meses y va 
y se enamora de otra? La serpiente casi no esper lo suficiente como para mudar las sbanas de la cama de matrimonio. Qu hiciste?
Qu hice? Jude junt las cejas. Ped el divorcio al da siguiente.
Y le sacaste todo lo que tena?
No, claro que no verdaderamente escandalizada por la idea, mir a Darcy boquiabierta. Cada uno se qued con lo suyo. Fue muy civilizado.
Puesto que Darcy pareca haberse quedado muda, Brenna tom el relevo.
Si quieres mi opinin, los divorcios civilizados son el motivo por el que hay tantos malditos matrimonios que acaban en eso. Yo prefiero una buena pelea, con gritos 
y la vajilla rota, los puos volando por el aire. Si yo quiero a un hombre lo suficiente como para jurar formar parte de l durante toda la vida, se lo hara pagar 
en carne y hueso si me abandonara, vaya.
No lo quera. en el momento en que pronunci las palabras, Jude se qued boquiabierta. Quiero decir, no s si lo quera. Dios mo, es terrible, horrible! Me 
acabo de dar cuenta. No tengo ni idea de si quera a William.
Bueno, yo digo que era un cabrn y deberas haberte dado una patada en el culo y haberlo echado a los perros, con amor o sin amor. Darcy escogi uno de los bizcochos 
de chocolate y nueces que haba hecho Mollie O'Toole y le peg un mordisco con entusiasmo. Te lo prometo, de hecho, juro aqu y en este momento que con quienquiera 
que est, en el momento que sea, ser yo la que acabe con la relacin. Y si l intentara terminada antes de que est preparada, lo pagar para el resto de sus das.
Los hombres no dejan a las mujeres como t. intervino Jude. T eres el tipo de mujer por la que me dejaran a m. se le cort la respiracin. No quera decir... 
slo quera decir...
No te preocupes. Creo que era un halago. y sintindose ms satisfecha que ofendida, Darcy le dio a Jude una palmadita en el brazo. Tambin estoy pensando que 
si tu lengua est as de suelta es que has tomado bastante vino como para dejarme que juegue con tu ropa. Vamos a llevar todo esto arriba.
Jude no saba qu pensar. Quizs fuera porque nunca haba tenido hermanas para que asaltaran su armario. Ninguna de sus amigas haba mostrado especial inters en 
su guardarropa, excepto el comentario habitual sobre una nueva chaqueta o traje.
Nunca se haba considerado una chica que siguiese la moda, y se inclinaba por una lnea clsica y un buen tejido.
Pero por los sonidos ahogados que provenan de donde Darcy haba enterrado la cabeza, el armario de Jude haba tomado la magnitud del tesoro de Aladino.
Oh, pero mira este jersey! Si es cachemira. Darcy sac un suter de cuello vuelto de color verde caqui y se deleit, restregndoselo por la mejilla.
Es una prenda que combina bien con todo. empez a decir Jude y luego se qued mirando boquiabierta, mientras. Darcy se quitaba su propio Jersey.
Ms vale que te pongas cmoda. Brenna se estir en la cama, se cruz los tobillos y le dio sorbos al vino. Tardar un rato.
Tan suave como el culo de un beb. a Darcy le falt poco para que la boca se le hiciera agua al posar delante del espejo. Precioso, no obstante el color es un 
poco intenso para m. Creo que te ira mejor a ti, Brenna. con bro, se lo quit y lo arroj encima de la cama. chale un vistazo.
Abstrada, Brenna toc la manga del jersey.
Es agradable al tacto.
Inclinndose hacia la cama, Jude observ cmo Darcy se probaba una blusa de seda de color crema.
Ah, hay ms en la otra habitacin.
Darcy levant la cabeza como un lobo que olfatea unas ovejas.
Ms?
S, ropa ms ligera y un par de prendas de cctel que me traje en una maleta...
Ahora vuelvo.
Ahora s queja has armado. dijo Brenna en un tono grave al salir Darcy disparada de la habitacin. Ahora nunca te librars de ella. colocando la copa a un lado, 
se abri los botones de la camisa, cuando se escuch un grito de placer procedente de la otra habitacin, Brenna puso los ojos en blanco y se coloc el jersey por 
encima de la cabeza, tirando de l.
Oh, es precioso. sorprendida por el placer que la suave lana le produca en la piel, Brenna se incorpor para verse en el espejo. Cmo sienta! Casi parece que 
tengo tetas.
Tienes un tipo maravilloso.
A pesar de que nunca la haban tachado de vanidosa, Brenna se contoneaba delante del espejo.
Aunque estara bien tener pecho. Creo que mi hermana Maureen tiene mi parte. Me tenan que haber tocado a m, por derecho, al ser la mayor.
. Necesitas un sujetador como Dios manda. afirm Darcy al volver vestida con un traje negro de cctel y acarreando un montn de ropa. Aprovecha lo que Dios te 
ha dado en vez de dejarlo ah colgando. Jude, este vestido es increble, pero de verdad que tendras que subirle el dobladillo de dos a cinco centmetros.
Soy ms alta que t.
Apenas. Toma, pntelo y vamos a vedo.
Bueno, yo... pero Darcy ya se lo estaba quitando. Con una mujer delante, entregndole un modelito negro, vestida en sujetador y bragas.
Jude no tuvo ms remedio que coger el vestido. Se le hizo un nudo en la garganta, se trag su modestia y se desnud.
Saba que tenas unas buenas piernas. dijo Darcy, asintiendo con la cabeza en un gesto de aprobacin. Por qu te empeas en esconderlas en un vestido como ste? 
Necesita que le suban unos cuantos centmetros, no crees, Brenna? an medio desnuda, Darcy se arrodill y le meti el dobladillo, apretando los labios y observando 
el resultado. Unos dos o tres centmetros, y lo llevas con esos zapatos negros de punta y abiertos por delante. Estars de muerte. aprob con la cabeza y se levant 
para probarse unos pantalones grises de pitino. Pon el vestido all y yo le meter el dobladillo.
Oh, de verdad?, no tienes por qu...
Como deuda, dijo Darcy con una chispa traviesa en los ojos, por prestarme tu ropa.
Darcy tiene buena mano para la costura. le asegur Brenna. No tienes que preocuparte. dejndose llevar, encontr una americana color gris marengo y se la coloc 
encima del jersey.
Prubate este chaleco para darle ms colorido. sugiri Jude, y sac uno con cuadros pequeos en color verde y burdeos.
Tienes buen ojo. Darcy esboz una sonrisa de aprobacin y adems rode a Jude de repente con un brazo. Ahora, Brenna, te pones eso con una falda muy cortita, 
por llamado falda, y los hombres se te tirarn.
No quiero que se me tiren. Si no, tienes que volver a darles una patada para apartados de tu camino.
Cuando caigan muchos, simplemente camina por encima de sus cuerpos tumbados bocabajo y pasa al siguiente. Darcy se encontr un traje azul pizarra y se puso la 
falda. Le vas a dar un revolcn a Aidan, verdad, Jude?
Un revolcn?
Hay que meterle a esta falda tambin. Un revolcn. prosigui. No te has acostado con l todava, verdad?
Yo... retrocedi para volver a coger su vino. No, no lo he hecho.
Eso pensaba. Darcy se gir para comprobar la lnea de la chaqueta por detrs. Me supona que tendras un brillo en los ojos si te hubieras revolcado con l. probando, 
se recogi el pelo, movindose de aqu para all, y se imagin pidindole prestado a Jude esos bonitos aros de plata que le haba visto llevar en las orejas. Te 
vas a acostar con l, verdad?
Darcy, tonta, la ests haciendo pasar vergenza.
Por qu? Darcy se dej caer el pelo para poder elegir entre dos pares de tacones de color hueso. Todas somos mujeres y ninguna somos virgen. No hay nada de malo 
en el sexo, verdad, Jude?
No te sonrojes, se orden Jude. No te sonrojars.
No, claro que no.
Adems a Aidan se le tiene que dar muy bien. solt una carcajada mientras Jude se bebi ms vino de un trago. As que, cuando lo hagas con l, Brenna y yo agradeceramos 
algunos detalles, ya que por el momento ninguna de las dos tenemos a un hombre con el que revolcarnos.
Hablar de sexo es la segunda mejor cosa despus de practicado. Brenna divis una camisa a rayas en el guardarropa y la sac. Delas tres parece que lo ms probable 
es que seas t la que lo tengas en un futuro inmediato. Lo ms parecido que he tenido fue hace casi un ao cuando tuve que pegarle un puetazo a Jack Brennan por 
meterme mano la pasada Nochevieja, y an no estoy segura de si intentaba alcanzar una pinta tal como deca.
Arrojando la camisa, se sent vestida en ropa interior y se sirvi ms vino.
Yo s muy bien cuando un hombre me busca a m o a su cerveza. Darcy lade la cabeza delante del espejo. Estaba bastante elegante, pens. Como una dama que acuda 
a sitios distinguidos y tena cosas maravillosas que hacer. Para qu te pones un traje as, Jude?
Oh, para reuniones, conferencias, almuerzos.
Almuerzos. Darcy suspir y se gir despacio. En algn restaurante o sala de baile elegante y con camareros vestidos con chaquetas blancas.
Y la pattica sorpresa de pollo de esta semana. contest Jude con una sonrisa. Junto con el orador ms pesado que el comit pudo encontrar.
Eso es porque ests acostumbrada.
Tan acostumbrada que vivira feliz si nunca ms tuviera que asistir a uno. Era una mala profesora de universidad.
No me digas? Brenna le rellen la copa a Jude antes de reclamar su propio jersey.
Terrible. Odiaba planificar los cursos, tener que saber las respuestas y puntuar los trabajos. Para colmo, la poltica y el protocolo.
Entonces, por qu lo hacas?
Distrada, Jude mir a Darcy. Aquella mujer estaba tan segura de s misma, tan increblemente cmoda consigo misma, incluso llevando un sujetador de algodn y la 
falda de otra mujer. Cmo  poda alguien tan segura de quin era y de lo que era comprender lo que era el no saber? Simplemente no saber.
Era lo que se esperaba de m. dijo Jude por fin.
Y siempre has hecho lo que se esperaba de ti?
Jude suspir lentamente y volvi a coger su vino.
Me temo que s.
Bueno, ya est. dejndose llevar por el cario, Darcy agarr la cara de Jude y le dio un beso. Eso lo arreglaremos.


Para cuando la segunda botella de vino se hubo vaciado, el dormitorio era ya un desastre. Brenna tuvo el acierto de encender el fuego y de buscar queso y galletas. 
Se sent en el suelo, algo decepcionada porque los zapatos de Jude eran demasiado grandes para ella. No es que fuese a ir a algn lugar para ponrselos, pero eran 
tan elegantes...
Jude estaba tumbada en la cama, despatarrada, con la cabeza apoyada en los puos, observando a Darcy probarse miles de combinaciones de trajes. La expresin boblicona 
de su propio rostro le haca preguntarse si es que estaba borracha o estaba mal de la cabeza.
De vez en cuando soltaba un hipo en silencio.
La primera vez deca Darcy fue con Declan O'Malley y nos juramos amor eterno. Tenamos diecisis aos y pelbamos la pava. Lo hicimos encima de una manta en la 
playa, una noche cuando los dos salimos a escondidas de nuestras casas y dejadme que os diga, no tiene nada de romntico rodar por la arena, incluso cuando tienes 
diecisis aos y la edad del pavo.
Yo creo que es dulce. dijo Jude en un tono soador, imaginndose la luz de la luna, el romper de las olas y dos cuerpos jvenes resplandeciendo de amor y descubrimiento. 
Y qu pas con Declan O'Malley?
Bueno, el amor eterno nos dur alrededor de tres meses y seguimos con otras historias. Hace dos aos meti a Jenny Duffy en un buen lo, as que se casaron y tuvieron 
una segunda hija para hacerle compaa a la primera. Y parecen bastante felices.
Me gustara tener nios. Jude rod por la cama para buscar el vino. Haba empezado a saber a ambrosia. Cuando William y yo lo hablamos...
Conque lo hablasteis? intervino Brenna y, como guardin de la botella, alcanz el vaso de Jude para volver a servirle.
Oh, s, de una forma muy lgica, prctica y civilizada. William siempre era civilizado.
Yo creo que William necesitaba una patada en el culo. Brenna le entreg la copa a Jude, esquivando el vino que Jude derram al echarse a rer, y que hubiera cado 
en su pelo.
Sus alumnos le llaman Powers el Hueso. As se llama, William Powers. Claro, siendo una mujer profesional, mantuve mi apellido de soltera para evitar el jaleo con 
el divorcio. De todas formas, qu estaba diciendo?
Lo civilizado que es Powers el Hueso.
Oh, s. William decidi que esperaramos de cinco a siete aos. Despus, si las circunstancias eran favorables, volveramos a hablar de tener un nio. Si decidamos 
seguir adelante, nos documentaramos y elegiramos la guardera infantil, el centro preescolar adecuado, y una vez que supiramos el sexo del beb, determinaramos 
el programa educativo a seguir hasta la universidad.
Universidad?se volvi Darcy. Antes de que naciera el beb?
William era muy previsor.
Para un hombre con la cabeza en el culo.
Probablemente no sea tan malo como lo pinto. Jude mir su vino con el ceo fruncido. Lo ms seguro es que es ms feliz con Allyson. ante su asombro, se le llenaron 
los ojos de lgrimas. No era feliz casado conmigo.
Menudo canalla. embargada por la compasin, Darcy abandon el armario y se sent en la cama para abrazar a Jude. No te mereca.
'Ni por un minuto, puetas. coincidi Brenna, dndole a Jude una palmadita en la rodilla. Estirado, nariz chata, mujeriego, cabrn. T eres mil veces mejor que 
cualquier Allyson.
Ella es rubia. dijo Jude sorbindose la nariz. Y tiene unas piernas que le llegan hasta las orejas.
Me apuesto a que es rubia de bote. dijo Darcy incondicionalmente. Y t tienes unas piernas maravillosas. Unas piernas preciosas. No puedo dejar de quitarte ojo.
De verdad? Jude se pas una mano por debajo de la nariz.
Son fabulosas. Brenna le acarici la pantorrilla a Jude para animada. Lo ms seguro es que se vaya a la cama cada noche terriblemente arrepentido por haberte 
perdido.
Demonios! explot Jude. Si era un desabrido hijo de puta. Que se lo quede Allyson.
Lo ms probable es que no pueda ni excitarla. dijo Darcy, y Jude solt una risotada.
Bueno, desde luego, con l nunca he escuchado a los ngeles cantar. Esto es fantstico. se frot la base de las manos por la cara para secarse las lgrimas. Nunca 
he tenido a amigas que hayan venido a casa a emborracharse y a tirar mi ropa.
Puedes contar con nosotras. Darcy le dio un fuerte apretn.


En algn momento cundo iban ya por la tercera botella, Jude les cont lo que haba visto, lo que crea haber visto, en el viejo cementerio.
Eso se hereda. dijo Darcy asintiendo con la cabeza, dndole a entender que lo saba. La vieja Maude tena visiones y a menudo hablaba: con los Buenos Espritus.
Oh, venga.
Darcy slo enarc con elegancia una ceja, ante el comentario de Jude.
Y esto lo dice la mujer que acaba de describir dos encuentros con un prncipe de las hadas.
Nunca dije eso. Dije que me encontr con ese extrao hombre dos veces. O eso cre. Me temo que tengo un tumor cerebral.
Brenna hizo una mueca nada ms pensado.
Tonteras. Ests tan sana como un caballo.
Si no es eso, si no hay una causa fsica, entonces es que estoy loca. Soy psicloga. les record. Bueno, lo era, una psicloga mediocre, pero an tengo la formacin 
suficiente como para reconocer los sntomas de un serio trastorno mental.
Y por qu iba a ser eso?, inquiri Brenna, en mi opinin, eres la mujer ms sensata. Mi madre cree que por eso y por tus elegantes modales me hars bien. con 
entusiasmo, Brenna le dio a Jude un pequeo puetazo en el hombro. Ya pesar de eso me gustas, de todos modos.
S, en serio?
Claro que s, y tambin a Darcy, y no slo por tu ropa elegante.
Por supuesto que no slo me cae bien nuestra Jude por su ropa. la voz de Darcy denotaba un tono sarcstico casi ofensivo al pensarlo. Me gusta tambin por su 
bisutera. dicho eso, se desternill de risa. Estoy bromeando. Claro que nos gustas, Jude. Es divertido estar contigo, y escucharte durante un rato es maravillosamente 
desconcertante.
Qu bien. sus ojos volvieron a llenarse de lgrimas. Es tan bonito tener amigas; sobre todo cuando te ests muriendo de un cncer en el cerebro o actuando como 
una luntica rabiosa.
Ninguna de las dos cosas. Viste a Carrick de las hadas, anunci Brenna, vagando por las colinas encima de su castillo, hasta que Lady Gwen se rena con l.
De verdad crees eso? ahora pareca posible, cuando no lo pareca unas horas antes. Crees en castillos de hadas, fantasmas y hechizos que duran siglos? No estars 
diciendo eso slo para que me sienta mejor?
No. arropada en la gruesa bata de Jude, Brenna tom lo que quedaba del chocolate. Creo en muchas cosas hasta que se demuestre lo contrario. Por lo que tengo entendido, 
nadie jams ha demostrado que no existan, en absoluto, castillos de hadas bajo estas colinas, y se dice que hay ms de lo que creemos.
S. incluso aunque estaba obnubilada por el vino, el entusiasmo de Jude haba crecido y le dio una palmada a Brenna en el hombro. Justo lo que yo digo. Las leyendas 
se perpetan y a menudo toman el cariz de la verdad por la repeticin. El Arturo histrico se convierte en el Arturo de la leyenda, aadiendo espadas mgicas y a 
Merln. Vlad el Empalador se convierte en vampiro. Las sabias mujeres, las curanderas de los pueblos, se convierten en brujas; etctera. La tendencia humana a exponer, 
extrapolar, a ornamentar con fantasa para que un cuento sea ms entretenido a la vez, convierte a ste en una leyenda que determinados grupos despus adoptan en 
su cultura como un hecho.
Pero, escchala. Mira que habla bien y elegante. Darcy, encantada de llevar uno de los jersis de cachemira, apret los labios, absorta en sus pensamientos. Y 
estoy segura, Jude, querida, de que hay algo profundo y milagroso en lo que acabas de decir, incluso para alguien que asegura ser una psicloga mediocre. Pero en 
este momento me suena a sandeces. Has visto o no has visto a Carrick, prncipe de las hadas, hoy?
Vi a alguien. No me dijo su nombre.
Ese alguien no se esfum delante de tus propias narices?
Jude frunci el semblante.
Eso pareci, pero...
No, no hay peros que valgan, slo los hechos. As es como se hace, no?, hablando con lgica. Si te habl, es que quiere algo de ti, aunque nunca en mi vida he 
odo que haya, hablado con nadie excepto con la vieja Maude. Y t, Brenna?
No, no puedo decir que haya odo eso. Te dio miedo, Jude?
No, por supuesto que no.
Entonces eso est bien. Creo que lo sabras si pretendiese hacerte dao o alguna diablura. Creo que simplemente est solo y desea que su doncella est a su lado. 
Trescientos aos. dijo con nostalgia. Es reconfortante saber que el amor puede perdurar.
Eres tan romntica, Brenna. Darcy bostez y se acurruc en una silla. El amor perdura con facilidad si hay deseo. Jntalos a los dos y en seis meses estarn criticndose 
y grundose.
Es que nunca has tenido un hombre con el suficiente coraje para dominar tu corazn.
Darcy se encogi de hombros y se volvi a acurrucar.
Y no tengo la intencin de darle la oportunidad a ninguno. Si dominas su corazn, lo controlas todo. Djales que se apoderen del tuyo, y ests perdida.
Creo que me gustara estar enamorada. los ojos de Jude se cerraron. Incluso aunque doliera. Note sentiras corriente si estuvieras enamorada, verdad?
No, pero, sin duda alguna, te puedes sentir idiota. mascull Brenna, y Jude esboz una leve sonrisa mientras caa dormida.

CAPTULO 10
Unos diminutos bailarines, calzados con zuecos macizos, bailaban steptoe enrgicamente en la cabeza de Jude al despertar. Poda contar los compases, cada arrastre, 
golpe y patada contra las sienes. Era ms desconcertante que desagradable y le parpadearon los ojos cuando los abri con cuidado.
La luz la deslumbr, cerr los ojos y volvi a entornados con cautela.
Haba ropa por todas partes. Al principio, pens que haba cado algn tipo de tormenta violenta, una especie de Dorothy sacada del tomado de El Mago de Oz, que 
haba irrumpido y arrojado, su ropa en todas las direcciones por la habitacin.
Eso hubiera explicado por qu estaba desnuda en diagonal, medio desnuda y bocabajo en la cama.
Al or un sonido, como si alguien se sorbiera la nariz debajo de la cama, contuvo la respiracin y despus cay en la cuenta. Ponindose en lo mejor, se imagin 
unos roedores; ponindose en lo peor, estaba segura de que era uno de esos pequeos muecos diablicos que cobran vida, llevan cuchillos y les gusta cortar las manos 
y los pies a la gente, si es lo bastante incauta como para dejar que les cuelguen por la cama durante la noche.
Haba tenido pesadillas con esos horribles muecos desde la infancia y jams haba dejado que le colgara de la cama ninguna parte de su cuerpo. Por si acaso.
Hubiera lo que hubiera debajo de la cama, estaba sola con ello y tena que defenderse. Afortunadamente dio la casualidad de que haba un zapato de saln, azul marino 
de ante, encima de su almohada. Sin preguntarse por el motivo de todo esto, Jude agarr el zapato como si fuese un arma y recuper el equilibrio.
Con los dientes apretados, se arrastr ms cerca hacia el borde de la cama, se asom y se prepar para hacer lo que fuese necesario.
Brenna estaba en el suelo, envuelta como una momia en la gruesa bata de Jude, con la cabeza apoyada encima de una pila de jersis, a modo de almohada, y una botella 
vaca de vino a sus pies.
Jude mir fijamente, cerr los ojos con fuerza y los abri otra vez para volver a mirar.
La evidencia estaba all, medit. Era irrefutable. Las botellas de vino, las copas, los cuencos vacos, la ropa desperdigada.
No haba sido invadida por roedores ni por muecos diablicos. Haba sido la anfitriona de una borrachera. Le sobrevino inesperadamente la risa y tuvo que enterrar 
la cara entre las sbanas revueltas, por miedo a despertar a Brenna y luego tener que explicarle por qu estaba inclinada al borde de la cama y rindose corno una 
tonta.
Oh, no se escandalizaran sus amigos, familiares y colegas si pudiesen ver ahora mismo la maana de resaca? Agarrndose el estmago que le dola, se dio la vuelta 
y mir al techo, feliz. Las fiestas que haba preparado en Chicago siempre implicaban cenas o reuniones de amigos, concienzudamente planificadas con la msica de 
fondo, cuidadosamente seleccionada, al igual que el vino.
Y si alguien haba bebido ms de la cuenta, se trataba el asunto con discrecin. La anfitriona nunca se desmayaba en la cama, por supuesto que no, sino que, con 
elegancia, acompaaba a cada uno de sus invitados a la puerta y luego limpiaba con disciplina el desorden.
Nunca se haban acurrucado para dormir en el suelo de su casa y jams se haba despertado a la maana siguiente con lo que era, sin lugar a dudas, una resaca.
Le gustaba.
Le gustaba tanto que quera escribirlo de inmediato en su diario. Sali de la cama, con un gesto de dolor, y al sonrer le martilleaba la cabeza. Su primera resaca. 
Era maravilloso!
Camin de puntillas, entusiasmada ante la idea de anotado todo en su diario. Despus se duchara y hara caf. Preparara un enorme desayuno para sus invitadas.
Invitadas, se acord de repente. Dnde demonios estaba Darcy?
Jude se encontr con la respuesta en el momento en que entr en su pequea oficina. Seguro que el bulto que haba debajo de las mantas en la pequea cama era Darcy, 
lo que significaba que su diario tendra que esperar.
No importaba, pens Jude, divertida y encantada de que sus nuevas amigas se hubieran sentido corno en casa, al haberse quedado a pasar la noche. A pesar del dolor 
de cabeza, le falt poco para meterse bailando bajo la ducha.
Haba sido la mejor noche de su vida. No le importaba lo pattico que pudiera sonar, reflexion, agachando la cabeza bajo el chorro de agua caliente. Haba sido 
maravilloso: la charla y la risa, las tonteras. Estas dos interesantes mujeres haban venido a ella, la haban entretenido, la haban hecho sentir parte de lo que 
haba entre ellas.
Una amistad. Tan sencillo como eso. Y nada de eso lo haba sentido en la escuela, ni en el trabajo, ni donde se haba criado. Porque tena que ver con quin era, 
lo que tena que decir, cmo se senta.
Y su armario haba tenido que ver con ello, continu con una risita. No obstante, su ropa era el reflejo de quin era, no? Al menos un reflejo de cmo se vea. 
Y por qu no deba sentirse halagada de que una mujer guapa corno Darcy Gallagher admirase su ropa?
Todava sonriendo, sali de la ducha para secarse y tom un par de aspirinas del botiqun. Se cubri con la toalla, pensando que podra encontrar algo que ponerse 
con echar un vistazo por el suelo de su dormitorio. Y, con los rizos de la melena chorreando, sali al pasillo.
Su primer grito poda haber roto un cristal. Desde luego, le irrit la garganta e hizo que su maltrecha cabeza le diera vueltas. El segundo grito que solt fue ms 
bien como un pequeo ladrido, al aferrarse firmemente a la toalla, y se qued boquiabierta mirando a Aidan.
Siento que te haya asustado, cario, pero he llamado a la puerta delantera y trasera antes de pasar.
Estaba... estaba en la ducha.
Ya veo. y vaya regalo para la vista, decidi, toda rosada y mojada, con el pelo chorrendole en mechones mojados, por encima de los hombros. Su pelo era marrn 
intenso y brillante en contraste con su piel rosada y blanca.
Tuvo que reprimir toda su hombra para no acercarse y darle un bocado en alguna parte.
No... no puedes entrar as como as.
Bueno, la puerta trasera estaba abierta, como suele ser la costumbre aqu sigui sonriendo, mirndola directamente a los ojos. Aunque era tentador, ms que tentador, 
dejar que su mirada se extraviara. Y vi el coche de Brenna aparcado en tu calle, as que me imagin que ella y Darcy todava estaban aqu. Siguen aqu, verdad?
S, pero...
Tengo que recoger a Darcy. Hoy tiene el turno del medioda y tiende a olvidarse de estos asuntos.
No estamos vestidas.
Ya he tenido ocasin de comprobarlo por m mismo, querida, y he intentado no hacerlo notar demasiado. Me gustara decirte que ests preciosa esta maana. Fresca 
como una rosa y... se acerc un poco ms y la olfate. Y el doble de perfumada.
Cmo puede una dormir con todo ese jaleo! Jude se sobresalt al estallar la voz de Brenna del dormitorio. Bsala, por todos los santos, Aidan, y deja de halagarle 
el odo.
Bueno, estaba en ello.
No! el grito era tan ridculo que Jude dese que la enterraran viva. Lo mejor que poda hacer era salir corriendo al dormitorio y coger un jersey. Antes de que 
hubiera podido abrirse camino entre los montones de pantalones, Aidan estaba tras ella.
Madre de Dios, qu rituales secretos entre mujeres provocan esto?
Dios mo, Aidan, me pones un corcho en la cabeza? Se me cae la cabeza de los hombros.
Se agach al lado de la maraa de pelo rojo.
Sabes que el vino da dolor de cabeza, moza, si te excedes.
No haba cerveza. mascull Brenna.
Entonces, qu podemos hacer para arreglarlo? He trado el brebaje Gallagher.
S? se dio la vuelta, mostrndole su cara plida y soolienta, agarrndole la mano. De verdad? Dios te bendiga, Aidan. Este hombre es un santo, Jude. Un santo, 
te lo digo. Deberan hacerle un monumento en la plaza de Ardmore.
Cuando te pongas en pie, arrstrate hasta la cocina. He trado una jarra por si acaso le dio a Brenna un pequeo beso en: la frente. Bien, dnde est mi hermana?
Est en mi oficina, el segundo dormitorio le contest Jude, con lo que esperaba que fuese una actitud digna y serena, mientras sujetaba con firmeza la toalla contra 
el pecho.
Hay muchas cosas rompibles all?
Cmo dices?
Aidan se enderez.
No hagas caso de los gritos y porrazos. Har todo lo que pueda para que los daos a la propiedad sean mnimos.
Qu quiere decir con eso? le susurr Jude a Brenna en el instante en que l sali de la habitacin, incluso cuando fue corriendo para ponerse los pantalones.
Oh! bostez Brenna exageradamente. Es que Darcy no tiene un despertar alegre.
Al or el primer grito, Brenna se sujet la cabeza y protest.
Horrorizada, Jude se coloc con rapidez el jersey por la cabeza, y corri hacia el estruendo de golpes y palabrotas.
Qutame las manos de encima, primate malvado. Te dar una patada en el culo que te vaca mandar de aqu a la luna.
Es tu trasero el que va  recibir una patada si no sales de la cama y vas a trabajar, nena.
Si le haban asustado las palabrotas y el tono de voz violento en que las pronunciaban, no fue nada en comparacin con el impacto visual. Jude entr en el momento 
en que Aidan, con una expresin adusta y forzada, arrastraba a Darcy, que no llevaba nada ms que sujetador y bragas, desde la cama hasta el suelo.
Bruto! Para ahora mismo. impelida a proteger a su nueva amiga, Jude salt hacia delante. La orden y el movimiento lograron distraer la atencin de Aidan justo 
lo suficiente como para que Darcy preparara el puo, enseara los dientes y lanzara un puetazo directo a su entrepierna.
Jude no estaba segura de que el sonido que emiti Aidan fuera humano. Mientras se debata entre otra tanda de impacto y una oleada de sumo placer femenino, de la 
que no se enorgulleca para nada, observ cmo Aidan se doblegaba de dolor y Darcy se abalanzaba sobre l como una loba.
Ay! Dios santo! Maldita sea! hizo lo que pudo para defenderse a la vez que su hermana le golpeaba, tiraba de l y le morda tal como l le haba enseado. Todava 
resollando por el primer golpe, al fin logr inmovilizada. Uno de estos das, Darcy Alice Mary Gallagher, se me va a olvidar que eres mujer y te dar un puetazo.
Adelante, bravucn.sac la barbilla y resoplando se apart el pelo de los ojos. Dame un puetazo ahora mismo.
Lo ms seguro es que se me rompiera la mano, en esa cara que tienes. Por muy bonita que sea, debajo hay un crneo tan duro como una piedra.
A continuacin se sonrean el uno al otro y Aidan le frotaba la cara con lo que sin duda era tanto una muestra de afecto como de exasperacin. Jude segua mirndolos 
mientras se incorporaban.
Vstete, fresca descarada, y ven a trabajar. Darcy se apart el pelo sin ni siquiera haberse inmutado por el reciente forcejeo y dijo:
Jude, me puedes dejar tu jersey azul de cachemira?
Hum, s claro.
Oh, eres un encanto. bail, dndole un beso alude en la mejilla. No te preocupes, recoger lo que pueda antes de irme.
Oh, bueno, no importa. Preparar caf.
Estupendo. Aunque preferira t si tienes.
Caf? inquiri Aidan cuando Darcy sali con paso lento pero decidido por la puerta. Creo que me debes una taza por lo menos.
Que te debo...?
Es la segunda vez que me has distrado en plena batalla y que me dan un puetazo, que hubiese esquivado si no hubiera sido por eso. Oh, y vale, te podrs reprimir 
la sonrisa, pero veo claramente que tus ojos se estn riendo.
Estoy segura de que te equivocas. Jude apart la vista a propsito. Pero har el caf.
Y qu tal va tu cabeza esta maana? le pregunt, siguindola por la puerta y las escaleras.
Est bien.
l arque una ceja.
Ningunos efectos desagradables por darle demasiado a la botella?
Quizs me duela un poco la cabeza. se senta demasiado orgullosa de ello como para avergonzarse. Me tom aspirinas.
Tengo algo para ti mejor que eso. le acarici con toda tranquilidad la nuca, acertando milagrosamente en el lugar que la haca querer ronronear, y se dirigi a 
la encimera cuando entraron en la cocina. El tarro que cogi estaba lleno de una especie de lquido rojo oscuro, con una pinta peligrosa.
Brebaje Gallagher. Te dejar como nueva.
Parece horrible.
En general no est tan malo, aunque algunos dicen que hay que aprender a apreciado cogi un vaso del armario. Cuando un hombre se dedica a servir bebidas est 
obligado por honor a tener una cura para la maana siguiente.
Slo me duele la cabeza un poco. ella escudri con recelo el vaso que le serva.
Entonces bebe slo un poco y te preparar el desayuno.
S?
Un poco de esto, un poco de lo otro y una pequea siesta. l le ofreci el vaso. Ella estaba un poco plida y tena ojeras. l deseaba abrazada con cario hasta 
que volviera a sentirse ella misma. Te despertars habiendo olvidado que ayer tuviste una orga hedonstica.
No fue una orga. No haba hombres.
Inmediatamente, Aidan esboz una sonrisa resplandeciente.
La prxima vez invtame. Toma, bebe un poco y empieza con el caf, y un poco de t tambin. Me encargar del resto.
Le pareca una buena prolongacin de la noche anterior que un hombre guapo preparara el desayuno en su cocina. Eso era otra cosa que nunca le haba ocurrido antes.
Era increble cmo la vida poda cambiar tan rpida y drsticamente. Jude bebi el brebaje con cuidado y le pareci ms tolerable de lo que esperaba. Acabndolo, 
puso el agua a hervir.
Jude, no tienes salchichas. No tienes beicon.
El discreto estupor que percibi en su voz la diverta.
No, es que en realidad no suelo comer eso.
Que no lo comes? Entonces, cmo preparas el desayuno?
Puesto que ahora el estupor no era tan discreto, no poda resistir coquetear con l. Imagnate, pens, flirtear antes del desayuno.
Colocando una rebanada de pan integral en la tostadora y bajando la pequea palanca.
Slo una tostada?
Y la mitad de un pomelo o una taza de zumo de cualquier fruta fresca que tenga a mano. Aunque, de vez en cuando, lo confieso, me vuelvo loca, y me tomo una rosquilla 
con queso cremoso bajo en caloras.
Yeso es lo que una persona sensata llama desayuno?
S, un desayuno sano.
Yanquis. Aidan sacudi la cabeza mientras sacaba los huevos. Por qu creis que vais a vivir para siempre y por qu queris hacerlo, me gustara saberlo cuando 
os negis muchos de los placeres bsicos de la vida?
De algn modo logro pasar un da tras otro sin devorar carne de cerdo grasienta.
Tienes un poco de mal genio por la maana, eh? Pues no lo tendras si tomaras un desayuno como Dios manda. Pero haremos lo que podamos por ti.
Ella se dio la vuelta, preparada para gruirle, pero con la mano que no sujetaba los huevos l le cogi la nuca y la atrajo hacia s, mordisquendole el labio inferior. 
Antes de que pudiera recuperarse, el pequeo mordisco se convirti en un beso largo y suave, absorbindole los pocos pensamientos que le quedaban en la cabeza.
Es que tienes que hacer eso antes del desayuno? se quej Brenna.
S. la maravillosa mano de Aidan recorri la columna de Jude, primero hacia abajo y hacia arriba de nuevo. Y tambin despus, si me salgo con la ma.
Bastante tenemos con que entres, dando pisotones y despertando al personal. con cara de pocos amigos, vistiendo la bata con que se haba arropado la noche anterior, 
Brenna se dirigi directamente a la jarra y se sirvi el brebaje Gallagher en un vaso. Bebindoselo de un trago, mir a Aidan de cerca: Entonces, ests preparando 
el desayuno?
Estoy a punto. Pareces un poco paliducha esta maana, Mary Brenna. Quieres un beso tambin?
Se sorbi la nariz, despus le sonri.
No me importara.
La complaci, colocando los huevos a un lado y acercndose para levantada del suelo por los codos. Cuando chill, le plant un beso sonoro en los labios.
Toma, y unos coloretes tambin en tus mejillas.
Eso es de los dos vasos del ponche de Gallagher. le dijo, hacindolo rer.
Nuestro objetivo es el de complacer. Sigue mi hermana en pie?
Est en la ducha y todava te est maldiciendo. Como yo lo hara, si no fueras tan generoso con tus besos.
Si Dios no hubiese querido que los labios de una mujer fueran besados, no los hubiera puesto tan fciles de alcanzar. Hay patatas en la alacena, Jude?
Creo que... s.
Generoso con sus besos? El juego espontneo y carioso la haba entretenido, inspirndole ternura, pero ahora le preocupaba lo que significaba exactamente generoso 
con sus besos, mientras Aidan pelaba algunas patatas y las echaba a una olla para hervidas. Significaba eso que iba por ah levantando a las mujeres en sus brazos? 
Desde luego, tena encanto para ello.
La habilidad para ello.
El aspecto fsico.
Qu importaba? No mantenan lo que cualquiera calificara como una relacin. Ella no quera una relacin. En realidad, no.
nicamente quera saber si era una del montn o si, por una vez, era algo ms especial. Slo por una vez, especial para alguien.
Se te ha ido el santo al cielo? le pregunt Aidan.
Jude se sobresalt y se orden no sonrojarse.
No se me ha ido a ningn sitio. se ocup del caf y procur no sentirse extraa cuando Brenna hurgaba en los armarios buscando platos y cubertera.
Nunca haba tenido gente que se sintiera tan cmoda en su casa. Le sorprenda comprobar que le gustaba. Le haca sentirse como parte de algo amistoso y sencillo.
No importaba si Brenna era tan eficiente como para intimidar a un robot bien programado. No importaba si Darcy era tan guapa que cualquier otra mujer a su lado pasara 
inadvertida.
Ni siquiera importaba si Aidan besaba a cien mujeres antes del desayuno todos los das de la semana.
De algn modo, en pocas semanas, eran sus amigos. Y no pareca que esperasen nada ms que lo que ella era.
Era un pequeo pero precioso milagro.
Por qu no huelo a beicon hacindose? exigi Darcy al entrar en la cocina sin prisa.
Jude no tena. le contest Aidan.
Jude sonri al servir a Darcy el caf.
Comprar. Para la prxima vez.


Aquella sensacin le dur todo el da, la calidez y la sosegada alegra de ese sentimiento. En el desayuno hizo planes para ir de compras a Dubln con Darcy, cenar 
el domingo en la casa de los O'Toole y program otra sesin de cuentos con Aidan.
No le dijeron que fuera al pub esa tarde. Se sobreentenda que lo hara. Y eso era mucho mejor. Cuando formabas parte de algo, reflexion, no necesitabas que te 
invitaran.
La cocina despeda un olor a patatas fritas y caf. El carilln de fuera cantaba con la brisa. Al levantarse para coger ms caf, vio a Betty corriendo como loca 
detrs de un conejo trincando por las colinas salpicadas de flores salvajes.
Jude lo grab todo en su mente, prometindose que volvera a recordar el momento cuando se sintiera deprimida o sola.
Despus, cuando se qued sola y se dispona a trabajar, le pareci que la casa an conservaba toda la calidez y la energa. As que escribi en el diario:

Es extrao que nunca me hubiese dado cuenta de que esto es lo que tanto deseo. Un hogar. Un lugar donde la gente con la que disfruto y que disfruta conmigo venga 
cuando le plazca.. Se sienta cmoda y tranquila. Despus de todo, quizs no era la soledad lo que yo buscaba cuando tom un vuelo tan precipitadamente a Irlanda. 
Era lo que he tenido en estas ltimas horas. Compaa, risas, tonteras y, bueno, romance.
Supongo que no me di cuenta porque nunca me he permitido realmente desearlo. Ahora, aunque no lo haya deseado, aqu est.
Es una especie de magia, verdad? Tanto como las hadas, los hechizos y los caballos alados. Aqu me aceptan, no por lo que hago, de dnde vengo o a qu escuela fui. 
Me aceptan por cmo soy. Por quin soy, lo que es ms importante; por fin me estoy realizando.
Cuando vaya a cenar con los O'Toole no ser tmida ni me sentir extraa. Me lo pasar bien. Cuando vaya de compras con Darcy, me propongo comprar algo extravagante 
e intil. Porque ser divertido.
Y la prxima vez que venga Aidan por mi jardn, puede que le acepte como amante. Porque le deseo. Porque me hace sentir algo que nunca he sentido. Escandalosa y 
plenamente femenina.
Y porque, maldita sea, ser divertido.

Con satisfaccin, asintiendo con la cabeza, cambi de documento y se puso cmoda para revisar algo de su trabajo. Recorriendo con la vista la pantalla, escogiendo 
entre las notas escritas, se meti en la rutina de investigacin y anlisis. Estaba absorta en el estudio de un cuento de un ogro, que haba raptado y reemplazado 
al beb de un campesino, cuando son el telfono.
Con la mente dndole vueltas al dilema del campesino, cogi el telfono.
S? Hola.
Jude, espero que no interrumpa tu trabajo.
Jude parpade frente a la pantalla y desvi su atencin hacia la voz de su madre.
No, nada importante. Hola, mam. Cmo ests?
Estoy muy bien. la voz de Linda Murray era culta, suave y algo serena. Tu padre y yo vamos a aprovechar el fin de semestre. Nos vamos a Nueva York unos das para 
asistir a una exhibicin en el Whitney y ver una obra de teatro.
Qu bien. pensar en que sus padres disfrutaban mutuamente de su compaa la haca sonrer. Una perfecta sintona de mentes. Os gustar.
Mucho. Ests invitada a venir y reunirte con nosotros si te apetece, si te has hartado de la vida en el campo.
Una perfecta sintona de mentes, reflexion Jude de nuevo. Nunca haba podido encajar muy bien en esa formidable unin.
Agradezco la invitacin, pero estoy bien. De veras, me encanta esto.
De verdad? su tono de voz denotaba una leve sorpresa. Siempre te has parecido a tu abuela, que te manda recuerdos, por cierto.
Dale recuerdos de mi parte tambin. No te parece la casa demasiado rstica? Jude pens en su reaccin inicial, sin microondas, sin abrelatas elctrico, y sonri.
Tengo todo lo que necesito. Las flores florecen en las ventanas. Y estoy empezando a identificar a algunos pjaros.
Eso est bien. S que parece que ests relajada. Espero que tengas pensado pasar algn tiempo en Dubln ahora que ests ah. Por lo visto hay galeras maravillosas. 
Y por supuesto querrs ir al Trinity College.
De hecho, la semana que viene me voy a Dubln a pasar el da.
Bien. Bien. Un pequeo respiro en el campo est muy bien, pero no dejes que se te estanque el cerebro.
Jude abri la boca, la volvi a cerrar y respir hondo.
De hecho ahora estoy trabajando en mi artculo. El material aqu es inagotable. Y estoy aprendiendo jardinera.
De verdad? Eso es una aficin preciosa. Parece que eres feliz, Jude. Me alegra tanto saberlo. Hace ya tanto tiempo que no habas sido feliz.
Jude cerr los ojos y sinti cmo el creciente resentimiento se desvaneca.
S que habis estado preocupados por m y lo siento. Me siento feliz. Supongo que slo necesitaba irme una temporada.
Tengo que admitir que tanto tu padre como yo estbamos preocupados. Parecas tan aptica e insatisfecha.
Supongo que s lo estaba.
El divorcio fue duro para ti. Lo comprend, mejor de lo que t te creas. Fue tan repentino y definitivo, y nos pill a todos de sorpresa.
Desde luego a m me pill de sorpresa. solt Jude secamente. No debera haber sido as. No, si hubiera prestado atencin.
Quiz no. dijo Linda, y Jude hizo una mueca al observar que su madre le haba dado la razn con tanta facilidad. Sin embargo, eso no cambia el hecho de que William 
no era el hombre que pensbamos. Y se es uno de los motivos por los que te llamo, Jude. Pens que era mejor que te enteraras por m, en vez de por las habladuras 
o alguna carta de un conocido.
Qu es? sinti que algo le oprima en el estmago. Es algo sobre William? Est enfermo?
No, todo lo contrario. Parece que est prosperando.
Jude se qued boquiabierta al or el repentino y manifiesto resentimiento de la voz de su madre.
Bueno, eso est bien.
Tienes ua naturaleza ms indulgente que yo. salt Linda. Preferira que contrajera alguna rara enfermedad debilitante o al menos que se quedara calvo, y le diera 
un tic facial.
Asombrada tanto por la violencia inusual en la voz de su madre as como por el sentimentalismo, Jude se desternill.
Eso es terrible! Me encanta! Pero no tena ni idea de que sentas eso por l.
Tu padre y yo hicimos lo que pudimos para mantener la compostura, para facilitarte las cosas. No tuvo que ser muy agradable para ti enfrentarte con vuestros amigos 
y colegas comunes. Permaneciste digna. Estbamos orgullosos de ti.
Dignidad, medit Jude. S, su dignidad siempre les haba enorgullecido. As que, cmo los iba a decepcionar con un ataque o montando numeritos en pblico?
Os lo agradezco.
Creo que demostraste una gran entereza, la actitud con que mantenas la cabeza alta. Y me cuesta trabajo imaginar lo difcil que te resultara hacerlo. Supongo 
que dejar tu puesto de la universidad e irte de esta manera era necesario. Para reponerte.
Crea que no lo entendas.
Claro que s, Jude. Te hizo dao.
As de sencillo, se dio cuenta Jude y sinti que los ojos le escocan. Por qu no haba confiado en su familia para que la apoyara?
Crea que me culpabais a m.
Por qu te bamos a culpar a ti, por Dios? En serio, tu padre lleg a amenazar con que le iba a dar una paliza a William. Es tan raro que esa sangre irlandesa 
aflore a la superficie, y cost lo suyo volver a calmarle.
Jude intent imaginar a su respetable padre arremetiendo contra el digno de William. Pero no se haca a la idea.
No te puedes imaginar lo bien que me siento al or eso.
Nunca te dije nada porque parecas tan empeada en llevarlo todo de forma tan civilizada. Y espero que esto no te disguste, pero no quiero que te enteres por otra 
fuente.
A Jude se le volvi a encoger el estmago.
Qu es?
William y su nueva, esposa tambin se van a aprovechar del fin de semestre. Se van a las Antillas durante un par de semanas. No poda haber sido otro sitio. William 
va contando tan feliz, a cualquiera que est dispuesto a escucharle, que quieren pasar unas vacaciones exticas antes de que se acomoden. Jude, esperan un beb para 
octubre.
El alma se le cay al suelo.
No me digas.
Est haciendo el ridculo con este asunto. Hasta tiene una copia de la ecografa y la va enseando por ah, como si fuera el lbum familiar. Le compr a su esposa 
un llamativo anillo de esmeraldas para celebrado. Est comportndose como si fuera la primera mujer que va a dar a luz.
Estoy segura de que realmente es muy feliz.
Me alegra que te lo puedas tomar tan bien. Por mi parte, estoy furiosa. Tenemos a varios amigos en comn, y esto, bueno, para su regocijo, resulta muy incmodo 
en las reuniones sociales. Uno pensara que debera mostrar ms tacto.
Linda hizo una pausa, obviamente para no perder los estribos. Cuando volvi a hablar, lo hizo con suavidad.
No mereca ni un momento de tu tiempo, Jude. Siento no haberme dado cuenta de ello antes de que te casaras con l.
Yo tambin. murmur Jude. Por favor, no te preocupes por eso, mam. Ya es historia. Lo nico que siento es que resulte tan embarazoso para ti.
Oh, me las puedo arreglar. Como te dije, no quera que te enteraras por otra persona. Ahora veo que no era necesario que me preocupara por que te disgustaras o 
te sintieras dolida. Sinceramente, no estaba segura de que te hubieras recuperado por completo. Me tranquiliza que seas tan sensata. Como siempre.
S, la sensata de Jude. dijo, incluso al sentir algo caliente en la garganta. Claro que s. De hecho, asegrate de darle recuerdos mos la prxima vez que lo 
veas.
Lo har. Me alegra mucho que ests bien, Jude. Tu padre o yo nos pondremos en contacto contigo cuando regresemos de Nueva York.
Bien. Que os lo pasis muy bien. Dale recuerdos a pap de mi parte.
Lo har.
Cuando colg el telfono, Jude se sinti paralizada. Helada. Senta escalofros en la piel, la sangre se le hel. Toda la calidez y el placer, el sencillo deleite 
que haba sentido desde por la maana, se enfri convirtindose en lo que supona que era la desesperacin.
William volando a alguna isla encantadora en las Antillas con su nueva y linda esposa. Zambullndose en la cristalina agua azul, paseando por la arena blanca como 
el azcar bajo una luna llena, cogidos de la mano, mirndose con ensoacin.
William, atolondrado por la perspectiva de la paternidad, alardeando de su bonita mujer embarazada, enfrascado con Allyson en libros sobre bebs, compilando listas 
de nombres. Mimando a la futura madre con anillos de esmeraldas, flores y zumo de naranja recin exprimido, y croissants en la cama las maanas de los domingos perezosos.
Lo poda visualizar con toda claridad, su imaginacin desbordante era su cruz. El siempre retrado William, acariciando mimosamente a la preciosa Madona, mientras 
holgazaneaban en la playa. El siempre reservado William, contndole a un perfecto desconocido el prximo acontecimiento feliz.
El notoriamente moderado William, soltando la pasta para un anillo de esmeraldas. Uno llamativo.
El cabrn.
Parti por la mitad el lpiz que sujetaba y arroj los dos trozos contra la pared. No fue hasta que salt de la silla, cayndose al suelo con un estruendo resonante, 
cuando advirti que lo que senta no era desesperacin. Era furia. Una furia abrasadora y candente.
Trat de recobrar el aliento, tena los puos apretados. No haba nada para aporrear, nada para golpear hasta la saciedad. La clera que senta era tan negra, tan 
violenta, que mir a su alrededor con los ojos desorbitados, en busca de algo para descargarla antes de que le reventara el pecho.
Tena que salir, moverse, respirar, antes de que la fuerza de la ira se transformara en un grito que hiciera aicos todas las ventanas de la casa. A ciegas, se dio 
la vuelta con celeridad hacia la puerta, baj las escaleras y sali de la casa.
Corri por las colinas hasta quedarse sin aliento, hasta que los costados le dolieron y las piernas le temblaron. Una fina lluvia empez a caer a travs de la luz 
del sol, esparciendo gotas en el aire y roco en la hierba. El viento soplaba con fuerza y sonaba como una mujer sollozando. A travs de l, como un susurro, se 
oa la msica de las gaitas.
Encontrndose en el camino hacia Ardmore, Jude sigui caminando.

CAPTULO 11
Las tardes lluviosas, a la gente le gustaba ir al pub, acurrucarse en sus sillas, fantasear y charlar. El joven Connor Demsey tocaba canciones nostlgicas en la 
concertina, a la vez que su padre beba su cerveza Smithwick, y hablaba del estado del mundo con su buen amigo Jack Brennan.
Ya que Jack se estaba reponiendo de su mal de amores, ahora al menos prestaba la, misma atencin a la conversacin que a su cerveza.
No obstante, Aidan le vigilaba desde detrs de la barra. Jack y Connor Demsey padre a menudo no coincidan sobre el estado del mundo, y de vez en, cuando sentan 
la necesidad de utilizar sus puos para hacer que las cosas volvieran a su cauce.
Aidan entenda esta necesidad bastante bien, pero no estaba dispuesto a que el encarnizado debate estallara en su local.
De vez en cuando miraba cmo iba el partido de ftbol en el televisor del bar. El equipo de Clare les sacaba ventaja al de Mayo, y les vitore mentalmente; mientras 
haca una pequea apuesta sobre el resultado.
Prevea que iba a ser una noche tranquila y se preguntaba si podra contar con Brenna para que le sustituyera. Tena ganas de ver si alude le apetecera comer otra 
vez con l. Esta vez en un restaurante, con flores y velas en la mesa y un buen vino de color amarillento, en unas bonitas copas.
Sera el tipo de cosas a las que estaba acostumbrada, ms que a los huevos revueltos con patatas fritas, que le haba ofrecido en su propia cocina.
Podra ser tmida y dulce, pero era una mujer sofisticada. Criada en la ciudad y de clase alta. Los hombres a los que estaba acostumbrada la llevaran al teatro 
y a restaurantes elegantes. Vestiran corbatas y trajes entallados, y hablaran de literatura y cine en tono serio.
Bueno, no es que l fuese precisamente un ignorante, verdad? Lea libros y disfrutaba de las pelculas. Haba viajado ms que la mayora de la gente. Y haba visto 
arte y arquitectura monumental de primera mano. Podra defenderse contra cualquier dandi de Chicago.
Cuando se vio frunciendo el ceo, sacudi la cabeza. Qu estaba haciendo, por Dios, compitiendo con algn hombre imaginario? Resultaba pattico ver que al parecer 
no poda mantener tres pensamientos en su cabeza, al menos que uno de ellos se centrara en Jude Murray.
Lo ms probable es que se trate de frustracin sexual, concluy. No haba deslizado sus manos por el cuerpo de una mujer desde haca ya bastante tiempo. Cada vez 
que se lo imaginaba, era el cuerpo de Jude bajo sus manos. Y gracias a esa maana, ahora tena una idea bastante clara de lo que ese cuerpo poda ofrecerle.
Toda esa suave piel blanca que tenda a mostrar un rubor rosceo con tanta facilidad. Piernas largas y esbeltas y un diminuto lunar sexy justo en la elevacin de 
su pecho izquierdo. Tena unos hombros tan bonitos, hombros que parecan pedir a gritos la caricia de los labios de un hombre.
La forma en que le rehua y despus se derreta cuando la tocaba. Era de extraar que estuviera obsesionado con ella? Un hombre tendra que llevar una dcada muerto 
para no inmutarse.
Una parte de l, de la que no se enorgulleca en particular, deseaba seducirla hasta la cama y quitarse la obsesin. Liberacin y alivio y un placer para ambos. 
Otra parte de l admita, slo con un poco de inquietud, que estaba tan fascinado por su mente y su manera de ser como por el envoltorio.
Callada y tmida, organizada y corts. Haca que un hombre quisiera despojar el brillo de su compostura hasta encontrarse con todo lo que ocultaba debajo.
La puerta se abri. Aidan mir con indiferencia; luego volvi a dirigir la mirada hacia la puerta, abriendo los ojos con una expresin parecida al asombro.
Jude entr. Ms bien entr con aire indignado. Estaba empapada hasta los huesos, el pelo revuelto y chorreando por los hombros. Sus ojos eran oscuros y aunque, se 
dijo, era un truco de la luz, parecan peligrosos. Hubiera jurado que emitan chispas al acercarse a la barra, dando grandes zancadas.
Quisiera un trago.
Ests empapada.
Est lloviendo y he caminado bajo la lluvia. haba un trasfondo de ira en su voz. Se apart el pelo mojado y pesado. Haba perdido la cinta el pelo en algn momento 
durante la carrera. Ese suele ser el resultado. Me puedes dar un trago o qu?
Claro. Tengo el vino que te gusta. Por qu no te lo tomas all al lado de la chimenea y entras en calor un poco? Yo te traer una toalla para el pelo.
No quiero chimenea. No quiero una toalla. Quiero whisky. lo solt en un tono desafiante y aporre la barra con el puo. Aqu.
Sus ojos an le hacan pensar que eran los de una diosa del mar, sin embargo ahora mostraban deseo de venganza;
Como quieras. dijo Aidan, asintiendo despacio con la cabeza.
Sac un vaso corto y le sirvi dos dedos de Jameson's. Jude lo agarr y se lo tom como agua.. Se le cort la respiracin por el fuego repentino que sinti justo 
en el centro del pecho. Se le saltaron las lgrimas, pero sus ojos seguan candentes.
Actuando con sabidura, Aidan, prudentemente, mantuvo una expresin de indiferencia.
Puedes subir a mi habitacin si quieres coger una camisa seca.
Estoy bien senta la garganta como si se la hubieran raspado con agujas calientes, pero ahora un agradable calorcito le herva en la tripa. Volvi a colocar el 
vaso en la barra y asinti con la cabeza. Otra.
La experiencia le haca a Aidan apoyarse con naturalidad en la barra. Con algunos podas vaciar la botella y no se emborrachaban. Con otros, les empujabas hacia 
la puerta antes de que hincaran el codo demasiado. Y haba algunos que ms que un vaso de whisky, necesitaban desahogar sus problemas.
Reconoci la situacin de la que se trataba. Si a eso le aadas que una copa y media de vino la ponan a tono, dos tragos de whisky la anestesiaran.
Por qu no me dices lo que te pasa, cario?
Yo note he dicho que me pase algo. Te he dicho que quiero otro vaso de whisky.
Bueno, aqu no lo tendrs. Pero te har un t y te llevar al lado de la chimenea.
Vale. Olvdate del whisky. Jude inspir y luego ech el aire, encogiendo los hombros.
Buena chica. Aidan le dio una palmadita en el puo apretado que segua encima de la barra. Bien, ahora sintate y te traer el t. Despus me puedes decir lo 
que te pasa.
No necesito sentarme. se apart el pelo mojado del rostro y se inclin, apoyndose como l. Acrcate. le orden. Cuando l la complaci y sus caras slo estaban 
a unos centmetros, le agarr la camisa. Habl con claridad, precisin, pero an tuvo el tino de mantener la voz baja. Todava quieres hacerme el amor?
Perdn?
Ya me has odo. le regocijaba tener que repetirlo. Quieres hacer el amor o qu?
Incluso con los nervios de punta, Aidan se excit. Ajeno a su voluntad, no poda controlar ninguna de las dos reacciones.
Ahora mismo?
Y qu problema hay con el ahora? pregunt en tono exigente. Es que todo tiene que estar planeado, diseado y atado con un maldito lazo?
En esta ocasin se le olvid mantener el tono de voz bajo, algunas cabezas giraron y algunas cejas se arquearon. Aidan pos su mano sobre la de ella, que an le 
agarraba la camisa. Y le dio una suave palmadita.
Jude, por qu no vienes a la trastienda?
A la qu?..
Ven, aqu detrs. le volvi a dar otra palmadita y le solt los dedos de la mano uno a uno. Con un gesto, seal una puerta al final de la barra. Shawn, podras 
salir y ocuparte de la barra? levant la tabla del extremo de sta para que Jude pudiera pasar, empujndola a continuacin.
La trastienda era una pequea habitacin sin ventanas, amueblada con dos sillas de mimbre que haban sido de su abuela y una mesa que su padre haba hecho y que 
cojeaba lo suficiente como para que resultara entraable. Haba una vieja lmpara con pantalla que Aidan encendi y una licorera de whisky que ignor.
La trastienda era un lugar diseado para las conversaciones y los negocios privados. No se le ocurra nada ms privado que tratar con la mujer con la que haba estado 
fantaseando, preguntndole si quera hacerle el amor.
Por qu no...? sintate, era lo que intentaba decir, pero su boca estaba demasiado ocupada siendo devorada por la de ella. Le tena arrinconado contra la puerta, 
sus manos agarrndole el pelo y sus labios pegados ardiente y vidamente contra los de l.
l logr emitir un gemido ahogado y se perdi en el placer de ser atacado por una mujer mojada y perseverante. Ella se estrechaba contra l. Dios santo, se apretujaba 
contra l y su cuerpo era como un horno. Se preguntaba cmo su ropa no se le evaporaba.
El corazn de ella lata a toda velocidad, o quiz era el de l. Senta las pulsaciones frenticas y nerviosas latir y palpitar entre ellos. Ola a lluvia y a whisky 
y la deseaba con un fervor enfermizo. El ardor le recorra el cuerpo, le araaba, le daba vueltas en su cabeza, le quemaba la garganta.
Vagamente, oy la voz de su hermano, una risa que le contestaba, la meloda apenas perceptible que tocaba un chico. Y record, vagamente, dnde estaban. Quines 
eran.
Jude, espera. la sangre le bulla en la cabeza al intentar tranquilizarla. ste no es el lugar apropiado.
Por qu? ella estaba desesperada. Necesitaba algo. Le necesitaba a l. Cualquier cosa. T me deseas. Yo te deseo.
Lo bastante, pens Aidan, como para imaginarse fcilmente cambiando de posicin y montndola donde se encontraban, como un semental cubriendo a una yegua dispuesta. 
Con fuego en la sangre y sin sentimientos.
Para ya. Vamos a recobrar el aliento pas una mano por el pelo de Jude, con el pulso inestable. Dime lo que te pasa.
No me pasa nada. se le quebr la voz y fue evidente que estaba mintiendo. Por qu me tiene que pasar algo? Slo hazme el amor. sus manos le temblaban mientras 
se afanaba con los botones de su camisa. Simplemente tcame.
Ahora Aidan s cambi de posicin, la sujet contra la puerta y le cogi el rostro con firmeza entre sus manos para alzado. Fuese lo que fuese lo que su cuerpo le 
deca, su corazn y su cabeza le daban rdenes diferentes. Era un hombre que prefera seguir el dictado de su corazn.
Puedo acariciarte, pero nunca te alcanzar si no me dices lo que te preocupa.
No me preocupa nada. dijo entre dientes.
Despus se le saltaron las lgrimas.
Oh, venga, ya est, cario resultaba menos preocupante consolar a una mujer que oponer resistencia. Con suavidad, la abraz y la sostuvo contra su pecho, acunndola. 
Quin te ha hecho dao, ghra?
No es nada. Es una tontera. Lo siento. Claro que es algo y no es ninguna tontera.
Dime lo que te ha entristecido, mavourneen.
Se le entrecort la respiracin y, desconsolada, apret el rostro contra su hombro. Era slido como una roca, tan reconfortante como una almohada.
Mi marido y su mujer se van a las Antillas y van a tener un beb.
Qu? solt la palabra como una bala al apartada con un sobresalto. Tienes marido?
Tena. se sorbi los mocos y dese que su cabeza siguiera reposando en su hombro. No quiso quedarse conmigo.
Aidan respir hondo dos veces, aunque su cabeza an le daba vueltas como si se hubiera tragado una botella de Jameson's o le hubieran atizado con una.
Estabas casada?
Tcnicamente. hizo un ademn con la mano. Tienes un pauelo?
Estupefacto, Aidan meti la mano en el bolsillo y se lo entreg.
Creo que lo mejor ser comenzar por el principio, pero te traer ropa seca y t caliente antes de que cojas fro.
No, estoy bien. Debera...
Calla. Iremos arriba.
Estoy hecha una pena. se son la nariz con fuerza. No quiero que me vea la gente.
Ah fuera no hay nadie que no haya derramado unas cuantas lgrimas y algunas aqu mismo, en este pub. Saldremos, atravesaremos la cocina y subiremos.
Antes de que pudiera decir nada, l le cogi el brazo y tir de ella, dirigindose hacia la puerta. Despus, incluso cuando la primera oleada de vergenza la golpe, 
la hizo entrar en la cocina donde Darcy, sorprendida, la mir.
Pero, Jude, qu diablos te pasa?empez a decir, cerrando la boca al hacerle Aidan un gesto rpido con la cabeza. Aidan la llev por las estrechas escaleras.
Abri una puerta situada al principio de la escalera y entr en su pequeo saln abarrotado.
El dormitorio est por all. Coge lo que mejor te venga y yo preparar el t.
Empez a darle las gracias, a pedirle disculpas, pero l ya estaba atravesando un umbral con el techo bajo. Haba la suficiente tensin en los andares de Aidan como 
para hacer que el nimo de Jude decayera an ms.
Jude pas al dormitorio. A diferencia del saln, estaba tan pulcro como el jaspe y con escasos muebles. Ojal tuviera el tiempo y el derecho para fisgonear un poco. 
Sin embargo, se dirigi al instante hacia el armario pequeo, slo permitindose algo de tiempo para examinar la cama individual, con la manta de color azul marino, 
la cmoda alta que pareca antigua y con las bisagras desgastadas, la alfombra desvada y el suelo de madera vetusta.
Encontr una camisa tan gris como su estado de nimo. Mientras se cambiaba, escudri las paredes. Ah haba dejado entrever su lado romntico, pens. Psteres y 
litografas de lugares lejanos.
Escenas de las calles de Pars, Londres, Nueva York y Florencia, tormentosas marinas y exuberantes islas. Imponentes montaas, silenciosos valles, misteriosos desiertos. 
Y por supuesto los dramticos acantilados y las suaves colinas de su propio pas. Estaban clavados unos juntos a otros con chinchetas, como un fabuloso y excntrico 
papel pintado.
A cuntos de esos sitios haba ido?, se pregunt. Haba ido a todos los lugares o an le quedaban algunos por visitar?
Jude solt un enorme suspiro, no importndole que el sonido estuviera lleno de autocompasin, y volvi al saln, llevando su jersey mojado en la mano.
l caminaba de un lado para otro y se detuvo cuando entr. Haba menguado con su camisa, pareca pequea y triste, y que no iba a estar muy preparada para enfrentarse 
a las emociones que revoloteaban en su interior. As que l no dijo nada, todava no, slo cogi su jersey y se lo llev al cuarto de bao para colgado en la barra 
de la ducha y dejado escurrir.
Sintate, Jude.
Tienes todo el derecho a estar enfadado conmigo, tal y como he venido, como me he comportado. No s cmo empezar a...
Ojal te callaras un momento. Aidan le habl con brusquedad, dicindose a s mismo que no era de piedra, al hacer ella un gesto de dolor. Luego se fue sin decir 
palabra a la cocina para encargarse del t.
Haba estado casada, era lo nico en que poda pensar. Eso era un importante detalle que haba omitido mencionar.
l se haba credo que ella tena poca experiencia con los hombres y aqu estaba, casada y divorciada y todava sufriendo por el cabrn.
Sufriendo por un elegante hombre de Chicago que no haba sido lo bastante honesto como para cumplir con sus votos, mientras Aidan Gallagher haba estado suspirando 
por ella todo el tiempo.
Si eso no era suficiente como para darte una patada en el culo, qu lo era?
Sirvi el t fuerte y negro y aadi una gota de whisky al suyo.
Ella permaneca de pie cuando volvi, retorcindose los dedos de las manos. Tena el pelo hmedo, rizado, enmaraado y los ojos llorosos.
Bajar y pedir disculpas a tus clientes.
Para qu?
Por haber montado el numerito.
Dej las tazas y frunci el ceo para examinarla, con perplejidad e irritacin.
Ya m qu me importa eso? Si no hay un numerito en Gallagher's una vez a la semana, nos extraa. Por qu no te sientas, maldita sea, y dejas de mirarme como si 
fuera a pegarte con la correa? Aidan se sent una vez que ella tom asiento. Jude cogi su t, bebi, se quem la lengua y volvi a dejar la taza precipitadamente. 
Por qu no me habas dicho que habas estado casada?
No se me ocurri.
Que no se te ocurri? espet, soltando la taza bruscamente con gran estrpito. Tan poco significaba para ti?
Significaba mucho para m. respondi con una discreta dignidad, entornando los ojos. Significaba mucho menos para el hombre con quien me cas. He intentado aprender 
a vivir con eso.
Al no decir nada Aidan, ella volvi a coger la taza de t para tener sus manos ocupadas.
Nos conocamos de hace varios aos. l es profesor en la universidad donde yo daba clases. A primera vista, tenamos muchas cosas en comn. A mis padres les gustaba 
mucho. Me pidi que me casara con l. Yo acept.
Estabas enamorada de l?
Crea que s, que viene a ser lo mismo.
No, reflexion Aidan, no vena a ser lo mismo en absoluto. No obstante, lo dej pasar.
Y qu pas?
Nosotros, aunque debera decir l, lo planificamos todo. A William le gusta planificar todo con detenimiento, teniendo en cuenta los detalles y los posibles problemas 
y sus soluciones. Compramos una casa, ya que es ms idneo para recibir a los invitados, y aspiraba a ascender en su departamento. Celebramos una boda muy discreta, 
exclusiva y digna con todas las personas adecuadas. Es decir, restauradores, floristas, fotgrafos, invitados. Jude respir hondo y, como ya tena la lengua escaldada, 
volvi a darle un sorbo al t. Siete meses ms tarde, se dirigi a m y me dijo que no estaba satisfecho. sa es la palabra que emple. Jude, no estoy satisfecho 
con nuestro matrimonio. Creo que le dije: Oh, lo siento.
Ella cerr los ojos, dej que la humillacin reposara junto al whisky en su estmago.
Me irrita saber que mi primera reaccin fue disculparme. Lo acept de modo corts, como si lo esperara. No. se corrigi, volviendo a mirar a Aidan. Porque lo 
esperaba.
Ahora Aidan senta el dolor de ella, como olas que vibraban en el aire.
Eso te debera demostrar que te disculpas demasiado.
Quizs. De todos modos, me explic que como me respetaba y quera ser totalmente sincero, pensaba que debera decirme que se haba enamorado de otra.
Alguien ms joven, pens ahora Jude. Ms guapa y ms animada.
No quera meterla en un lo srdido y adltero, as que me pidi que presentara una demanda de divorcio de inmediato. Venderamos la casa, dividiramos todo por 
la mitad. Puesto que era el instigador, estara dispuesto a que yo eligiera primero en el caso de que tuviera preferencia por alguna posesin material en particular.
Aidan segua manteniendo la mirada fija en su rostro. Haba vuelto a recobrar la compostura, los ojos serenos, las manos quietas. A su parecer, demasiada compostura. 
Decidi que la prefera cuando era apasionada y autntica.
Y qu hiciste al respecto?
Nada. No hice nada. Consigui el divorcio, se cas y todos seguimos con nuestras vidas.
Te hizo dao.
Es lo que William llamara un desafortunado pero necesario efecto colateral de la situacin.
Entonces William es un tonto del culo.
Ella esboz una breve sonrisa.
Quizs. Sin embargo, lo que hizo tiene ms sentido que luchar por un matrimonio que no te hace feliz.
Eras infeliz en tu matrimonio?
No, pero supongo que tampoco era feliz. ahora la cabeza le dola y estaba cansada. Deseaba hacerse un ovillo y dormir. No creo que sea propensa a las grandes 
emociones.
l tambin estaba exhausto. sta era la misma mujer que se haba arrojado con lujuria a sus brazos y a continuacin haba llorado amargamente en ellos haca un momento.
No. Vamos, que eres una persona totalmente serena, a que s, Jude Frances?
S. susurr. La sensata de Jude.
Entonces, siendo as, qu fue lo que hoy te hizo estallar?
Es una tontera.
Por qu iba a ser una tontera si significaba algo para ti?
Porque no debera haber sido as. No debera haber significado nada. volvi a alzar la cabeza con brusquedad y el brillo que apareci en su mirada no le desagrad 
en absoluto. Estamos divorciados, no? Llevamos divorciados dos aos. Por qu me debera importar que se vaya a las Antillas?
Bueno, y por qu te importa?
Porque yo quera ir all! explot.Yo quera ir a un sitio extico y maravilloso, al extranjero, para nuestra luna de miel. Cog folletos. Pars, Florencia, las 
islas de Bimini. Todo tipo de sitios. Podamos haber ido a cualquiera de esos lugares y yo hubiera estado encantada. Sin embargo, lo nico de lo que hablaba era... 
era... se retorca las manos al fallarle momentneamente las palabras de las dificultades del idioma, las diferencias culturales, los distintos grmenes, por 
Dios santo! de nuevo, toda furiosa, salt de la silla. As que nos fuimos a Washington y pasamos horas, das, siglos, visitando el Smithsoniano y asistiendo a 
conferencias.
Antes Aidan se haba sentido bastante sorprendido, pero esto fue ya el remate.
Que fuisteis a conferencias en vuestra luna de miel?
Vinculacin cultural. espet. As es como lo llamaba. alz las manos y comenz a dar zancadas por la habitacin. La mayora de las parejas tienen expectativas 
demasiado altas para su luna de miel, segn William.
Y por qu no iban a tenerlas? murmur Aidan.
Eso digo yo! se dio media vuelta de inmediato, roja de ira y con razn. Acaso es mejor que las mentes se encuentren en terreno comn? Es mejor ir a un entorno 
reconocible? Al infierno con eso. Deberamos haber estado haciendo el amor como locos en alguna playa caliente.
En parte, Aidan se senta encantado de que eso no hubiera sucedido.
A m me suena eso a que ya es historia pasada, cario.
sa no es la cuestin. quera arrancarse el pelo, casi lo hizo. Ahora la naturaleza irlandesa de Jude haba aflorado, le sala por los poros a borbotones, le herva 
de una forma que hubiera enorgullecido a su abuela. La cuestin es que me dej, y su abandono me destroz. Quiz no m corazn, aunque s m orgullo y m ego, y 
acaso importa? Todo forma parte de m.
No importa en absoluto. dijo Aidan en voz baja. Tienes razn. En absoluto.
El hecho de que l le diera la razn, sin dudarlo ni un segundo, slo sirvi para avivar su genio.
Y ahora el cabrn se va a donde yo quera ir y van a tener un beb y l est emocionado. Cuando yo le hablaba de tener nios, sacaba el tema de nuestra carrera 
y estilo de vida, la poblacin, los gastos del colegio, Dios santo! Y hasta hizo un grfico.
Un qu?
Un grfico. Un maldito grfico por ordenador, proyectando nuestras finanzas y salud, nuestra trayectoria profesional y gestin de tiempo en los prximos cinco a 
siete aos. Despus de eso, me dijo, si alcanzbamos nuestros objetivos, podramos planteamos, slo planteamos, concebir un hijo nico. Pero en los prximos aos, 
l tena que concentrarse en su carrera, sus progresos planificados y su estpida cartera de acciones. ahora la ira se haba personalizado, araando su pecho con 
ferocidad. l decidi cundo y si bamos a tener un hijo. l decidi que en caso de que se produjera tal eventualidad, slo tendramos uno. Y si hubiera podido, 
hubiera decidido el sexo del beb previsto. Yo quera una familia y l me daba grficos circulares.
La respiracin se le entrecort y los ojos se le volvieron a llenar de lgrimas. No obstante, cuando Aidan se levant para acercarse a ella, Jude agit la cabeza 
frenticamente.
Crea que no quera viajes al extranjero ni bebs. Pens que, bueno, era de ideas fijas, y es tan prctico, moderado y ambicioso. Pero no era eso. No era eso para 
nada. No quera ir a las Antillas conmigo. No quera crear una familia conmigo. Qu pasa conmigo?
No te pasa nada. Nada en absoluto.
Claro que s. sac el pauelo de Aidan mientras su voz suba, bajaba y temblaba. Si no me pasara nada, nunca le hubiera dejado salirse con la suya. Soy sosa. 
Le aburra casi desde el momento en que nos casamos. La gente se aburre conmigo. Mis alumnos, mis compaeros de trabajo. Mis propios padres se aburren conmigo.
Vaya tontera que ests diciendo. ahora, l se acerc, cogiendole los brazos para zarandearla un poco. T no eres nada aburrida.
Es que todava no me conoces lo suficiente. Soy aburrida, por supuesto se sorbi los mocos y asinti con la cabeza para enfatizar. Nunca hago nada emocionante, 
nunca digo nada genial. Todo sobre m es bastante mediocre. Hasta me aburro a m misma.
Quin te ha metido esas ideas en la cabeza? la hubiera zarandeado otra vez, pero le daba mucha lstima. Nunca se te ha ocurrido que este William con sus malditos 
grficos y cosas culturales, o lo que se llame, era el aburrido? Que si tus alumnos no se entusiasmaban era porque la enseanza no era lo tuyo?
Ella se encogi de hombros.
Yo soy el denominador comn.
Jude Frances, quin es la que ha venido sola para vivir en un lugar en el que nunca ha estado, con gente que nunca ha conocido y trabajar en algo que nunca ha 
hecho?
Eso es diferente.
Por qu?
Porque es que estoy huyendo. Senta impaciencia y compasin por ella.
Aburrida no sers, pero testaruda s. Le podras dar lecciones a una mula. Qu hay de malo en pirarse cuando donde estabas no te convena? Acaso no implica que 
te piras hacia otra cosa? Hacia algo que s te conviene?
No lo s. contest Jude, demasiado cansada y dolorida para analizarlo.
Yo tambin me he pirado. De aqu para all. Al final aterric donde tena que estar. se inclin para besada en la frente. Y t tambin lo hars. la apart y 
con su pulgar le limpi una lgrima de la mejilla. Ahora sintate aqu, mientras yo soluciono algunas cosas en el pub. Luego te acompaar a casa.
No, est bien. Puedo irme yo sola.
No vas a caminar bajo la lluvia en la oscuridad y toda triste. Sintate y bbete el t. No tardar.
La dej sola antes de que pudiera decir nada y se qued en las escaleras unos instantes para poner su mente en orden.
Intentaba no enfadarse con ella por no haberle contado lo de su matrimonio. Era un hombre que se tomaba tales compromisos muy en _erio por sus creencias y su propia 
sensibilidad. El matrimonio no era una cosa de la que entrabas y salas como te placa, sino algo que te ataba.
Su matrimonio se haba desmoronado, aunque no por su culpa. Sin embargo, se lo debera haber dicho. Era una cuestin de principios.
Y tendra que pasado por alto, se advirti Aidan. Tambin tendra que andar con cuidado con las zonas sensibles de ella, que las circunstancias le haban friccionado 
hasta dejar en carne viva. No quera ser el responsable de pinchada donde ya le dola.
Dios mo, pens, frotndose la nuca y dirigindose al pub. La chica daba mucho trabajo.
Qu le pasa alude? le pregunt Darcy en el momento en que entr en la cocina.
Est bien. Ha recibido unas noticias de casa que la han disgustado. Eso es todo. cogi el telfono colgado en la pared para llamar a Brenna.
Oh, no ser su abuela. Darcy dej el pedido que acababa de coger y su mirada reflejaba preocupacin.
No, nada de eso. Voy a llamar a Brenna a ver si me puede sustituir un par de horas. Quiero llevar a Jude a casa en el coche.
Bueno, si no puede, Shawn y yo nos podemos arreglar.
Aidan se detuvo con el telfono en la mano y sonri.
Eres un cielo cuando quieres, Darcy.
Me cae bien y creo que necesita un poco de diversin en su vida. Parece ser que hasta ahora le ha faltado. Y que el marido la dejara por otra mujer antes de que 
se marchitara el ramo nupcial...
Espera... un momento. T sabas que haba estado casada?
Claro. contest Darcy, alzando la ceja, y levant la bandeja con esfuerzo y se la llev con paso lento pero firme. No es un secreto.
No es un secreto. refunfu, ya continuacin, apretando los dientes, marc el nmero de Brenna. Lo ms seguro es que lo saba todo el pueblo menos yo.

CAPTULO 12
Cuando Aidan regres y ambos bajaron al coche, a Jude ya le haba dado tiempo a tranquilizarse y analizar la situacin.
La vergenza ni siquiera le serva para empezar a tapar lo ocurrido. Haba irrumpido en l pub, despus haba agredido sexualmente a un hombre en su local. Quizs 
con el tiempo, en veinte o treinta aos calcul, encontrara ese recuerdo en particular fascinante y hasta divertido. Pero por ahora era slo humillante.
Y luego lo empeor todo, montando en clera, llorando, gimoteando y maldiciendo. En general, no se le ocurra qu ms podra haber hecho para que el escndalo fuese 
an mayor, a no ser que se hubiera desnudado y hubiera bailado una jiga en su bar.
Su madre le haba felicitado por mantener la dignidad bajo una terrible presin. Bueno, mam, pens, no mires ahora.
Y despus de todo eso, Aidan la llevaba a su casa porque era de noche y llova, y porque era amable.
Supona que estaba deseando deshacerse de ella.
Al subir por el camino a casa, dando botes el coche, intent una docena de formas para mitigar la vergenza, y todas sonaban forzadas y tontas. Aun as, tena que 
decir algo. Sera cobarde y grosero no hacerlo.
Por lo tanto, respir hondo y a continuacin solt de un tirn:
La ves?
A quin?
En la ventana. Jude alarg la mano para agarrarle el brazo, sin apartar la mirada de la figura tras la ventana de su casa.
Levant la mirada, sonri un poco.
S. Est esperando. Me pregunto si el tiempo discurre para ella o si un ao es slo un da.
Apag el motor y permanecieron sentados, con la lluvia repiqueteando hasta que la figura se desvaneci.
S que la has visto. No lo ests diciendo por decir.
Claro que la he visto, al igual que la he visto en otras ocasiones y lo volver a hacer gir la cabeza, escudri el perfil de Jude. No ests nerviosa con ella 
aqu, verdad?
No puesto que solt la respuesta con tanta facilidad, se ri. Para nada. Supongo que debera estado, pero no me siento en lo ms mnimo nerviosa aqu, o con ella. 
A veces...
A veces qu?
Volvi a vacilar, dicindose a s misma que no debera entretenerle. Sin embargo, se estaba tan a gusto ah en el calorcito del coche con la lluvia gol peteando 
y la niebla arremolinndose. Bueno, a veces la siento. Algo en el aire. Un... no s cmo explicarlo... una ondulacin en el aire. Y me entristece porque ella est 
triste. Y tambin le he visto a l.
A l.
Al prncipe de las hadas. Me he encontrado con l dos veces cuando iba a llevar flores a la tumba de Maude. S que puede parecer una locura, s que debera ir a 
ver a un mdico para que me examinara, pero...
Te he dicho yo que parezca una locura?
No. solt otro suspiro contenido. Supongo que por eso te lo he dicho, porque no lo diras. No lo pensaras. y tampoco lo pensaba ella, ya no. Me lo encontr, 
Aidan cambi de posicin en el asiento, con los ojos brillndole de la emocin, al girar la cabeza para mirarle. Le habl. La primera vez pens que slo era alguien 
que viva por aqu. Pero la segunda vez, fue como un sueo o un trance o... Tengo algo Solt, guindose por el impulso que me gustara ensearte. S que probablemente 
querrs volver, pero si tienes un minuto...
Me ests invitando a tu casa?
S, yo...
Entonces tengo tiempo de sobra. Salieron del coche y caminaron bajo la lluvia.
Un poco nerviosa, se apart el pelo hmedo al entrar ambos en la casa.
Est arriba. Lo bajar. Quieres t?
No, estoy bien.
Bueno, esprame. dijo, y subi corriendo a su dormitorio donde haba enterrado la piedra entre sus calcetines.
Cuando baj, sujetndola detrs de la espalda, Aidan ya estaba encendiendo el fuego. El resplandor titilaba sobre su figura mientras se agachaba al lado de la chimenea, 
y el corazn de Jude dio un agradable y doloroso vuelco.
Era tan guapo como el prncipe de las hadas, pens. El fuego sacaba a relucir los profundos matices rojos en su cabello, cambiaba y jugaba con los ngulos de su 
rostro, lanzaba oro en sus maravillosos ojos azules.
Cmo no iba a estar enamorada de l?
Oh, Dios mo, estaba enamorada de l! Esa realidad la golpe en el estmago, casi la hizo quejarse de dolor. Cuntos estpidos errores ms iba a cometer en un 
mismo da?
No se poda permitir enamorarse de un guapsimo irlands que le rompiera el corazn ponindola de nuevo en ridculo. l buscaba algo completamente diferente y no 
lo disimulaba. l quera sexo y placer, diversin y emocin. Compaa tambin, se imaginaba. Pero no quera a una mujer embobada, enamorada de l, sobre todo una 
que ya haba fracasado en la nica relacin seria que se haba permitido.
l quera una aventura, que estaba a aos luz del amor. Y si deseaba conseguido, darse el placer de una relacin con l, tendra que aprender a separar ambas cosas.
No iba a complicado. No iba a analizado una y otra vez. No iba a estropeado.
As que, cuando l se levant y se dio la vuelta, ella le sonri.
Qu gusto tener lumbre en un da lluvioso. Gracias.
Entonces acrcate. le tendi una mano.
Metera la mano en el fuego si fuera preciso, reflexion Jude. Y no le importara un carajo quemarse. Se acerc a l, mantuvo la mirada en la suya. Lentamente, sac 
la mano de detrs de la espalda y extendi los dedos. El diamante descansaba en el centro de su palma, lanzando luz y gloria.
Sagrado corazn de Jess. Aidan lo mir fijamente, pestae. Es eso lo que creo que es?
Los verta como caramelos de su bolsa. Joyas tan brillantes que me cegaban los ojos. Y yo me qued observando mientras se convertan en flores sobre la tumba de 
Maude. Excepto esta que se qued tal cual. No me lo debera creer. murmur, pensando tanto en el amor como en la piedra que sostena en la mano. Pero aqu est.
La tom de la mano para sostenerla a la luz del fuego. Pareca latir, despus permaneca quieta.
Contiene todos los colores del arco iris. Aqu hay magia, Jude Frances. alz la mirada hacia la suya. Qu vas a hacer con ella?
No lo s. Se la iba a llevar a un joyero para que la examinara, al igual que iba a ir yo para que me examinaran tambin. Pero he cambiado de idea. No quiero que 
la analicen, ni que la examinen, ni que la clasifiquen, ni que la tasen. Es suficiente con tenerla, no crees? Sencillamente saber que existe. Nunca he tenido bastante 
fe en mi vida. Quiero cambiar eso.
Eso es prudente. Y valiente de tu parte. Y quizs sea la razn por la que se te entreg, para dejada a tu cuidado. manifest, cogindole la mano y colocando la 
palma hacia arriba. Tras colocar la piedra en ella, cerr su mano. Es tuya, junto con toda la magia que contenga. Me alegra que me la hayas enseado.
Necesitaba compartida. sujet la piedra con firmeza y, aunque pareca absurdo, pens que le transmita valor. Has sido tan comprensivo y paciente conmigo. Mi 
comportamiento escandaloso, despus la forma en que descargu todas mis neurosis en ti. No s cmo resarcirte.
No lo tengo en cuenta.
Lo s. No lo haras. Eres el hombre ms amable que conozco.
l procur no hacer una mueca.
Conque amable, eh?
S, muy amable.
Y comprensivo y paciente tambin.
Los labios de Jude se curvaron.
S.
Como un hermano.
Ella logr mantener la sonrisa.
Bueno, yo... humm.
Y tienes la costumbre de arrojarte en los brazos de los hombres que consideras como hermanos?
Tengo que pedirte disculpas por eso, por ponerte en una situacin embarazosa.
No te he dicho que te disculpas con demasiada frecuencia? Simplemente contesta la pregunta.
Bueno... La verdad es que nunca me he arrojado en los brazos de nadie nada ms que en, los tuyos.
Es sa la verdad? Bueno, me siento halagado, aunque estabas muy afligida en ese momento.
S. S que lo estaba. ahora senta que la piedra le pesaba como plomo en la mano. Se gir, contenta de darle la espalda durante un instante, y la coloc en la 
repisa de la chimenea.
Te sientes afligida ahora mismo?
No, gracias. Estoy bien.
Entonces vamos a probado otra vez. le dio la vuelta con rapidez, y al separar Jude los, labios, sorprendida, l se los captur. El cuerpo de ella se sobresalt, 
ese instante de sorpresa que siempre le excitaba tanto a Aidan. Piensas ahora que soy amable y paciente? dijo entre dientes, y le mordi con suavidad en la curva 
del cuello.
No puedo pensar en nada.
Bien. si haba algo ms poderoso que una mujer perdiendo el control ante su propia pasin, an le quedaba por vedo. Me gustas ms as.
Crea que estaras enfadado o...
Ests pensando otra vez le fue dando pequeos mordiscos hasta la sien. Te voy a tener que pedir que dejes de hacerlo.
Vale. De acuerdo.
La manera en que le daba la razn con la respiracin entrecortada le haca desearla.
Mavourneen. Djame que te posea esta noche. la boca de Aidan volvi a posarse sobre la de Jude e hizo que sus pensamientos dispersos empezaran a dar vueltas. 
Deja que sea esta noche. No puedo seguir as soando contigo.
An me deseas? la satisfaccin y sorpresa que denotaba su voz casi le hizo caerse de bruces. Su absoluta falta de vanidad le daba una leccin de humildad.
Deseo todo lo que forma parte de ti. No me pidas que me vaya esta noche.
Ella haba seguido el dictado de su corazn hasta este lugar y lo haba encontrado. Ahora volvera a seguir a su corazn.
No. entrelaz los dedos en su cabello, busc sus labios con todo el amor y la pasin que acababa de descubrir en ella misma. No, no te vayas.
Poda haberla tendido en el suelo, haberla posedo y haber hecho que ambos disfrutaran delante del fuego. Ninguno de los dos eran cros y ambos estaban ansiosos. 
Sin embargo, se acord de la promesa que haba hecho y la levant en brazos. Cuando vio la expresin de sorpresa y aturdimiento en su rostro, comprendi que haba 
actuado correctamente.
Te haba dicho que la primera vez sera lento y dulce. Soy un hombre que cumple con su palabra.
Jams la haban cogido antes en brazos. Todo era increblemente romntico, una fantasa ertica de bordes dorados. Senta el latido de su corazn resonando en sus 
odos como un trueno al llevarla por las escaleras, por el pequeo pasillo hasta su dormitorio.
Agradeca la oscuridad. Sera ms fcil no sentirse tmida en la oscuridad. Cuando la sent en el filo de la cama, ella cerr los ojos. Y los abri de golpe otra 
vez, cuando l encendi la lmpara de la mesita de noche.
Hermosa Jude. murmur, y baj la mirada sonrindole. Sintate un momento que voy a encender el fuego.
Fuego, pens. Claro, un fuego estara bien. Entrelaz los dedos de las manos y procur apaciguar los nervios, aplacar sus necesidades. Aadira ambiente as como 
calidez. l querra ambiente. Oh, Dios mo!, por qu no se le ocurra algo que decir? Por qu no tena algn maravilloso salto de cama o lencera que se pudiera 
poner y deslumbrarle?
Enmudecida, observ cmo se incorporaba de la chimenea una vez que las llamas empezaron a arder, y cmo encenda las velas esparcidas por la habitacin.
Te iba a llamar esta noche para invitarte a cenar.
La idea fue tan sorprendente, tan intrigante, que se qued mirndole fijamente.
De verdad?
Eso tendr que esperar para otro momento. le mantuvo la mirada, viendo lo nerviosa que estaba, regocijndose un poco, mientras apagaba la lmpara de nuevo. Y el 
dormitorio se qued baado en sombras y en una luz cambiante.
No tengo mucha hambre.
Aidan se ri.
Estoy dispuesto a cambiar eso ahora mismo para su gran sorpresa, l se agach y comenz a desatarle los zapatos. Te he deseado desde la primera vez que entraste 
en el pub.
Ella trag saliva. Era lo nico que poda hacer. A continuacin l acarici con suavidad el arco de su pie desnudo, y ella sinti que le faltaba el aire.
Tienes unos pies bonitos. dijo con tranquilidad, con los ojos risueos, al coger su pie y mordisquearle los dedos. La respiracin contenida de Jude volvi a estallar 
de su garganta e hinc las uas como clavos en el colchn. Pero debo reconocer que prefiero tus hombros despus de haberlos visto esta maana tan hmedos y rosados.
Mis... oh... su otro pie acapar la atencin de Aidan y la dej trastocada por completo. Qu?
Tus hombros. Me gustan. puesto que era totalmente cierto, se incorpor y levant a Jude sobre sus pies que ahora le cosquilleaban. Son grcil es, pero fuertes. 
al hablar, le desabroch la camisa que le haba cogido. Para darles a ambos un poco ms de tormento no se la quit, sino que se la desliz por los hombros para 
hacerle lo que se haba imaginado: pasar su lengua por la curva.
Oh, Dios mo! exclam Jude. La sensacin se infiltr en su organismo como oro en polvo hasta que todo en su interior reluca. Cuando se aferr a las caderas de 
Aidan para recuperar el equilibrio, l fue recorriendo con la lengua el lateral de su cuello hasta su mandbula, corno un hombre que va degustando despacio una variedad 
de platos en un banquete.
La boca de Aidan roz la de ella, un excitante sabor que remova los jugos de su propio apetito. l lo percibi en su quejido ahogado y volvi a saboreado de nuevo, 
una segunda vez, ms detenidamente.
Las manos de Jude se deslizaron hacia arriba por su espalda y movi el cuerpo contra el de Aidan en un ritmo ensoador, mientras echaba la cabeza hacia atrs, abandonndose.
Lento y dulce, haba dicho. Era precisamente as. Con la luz de las velas bailando, el golpeteo de la lluvia y sus propios suspiros colmando su mente, los suaves 
besos se hicieron ms largos y profundos. Pareca corno si su cuerpo cobrara vida ahora, con su sabor intenso, varonil y perfecto.
Cuando l se quit la camisa, ella emiti un leve sonido de placer y desliz las manos por su espalda, masajeando sus msculos.
El corazn de Aidan lata contra el de ella. Esas caricias lentas y vacilantes de sus manos le volvan loco. Maravilloso. Su boca era tan suave, tan entregada. Y 
la forma en que Jude se estremeca, de nervios y expectativas, cuando desabroch los pantalones de ella y los dej caer al suelo, hizo que el calor le inundara de 
golpe por toda su sangre. Tiernas palabras en galico le ardan en la mente y se las susurraba mientras su boca le recorra el rostro, la garganta, de nuevo los 
divinos hombros hasta que sus temblores se tornaron en sacudidas y sus suspiros en jadeos.
Tranquilo, tranquilo, se orden a s mismo. Pero cmo iba a imaginarse que la necesidad que senta por ella se alzara e irrumpira en su alma con dientes puntiagudos? 
Temiendo asustarla, apret sus labios contra la curva de la garganta y simplemente la sujet hasta que su furia se calm de nuevo.
Jude estaba flotando, demasiado enredada en las sensaciones corno para notar los cambios del ritmo. Con ojos ensoadores, gir la cabeza, la boca de Aidan se volvi 
a encontrar con la suya y ambos se fundieron en un beso. Era corno si sus huesos se disolviesen, y la presin en su vientre era celestial. Cualquier parte que l 
tocara provocaba que una zona de ella se encendiera.
Eso era hacer el amor, era lo nico en que ella poda pensar. Por fin esto. Cmo haba podido confundido con otra cosa?
l necesitaba ms. Le quit la camisa, la dej a un lado y se qued maravillado por el sencillo sujetador blanco. Para complacerse, desliz un dedo por el borde 
superior, rodeando el diminuto lunar. Las piernas de Jude flaquearon.
Cuando vi este pequeo lunar esta maana. murmur, observando su rostro, quera comerte, ella le mir perpleja, l sonri y le desabroch el corchete del sujetador. 
Pens qu otros secretitos sexys ocultas bajo esas elegantes prendas que llevas.
No tengo secretos sexys.
El sujetador cay al suelo. Aidan baj la mirada, observ cmo un rubor le apareca por el rostro y lo encontr pecaminosamente ertico.
Te equivocas. habl en voz baja, despus sostuvo sus pechos entre sus manos.
Otra vez, ese repentino sobresalto de sorpresa y el brillo de asombro en sus ojos. Experimentando, roz los pulgares por sus pezones y observ cmo esos ojos color 
verde mar se volvan borrosos.
No, no los cierres. dijo al recostada en la cama. An no. Quiero ver lo que te hacen mis caricias.
As que contempl su cara mientras gozaba de ella, mientras aprenda los secretos que haba asegurado no tener. Piel sedosa y cabello revuelto, todo con aroma a 
lluvia. Suaves curvas, sutiles hondonadas. Ante el roce ms leve de sus manos de obrero, ella se estremeca y cada secreto que l desvelaba era un placer para ambos.
Cuando la saboreaba, Jude senta que el mundo se desvaneca hasta que no quedaba nada ms que la furia de su propio pulso y el frenes celestial de la boca de l 
sobre su piel.
Dispuesta a dejarse llevar, arque la espalda al sentir el tacto de su mano. Se peg a l a la vez que el dolor se dulcificaba y esa dulzura se volva casi irresistible. 
La boca de Aidan se pos sobre la suya, capturando su grito de placer. l le entreg ms, hasta que su respiracin se convirti en gemido y su cuerpo se fundi.
Los ojos que tanto le fascinaban estaban cegados ahora, y su piel encendida y hmeda. No slo se haba desvanecido el mundo para ella, sino para l tambin. Ella 
era lo nico que le quedaba en el mundo.
Pronunci su nombre una vez y la penetr. Pasin penetrando la pasin, necesidad penetrando la necesidad, intensa y profundamente. Contenindose en ese momento, 
contenindose hasta que ella lo envolvi.
Unidos ahora, acompasaron sus movimientos prolongados y lentos que alimentaban el alma. Deslumbrada, ella sonri. La luz titilaba como el brillo de un diamante a 
la vez que los labios de Aidan se curvaban en respuesta, y se encontraban con los de ella.
Esto, medit Jude, era la magia autntica. La ms poderosa. Y aferrndose a ella, se precipit desde el borde del mundo junto a l.
La luz de las velas bailaba, el fuego crepitaba y la lluvia repicaba contra la ventana. Un hombre apuesto, excitante, fascinante y maravillosamente desnudo yaca 
en su cama.
Jude se senta como un gato al que le acabaran de entregar las llaves de la lechera.
Me alegra tanto que William est esperando un beb.
Aidan gir la cabeza, se encontr enterrado en su cabello y volvi a retirada.
Qu demonios tiene William que ver en esto?
Oh, no me he dado cuenta de que lo he dicho en voz alta.
Es igual de malo que pensar en otro hombre, cuando an no me ha dado tiempo a recobrar el aliento tras haber hecho el amor contigo.
No pensaba en l de ese modo. horrorizada, se incorpor, demasiado abochornada como para acordarse de que estaba desnuda. Slo pensaba que si no hubiera estado 
esperando un beb, mi madre no me lo hubiera dicho y yo no me hubiera disgustado y bajado al pub y... y todo nos ha llevado a esto. termin diciendo en un tono 
dbil.
A Aidan an le quedaba energa para la arrogancia. Enarcando una ceja, puntualiz:
Al final yo te hubiera trado hasta aqu.
Me alegro de que haya sido esta noche. Ahora. Porque ha sido tan perfecto. Lo siento. He dicho algo estpido.
Vas a tener que dejar de pensar que cada pensamiento perdido que sueltas es estpido. Y puesto que la idea que has mencionado tiene una lgica que lo respalda, 
yo propondra un brindis por la buena sincronizacin de la virilidad de William.
Aliviada, le sonri.
Supongo que s, aunque no es ni la mitad de bueno que t en la cama. inmediatamente su sonrisa alegre se convirti en una expresin de horror. Oh, qu cosa acabo 
de decir!
Si piensas que me siento ofendido, ests equivocada. rindose, Aidan se incorpor tambin y le dio un sonoro beso. Yo dira que se merece otro brindis. Por la 
estupidez de William, por no reconocer la joya que tena para que pudiese caer en mis manos.
Jude le rode con los brazos, le abraz con fuerza.
Nadie jams me ha tocado como t lo has hecho. Crea que nadie querra hacerlo jams.
Lo estoy deseando otra vez. se acurruc contra la curva de su cuello. Por qu no bajamos y tomamos ese vino y un poco de sopa o lo que sea, y luego volvemos 
y empezamos de nuevo?
Creo, que es una idea maravillosa. Jude se oblig a no sentirse incmoda al salir de la cama para vestirse. l ya haba visto todo lo que tena que ver, por lo 
tanto era una tontera sentirse tmida ahora.
De cualquier modo, se sinti aliviada al cubrirse con la camisa prestada y sus pantalones. Pero cuando alarg la mano para coger una cinta del pelo, Aidan le puso 
la mano sobre el hombro, sobresaltndola.
Por qu te lo recoges hacia atrs?
Porque es horrible.
Me gusta salvaje, desliz los dedos por su cabello juguetonamente, alborotado con ese precioso color intenso.
Es castao y siempre lo haba considerado tan original como la corteza de un rbol.
Y tambin como el visn, cario. le bes la punta de la nariz. Qu vamos a hacer contigo, Jude Frances, si alguna vez te quitas la venda y te mirs al espejo 
de verdad? Creo que vas a ser imparable. Venga, djalo. aadi, y tir de ella hacia la puerta. Al fin y al cabo, yo soy el que lo est viendo.
Estaba demasiado satisfecha como para discutir, pero intervino una vez que estaban en la cocina.
T preparaste el desayuno, as que yo har la cena. indic, y sac el vino. No se me da muy bien la cocina, por lo tanto tendrs que conformarte con mi comida 
improvisada.
Y qu va a ser?
Sopa de lata y emparedados de queso al grill.
Parece muy acertado para una noche lluviosa. cogi el vino y coloc una silla al lado de la mesa de cocina. Adems tengo el placer de observarte mientras los 
preparas.
La primera vez que vi esta cocina, pens que era encantadora. avanz hacia la chimenea y encendi el fuego con una desenvoltura que sorprendi a Aidan un poco. 
Luego me di cuenta de que no haba lavadora ni microondas, ni siquiera un abrelatas elctrico, ni una cafetera. echndose a rer, agarr una lata de sopa de la 
despensa y se dispuso a abrirla con el pequeo abrelatas manual. Debo reconocer que estaba un poco horrorizada. Y he preparado y disfrutado en esta cocina ms que 
cualquier otra cosa que yo haya improvisado en mi apartamento. Y esa cocina es de lo ms novedoso. Lnea JennAir, nevera con congelador incorporado. mientras hablaba, 
empez a preparar la sopa, se inclin hacia la nevera para sacar queso y mantequilla. Claro que no me he enfrentado a nada complicado. Estoy reuniendo el valor 
para intentar hacer pan. Parece algo bastante sencillo y si no hago mucho estropicio, podra llegar a preparar una tarta.
Y tienes muchas ganas de hacer pasteles?
Creo que s. sonri por encima del hombro al extender la mantequilla en el pan. Pero es una tarea bastante atrevida si nunca lo has hecho antes.
No sabrs si te gusta amenos que lo intentes.
Lo s. Odio fracasar en las cosas. agit la cabeza al calentar la sandwichera. S que es un problema. Es la razn por la que no he probado hacer muchas cosas 
que me gustara intentar. Siempre me convenzo de que, de cualquier modo, voy a meter la pata, por lo tanto no lo intento. Esto me viene de ser una nia difcil con 
padres muy dignos. coloc los emparedados en la sandwichera, satisfecha cuando comenzaron a chisporretear alegremente. Pero mis emparedados son bastante buenos, 
as que no te morirs de hambre. se dio la vuelta y choc con fuerza contra su pecho.
La boca de Aidan se volvi a posar sobre la de ella. Ardiente, un poco brusco y muy excitante. Cuando dej que ella recobrara la respiracin, l asinti con la cabeza.
No hay nada difcil en ti, por lo que he podido comprobar.
Satisfecho, regres a la mesa y a su copa de vino.
Jude se recuper a tiempo de evitar que la sopa se derramara.
Aidan se qued la noche entera para que ella pudiera acurrucarse pegada a l. Al amanecer, cuando la luz se desliz por la ventana, tenuemente, l volvi a buscada, 
hacindole el amor, perezosamente, dejndola sumida en el ms profundo de sus sueos.


La siguiente vez que ella se despert, l estaba sentado en la cama a su lado, sujetando una taza de caf y acariciando su pelo.
Oh, qu hora es?
Las diez y pico, y he arruinado tu reputacin.
Las diez? se incorpor al instante, atnita y agradecida cuando le ofreci el caf. Mi reputacin?
Ahora no tiene arreglo. Quera irme al amanecer para que mi coche no estuviera en tu calle. Pero me distraje.
Ella suspir profundamente.
Lo recuerdo.
Ahora habr chismorreo sobre ese mozo Gallagher tratando de seducir a la yanqui.
Los ojos de Jude le relucan.
De verdad? Qu maravilloso.
l se ri, le tir del pelo.
Pens que de algn modo eso te podra gustar.
Lo preferira si arruinara tu reputacin. Nunca he arruinado la reputacin de nadie. le acarici el rostro, encantada de poder hacerlo, y desliz el dedo por la 
estrecha hendidura de su mentn. Yo podra ser esa americana fcil que se ha llevado al dueo del pub de los Gallagher, ante las mismsimas narices de todas las 
mujeres del pueblo.
Bueno, si has decidido ser una mujer fcil, entonces volver esta noche despus de cerrar y te podrs aprovechar de m injustamente.
Por m encantada.
Deja una luz encendida para cuando Vuelva, cario. se inclin hacia delante para besarla y lo prolong lo bastante como para sentirse incmodo con la postura. 
Maldito papeleo. mascull. Tengo que solucionado. Me echars de menos, verdad, Jude?
Por supuesto.
Se recost sobre las almohadas cuando se fue, escuch el sonido de la puerta trasera que se cerraba tras l, despus el coche que arrancaba.
Durante una hora no hizo ms que sentarse en la cama y tararear.

CAPTULO 13
Estoy viviendo una aventura.
Jude Frances Murray est viviendo una aventura apasionada con un irlands guapsimo, encantador y sexy.
Me encanta escribir esto.
Apenas puedo evitar comportarme como una colegiala y escribir su nombre una y otra vez en el cuaderno.
Aidan Gallagher. Qu nombre ms maravilloso.
Es tan guapo. S que es totalmente frvolo pensar demasiado en la apariencia fsica de una persona, pero... si no puedo ser superficial en las pginas de mi propio 
diario, dnde puedo serlo?
Su cabello es de un color castao, oscuro e intenso, en el que la luz del sol refleja los tonos rojos. Tiene unos ojos magnficos, de un color azul oscuro y brillante, 
y cuando fija la mirada en mI cuando me mira como a menudo hace, todo dentro de m se vuelve ardiente y blando. Su rostro es fuerte. Buenos huesos, como dira la 
abuela. Su boca esboza una sonrisa lenta y fcil, Y en su mentn slo hay una hendidura apenas perceptible.
Su cuerpo... casi no puedo creerme que lo he tenido encima del mo, debajo del mo. Es tan duro y firme, con msculos como el hierro. Supongo que la palabra es poderoso.
Mi amante es de constitucin muy fuerte.
Supongo que ya est bien de nadar en la superficie.
Vale... punto final.
Sus otras cualidades son asimismo impresionantes. Es muy amable y tiene muy buen sentido del humor. Est dispuesto a escuchar. Eso es una cualidad en peligro de 
extincin y en Aidan est bien arraigada.
Sus lazos familiares son profundos y estrechos, su tica de trabajo es admirable. Su mente me parece fascinante y su destreza en contar cuentos, entretenida. La 
verdad es que le podra escuchar durante horas.
Ha viajado mucho, ha visto lugares que yo slo he soado con ver. Ahora que sus padres se han instalado en Boston, se ha encargado del negocio familiar y se ha metido 
en el papel de cabeza de familia, con una autoridad tranquila y bastante natural.
S que no debera estar enamorada. Lo que Aidan y yo tenemos es una relacin fsica satisfactoria, y una bonita y afectuosa amistad. Ambas son valiossimas y debe 
ser ms que suficiente para cualquIera.
No obstante, no puedo evitar sentirme enamorada de l.
He cado en la cuenta de que todo lo que se ha escrito sobre estar enamorado es totalmente cierto. El aire es ms dulce, el sol es ms brillante. Creo que mis pies 
no han tocado el suelo en varios das.
Es aterrador. Y es maravilloso.
Nada de lo que he experimentado en la vida se asemeja a esto. No tena ni idea de que albergara tales sentimientos en mi interior. Me siento apasionada y atolondrada, 
con sensaciones completamente bobas. S que soy la misma persona. Me miro en el espejo y an soy yo la que se refleja. Sin embargo, parece que me descubro ms cosas. 
Es como si las piezas que estaban ocultas o sin identificar de repente hubieran encajado.
Me doy cuenta de los estmulos fsicos y emocionales, la carga de endorfinas y... oh, al cuerno con eso. No tiene por qu ser analizado y anotado. Sencillamente 
debe ser as.
Es tan increblemente romntico, la forma en que viene andando a mi casa por la noche. Atravesando la oscuridad o la luz de la luna para llamar a mi puerta. Me trae 
flores salvajes, conchas o piedras bonitas.
Me hace unas cosas en el cuerpo que slo las conoca a travs de la lectura. Oh, Dios, la lectura ha quedado definitivamente en segundo plano.
Me siento libertina. Tengo que rerme. Jude Frances Murray siente apetito sexual. Y no parece que se vaya a amainar.
Nunca me lo he pasado tan bien en toda mi vida. No tena ni idea de que el romance poda ser tan divertido. Por qu no me lo ha dicho nadie?
Cuando me miro en el espejo me siento guapa.
Increble, sentirme guapa.
Hoy voy a recoger a Darcy y nos vamos a Dubln de compras. Voy a comprar cosas extravagantes sin ningn motivo en absoluto.


La casa de los Gallaghers era vieja y bonita y se asentaba en el extremo del pueblo, encima de una colina empinada y dando al mar. Si Jude hubiese preguntado, le 
hubieran dicho que el hijo de Shamus, otro Aidan, haba construido la casa el mismo ao en que se cas.
Los Gallaghers no se ganaban la vida en el mar, pero les gustaba la vista.
Otras generaciones haban aadido diversas partes a la casa a lo largo de los aos, segn lo permitiese el dinero y el tiempo. Y ahora que haba muchas habitaciones, 
la mayora tenan vistas al mar.
La casa en s era de madera oscura y piedra de color arena, cuya construccin pareca improvisada sin ningn estilo en particular. Jude la encontr intrigante y 
singular. Tena dos plantas, con un amplio porche delantero que necesitaba una mano de pintura, y un estrecho camino de piedra desgastado por el trnsito. Sus ventanas 
estaban formadas por paneles de cristal en forma de rombo y Jude supuso que tendra que ser horrible limpiadas.
Pensaba que estaba a medio camino entre grandiosa y pintoresca, justo con ambas cualidades. Y con la leve niebla matutina envolvindola, tambin tena algo de misteriosa.
Se preguntaba cmo habra sido la infancia de Aidan ah, en esa gran casa laberntica, a tiro de piedra de la playa y lo bastante cerca del pueblo como para tener 
un montn de amigos.
Segn Jude, que acababa de iniciarse en la jardinera, el jardn necesitaba un arreglo, pero tena un toque bonito y salvaje.
Un delgado gato negro tendido en el camino le lanz una mirada metlica con sus ojos dorados al aproximarse. Esperando que no la araara, se agach con cautela para 
acariciarle entre las orejas.
El gato agradeci la atencin, entrecerrando los ojos y emitiendo un ronroneo que sonaba como un tren de carga.
Es Bub. dijo Shawn desde la entrada principal, esbozando una sonrisa. Es el diminutivo de Beelzebub, puesto que es un demonio de gato por naturaleza. Entra y 
toma un t, Jude, porque si ests esperando a que Darcy sea puntual, es que todava no la conoces.
No tengo prisa.
Eso est bien, porque se pasa una hora acicalndose slo para ir a comprar la leche. Dios sabe cunto tiempo tardar admirndose en el espejo para ir a Dubln.
Se apart para dejar paso a Jude y profiri un grito por encima del hombro hacia las escaleras.
Jude est aqu y dice que muevas ese culo vanidoso si esperas que te lleve a Dubln.
Oh, pero si yo no he dicho eso. espet Jude, aturullada provocando la risa de Shawn, al tirar de ella con firmeza para introducida en la casa.
No har el menor caso. Te traigo un poco de t?
Estoy bien, de verdad. mir a su alrededor, observando que el saln que daba al pequeo vestbulo estaba abarrotado y era acogedor.
Hogar, volvi a reflexionar. Transmita el calor del hogar y de la familia. Y hospitalidad.
Aidan est en el pub encargndose de los pedidos. Shawn tom la mano de ella con delicadeza y la llev hacia el saln. Habla estado deseando pasar algn tiempo 
con ella para hacer un balance de la mujer que tena a su hermano tan embelesado. Por lo tanto, tendrs que conformarte conmigo.
Oh, bueno. Eso no parece ninguna condena.
Cuando l volvi a rerse, se dio cuenta de que nunca hubiera coqueteado tan fcilmente, tan inocentemente, con un hombre unos meses atrs. Desde luego, no con uno 
con cara de ngel travieso.
Mi hermano no me ha dado la oportunidad de cruzar ms de una palabra contigo hasta ahora. los ojos de Shawn centellearon. Guardndote para l como lo hace.
Siempre ests en la cocina cuando voy al pub.
Donde me tienen encadenado. Pero ahora podemos compensado.
Ahora l tambin estaba coqueteando con ella, observ, igual de inocentemente. No la pona nerviosa. No le produca esos tirones lquidos tan extraos y deliciosos 
que senta al flirtear con Aidan. Simplemente le hada sentirse cmoda.
Entonces te dir que tienes una casa preciosa.
Estamos contentos con ella. la condujo hacia una silla y, cuando ella se sent, l se acomod en el brazo de la silla. Darcy y yo hacemos de las nuestras aqu.
Est hecha para ms personas. Una familia grande, con muchos nios.
La mayora de las veces ha habido muchos cros. En la familia de nuestro padre, diez hermanos.
Diez? Santo cielo!
Tenemos tos y primos esparcidos por todas partes, Gallaghers y Fitzgeralds. T eres una. aadi con una sonrisa. Recuerdo que cuando era pequeo un montn de 
nios entraban y salan de la casa de vez en cuando, as que siempre comparta mi cama con algn chaval que era mi primo de Wicklow, Boston o Devonshire.
Todava vienen?
De vez en cuando. T viniste, prima Jude. le gust la forma en que ella sonri, dulce y algo tmida. Pero ahora la mayora de las veces estamos Darcy y yo en 
la casa. Y as ser hasta que el primero de los tres decida casarse y crear una familia. La casa ser para el que lo haga.
Ya los otros dos no les molestar?
No. Es la costumbre de los Gallaghers.
Y sabris que siempre seris bienvenidos aqu, que an ser vuestro hogar.
As es. lo dijo en voz baja porque l captaba los tonos y los matices y perciba que ella deseaba un hogar propio. Tienes una casa en Chicago?
No. Es un piso como un apartamento, demasiado pretencioso. aadi, y de repente sintindose inquieta, se puso en pie. Inspido, pens de nuevo, era precisamente 
lo que le pareca ahora. ste es un lugar magnfico. Puedes ver el mar.
Comenz a avanzar hacia una ventana, parndose al lado de un viejo piano abollado. Las teclas del piano estaban amarillas y varias de ellas desportilladas. Encima 
de la madera marcada, haba unas partituras desordenadas.
Quin toca?
Todos nosotros. Shawn se coloc a su lado, pos sus largos dedos sobre las teclas y toc una rpida serie de cuerdas. Ms bien aporreaba el instrumento, pero las 
notas sonaban dulces y autnticas. T tocas el piano tambin?
Un poco. No muy bien. exhal, dicindose a si misma que no fuera tan imbcil. S.
En qu quedamos?
S, toco el piano.
Pues entonces, vamos a escuchado. le dio un empujoncito, cadera contra cadera, que la sorprendi y la hizo sentarse en el banco.
No he tocado en meses. empez a decir, pero l ya estaba hojeando las partituras, colocando una delante de ella antes de sentarse a su lado.
Prueba con esto.
Ya que slo pretenda tocar unas notas, no se molest en sacar sus gafas de lectura del bolso. Sin ellas, tena que acercarse y entornar los ojos un poco. Sinti 
cmo los nervios le afloraban, se limpi las palmas de las manos en los muslos y se dijo a s misma que no era uno de esos recitales de la infancia que tanto la 
haban asustado, provocndole una nusea angustiosa.
De todos modos, tuvo que respirar hondo dos veces, provocando un temblor en el labio de Shawn antes de comenzar a tocar.
Oh! fluy del primer comps al segundo. Oh, esto es precioso! se olvid de los nervios del puro placer que senta mientras las notas emanaban mgicamente, 
mientras empezaba a sentir en la garganta dolor por la emocin. Es desgarrador.
S, sa es la intencin. l lade la cabeza, escuchando la msica y examinndola. Comprendi con facilidad por qu su hermano se haba fijado en ella. La cara 
bonita, el porte discreto y esos ojos sorprendentes, expresivos y cristalinos.
S, reflexion Shawn, la combinacin haba llamado la atencin de Aidan para despus envolver su corazn. Y en cuanto al corazn de ella, no caba duda de que era 
anhelante. Eso lo entendi a la perfeccin.
Tocas muy bien, Jude Frances. Por qu dijiste que no?
Estoy acostumbrada a decir que no hago las cosas bien porque suele ser as. contest distrada, dejndose llevar por la msica. Cualquiera podra tocar esto bien. 
Es fantstico. Cmo se llama?
No le he puesto ttulo todava.
Lo has compuesto t? dej de tocar para mirarle fijamente. Los artistas de todas las clases, de cualquier clase, la dejaban asombrada. En serio? Shawn, es preciosa.
Oh!, no le empieces a adular. Que ya es bastante insoportable. Brenna entr en la habitacin con toda tranquilidad y se meti las manos en los bolsillos de los 
anchos vaqueros.
Esta O'Toole no aprecia la msica a menos que sea una cancin rebelde y est bebiendo una pinta.
Cuando compongas una, brindar por ti tambin.
Se miraron el uno al otro con socarronera y complicidad.
Qu haces aqu? Que yo sepa no hay nada roto. dijo Shaw.
Acaso ves que lleve la caja de herramientas? es que nunca la iba ni a mirar?, se pregunt Brenna. Maldito imbcil que no vea ni tres en un burro. Me voy a 
Dubln con Jude y Darcy. encogi un hombro. Me cans de que Darcy me diera la lata, as que me he rendido. se gir y grit por las escaleras. Darcy, por todos 
los santos, por qu diablos tardas tanto? Llevo una hora esperando.
Ahora tendrs que confesar esa mentira al Padre Clooney. manifest Shawn porque acabas de entrar en la casa.
Slo es un pecado venial y quizs logre que baje antes de la semana que viene. se dej caer en una silla. Por qu no ests en el pub ayudando a Aidan? Hoy es 
el da de los pedidos.
Porque, mam, l me ha pedido que me quede y que atienda a Jude hasta que Darcy haga acto de presencia. Pero ya que ests aqu, me ir. Volvers y tocars otra 
vez, Jude Frances. sonri al ponerse de pie. Es un placer escuchar mis melodas tocadas por alguien que aprecia la msica.
Se dispuso a salir, detenindose al lado de la silla de Brenna lo suficiente como para tirarle de la visera de la gorra y taparle los ojos. Ella se la volvi a colocar 
mientras la puerta delantera se cerr tras l.
Acta corno si yo todava tuviera diez aos y l siguiera moviendo el trasero jugando al ftbol. a continuacin sonri con picarda. Y menudo trasero, verdad?
Jude se ri y se puso de pie para ordenar las partituras.
El resto no est mal tampoco. Y compone una msica maravillosa.
S, tiene un talento especial.
Jude se gir, arqueando las cejas.
No parece que opinaras lo mismo hace un minuto.
Bueno, si se lo dijera, se lo tendra ms credo y sera ms insoportable de lo que es.
Supongo que lo conoces de siempre.
De toda la vida y un da ms, eso parece. coincidi Brenna. Nos llevamos cuatro aos y l lleg primero.
Y has estado en esta casa demasiadas veces corno para contarlas. Puedes entrar corno si fuese la tuya porque se trata de ese tipo de casa.
Jude se levant para deambula y ver las fotos familiares dispersas por aqu y por all, en marcos que desentonaban, y una vieja jarra con el pico desportillado, 
que contena un brillante despliegue de flores primaverales. El papel pintado haba perdido el color, la alfombra estaba desvada.
Supongo que he corrido por aqu a mis anchas, al igual que Darcy y sus hermanos en la ma. asegur Brenna. La seora Gallagher me daba una buena azotaina en el 
trasero con tanto ahnco corno a sus propios hijos.
A Jude le pareca un poco increble. Nadie jams le haba dado una azotaina en el trasero. El sentido comn siempre se empleaba en la disciplina y la culpabilidad 
pasiva agresiva imperaba.
Tuvo que ser maravilloso, no crees?, crecer aqu, rodeado de msica.
Dio una vuelta por la habitacin, observando los cmodos cojines desteidos y la vieja madera, la mezcolanza y los dibujos de la luz a travs de las ventanas. Sin 
duda, no le vendra mal un arreglo, medit. Pero todo estaba ah. El hogar, la familia, la continuidad.
S, ste era el lugar para la familia, los nios; su casa de campo era un lugar para la soledad y la contemplacin.
Se imagin que las paredes en esta casa contenan los ecos de demasiadas voces alzadas con enojo, con alegra, para permanecer en silencio toda la eternidad.
El taconeo por las escaleras la hizo girarse y vio a Darcy bajar corriendo, con la melena bambolendose.
Es que vais a estar todo el da ah paradas sin hacer nada? exigi Darcy. O nos vamos a Dubln?


El viaje a Dubln fue bastante diferente a su viaje desde Dubln al pueblo. El parloteo inundaba el coche, apenas dndole tiempo a Jude a ponerse nerviosa. Darcy 
se saba todos los cotilleos del pueblo. Al parecer, el joven Douglas O'Brian haba metido a Maggie Brennan en un buen lo, e iba a celebrarse la boda en el momento 
en que se publicaran las amonestaciones. Y James Brennan se haba indignado tanto ante la idea de que su hija hubiera salido de casa a hurtadillas, para retozar 
con Douglas, que pill una seora borrachera y pas la noche en la puerta al prohibirle su mujer la entrada.
Me he enterado de que el seor Brennan fue en busca del joven Douglas y el mozo se escondi en el pajar de su padre, donde se asegura que se consum la hazaa, 
hasta que la crisis se amainara. Brenna se estir como un gato perezoso en el asiento trasero, con la visera tapndole los ojos. Cuando Maggie se vea con el barrign 
y ese irresponsable de Douglas con sus botas debajo de la cama se va a arrepentir.
No llegan ni a los veinte. aadi Darcy, sacudiendo la cabeza. Es una manera triste de empezar una vida.
Por qu se tienen que casar? quera saber Jude. Son demasiado jvenes.
Darcy se limit a mirarla fijamente.
Bueno, van a tener un beb, qu otra cosa se puede hacer?
Jude abri la boca y la volvi a cerrar antes de que pudiera indicar de una forma lgica la variedad de alternativas. Esto, se dijo, era Irlanda. Sin embargo, prob 
otra va.
T haras eso? le pregunt a Darcy. Si te quedaras embarazada?
Primero, tendra cuidado en no tener relaciones sexuales con alguien con quien no estuviera dispuesta a vivir, si surgiera la necesidad. Y en segundo lugar, puntualiz 
tras pensarlo un instante, tengo veinticuatro aos y un empleo, y no le tengo miedo al cotilleo del pueblo como para no criar al nio yo sola, si metiera la pata.
Entonces gir la cabeza, enarcando una ceja hacia Jude.
No estars embarazada, verdad?
No! Jude casi se sali de la carretera antes de que pudiera recobrarse del susto. No, claro que no.
Por qu dices claro que no cuando te has acostado con Aidan todas las noches durante la ltima semana? La proteccin est muy bien, pero no es infalible, a 
qu no?
No, pero...
Ah, deja de asustada, Darcy. Sabes que te da envidia porque ella tiene relaciones sexuales con regularidad y t no.
Darcy lanz una mirada de sorna hacia el asiento trasero.
Y t tampoco, chica.
Y ms lo siento yo. Brenna cambi de posicin, se inclin hacia delante para apoyar los brazos en los asientos delanteros. As que, cuenta a estas pobres mujeres 
con carencias cmo es el sexo con Aidan. Venga, enrllate.
No. solt con una carcajada.
Anda, no seas mojigata. Brenna le dio en el hombro. Dime, se toma el tiempo necesario para los prembulos o acaso es forofo del club de ftbol irlands?
El club de ftbol irlands?
No lo has odo? pregunt Brenna con seriedad mientras Darcy se rea por lo bajo. Su grito de guerra es preprate, Mara.; Y despus la meten y la sacan antes 
de que se les enfre la cerveza.
Sorprendindose a s misma, Jude casi se desternill de la risa.
No me llama Mara a menos que le llame Pepe.
Ha hecho una broma. Darcy hizo un gesto como si se enjugara una lgrima. Nuestra Jude. Qu momento tan histrico!
Y muy buena. coincidi Brenna. Pero dinos, Jude, se toma el tiempo para juguetear y pegar mordisquitos en los lugares apropiados, o es todo rpido y apasionado 
y se termina antes de que puedas gritar que has visto a Dios.
No puedo hablar de cmo es el sexo con Aidan estando su hermana en el coche.
Bueno, pues la tiramos del coche y me lo cuentas a m.
Por qu no puedes contarlo? inquiri Darcy casi al instante, lanzando una mirada fulminante a Brenna. S que tiene relaciones sexuales. El cabrn. Pero si te 
preocupa, no me tomes por su hermana ahora mismo, sino como tu amiga.
Exasperada, Jude resopl.
De acuerdo, slo dir que es el mejor sexo que he tenido. Con William era como... una rigurosa marcha militar. decidi, sorprendindose una vez ms. Y antes de 
l, slo estaba Charles.
Conque Charles, eh? Brenna, nuestra Jude tiene un pasado.
Y quin era Charles? insisti Brenna.
Estaba metido en las finanzas.
Entonces era rico. Darcy se precipit con entusiasmo sobre la palabra mgica.
Su familia. Nos conocimos en mi ltimo ao de la universidad. Supongo que la relacin fsica con l era. .. bueno, digamos que cuando ya lo habamos hecho, todas 
las cifras cuadraban, pero era un proceso bastante pesado. Aidan es un romntico.
Sus compaeras exclamaron un ooh, provocndole unas risitas, sin poder contenerse.
Oh, parad. Ya no suelto ni media.
Qu bruja, martirizndonos as. dijo Brenna, tirndole del pelo a Jude. Venga, seguro que nos puedes dar un pequeo ejemplo de su lado romntico relacionado con 
el sexo.
Uno?
Slo uno y nos damos por satisfechas, verdad, Darcy?
Por supuesto. No bamos a entrometemos en su vida privada, verdad?
Vale. La primera vez, me cogi en brazos en la casa y me subi arriba. Todo el trayecto hasta llegar arriba a mi dormitorio.
Cmo Rhett hizo con Escarlata? pregunt Darcy. O sobre el hombro como si fueras un saco de patatas?
Como Rhett y Escarlata.
Muy bueno. Brenna apoy la mejilla sobre los brazos. Se merece una puntuacin alta por eso.
Me trata como si fuera especial.
Y por qu no lo iba a hacer? inquiri Darcy.
Nadie jams lo ha hecho. Y, bueno, ya que estamos con el tema, y no es precisamente un secreto lo que est pasando, no tengo nada... bueno... bonito, sexy. Lencera 
y ese tipo de cosas. Quizs me podais ayudar a elegir algo.
Conozco el lugar ideal para eso. Darcy casi lleg a frotarse las manos.


He gastado dos mil libras en lencera.
Aturdida, Jude baj por la bulliciosa calle de Grafton. Haba una multitud de gente por todas partes. Gente de compras, turistas, pandillas de adolescentes, y a 
cada palmo, msicos que tocaban por unas cuantas monedas. Era impresionante, el ruido, el colorido y las formas. No obstante, nada era ms impresionante que lo que 
acababa de hacer.
Dos mil. En lencera.
Y has hecho una buena inversin. afirm Darcy enrgicamente. Ser tu esclavo.
Iban cargadas de bolsas, y aunque Jude haba decidido despilfarrar, su idea de derrochar se ajustaba ms al concepto de ahorro de Darcy. De algn modo, en dos horas, 
reuni lo que pareca ser un vestuario completo, con accesorios, todo inducido por la determinacin implacable de Darcy.
Ya no puedo llevar ms bolsas.
Toma. detenindose, Darcy le arrebat algunas bolsas a Jude y se las entreg a Brenna. Yo no he comprado nada.
Entonces tienes las manos libres, no? Oh! Mira esos zapatos. Darcy atraves a toda velocidad la muchedumbre congregada alrededor de un tro de violinistas, acercndose 
a su objetivo. Son monsimos.
Quiero tomar mi t. mascull Brenna, poniendo mala cara ante los zapatos negros de tiras y con diez centmetros de tacn, por los que a Darcy se le caa la baba. 
Esas cosas te produciran ampollas y calambres en la pantorrilla antes de que pudieras caminar un kilmetro con ellas.
No son para caminar, idiota. Me los voy a comprar atraves tan campante la puerta de la tienda.
Nunca tomar mi t. se quej Brenna. Me morir de la deshidratacin y del hambre y ni os enteraris, ya que estar enterrada bajo una montaa de bolsas de compras, 
entre las cuales, tengo que decir, no hay ni una cosa ma.
Nos tomaremos un t tan pronto como me pruebe los zapatos. Toma, Jude, stos son para ti.
No necesito ms zapatos. pero se senta dbil y se desplom en una silla. Se vio estudiando unos bonitos zapatos de saln de color bronce. Son preciosos, aunque 
necesitara un bolso que les vaya.
Un bolso. Dios mo! a Brenna se le pusieron los ojos en blanco y, exhausta, se desliz en la silla.


Se compr los zapatos, un bolso y despus una maravillosa chaqueta de la tienda que haba ms abajo en la misma calle. Luego vio un ridculo sombrero de paja que, 
sencillamente, deba tener para la jardinera. Como estaban tan cargadas, sometieron a votacin, con el nico vota en contra de Brenna, llevar las compras hasta 
el coche para meterlas en el maletero, antes de buscar un sitio donde comer.
Se lo agradezco a la Santsima Virgen y a todos los santos. Brenna se despatarr en un reservado de un diminuto restaurante italiano que ola deliciosamente a 
ajo. Voy a desfallecer de hambre. Tomar una pinta de Harp. pidi en el momento en que el camarero vino arrastrando los pies y una pizza con todo menos vuestro 
fregadero.
No. Darcy sacudi su servilleta y lanz una sonrisa al camarero que le hizo enamorarse al instante. Pediremos una pizza y cada una escoger dos ingredientes. 
Yo tomar una Harp tambin, pero slo una caa.
Bueno, entonces me pido championes y chorizo.
Bien. asinti Darcy con la cabeza hacia Brenna, al otro lado de la mesa. Y yo me pido aceitunas negras y pimiento verde. Jude?
Ah, agua mineral y... se percat de la mirada que le lanzaba Brenna, manteniendo una expresin seria, mientras su amiga gesticulaba con desesperacin, peperoni 
y alcaparras. Peperoni y alcaparras pidi obedientemente.
Suspir, se reclin y repas mentalmente las compras. Le dolan muchsimo los pies, no se acordaba ni de la mitad de las cosas que acababa de comprar, tena un leve 
dolor de cabeza por la falta de comida y por la presencia de la conversacin incesante, pero era tremendamente feliz por todo ello.
Es el primer da que paso en Dubln. comenz a decir Jude. No he ido ni a un museo ni a una galera, ni siquiera he hecho ni una foto. No he paseado por el parque 
de Stephen's Green ni he ido al Trinity College para ver la biblioteca ni el Libro de Kells. Es una vergenza.
Por qu? Dubln siempre est ah. Darcy se oblig a dejar de coquetear con el camarero. Puedes volver y hacer todo eso cuando quieras.
Supongo que s. Lo que pasa es que, por costumbre, es lo que hubiera hecho. Y lo hubiera planeado todo. Me hubiera estudiado las guas con minuciosidad y hubiera 
organizado un itinerario y un horario, y si hubiera sacado algn tiempo para comprar recuerdos, eso hubiera quedado para el final de la lista.
As que simplemente has empezado la lista al revs, no? Darcy volvi a dirigirle otra sonrisa radiante al camarero al servir ste las bebidas.
Todo se ha vuelto al revs. Esperad. agarr la mueca de Brenna antes de que pudiera levantar la pinta.
Jude, mi garganta est tan seca como una vieja de ochenta aos. Ten compasin.
Slo quiero decir que nunca he tenido amigas como vosotras.
Seguro, y no hay nadie como nosotras. Brenna gui el ojo y puso los ojos en blanco al soltarle Jude la mueca.
No, quiero decir... Nunca he tenido amigas ntimas de verdad con las que pudiese mantener conversaciones ridculas sobre sexo, o compartir una pizza, o que me ayudaran 
a escoger lencera de encaje negro.
Oh, Dios santo, no te me vayas a echar a llorar, venga, buena chica, Jude. un poco desesperada, Brenna gir la mano para darle una palmadita a la de Jude. Tengo 
unos lacrimal es sensibles y no los puedo controlar.
Lo siento. pero era demasiado tarde. Sus ojos ya estaban llenos de lgrimas y brillantes. Es que me siento tan feliz.
Venga, ya est. dijo Darcy, gimoteando y ofrecindole unos pauelos de papel. Nosotras tambin somos felices. Vamos a brindar por la amistad.
S, por la amistad. Jude solt un suspiro entrecortado mientras los vasos se entrechocaron. Slainte.


Lleg a ver algo de Dubln al salir de la pizzera. Al fin Jude sac su cmara y se recre tomando fotos de los elegantes arcos de los puentes, sobre el gran ro 
Liffey, de las plazas sombreadas con csped y de las exuberantes cestas de flores adornando los pubs.
Vio a un artista de la calle pintando una puesta de sol sobre el mar y, sin pensarlo, se lo compr a Aidan.
Oblig a Brenna y Darcy a que posaran una docena de veces y las soborn con unos polos de nata, de una tienda de golosinas, para quedarse ms tiempo haciendo turismo.
Incluso cuando regresaron a duras penas al coche, su nivel de energa estaba alto. Pens que poda seguir as sin parar. Cuando salieron de Dubln, el cielo del 
oeste estaba salpicado por los colores de la puesta de sol, que parecan durar para siempre en la larga tarde primaveral.
Y la luna se elev al acercarse a Ardmore, para baar los campos de luz y extender espadas blancas por encima del mar.
Incluso cuando dej a sus amigas en casa y ayud a Darcy a meter los paquetes, no estaba cansada. Casi entr bailando dentro de su casa y, transportando sus bolsas 
hasta arriba, grit alegremente.
Estoy de vuelta y me lo he pasado genial. No tena pensado que se acabara. La decisin ms difcil sera la de elegir lo que iba a ponerse debajo de su nueva blusa 
de seda.
Iba a alargar la tarde con una visita a Gallagher's antes de que cerrara. Para coquetear abierta y escandalosamente con Aidan.

CAPTULO 14
Estaba agobiado de tanto trabajo. Haba tenido lugar una exhibicin de stepdance esa tarde en el colegio y pareca que la mitad del pueblo haba decidido pasarse 
por Gallagher's despus y tomarse una pinta. Varias chicas se haban vuelto a poner las zapatillas de baile para repetir el espectculo a sus clientes.
Contribuy a crear un ambiente feliz y a llenar el pub.
Echaba pintas con las dos manos, mantena tres conversaciones a la vez y se ocupaba de la caja registradora. Se quera pegar un tiro por haberle dejado el da libre 
a Darcy.
Shawn sala y entraba de la cocina cuando tena un rato libre, y echaba una mano en la barra y atenda las mesas. No obstante, la mitad de las veces se distraa 
con el baile y se le olvidaba volver.
No es una maldita fiesta. le volvi a recordar Aidan cuando Shawn regres, sin prisas, para meterse detrs de la barra.
Pues a m s que me lo parece. Todo el mundo est bastante contento. Shawn asinti con la cabeza en direccin al gento congregado alrededor de tres bailarinas. 
La chica Duffy es la mejor del grupo, a mi parece. Tiene algo especial.
Deja de miradas, vale? Y vete al otro extremo de la barra.
El tono cortante slo provoc la sonrisa de Shawn.
Echas de menos a tu chica, eh? Y con toda la razn. Es un cielo.
Aidan suspir y entreg vasos, llenos hasta el borde, a las ansiosas manos.
No tengo tiempo de echar de menos nada cuando estoy hasta el culo de servir cerveza.
Pues qu pena, porque acaba de entrar y est tan fresca y guapa como una gota de roco, a pesar de la hora que es. aadi Shawn, y al instante Aidan gir la cabeza.
Haba intentado no pensar en ella. De hecho, haba concentrado toda su energa para ver si era capaz. Casi lo logra, aunque se haba distrado pensando en ella ms 
de una docena de veces.
Y aqu estaba, con el pelo recogido hacia atrs y dedicndole toda su sonrisa. Para cuando logr abrirse camino hasta la barra, su sonrisa se torn en una carcajada 
y se le olvid la Guinness que haba dejado reposando.
Qu est pasando? tuvo que subir la voz tanto que casi pega un grito, y acercarse ms, tan cerca que l percibi su fragancia, ese misterio que impregnaba su 
piel.
Una buena fiesta, al parecer. Te traer un vino cuando me quede una mano libre.
Hubiera preferido usar esa mano libre, las dos manos, para cogerla en brazos, levantada en volandas por encima de la barra y meterla dentro.
Ests bien enganchado, Gallagher, pens, y decidi que prefera disfrutar de la sensacin.
Te lo has pasado bien en Dubln?
S, me lo he pasado genial. He comprado todo lo habido y por haber. Y si empezaba a desistir, Darcy me convenca.
Se le da bien gastar el dinero. comenz a decir Aidan, contenindose despus. Darcy? Ha vuelto. Oh, gracias a Dios. Otro par de manos nos servira esta noche 
para que esto no se descontrole. Puedes contar con las mas.
Hum?
Yo puedo atender los pedidos. la idea arraig en su cabeza y creci. Y servir.
Querida, no puedo pedirte que hagas eso se movi mientras alguien se abra camino, con los codos, hasta la barra para pedir pintas, caas y agua mineral con gas.
No me lo ests pidiendo. Y me apetece. Si meto la pata, todos pensarn que la yanqui es un poco lenta y entonces puedes llamar a Darcy.
Has trabajado alguna vez de camarera? le lanz una sonrisa condescendiente que la hizo enderezarse de inmediato.
Cmo de duro puede ser? solt con brusquedad, y para demostrarlo se dio la vuelta y se introdujo en la multitud, dirigindose hacia una de las pequeas mesas 
para empezar.
No se ha llevado ni un bloc de notas ni una bandeja. Aidan mir a su cliente pidiendo compasin mientras rellenaba el pedido. Y sise me ocurriera llamar a Darcy 
ahora, pedira mi cabeza para el desayuno.
Las mujeres dijo el cliente son criaturas peligrosas hasta en los mejores momentos.
Cierto, cierto, pero sa suele ser de naturaleza tranquila. Son cinco libras y ochenta peniques. Y prosigui al coger el dinero y contar el cambio precisamente 
las de naturaleza tranquila son las que te pueden cortar antes el cuello, si se las irrita.
Eres un hombre sabio, Aidan.
S. Aidan respir en un momento de descanso.Lo bastante sabio como para no llamar a Darcy y tener a dos mujeres despotricando contra m.
De todos modos, se figur que Jude no tardara ms de un cuarto de hora en darse cuenta de que era muy complicado. Al fin y al cabo, era una mujer prctica. Y despus, 
podra calmarla dicindole que, de cualquier manera, haba sido una noche extraa en el pub y qu atenta haba sido al ofrecer su ayuda, y tal y cual, hasta que 
la desnudara y la metiera en la cama.
Satisfecho con la idea, Aidan sirvi la siguiente bebida con regocijo. Y esperaba a Jude con una sonrisa a la vez que ella se volva a abrir camino hasta la barra.
Te traer ese vino ahora. empez a decir.
No bebo cuando trabajo. le replic inteligentemente. Necesito dos pintas de Harp y un vaso de Smithwick's, dos whiskys... hum... que sean... Paddy's, dos CocaColas 
y un Baileys. le dirigi una sonrisa petulante. Y no me vendra mal uno de esos delantales si tienes uno a mano.
Comenz a preparar el pedido y carraspe:
Ah... no sabes los precios.
Tienes una lista de precios, no? Mtela en el delantal. S sumar y bastante bien, por cierto. Si me das una bandeja, mientras ests preparando ese pedido, puedo 
recoger algunas de las copas vacas antes de que acaben rotas en el suelo.
Un cuarto de hora, volvi a reflexionar, y Aidan sac un men, un mandil, los coloc en una bandeja y se los pas.
Eres muy amable al echar una mano, Jude Frances.
Levant las cejas.
Crees que no lo puedo hacer. habiendo dicho esto, se fue indignada.
Duele? le pregunt Shawn a sus espaldas.
Qu?
Meter la pata hasta la mdula de esa manera. Apuesto a que tiene que doler una barbaridad. se ri por lo bajo cuando Aidan le dio un codazo fuerte en las costillas. 
Ella tambin tiene un encanto especial. aadi, observando alude despejar una de las mesas bajas y charlar con la familia que estaba sentada all. No me importara 
quitrtela de encima si... la voz de Shawn se fue apagando, algo intimidado por la mirada fulminante que Aidan le lanz. Slo es una broma. farfull, y volvi 
al otro extremo de la barra.
Jude regres, empez a dejar los vasos vacos y a colocar el primer pedido.
Una pinta y un vaso de Guinness, dos Orangeens y una taza de t con whisky.
Antes de que Aidan pudiese decir nada, alz la bandeja, de una manera tan insegura como para contener la respiracin, y se fue a atender.
Se lo estaba pasando como nunca. Estaba en medio de todo ello, formaba parte de ello. Msica y movimiento, conversaciones y risas a pleno pulmn. La gente la llamaba 
por su nombre y le preguntaba cmo le iba todo. A nadie pareca sorprenderle, en lo ms mnimo, que estuviera cogiendo los pedidos y vaciando los ceniceros.
Saba que no tena la grcil eficacia y estilo de Darcy, pero se las arreglaba. Y si casi haba derramado una pinta de cerveza sobre el seor Duffy, la palabra clave 
era casi. La haba cogido l mismo con un guio y una sonrisa, y dijo que pronto la tendra ms bien dentro que encima.
Tambin se las apaaba con el dinero, y no crey que hubiese cometido errores importantes. De hecho, uno de los bolsillos del mandil estaba repleto de propinas, 
que la llenaban de orgullo.
Cuando Shawn pas tan campante y la hizo girar en un baile vertiginoso, estaba demasiado asombrada como para sentir vergenza.
No s bailar.
Claro que sabes. Te pasars y tocars mi msica otra vez, Jude Frances?
Me encantara. Pero me tienes que soltar. Me estoy quedando sin aliento y te estoy pisando los pies.
Si me dieras un beso, Aidan estara celoso perdido.
No lo hara. En serio? su sonrisa era irresistible. Slo te besar porque eres muy guapo.
Al quedarse boquiabierto ante su respuesta, ella le dio un beso en la mejilla.
Ahora se supone que tengo que estar trabajando. El jefe me descontar el dinero del sueldo si sigo bailando contigo.
Esos mozos de Galtagher son unos sinvergenzas. le coment Kathy Duffy mientras Jude recoga ms vasos. Que Dios los bendiga. Un par de buenas mujeres les haran 
sentar la cabeza, pero no tanto como para que dejaran de ser interesantes.
Aidan est casado con el pub. intervino Kevin Duffy al encender un cigarro. Y Shawn con su msica. Todava quedan unos cuantos aos hasta que se casen.
Sin embargo, no es ningn impedimento para que una moza inteligente lo intente, verdad? y Kathy le gui el ojo a Jude.
Jude procur sonrer al dirigirse a otra mesa. Logr mantener la sonrisa al atender los otros pedidos. No obstante, su cabeza cavilaba.
Es eso lo que pensaba la gente?, se pregunt. Que intentaba trincar a Aidan como marido? Pero si ni siquiera se le haba pasado por la cabeza. No seriamente. Apenas.
Acaso pensaba l que eso era lo que ella pretenda?
Le mir de soslayo, le observ cmo echaba unas pintas con destreza al hablar con dos de las hermanas Riley. No, claro que no. Slo estaban disfrutando. Disfrutando 
mutuamente. La idea del matrimonio se le haba cruzado por la cabeza, era normal. Pero no le haba dedicado demasiado tiempo.
El caso es que no quera. Ya haba recorrido ese camino y se haba estrellado contra el asfalto.
Era mejor la diversin. La ausencia de compromiso y expectativas restaba liberadora. Se tenan afecto y respeto mutuo, y si estaba enamorada de l, bueno... eso 
sencillamente lo haca ms romntico.
No iba a hacer nada para estropeado. De hecho, iba a hacer todo lo que pudiese para mejorarlo, para exprimir cada gota de placer del tiempo que le quedaba.
Cuando vuelvas de all, Jude, tornar otra pinta antes de que cerris.
Eh? distrada, baj la mirada al rostro ancho y paciente de Jack Brennan. Oh, lo siento. cogi su vaso vaco y le frunci el ceo.
No estoy borracho. le asegur. Mi corazn est curado. La verdad es que no s cmo me puse as por una mujer. Pero si te preocupa, le puedes preguntar a Aidan 
si aguanto otra cerveza.
Era tan dulce, pens, y reprimi el impulso de darle una palmadita en la cabeza corno si fuera un gran perro lanudo.
Ningunas ganas de romperle la nariz? Bueno, tengo que admitir que siempre he tenido un poco de ganas de darle un puetazo, porque nunca se lo han podido dar. 
Y l me rompi la nariz hace ya un tiempo.
Que Aidan te rompi la nariz? era terrible. Era fascinante.
No con intencin. puntualiz Jack. Tenamos quince aos y estbamos jugando al ftbol, y una cosa llev a la otra, aunque, en realidad, Aidan nunca ha sido de 
los que se pelean con los colegas a menos que...
Una cosa lleve a la otra?
Eso es. le sonri Jack. Y no creo que se haya metido en un buen lo en meses. Lo ms seguro es que estar al caer, aunque est muy ocupado en cortejarte corno 
para meterse en una bronca.
No me est cortejando.
Jack frunci la boca con una expresin entre preocupada y perpleja.
Te gusta entonces?
Yo... cmo le iba a contestar?. Me cae muy bien. Mejor ser que te traiga esa pinta. Casi es la hora de cerrar.


Estars rendida. asegur Aidan al cerrar la puerta tras el ltimo rezagado. Ahora sintate, Jude, y te traer una copa de vino.
No me importara. tena que reconocer que haba sido duro. Agradable pero agotador. Le dolan los brazos de llevar las pesadas bandejas. No era de extraar, concluy, 
que los brazos de Darcy estuvieran tan bellamente contorneados.
Y sus pies... daba miedo slo de pensar en el dolor punzante que senta en los pies.
Se dej caer en un taburete, enderez los hombros.
En la cocina, Shawn estaba limpiando y cantaba acerca de un rebelde chico, oriundo de las colonias. El ambiente estaba cargado de humo y an impregnado por los olores 
de la cerveza y el whisky.
Lo encontr todo muy hogareo.
Si decides dejar la psicologa, dijo Aidan al colocar una copa delante de ella, te contrato. Nada pudo agradarle ms.
Lo he hecho bien, verdad?
Lo has hecho fenomenal. le tom la mano y se la bes. Gracias.
Me ha gustado. No he dado muchas fiestas. Me ponen tan nerviosa. La planificacin me deja en un constante estado de ansiedad. Y luego hacer de anfitriona, controlando 
que todo marche sobre ruedas. Esto ha sido como dar una fiesta sin todos esos nervios. Y... hizo sonar las monedas en el bolsillo del delantal... me han pagado.
Ahora puedes sentarte y contarme qu tal te fue el da en Dubln mientras yo limpio aqu arriba.
Te lo contar al mismo tiempo que te ayudo a limpiar.
Aidan decidi no poner a prueba su buen humor para no volver a discutir, pero no quera darle algo que fuese ms complicado que recoger vasos vacos y depositarlos 
en la barra. Sin embargo, fue ms rpida de lo que pensaba y ya se haba arremangado, cuando l an estaba ocupado en su faena detrs de la barra y con la caja registradora.
Con un cubo y un trapo que le haba pedido a Shawn, Jude comenz a fregar las mesas.
Aidan escuch la forma en que la voz le suba y le bajaba al describir lo que haba visto y hecho ese da. Las palabras no eran tan importantes, cavil. Simplemente 
era muy reconfortante escucharla.
Pareca llevar consigo una bendita paz adondequiera que fuese.
l empez con el suelo, trabajando alrededor de ella y con ella. Era increble, reflexion, la facilidad con que se amoldaba a su ritmo. O acaso era l quien se 
amoldaba al suyo? No sabra decirlo. Pero pareca tan natural la manera en que encajaba en su lugar, su mundo. Su vida, si viniera al caso.
Nunca se la haba imaginado acarreando bandejas y dando el cambio. Por supuesto que no era un trabajo para ella, pero lo haba hecho bien. Un entretenimiento, supona. 
Desde luego, no haba sido educada para limpiar cerveza derramada cada noche. No obstante, lo haca con una desenvoltura tan resuelta que senta una necesidad imperiosa 
de abrazarla.
Cuando se dej llevar por el impulso, rodendole la cintura y arrimndola de espaldas contra l, ella se acopl.
Qu bien! murmur Jude.
S. Aunque te estoy entreteniendo esta noche hasta bien tarde, haciendo el trabajo sucio.
Me gusta. Ahora que todo est en silencio y todos se han ido a sus casas a dormir, puedo pensar en lo que Kathy Duffy me dijo o en la broma que cont Douglas O'Brian, 
y escuchar a Shawn cantando en la cocina. En Chicago ya estara durmiendo, tras terminar unos artculos y leer un captulo de un buen libro, con una brillante crtica 
literaria relajada, cerr su mano sobre la de Aidan. Esto es mucho mejor.
Y cuando regreses... Aidan coloc su mejilla sobre la cabeza de ella. Buscars un pub en tu barrio y pasars una tarde o dos all?
La idea la hizo pensar en un oscuro y grueso muro que se cerna sobre su futuro.
An me queda mucho tiempo antes de que eso se convierta en un problema. Ahora disfruto aprendiendo a vivir el da a da.
Y noche tras noche. le dio la vuelta y la envolvi en un vals, siguiendo la meloda que Shawn cantaba.
Noche tras noche. Bailo muy mal.
Claro que no. lo que le ocurra era que titubeaba y an no se senta segura consigo misma. Te vi bailando con Shawn y luego le diste un beso delante de Dios y 
del pas entero.
Me cont que te pondras celoso perdido.
Podra haber sido as, si no supiera que soy capaz de darle una paliza hasta dejarlo inconsciente, si fuese necesario.
Ella se ri, encantada, viendo cmo la habitacin giraba a su alrededor mientras le daba vueltas.
Lo bes porque es guapo y me lo pidi. T tambin eres guapo. Te podra dar un beso si me lo pidieras.
Ya que eres tan generosa con tus besos, dame uno.
Para provocarle, y acaso no era maravilloso descubrir que poda provocar a un hombre, deposit un casto beso en su mejilla. A continuacin deposit otro, igual de 
suave, en su otra mejilla. Cuando Aidan sonri y dio una vuelta alrededor de Jude, ella apart la mano del hombro y la introdujo en el cabello, y sin desviar la 
mirada, se puso de puntillas para pegar sus labios contra los de l afectuosamente.
En esta ocasin fue Aidan quien sinti una sacudida en su cuerpo. Cogindole desprevenido, ella domin el beso, convirtindolo de afectuoso en apasionado, de suave 
en profundo. l suspiraba de forma que su boca, su sangre, su cerebro, se colmaban del sabor de ella.
Turbado, le introdujo la mano entre la espalda y la blusa y dej que ella despojara su mente de cualquier idea.
Parece que ya va siendo hora de que me va ya. dijo Shawn.
Aidan alz la cabeza.
Cierra cuando te vayas, Shawn. dijo sin apartar la mirada del rostro de Jude.
Lo har. Buenas noches, Jude.
Buenas noches, Shawn.
Silbando, Shawn ech los cerrojos y cerr la puerta tras l con discrecin, mientras Aidan y Jude seguan en medio del suelo recin fregado.
Te deseo muchsimo. Aidan atrajo hacia su boca la mano que an sujetaba y se la bes.
Me alegra escuchado.
A veces me resulta difcil ser tierno.
Entonces no lo seas. la excitacin la inund en un torrente caliente. Emocionada por su propio atrevimiento, retrocedi y comenz a desabrocharse la blusa. Puedes 
comportarte como quieras. Tomar lo que quieras.
Nunca se haba desnudado delante de un hombre, no al menos de una manera provocativa. Sin embargo, los nervios que afloraban en su estmago se mezclaban con la excitacin, 
y fueron engullidos por un puro placer femenino al ver que sus ojos se le dilataban.
El sujetador de encaje negro tena un escote bajo, un contraste ertico con su piel lechosa: estaba diseado para lucido.
Por Dios! solt Aidan, con una voz entrecortada. Intentas matarme.
Slo seducirte. se quit los zapatos con los dedos de los pies. Es la primera vez que hago esto. ms debido a la inexperiencia que al diseo de los pantalones, 
se los desabroch despacio. As que espero que me perdones cualquier paso en falso.
Aidan sinti que la boca se le secaba por la anticipacin de lo que iba a suceder a continuacin.
No veo que falte nada. Me parece que se te da muy bien.
Jude tena los dedos algo entumecidos, pero los separ y dej caer los pantalones. Ms encaje negro, un pretexto para un tringulo que formaba una uve sobre su vientre 
y suba por encima de sus caderas.
No se haba atrevido a ponerse la liga que iba a juego, ni las medias negras que Darcy le haba convencido que comprara, pero al ver la expresin en la cara de Aidan, 
pens que lo hara la prxima vez.
He comprado muchas cosas hoy.
l no estaba seguro de si podra articular palabra. Ella permaneca bajo las luces del pub, con el pelo recogido hacia atrs, los ojos ensoadores de diosa del mar, 
llevando slo encaje negro que peda sexo a gritos.
Qu faceta de ella deba un hombre escuchar?
Me da miedo tocarte.
Jude se prepar y avanz hacia l, sacando los pies de los pantalones cados en el suelo.
Entonces yo te tocar. con el corazn latindole con fuerza, le rode el cuello con los brazos y atrajo su boca hacia la de l.
Resultaba tan provocativo pegarse contra su cuerpo cuando ella estaba casi desnuda y l completamente vestido. Era una sensacin tan poderosa sentir cmo el cuerpo 
de Aidan temblaba contra el suyo, como si estuviera reprimiendo un impulso violento y feroz.
Era tan liberador darse cuenta de que deseaba que l desatara su ferocidad y violencia.
Tmame Aidan. le mordisque el labio inferior y prcticamente se desliz por todo su cuerpo. Toma lo que quieras.
Aidan sinti que su autocontrol se quebraba como si fuera un can estallando en su cabeza. Saba que era brusco y no poda hacer nada por controlarse, mientras 
sus manos se afanaban y su boca devoraba como si se diera un festn. Su grito ahogado de asombro fue como aadir ms lea al fuego al arrastrada hacia el suelo.
Rodaron juntos, l loco por acariciada por todas partes. Frentico, deseando ms, cerr los labios y los dientes sobre el encaje de su pecho.
Ella se arque, doblegndose de placer, estremecindose de dolor. La embargaba el poder, el impacto de saber que ella le haba empujado ms all de lo civilizado.
Simplemente por ser ella misma. Simplemente por ofrecerse.
Tan enloquecida como l por tocar, se aferr y desgarr su camisa hasta que tuvo sus manos sobre su piel.
Despus sus labios, sus dientes.
Ardientes y frenticos, con manos codiciosas, embistiendo el uno contra el otro, satisfechos y entregados al placer. No se trataba del hombre paciente y la mujer 
tmida, sino de dos que se haban despojado hasta quedar reducidos a lo primitivo. Ella goz de ello, absorbiendo cada intensa sensacin y tambin esforzndose por 
dar.
El primer orgasmo la atraves como un rayode sol.
l slo poda pensar en querer ms. Ms y ms. Quera comrsela viva, devorada para que el repentino sabor salvaje de ella permaneciera en su interior para siempre. 
Cada vez que su cuerpo temblaba, cada vez que gritaba, l volva a pensar. Una y otra vez.
La necesidad de copular era como una fiebre en su sangre. La penetr y su ritmo se volvi ms desenfrenado cuando ella tuvo un orgasmo y grit su nombre. Ascenda 
y descenda junto con l, embistiendo al mismo ritmo que l la embesta. La vista se le nublaba de forma que el rostro, los ojos y el pelo revuelto de ella aparecan 
tras una suave cortina de niebla.
Luego incluso eso se desvaneci cuando el animal dentro de l salt y los engull a ambos.


Ella yaca tumbada encima de l, exhausta, con el cuerpo dolido, sonriendo. l permaneca debajo, turbado y sin habla.
Sus reacciones opuestas tenan la misma raz. La haba posedo en el suelo del pub. No haba podido contenerse; no haba sido capaz de controlarse en absoluto. Ninguna 
finura, ninguna paciencia. No haba sido hacer el amor, sino copular, as de primitivo.
Su propio comportamiento le escandalizaba. Los pensamientos de Jude discurran por el mismo camino. No obstante, le excitaba pensar en su comportamiento y en el 
de Aidan.
Cuando l escuch su largo suspiro, se estremeci y decidi que tena que hacer lo que fuera para que se sintiera cmoda.
Te llevar arriba.
Mmmm. eso esperaba, para que pudieran repetirlo todo otra vez.
Quizs te apetezca un bao caliente y una taza de t antes de acompaarte a casa.
Humm. ella volvi a suspirar, apretando sus labios. Y t? Quieres un bao? la idea resultaba intrigante.
Pens que quizs te hara sentir algo mejor.
No creo que sea posible sentirse mejor, no en este nivel de existencia.
Aidan cambi de posicin y ya que ella estaba tan maleable como un fideo, le result bastante fcil darle la vuelta, de forma que la sostuvo acunndola entre sus 
brazos. Cuando ella slo sonri y dejo caer su cabeza sobre el hombro de Aidan, l mene la cabeza.
Qu es lo que se te ha pasado por la cabeza, Jude Frances Murray? Llevando ropa interior diseada para volverme loco, y dejando que me salga con la ma, aprovechndome 
de ti en el suelo.
Tengo ms.
Ms de qu?
Ms ropa interior. respondi. Compr un montn de bolsas.
Ahora le tocaba a l apoyar su cabeza dbilmente sobre su hombro.
Santo cielo! Estar muerto en una semana.
Empec con el negro porque Darcy me cont que era infalible.
l simplemente se atragant cuando dijo eso. Satisfecha con su reaccin, ella se arrim a l.
Poda hacer contigo lo que quera. Me gust.
Se ha vuelto desvergonzada conmigo.
Pues s, as que te dir que quiero que me subas en brazos. Me encanta cuando lo haces porque me hace sentir muy femenina y excitada. Y despus me llevas a la cama.
Si tengo que hacerlo, as ser. mir a su alrededor, observando la ropa esparcida. Luego volvera a por ella, se dijo a s mismo. Ms tarde.


Y cuando lo hizo, bastante ms tarde, toc entre sus dedos las prendas de encaje al llevarlas arriba. Ests llena de sorpresas, Jude Frances, reflexion. Incluso 
para ella misma, si se pona a juzgarla.
La tmida rosa estaba floreciendo.
Ahora estaba dormida, tan cmoda en su cama.
Encajaba, decidi al sentarse en el borde para verla dormir. Al igual que encajaba en su pub sirviendo bebidas, trabajando en su jardn o caminando por las colinas 
con la perra de los O'Toole a su lado.
Sin duda, se haba amoldado perfectamente a su vida. Y por qu no iba a formar parte de su vida?, se pregunt. Por qu tena que volverse a Chicago cuando era 
feliz aqu, y l era feliz con ella?
Ya era hora de tener una esposa, no? Y de formar una familia. No haba encontrado a nadie que le hiciera ver eso como una perspectiva feliz, hasta que conoci alude.
Haba estado esperando a alguien, verdad? Y he aqu que ella haba entrado en su pub en una noche lluviosa. Eso era el destino.
Ella podra opinar de forma diferente, pero la convencera.
No significaba que tuviera que dejar su trabajo, aunque l tendra que buscar la forma para que ella se sintiera lo ms satisfecha posible. Al fin y al cabo, era 
una mujer prctica y habra que explicarle con todo detalle sus opciones.
Ella estaba por l, pens al juguetear con su pelo. Al igual que l por ella. Ella tena races aqu, al igual que l. Y cualquiera con ojos en la cara poda ver 
que haba encontrado esas races que florecan.
Haba una lgica en todo ello y estaba seguro de que a ella le gustara. Quizs estaba un poco nervioso, pero eso era normal cuando un hombre analizaba un cambio 
tan grande en su vida, junto con la responsabilidad y la estabilidad que supona tener una esposa e hijos.
Por lo tanto, si las palmas de las manos le sudaban un poco, no era nada por lo que inquietarse. Ya lo planificara todo para ella y luego iran a ms.
Satisfecho, se desliz por la cama junto a Jude, la atrajo hacia s, donde ms le gustaba tenerla, y dej que su mente se dejase llevar por el sueo.
Mientras l dorma, Jude soaba con Carrick, a lomos de su caballo blanco y alado, planeando sobre cielo, tierra y mar: Y mientras volaba, recoga joyas del sol, 
lgrimas de la luna y el corazn del mar.

CAPTULO 15
Era un paso atrevido, aunque ltimamente haba dado varios. No haba nada malo en ello. Quizs fuese un poco tonto y poco prctico, pero no era ilegal.
Aun as, Jude ech una mirada fugaz a su alrededor con aire de culpabilidad, acarreando una mesa hacia el jardn delante de la casa. Ya haba elegido el lugar, ah 
mismo en la curva del camino donde la verbena y la cigea malva pugnaban por salir entre las piedras. La mesa cojeaba un poco sobre el terreno irregular, pero mereca 
la pena.
El tambaleo de la mesa no era nada comparado con las vistas, el aire y la fragancia.
Volvi a por la silla que haba escogido y la dispuso justo detrs de la mesa. Al no venir nadie a decide qu demonios pensaba que estaba haciendo, se fue corriendo 
a por su porttil.
Iba a trabajar fuera y la idea la tena loca de contenta, Haba dispuesto su rea de trabajo en un ngulo para que pudiese ver las montaas as como los setos. Los 
setos florecan salvajemente con colores fucsias. El sol brillaba a travs de las capas de nubes, de forma que la luz se converta en una delicada maraa de plata 
y oro. La ms delicada de las brisas corra para agitar sus flores y traer su fragancia hasta ella.
Prepar una pequea tetera, utilizando una de las ms bonitas de Maude. Un gran capricho junto con las galletitas de chocolate que haba colocado en un plato. Era 
tan perfecto que pareca mentira. Jude jur que trabajara el doble.
No obstante, se sent un rato, dndole sorbos a su t y soando all en las montaas. Su pequea porcin de paraso, pens. Los pjaros cantaban y alcanzo a ver 
la figura llamativa de un do de urracas, o al menos eso crey.
Una por la aoranza, dos por la felicidad y si vea a una tercera, sera tres por... Nunca lograba acordarse, por lo tanto, tendra que conformarse con la felicidad.
Se ri. S, tendra que conformarse con la felicidad. Sera difcil que fuese ms feliz de lo que era ahora. Y qu mejor que un cuento de hadas para prolongar la 
felicidad?
Inspirada, se puso a trabajar.
La msica de los pjaros trinaba a su alrededor.
Las mariposas revoloteaban con alas de hada por encima de las flores. Las abejas zumbaban somnolientas, mientras ella se dejaba llevar por un mundo de brujas y guerreros, 
de elfos y hermosas doncellas.
Le sorprendi darse cuenta del material que ya haba compilado. Ms de dos docenas de cuentos, fbulas e historias. Haba sido tan gradual y tan fcil... Su anlisis 
de cada uno distaba mucho de ser completo y tendra: que ponerse a trabajar en serio. El problema era que sus palabras, comparadas con la msica y la magia de los 
cuentos, parecan inspidas y simples.
Quizs debera intentar introducir algo de esa... musicalidad, bueno, eso supona... en su trabajo. Por qu tena que ser el anlisis tan rebuscado, tan cientfico? 
No hara ningn dao darle un poco de colorido, incluir algunos de sus pensamientos y sentimientos, y hasta algunas de sus experiencias e impresiones. Describir 
a las personas que le haban relatado la historia, cmo la haban contado y dnde.
El pub poco iluminado, con la msica de fondo, el ajetreo en la cocina de los O'Toole, las colinas por donde haba paseado con Aidan. Lo hara ms personal, ms 
real.
Sera escribir.
Se apret las manos, una palma presionando con fuerza contra la otra palma. Podra dejarse llevar por la escritura tal como siempre haba deseado. Al pensar en ello, 
al dejarse acariciar por esa idea tan brillante, casi poda sentir el cerrojo deslizarse y abrirse en su interior.
Y si fracasaba, qu importaba? Como mucho haba sido una profesora mediocre, y al menos sera mediocre en algo que anhelaba con desesperacin.
Con la excitacin recorrindole el cuerpo, coloc las manos sobre las teclas y rpidamente las retir. La duda, su compaera inseparable, acerc una silla a su lado.
Venga, Jude, no tienes ningn talento para expresarte, se dijo a s misma. Qudate con lo que sabes hacer. De todas formas, nadie va a publicar tu artculo. Ya 
te ests permitiendo demasiadas concesiones. Al menos, cete al plan original y acbalo.
Por supuesto que nadie lo iba a publicar, admiti tras respirar hondo. Ya era demasiado largo como para una comunicacin, un artculo o un tratado. Dos docenas de 
cuentos eran demasiado. Lo lgico sera escoger los seis mejores, analizarlos segn lo planeado y despus esperar a que alguna editorial, al margen de lo acadmico, 
estuviera interesada.
Eso sera sensato.
Una mariposa aterriz en el borde de la mesa, extendi las alas tan azules como el cobalto. Durante unos instantes, pareca que la escudriaba con tanta curiosidad 
como Jude a ella.
Y oy una oleada de msica, gaitas, flautas y la rfaga apenada de las cuerdas de las arpas. Pareca como si inundara las colinas hasta alcanzada, obligndola a 
levantar la mirada hacia todo ese verdor reluciente.
Por qu tena que ser la sensata de Jude en este lugar? La magia ya la haba acariciado. Slo tena que estar dispuesta a abrirse ms.
No quera escribir un maldito artculo. Deseaba, oh Dios, deseaba escribir un libro. No quera limitarse a lo que ya saba hacer o lo que todo el mundo esperaba 
de ella. Quera, por fin, alcanzar lo que deseaba conocer, lo que nunca se haba atrevido a esperar de s misma. Ya fracasara o alcanzara el xito, al menos tendra 
la libertad de experimentado.
Cuando la duda empez a mascullar a su lado, la apart bruscamente con un codazo.

La lluvia caa y la neblina se arremolinaba tras las ventanas. Un fuego resplandeca en la pequea chimenea de la cocina de mi casa de campo. Sobre la encimera haba 
flores empapadas por la lluvia. Las tazas de t humeaban sobre la mesa entre nosotros, mientras Aidan me contaba este cuento.
Tiene una voz como su pas, llena de msica y poesa. Regenta el pub en el pueblo de Ardmore que su familia ha llevado durante generaciones y lo regenta bien, de 
tal modo que resulta un lugar entraable y agradable. A menudo le he visto detrs de la barra, escuchando historias o contndolas mientras la msica suena o los 
clientes beben sus pintas.
Posee encanto en abundancia, y un rostro que llama la atencin de las mujeres y en el que los hombres confan. Su sonrisa es fcil, su mal genio escaso, pero ambos 
son intensos. Cuando se sent en medio del silencio de mi cocina, esa tarde lluviosa, esto fue lo que me cont.

Jude alz las manos, las acerc a sus labios. Los ojos le brillaban y le centelleaban por el descubrimiento. Ya est, pens. Haba empezado. Haba empezado y resultaba 
emocionante. Era suyo. Dios, casi se senta embriagada por ello.
Respirando de nuevo para tranquilizarse, tecle hasta desplazar el cuento de Lady Gwen y el prncipe Carrick bajo la introduccin.
Volvi a leer la historia, en esta ocasin incluyendo la manera en que l haba hablado, lo que ella haba pensado, la forma en que el fuego haba caldeado la cocina, 
el rayo de sol que haba aparecido y desaparecido sobre la mesa.
Cuando termin, regres al principio y aadi ms, modific algunas frases. Sintindose motivada, abri un nuevo documento. Necesitaba, un prlogo, verdad? Las 
ideas ya le brotaban. Sin pararse a pensar, escribi lo que afloraba de su mente a sus dedos.
En su cabeza oa como una especie de canto. Y la letra era sencilla y maravillosa. Estoy escribiendo un libro.


Aidan se detuvo en la verja del jardn y se qued mirndola. Qu cuadro ms bonito formaba, pens, sentada ah rodeada de todas sus flores, aporreando las teclas 
de esa pequea mquina inteligente como si su vida dependiera de ello.
Llevaba un ridculo sombrero de paja para protegerse los ojos y unas gafas de montura metlica negra. Una mariposa de color azul brillante revoloteaba sobre su hombro 
izquierdo, como si leyera las palabras que aparecan en la pantalla.
Su pie daba golpecitos, sugirindole que haba msica en su cabeza. Se preguntaba si ella era consciente de ello o si sonaba como teln de fondo de sus pensamientos.
Sus labios se curvaban en una sonrisa, as que sus pensamientos deban ser agradables. Esperaba que le dejara leerlo. Acaso era el influjo del amor, se pregunt, 
o realmente tena una belleza deslumbrante, que de algn modo irradiaba poder?
No tena intencin alguna de molestarla hasta que no hubiese terminado, por lo tanto, simplemente se apoy sobre la verja, con el regalo que le haba trado escondido 
bajo su brazo.
No obstante, ella se detuvo en seco, apartando sus manos de las teclas y colocando una sobre su corazn al girar la cabeza deprisa. Su mirada se encontr con la 
de Aidan e incluso en la distancia l poda ver el abanico de sensaciones que se reflejaban en sus ojos: la sorpresa, el placer de vede y la leve vergenza que pareca 
empaarle los ojos con demasiada frecuencia.
Buenos das, Jude Frances. Siento interrumpir tu trabajo.
Oh, bueno... haba percibido su presencia, haba sentido algo, medit, por muy ridculo que sonara. Un cambio en el aire. Ahora la haba pillado. Est bien. manej 
las teclas con torpeza para guardar y cerrar el documento, y se quit las gafas, colocndolas encima de la mesa. No es nada importante.
Era todo, quiso gritar. Era el mundo, su propio mundo.
S que resulta raro instalarme aqu fuera. comenz a decir al levantarse.
Por qu? Hace un da precioso para estar fuera.
S... s que lo hace. apag la mquina para ahorrar batera. He perdido la nocin del tiempo.
Puesto que lo dijo como si estuviera confesando un pecado a un cura, Aidan se ro al descorrer el pestillo de la verja con la mano libre.
Pareca como si estuvieras disfrutando y haciendo tus cosas. Por qu preocuparse del tiempo?
Entonces dira que es el momento perfecto para un descanso. Me imagino que el t ya estar fro, pero...
Su voz se fue apagando al darse cuenta de lo que l llevaba. Los ojos se le iluminaron de alegra y se precipit hacia l.
Oh, tienes un cachorro. Qu dulce!
El cachorro se haba arrullado y dormido durante la caminata de Aidan desde el pueblo, pero ahora, al despertarle las voces, empez a moverse; Primero bostez y 
a continuacin abri los oscuros ojos marrones. Era una bola de pelo blanco y negro, orejas cadas, patas grandes y, entre ellas, una cola fina como rabo.
Excitado, solt un ladrido y de repente empez a menearse.
Oh, pero qu adorable que eres, qu lindo y tan suave. murmur, cuando Aidan le entreg el cachorro entre sus manos. Cuando ella le acarici el pelo con la nariz, 
el perro inmediatamente le cubri la cara de lametones, con adoracin.
Bueno, no es necesario preguntar si os gustis. Es amor a primera vista, aunque nuestra Jude asegura no creer en ello.
Quin se puede resistir ante l? alz al perro en el aire, que se mene con alegra.
La perra de los Clooney tuvo una camada hace unas semanas y pens que ste era el que ms carcter tena. Se acaba de destetar y est preparado para su nuevo hogar.
Jude se agach, soltando al perro para que subiera y saltara por sus piernas, tumbndose boca arriba, pidiendo que le acariciaran la panza.
Parece que est preparado para todo. Cmo le vas a llamar?
Eso depende de ti.
De m? levant la mirada y se ri al mordisqueada el cachorro los dedos, pidiendo ms atencin. Acaparador, eh? Quieres que le ponga un nombre para ti?
No, para ti. Te lo he trado, si lo quieres. Pens que te podra hacer compaa en tu colina de hadas.
Las manos de Jude se quedaron quietas.
Me lo has trado a m?
Te gusta la perra canela de los O'Toole, entonces pens que te podra gustar tener tu propio perro, exclusivamente tuyo, por as decido.
Como ella slo se qued mirndole fijamente, Aidan dio marcha atrs.
Si no te apetece cuidado, me lo quedar yo mismo.
Me has trado un cachorro?
Aidan movi los pies.
Supongo que debera haberte preguntado primero si te interesaba. Mi idea era sorprenderte. Y...
Dej la frase sin acabar cuando de repente ella se sent en el suelo, cogi al cachorro en sus brazos y rompi a llorar.
Como norma, a Aidan no le importaban las lgrimas, sin embargo stas le haban pillado desprevenido y no tena ni idea del motivo. Cuanto ms se retorca el cachorro 
en sus brazos y le lama la cara, con ms fuerza lo agarraba Jude y con ms mpetu lloraba.
Oh, venga, cario, no te lo tomes as. Venga a gbra, no hay necesidad de esto. Aidan se puso en cuclillas, sacando su pauelo y dndole una palmadita. Shhh, es 
todo culpa ma.
Me has trado un cachorro. le falt poco para que su llanto se convirtiera en grito e hizo que el perro se pusiera a aullar por empata.
Lo s. Lo s. Lo siento. Me lo tena que haber pensado antes. Estar bien en el pub. No es ningn problema.
Es mo. lo abraz cuando Aidan fue a al canzado. Me lo has dado, as que es mo.
S. dijo con cautela. Seor que ests en los cielos, las mujeres eran todo un enigma. Lo quieres entonces?
Siempre he querido un perrito. solt entre sollozos, mecindose.
Aidan se pas una mano por el pelo y se rindi.
Se sent a su lado.
De verdad? Entonces, por qu no tuviste uno?
Al fin, Jude levant el rostro empapado por el llanto. Se le seguan saltando las lgrimas.
Mi madre tiene gatos. logr decir, y le entr hipo.
Ya veo. tanto como a travs de una niebla espesa, se dijo a s mismo. Bueno, un gato est bien. Nosotros tenemos uno tambin.
No, no, no. stos son como si fueran de la realeza. Son preciosos, distantes, remilgados y elegantes. Son siameses de pura raza y realmente bonitos, pero nunca 
les gust. Yo slo quera un perro tonto que se subiera a los muebles y me comiera los zapatos y... y que le gustara.
Creo que podrs contar con ste para que te haga todo eso. aliviado, Aidan acarici su mejilla, mojada por las lgrimas y los lametones del cachorro. Entonces 
no le maldecirs cuando te deje un charco en el suelo o se coma uno de esos bonitos zapatos italianos que tanto le gustan a Darcy?
No. Es el regalo ms maravilloso que me han hecho. alcanz a Aidan, apretujando al cachorro, entusiasmado, entre los dos. Eres el hombre ms maravilloso del mundo.
Al igual que el perro haba hecho con ella, cubri el rostro de Aidan con besos de adoracin.
Quizs le haba trado el perro para conquistada, aunque no tena sentido sentirse culpable porque haba funcionado, no? Cmo se iba a imaginar que iba a satisfacer 
un deseo de la infancia con un chucho de orejas cadas?
Apart el incmodo sentimiento y logr cubrirla boca ansiosa de Jude con la suya.
Quera veda feliz, se dijo Aidan. Eso era lo importante.
Necesito un libro. murmur Jude.
Un libro?
No s cmo adiestrar a un cachorro. Necesito un libro.
Puesto que era una reaccin tan tpica de ella, l sonri y retrocedi.
Primero te recomendara muchos peridicos para recoger todos los charcos y un trozo de cuerda fuerte para salvar tus zapatos.
Cuerda?
Para que la muerda.
Es una buena idea. ahora esboz una sonrisa radiante. Oh, y necesitar comida, un collar, juguetes y fotos. Y... volvi a levantar al perro en el aire. A m. 
Me necesitar  m. Nunca me han necesitado antes.
Yo s. Las palabras estaban en la cabeza de Aidan, luchando por aflorar en su lengua, pero ella salt y se gir con el perro.
Tengo que recoger mis cosas e ir corriendo al pueblo para comprarle todo lo que necesita. Me puedes esperar y me acompaas en el coche?
S. Yo te recoger las cosas. T qudate fuera y te familiarizas con tu nuevo amigo.
Al dirigirse Aidan a su mesa, respir entrecortadamente. Era mejor que no lo hubiera dicho, se dijo a s mismo. Era demasiado precipitado para ambos cambiar el estado 
de las cosas. Quedaba mucho tiempo para sacar el tema del matrimonio.
Mucho tiempo para pensar en la mejor manera de hacerlo.


Jude compr un collarn y una correa roja, y platos de color azul intenso. Aidan encontr cuerda y form una madeja resistente. Aun as, ella rellen una bolsa con 
cosas que crea necesarias para la felicidad y bienestar de su cachorro.
Lo llev de paseo por el pueblo o ms bien lo intent. El perrito pas la mayor parte del tiempo intentando quitarse la correa, enredndose en ella o mordindola. 
Jude decidi hacerse con un libro de adiestramiento lo antes posible.
Se encontr con Brenna mientras sta procuraba cargar una caja de herramientas en la parte trasera de la furgoneta, en la puerta de la pensin del pueblo.
Buenos das, Jude. Qu tienes ah? No es uno de los cachorros de los Clooney?
S, no es maravilloso? Lo voy a llamar Finn, como el gran guerrero.
Conque el gran guerrero, eh? Brenna se puso en cuclillas para rascar a Finn cariosamente. S. Apuesto a que eres fiero, poderoso Finn. se ri cuando el perro 
salt para lamerle la cara. Es alegre, verdad? Has elegido bien. Yo dira que te har buena compaa, Jude.
Eso es lo que pensaba Aidan. Me lo ha regalado.
Con los labios apretados, Brenna le ech un vistazo.
No me digas?
S, me lo trajo esta tarde a mi casa. Fue tan amable de su parte que pensara en m. Crees que a Betty le gustar?
Seguro, a Betty tambin le gusta la compaa. tras darle una ltima palmadita a Finn, Brenna se enderez. Le encantar jugar con el cachorro. Estaba a punto de 
pasarme por el pub para tomar una pinta. Quieres acompaarme? Yo invito.
Gracias, pero... No, tengo que llevara Finn a casa. Ya debe de tener hambre.
En el instante en que se separaron, Brenna se fue derecha al pub. Llam la atencin de Darcy, le hizo una seal rpida con la cabeza y avanz hacia una mesa en la 
esquina donde podran tener privacidad.
Darcy se trajo un vaso de Harp.
Qu noticin traes?
Sintate un momento. mantuvo la voz baja y lanz la mirada por encima del hombro de Darcy hacia Aidan, cuando sta se sent. Acabo de ver a Jude paseando a su 
nuevo perrito por la calle.
As que tiene un perrito, eh?
Shh. Habla bajo o si no oir lo que estamos hablando.
Quin nos va a or? pregunt Darcy, susurrando.
Aidan podra omos hablar de cmo escogi a uno de los cachorros de la perra de los Clooney, por cierto uno muy bonito, y se lo llev alude a su casa como regalo.
Que l...? Darcy se contuvo cuando Brenna la mand callar y se acerc con complicidad. Qu Aidan le ha regalado un cachorro? A m no me ha dicho nada, ni a 
nadie que yo sepa.
Como la noticia era nueva y sorprendente, Darcy reflexion sobre ello.
Se sabe que le ha regalado a alguna moza alguna baratija de vez en cuando, aunque normalmente ha sido por alguna ocasin especial.
Eso es lo que yo pienso tambin.
Y flores. prosigui Darcy. Siempre le ha gustado regalarle flores a la mujer que le ha llamado la atencin, pero esto es completamente diferente.
Exacto, completamente diferente. Brenna dio un leve golpe sobre la mesa para darle nfasis. Esto es algo vivo y permanente. Es algo romntico y no slo un regalo 
como decir qu bien me lo estoy pasando en la cama contigo y ya est. alz el vaso y bebi como para recalcado.
Bueno, ella le regal ese cuadro que compr en Dubln y se lo ha tomado a la tremenda, si quieres mi opinin. Quizs quera devolverle el regalo y simplemente se 
le ha ocurrido darle un cachorro.
Si se tratara de devolverle otro regalo como muestra de agradecimiento por el cuadro, y de hecho me pareci un cuadro precioso, le hubiera dado una baratija, bisutera 
o algo as. Un obsequio por otro obsequio. afirm Brenna con firmeza. Un cachorro es mucho ms que un simple obsequio.
Llevas razn, Darcy tamborile los dedos, mirando de cerca a su hermano mientras trabajaba en la barra. Crees que est enamorado de ella?
Pondra la mano en el fuego por que va encaminado en esa direccin. Brenna cambi de posicin. Deberamos averiguado, y si no podemos nosotras, Shawn podra. 
Y se lo podramos sonsacar con facilidad porque siempre suelta lo primero que se le pasa por la cabeza.
No, porque es totalmente leal a Aidan. Me gustara tener a Jude como hermana. reflexion Darcy. Y me parece a m que le viene de perlas a Aidan. Nunca le he visto 
mirar a una mujer como lo hace con nuestra Jude. Aun as, a los hombres del clan Gallagher se les conoce por ser lentos en decidirse por el matrimonio, una vez que 
su corazn est comprometido. Mi madre me cont que un poco ms y tuvo que aporrearle a mi padre en la cabeza con las flores de azahar, antes de que le pidiera matrimonio.
Jude tiene pensado quedarse tres meses ms aqu.
Tendremos que meterle ms prisa a Aidan. Los dos son de los que se casan, as que no puede ser tan difcil. Ya pensaremos en algo.


Aidan llevaba razn. Finn haca buena compaa. Paseaba por las colinas con Jude, entretenindose cuando ella se paraba a admirar unas flores salvajes, o a coger 
los rannculos o prmulas que florecan a 'finales de mayo. El verano haba llegado a Irlanda en una preciosa corriente de calidez, y para Jude el aire era como 
poesa.
Cuando el clima era suave, con la lluvia cayendo como seda, se daba unos paseos cortos para luego cobijarse en la casa.
Y cuando no llova, se permita darse unas caminatas largas con Finn por la maana para que ste pudiera correr en crculos como loco, alrededor de una Betty indulgente.
Y cuando lo haca, lloviera o hiciera sol, pensaba en el hombre que haba visto en la carretera de Dubln, paseando con su perro. Y cmo haba soado con hacer lo 
mismo, cuando y donde quisiera.
Al igual que el perro que se haba imaginado, Finn dormitaba al lado del fuego cuando ella intent por primera vez hacer pan. Y l lloriqueaba la vez en que ella 
se despert a solas a las tres de la maana.
Cuando escarb sus flores, tuvo que echarle un buen sermn, pero logr pasar dos semanas enteras sin comerle los zapatos.
A excepcin de una vez en que decidieron olvidarse del asunto.
Lo dejaba pasear y correr hasta agotarse, despus, cuando el tiempo lo permita, instalaba la mesa fuera y trabajaba al aire libre por las tardes, mientras l dorma 
bajo su silla.
Su libro. Era tan secreto que an tena que plantearse seriamente hasta qu punto estaba dispuesta a venderlo, a verlo con una cubierta preciosa, una en la que aparecera 
su nombre, sobre la estantera de una librera.
Enterr esa esperanza casi dolorosa y se entreg al trabajo que haba descubierto que adoraba.
Adems, a menudo pasaba una o dos horas por las tardes haciendo bocetos de las ilustraciones que acompaaran a los cuentos.
En su opinin, lo mejor que se poda decir sobre sus bocetos era que eran rudimentarios, y lo peor, que eran de trazo torpe. Nunca haba estimado como provechosas 
las lecciones de arte en las que sus padres haban insistido. No obstante, el dibujo la entretena.
Se aseguraba de esconder todos los dibujos cuando alguien vena a visitada. De vez en cuando se vea en un gran apuro.
Estaba en la cocina, repasando el ltimo bosquejo de la casa de campo, el que consideraba como el mejor entre un grupo de dibujos mediocres, cuando oy a alguien 
llamar a la puerta y el sonido de sta al cerrarse.
Se sobresalt, haciendo que Finn empezara a ladrar como loco, y meti apresuradamente los bosquejos en la carpeta, que utilizaba para clasificados.
Apenas le dio tiempo para cerrado y guardado en un cajn, cuando Darcy y Brenna entraron.
Aqu est el fiero perro guerrero. Brenna se agach para enfrascarse en el forcejeo habitual con Finn.
Tienes algo fro que ofrecer a una amiga cansada, Jude?
Darcy se sent a la mesa.
Tengo refrescos.
Estabas trabajando? inquiri Darcy al abrir Jude la nevera.
No, en realidad no. He terminado la mayor parte de lo que tena planeado hacer esta maana.
Bien, porque Brenna y yo tenemos planes para ti.
S? divertida, Jude coloc las bebidas en la mesa. No es posible que quieras ir otra vez de compras tan pronto.
Siempre quiero ir de compras, pero no, no se trata de eso. Llevas con nosotras ya tres meses.
Ms o menos. coincidi Jude, e intent no pensar en que ya se le haba ido la mitad del tiempo.
Y Brenna y yo hemos pensado que ya es hora de celebrar un ceili.
Interesada, Jude se sent tambin. Siempre le haba encantado escuchar a su abuela hablar de los ceilis a los que haba ido cuando era nia: Comida, msica y baile, 
todo fluyendo de la casa. La gente apiada en la cocina, saliendo a raudales hasta el soportal.
Vais a celebrar un ceili?
No. sonri Darcy. T lo vas a celebrar.
Yo? sintiendo algo similar al terror, Jude se qued boquiabierta. No podra. No s cmo.
No tiene nada de complicado. le asegur Brenna. La vieja Maude sola celebrar uno cada ao por estas fechas antes de que se pusiera pachucha. Los Gallaghers te 
darn la msica y habr muchos ms que estarn ms que encantados por tocar. Todos traen comida y bebida.
Lo nico que tienes que hacer es abrir la puerta y disfrutar. le asegur Darcy. Todos te ayudaremos a organizado y nos aseguraremos de que corra la voz. Hemos 
pensado que una semana a partir del sbado estara bien, ya que es el solsticio. La vspera de San Juan es una buena noche para celebrar un ceili.
Una semana? solt Jude con voz ronca. Pero eso no es tiempo suficiente. No puede serio.
Ms que suficiente. Darcy le gui el ojo. Te ayudaremos con todo, as que no te preocupes en lo ms mnimo. Me podras dejar tu vestido rojo? se con las pequeas 
tiras y la chaqueta.
S, claro, pero realmente no puedo...
No debes preocuparte. Brenna se encaram a una silla. Mi madre est dispuesta a echar una mano tambin. Lleva buscando una distraccin desde que Maureen la vuelve 
loca con lo de la boda. Ahora, yo te aconsejara que la msica se tocara en el saln, por lo menos la mayor parte. Y los barriles y esas cosas, fuera, detrs de 
la puerta trasera. Eso te dar paso entre un lado y otro.
Tendremos que mover algunos de los muebles para poder bailar. aadi Darcy. Y si hace buena noche, podramos colocar algunas sillas fuera tambin.
Habr luna llena. A mi madre se le ha ocurrido poner velas en el exterior, para que parezca ms festivo y evitar que la gente se tropiece con las cosas.
Pero yo...
Podras convencer a Shawn para que preparara colcannon, Darcy? intervino Brenna antes de que a Jude le diera tiempo de protestar.
Claro, preparar bastante, y el pub donar un barril y algunas botellas. Quizs tu madre podra preparar sus pasteles de carne. Nadie los hace mejor que ella.
Le encantar.
De veras. Jude se senta como si se hundiese por tercera vez, y sus amigas le sonrean con indulgencia, tras lanzarle un ancla en vez de una cuerda. No podra 
pedirle...
Aidan cerrar el pub esa noche, as que yo podr venir temprano y ayudar para lo que haga falta. resopl Darcy con satisfaccin. Ves, prcticamente est ya todo 
listo.
Lo nico que poda hacer Jude era apoyar la cabeza sobre la mesa.


Creo que ha funcionado. manifest Darcy mientras ella y Brenna se suban a la furgoneta.
Me siento un poco culpable por pasamos con ella como lo hemos hecho.
Lo hacemos por su bien.
La hemos dejado balbuceando y plida, pero ha salido bastante bien. con una carcajada, Brenna arranc el motor. Me alegra recordar cmo mi padre le propuso matrimonio 
a mi madre en un ceili, aqu mismo, en esta casa. Es una buena seal.
Los amigos cuidan de sus amigos. algunos la podran tachar de frvola, sin embargo una vez que era amiga, no la haba ms leal que Darcy Gallagher. Ella est 
locamente enamorada de l y es demasiado tmida como para llevrselo a su terreno. Nos encargaremos de que tengan la noche y la msica, y yo me pasar lo bastante 
temprano como para cogerla y arreglada, hasta que est tan preciosa que los ojos de Aidan se le salgan de las rbitas y se le caigan a los pies. Si eso no funciona, 
bueno, entonces Aidan es un caso perdido.
Por lo que yo he podido comprobar, los hombres del clan Gallagher son todos unos casos perdidos.

CAPTULO 16
Y cmo se supone que debo dar una fiesta, cuando ni siquiera s cuntas personas vienen? Cundo no tengo ni men, ni nada programado? Ni plan? pregunt Jude.
Puesto que Finn era el nico que estaba lo bastante cerca como para oda y no pareca tener la respuesta, Jude se dej caer en una silla de su saln, ahora impecable, 
y cerr los ojos. Haba estado limpiando durante das. Aidan se haba redo de ella y le haba dicho que no se lo tomara tan a pecho. Nadie iba a inspeccionar el 
polvo en las esquinas y deportada por el bochorno de encontrar la casa en ese estado.
No lo entenda. Era, al fin y al cabo, slo un hombre.
La apariencia de la casa era el nico aspecto de todos que poda controlar.
Es mi casa. mascull. Y la casa de una mujer refleja su personalidad. No me importa en qu milenio nos encontremos, pero es as.
Haba recibido a invitados en otras ocasiones y celebrado fiestas bastante satisfactorias. Sin embargo, haban sido semanas, y hasta meses de planificacin, adems 
de listas, temas, restauradores, aperitivos cuidadosamente seleccionados y msica.
Y litros de anticidos.
Ahora se esperaba de ella que, simplemente, abriera las puertas de su casa a amigos y desconocidos por igual.
Al menos media docena de personas, que nunca haba visto, la haban parado en el pueblo para hablarle del ceili. Esperaba que la hubieran visto contenta y que hubiera 
dicho las cosas apropiadas, pero le falt poco para que los ojos le dieran vueltas en las rbitas.
ste era su primer ceili. Era la primera fiesta de verdad que daba en su casa de campo. La primera vez que reciba invitados en Irlanda.
Por Dios, estaba en un continente diferente.
Cmo iba a saber lo que estaba haciendo?
Necesitaba una aspirina del tamao de la baha de Ardmore.
De nuevo, intentando tranquilizarse, ver las cosas con objetividad, reclin la cabeza y cerr los ojos. Se supona que era algo informal. La gente iba a traer cubos, 
fuentes y montaas de comida. Ella slo era responsable del lugar donde se iba a organizar, y la casa era preciosa.
Y a quin intentaba engaar? Si todo iba directamente encaminado al desastre.
La casa era demasiado pequea para una fiesta. Si llova, no poda esperar que la gente se quedara fuera bajo los paraguas, mientras les pasaba platos de comida 
por la ventana. Sencillamente, no haba espacio para meter a todos dentro, aunque slo aparecieran la mitad de las personas que le haban hablado.
No haba suficiente capacidad para estar de pie ni para sentarse. No haba bastante aire en la casa para proporcionar oxgeno a todos, y ni que decir tiene que no 
haba suficiente Jude F. Murray como para atender a todos como anfitriona.
Peor an, en varias ocasiones, en los ltimos das, se haba abstrado en su libro de tal forma que haba descuidado la lista de preparativos de la fiesta, elaborada 
segn lo previsto por ella. Haba pretendido, en serio, dejar de escribir a la una. Incluso se puso el temporizador del horno despus de la primera vez que se haba 
excedido del horario impuesto. Luego lo apag, procurando terminar ese nico prrafo. Y la siguiente vez que volvi a la realidad, ya eran ms de las tres y no haba 
fregado ninguno de los dos cuartos de bao, segn lo planeado.
No deba preocuparse por nada, le haban dicho una y otra vez. Pero claro, tena que preocuparse por todo. Era su trabajo. Tena que pensar en la comida, no? Era 
su casa y, maldita sea, era neurtica, as que qu esperaba la gente?
Haba intentado hacer tartas que le haban salido tan duras como una piedra. Ni Finn las haba tocado. El segundo intento fue mejor, al menos el perro haba mordisqueado 
la tarta antes de escupida. Sin embargo, no tuvo ms remedio que reconocer que nunca ganara un premio por preparar pasteles.
Se las haba arreglado para 'cocinar un par de sencillos guisos, siguiendo una receta de uno de los libros de cocina de la vieja Maude. Tenan una pinta y despedan 
un aroma bastante bueno. Ahora slo esperaba que nadie se intoxicara.
Haba una pierna de cerdo en el horno. Ya haba llamado a su abuela tres veces para comprobar, y volver a comprobar, el proceso de preparacin. Era tan grande, cmo 
era posible que supiera cundo estara hecha? Probablemente estara cruda en el centro y acabara intoxicando a sus invitados. Pero al menos la servira en una casa 
limpia.
Menos mal que no se requera ningn talento para fregar un suelo o unas ventanas. Eso, al menos, saba que lo haba hecho bien.
Haba llovido durante toda la noche y la niebla se haba arrastrado desde el mar. No obstante, esa maana el aire estaba despejado, el sol brillante y haba una 
calidez veraniega, que atrajo a los pjaros y a las flores.
Lo nico que poda hacer ahora era esperar a que el clima aguantara.
Abri las ventanas relucientes de par en par para dejar la casa ventilada y acogedora. El aroma de las rosas y los guisantes de la vieja Maude se entremezclaba y 
se colaba por las persianas. La fragancia aplac los nervios a flor de piel de Jude.
Flores! Sali disparada de la silla. No haba cogido flores para arregladas y colocadas en la casa. Entr precipitadamente en la cocina a por las tijeras de podar 
y Finn corri tras ella. ste perdi el equilibrio sobre el suelo recin encerado, patin y se dio de cabeza contra los armarios.
Por supuesto, necesitaba que le hicieran mimos y le reconfortaran. Susurrndole palabras tranquilizadoras, Jude lo sac fuera.
Bien. Ahora nada de escarbar en los arriates, vale?
El cachorro le dirigi una mirada de adoracin, como si la idea no se le hubiera ocurrido jams.
Y nada de perseguir mariposas por los acianos aadi, y lo deposit en el suelo, dndole una palmadita en el trasero.
Cogi una cesta y comenz a seleccionar las flores ms adecuadas para podar.
Era una tarea que la reconfortaba, en todo momento. Las formas, las fragancias, los colores, buscar la combinacin ms interesante. Deambulando por el escarpado 
y estrecho camino de piedra, con las montaas extendindose hasta el infinito, y el silencio del campo tan dulce como el aire.
Si convirtiera esto en su hogar para siempre, pens, ampliara los jardines por detrs. Mandara construir un pequeo muro de piedra al este y lo cubrira de rosas 
trepadoras o con un seto de lavanda. Delante sembrara un ro entero de dalias y quizs pondra un cenador al oeste, y dejara alguna parra de aroma dulce, trepar 
y trepar hasta formar un tnel.
Habra un camino en medio, para que pudiera pasear por ah, con camomila, tomillo y aguileas que se mecieran, esparcidas por los alrededores. Caminara entre, debajo 
y alrededor del laberinto de las flores, cuando se dispusiera a pasear por las colinas y los campos.
Habra un banco de piedra para sentarse. Y por las tardes, cuando terminara de trabajar, se relajara all y simplemente se parara a escuchar el mundo que haba 
creado.
Sera la escritora americana expatriada, que resida en la casita de campo en la colina de hadas, con sus flores y su perro fiel. Y su amante.
Por supuesto, eso era fantasear, se dijo a s misma. Ya se haba pasado la mitad del tiempo de su estancia. En otoo regresara a Chicago. Aunque reuniera el valor 
de seguir adelante con la idea de presentar el libro a una editorial, tendra que buscar un trabajo. Difcilmente podra vivir de sus ahorros para siempre.
Estaba... mal. No?
Tendra que ser la enseanza, supona. La idea de una consulta privada era demasiado arriesgada, por lo tanto, la docencia era la nica alternativa. Incluso cuando 
la depresin amenazaba con aparecer al pensar en esa idea, se la sacudi de encima. Quizs podra buscar una plaza en una pequea escuela privada. Algn sitio donde 
pudiera sentir un vnculo con sus alumnos. Le dara tiempo para seguir escribiendo. Ahora que lo haba descubierto, no poda dejado.
Podra trasladarse a las afueras, comprar una pequea casa. No haba nada que la obligara a quedarse en el apartamento de Chicago. Tendra un estudio all. Un pequeo 
espacio slo para escribir, y reunira el valor para presentar el libro. No se permitira actuar con cobarda para algo as de importante. Nunca ms.
Y podra volver a Irlanda. Un par de semanas cada verano. Podra regresar, visitar a sus amigos, rejuvenecer su espritu.
Ver a Aidan.
No, era mejor no pensar en eso, se advirti.
Pensar en el prximo verano o en el verano siguiente y en Aidan. Esta vez... esta ventana que haba abierto era mgica y tena que ser apreciada por lo que era. 
An ms valiosa, se dijo, porque era efmera.
Ambos seguiran haciendo sus vidas. Era inevitable.
O l continuara su vida y ella regresara. No obstante, le alegraba saber que nada volvera a ser lo mismo que antes. Ya no era la misma persona. Ahora saba que 
era capaz de construir su propia vida. Aunque no era una de sus fantasas, podra resultar satisfactoria y productiva.
Podra ser feliz, medit.. Podra sentirse realizada. Los ltimos meses le haban demostrado que tena potencial. Era capaz de terminar y terminara lo que haba 
empezado.
Mentalmente, se estaba dando una palmadita en la espalda, cuando Finn ladr con jbilo y sali disparado por el jardn, justo por encima de los pensamientos.
Buenos das, Jude. Mollie O'Toole entr y dej salir a Finn para que brincara sobre Betty. Los dos perros corrieron alegremente hacia las colinas. Pens pasarme 
para ver si poda hacer algo por ti.
Como no s lo que estoy haciendo, vete t a saber. baj la mirada a la cesta y suspir. Ya he cortado demasiadas flores.
Nunca son demasiadas.
Mollie, pens Jude con agradecimiento y admiracin, siempre deca lo apropiado.
Me alegra tanto que hayas venido.
Mollie hizo un ademn como para restarle importancia, incluso cuando las mejillas se le ruborizaron del placer.
Qu amable que digas eso.
Lo digo de verdad. Siempre me siento ms tranquila contigo, como si nada terriblemente malo pudiese ocurrir cuando t ests cerca.
Bueno, me halagas. Hay algo que temas que haya ido terriblemente mal?
Solamente todo. sin embargo, Jude sonri al decido. Te gustara pasar adentro mientras yo las pongo en agua? Y as me podrs recordar la media docena de cosas 
que se me han olvidado hacer.
Estoy segura de que no se te ha olvidado nada en absoluto, pero me encantara pasar y ayudarte con las flores.
Pens esparcidas por la casa en diferentes botellas y cuencas. Maude no tena jarrones adecuados.
Le gustaba hacer lo mismo. Pona florecillas por todas partes. Te pareces ms a ella de lo que te imaginas.
S? resultaba extrao, reflexion Jude, cmo la idea de parecerse a una mujer que nunca haba conocido la complaca.
Por supuesto. Mimas tus flores, das largos paseos, te acurrucas en tu casita aqu, y dejas la puerta abierta para las visitas. Tienes sus manos. aadi. Tal como 
te dije antes, y algo de su corazn tambin.
Viva sola. Jude recorri la mirada por la casita tan limpia. Siempre.
Le iba. Pero en la soledad no se senta sola. No hubo ningn otro hombre que amara despus de su Johnny, o como Maude sola decir, no hubo ningn otro hombre al 
que amara en esta vida una vez que se fue. Ah! Mollie olisque el aire al entrar ambas en la casa. Tienes una pierna de cerdo en el horno. Huele delicioso.
S? Jude olfate para comprobado al dirigirse ambas hacia la cocina. Supongo que s. Podras echarle un vistazo, Mollie? Nunca he hecho una y estoy nerviosa.
De acuerdo, la mirar.
Abri el horno y realiz su inspeccin mientras Jude depositaba la cesta y permaneca de pie, mordindose el labio.
Est bien. Casi hecha, por cierto. coment tras un rpido examen para ver la facilidad con que se desprenda el pellejo. Por el olor que desprende, no te quedarn 
sobras para tu almuerzo maana. A mi Mick le encanta la pierna asada, y lo ms seguro es que se d un atracn, ms que el que se ha dado este cerdo que tienes aqu.
De verdad?
Agitando la cabeza, Mollie cerr el horno. Jude, nunca he conocido a una mujer que siempre se sorprenda tanto ante un cumplido.
Soy una neurtica. pero lo dijo con una sonrisa en vez de como una disculpa.
Bueno, t eres la que mejor lo sabe, supongo. Le has sacado tanto brillo a la casa que la has dejado como un jaspe, verdad? Y no has dejado nada para que hagan 
los vecinos, a no ser que sea darte un consejo.
Acepto el cumplido.
Cuando acabes con las flores y saques la pierna para que se enfre, colcala en un sitio bastante alto para que tu cachorro no pueda subirse y probarla. He tenido 
esa experiencia y no es nada agradable.
Buena idea.
Despus de eso, sube y te das el gusto de un buen bao largo y caliente., Con burbujas. El solsticio es un buen momento para un ceili, y mejor an para el romance.
Con un gesto maternal, Mollie le dio una palmadita a Jude en la mejilla.
Ponte un bonito vestido para esta noche y baila con Aidan a la luz de la luna. El resto, te prometo, saldr bien por s solo.
Ni siquiera s cuntas personas van a venir.
Y qu ms da? Diez o ciento diez?
Ciento diez? Jude se atragant y palideci.
Cada uno viene a divertirse Mollie baj una botella. Y eso es lo que harn. Despus de todo, un ceili es slo hospitalidad. Los irlandeses saben cmo dar una 
fiesta y cmo disfrutarla.
Y si no hay suficiente comida?
Oh, eso es lo que menos debe preocuparte.
Y si...
Y si una rana salta por encima de la luna y aterriza sobre tu hombro. exasperada y a la vez hacindole gracia, Mollie alz las manos. Has dejado tu casa bonita 
y acogedora. Haz lo mismo contigo, y el resto, tal como te he dicho, saldr solo.


Era un buen consejo, decidi Jude, aunque no crea ni una palabra. Puesto que un bao de espuma era un mtodo infalible de relajacin, se lo tom en su antigua baera 
adorable, dndose el gusto hasta que la piel se le sonros y reluci, los ojos se le quedaron adormilados y el agua se enfri.
A continuacin abri el bote de crema que se haba comprado en Dubln y se embadurn. Nunca fallaba. Siempre le haca sentirse femenina.
Totalmente relajada, contempl la posibilidad de echarse una siesta antes de la fiesta. Despus entr en el dormitorio y grit.
Finn! Oh, Dios mo!
Estaba en medio de su cama, librando una fiera y violenta batalla con sus almohadas. Las plumas volaban por todas partes. Se dio la vuelta hacia ella, con el rabo 
golpeando triunfalmente al sujetar la almohada derrotada entre sus dientes.
Eso est mal. Perro malo! apart las plumas con la mano y se precipit hacia la cama.
Olindose diversin, Finn brinc de la cama, arramblando con la almohada. Las plumas se caan, dejando una estela aterciopelada a su paso.
No, no, no! Para. Espera. Finn, vuelve ahora mismo!
Ech a correr tras l, con la bata agitndose al intentar recoger las plumas. Finn logr llegar hasta abajo antes de que ella lo alcanzara, y cometi el error de 
agarrar la almohada en vez de al perro.
Los ojos del cachorro se iluminaron ante la posibilidad de jugar al tira y afloja. Gruendo juguetonamente, con los dientes clavados en la almohada, sacudi la cabeza, 
haciendo que ms plumas salieran revoloteando.
Sultala! Maldita sea, mira lo que ests haciendo intent agarrarlo, y entre la cera y las plumas del suelo, se escurri. Logr emitir un pequeo grito al salir 
volando por los aires, con la barriga por delante, en el saln.
Oy cmo la puerta se abra tras ella, mir por encima del hombro y pens: Perfecto. Absolutamente perfecto. Lo que me faltaba.
Qu ests maquinando, Jude Frances?
Aidan se apoy sobre el puntal, al mismo tiempo que Shawn se asomaba por encima de su hombro.
Oh, nada se resopl el pelo y las plumas de los ojos. Nada en absoluto.
Crea que estaras matndote a trabajar, sacndole brillo al brillo y fregando lo fregado como has hecho todos los das durante una semana, y me encuentro con que 
ests holgazaneando y jugando con el perro.
Ja, ja. se desli y se qued sentada, masajendose el codo que se haba golpeado contra el suelo. Finn se acerc brincando y escupi la almohada, generosamente, 
a los pies de Aidan.
Oh, eso es. Dselo.
Bueno, te lo has cargado, eh, chico? Est ms muerto que Moiss. tras darle una palmadita, felicitndolo, Aidan cruz la habitacin para ayudar a Jude. Te has 
hecho dao, cario?
No. le dirigi una mirada arisca. No es para rerse apart la mano de Aidan de un manotazo, lanzndole a Shawn tambin una mirada iracunda al empezar ste a 
rerse. Hay plumas por todas partes. Me llevar das encontradas todas.
Podras empezar por tu pelo. Aidan se inclin, la agarr por la cintura y la levant. Est lleno de plumas.
Bien. Gracias por tu ayuda. Ahora tengo trabajo que hacer.
Hemos trado unos barriles del pub. Te los colocaremos en la parte trasera. sopl una pluma de su mejilla y se acerc para olisquear su cuello. Hueles fenomenal. 
murmur al apartarle ella. Vete, Shawn.
No, no te atrevas. No tengo tiempo para esto. y cierra la puerta cuando te vayas concluy Aidan, atrayendo a Jude hacia l.
Bueno, me llevar al perro, ya que ha hecho todo lo que tena que hacer aqu. Venga, mala bestia. Shawn le chasque la lengua al perro y cerr.
Tengo que limpiar este desastre. empez a decir Jude.
Hay tiempo para eso. despacio; Aidan la hizo retroceder.
No estoy vestida.
Eso es algo de lo que ya me he dado cuenta. cuando la tuvo contra la pared, recorri las manos por su cuerpo, hacia abajo y luego hacia arriba. Dame un beso, 
Jude Frances. Uno que me dure para el da ms largo del ao.
Pareca una peticin totalmente razonable, al menos cuando Aidan sostuvo su mirada de modo tan ntimo, y su cuerpo era tan duro, ardiente y cercano. Como respuesta, 
ella levant los brazos para rodearle el cuello. Y a continuacin, en un impulso, se movi con rapidez, dndole la vuelta hasta que fue la espalda de l la que estaba 
contra la pared, y el cuerpo de Jude se estrech con fuerza contra el suyo, su boca se peg a la de l, firme y ardientemente.
El sonido que Aidan articul era como el de un hombre ahogndose, y ahogndose voluntariamente. Las manos de l se aferraron a sus caderas, con los dedos hincndose 
en su piel para recordarle la noche en que haba perdido toda la paciencia y el control. La excitacin que le produjo la atraves, potente y fuerte, como el restallido 
posesivo de un ltigo.
l era de Jude, mientras durase. Para tocar, tomar, saborear. Ella era lo que l quera. Ella era lo que l buscaba. Ella era la que haca retumbar su corazn.
Era, se dio cuenta Jude, el poder ms verdadero del mundo.
La puerta se abri, se cerr de un portazo. Jude mantuvo la boca fusionada a la de l. No le importaba si todos los hombres, mujeres y nios del pueblo entraban 
en tropel.
Jess, Mara y Jos! se quej Brenna. Es que no podis pensar en otra cosa que hacer? Cada vez que alguien se da la vuelta, ya estis liados.
Es que le da envidia. dijo Jude, acariciando con la nariz el cuello de Aidan.
Tengo mejores cosas que hacer que sentir envidia por una mujer embobada, besando a un Gallagher.
Debe de estar enfadada con Shawn otra vez. Aidan enterr el rostro en el pelo de Jude. No estaba seguro de si respiraba. Saba que no quera moverse de all en 
los prximos diez aos o ms.
Los hombres son todos unos imbciles y tu despreciable hermano es ms imbcil que la mayora.
Oh, deja de quejarte de Shawn. orden Darcy al entrar tan campante. Qu ha pasado aqu? Est todo lleno de plumas. Jude, suelta a ese hombre, te tienes que vestir, 
no? Y yo tambin. Aidan sal ah fuera y ayuda a Shawn con los barriles. No esperars que lo haga l slo.
Aidan nicamente movi la cabeza para apoyar la mejilla sobre el pelo de Jude. La mirada en su rostro sobresalt tanto a Darcy que se qued inmvil sin poder apartar 
los ojos, y a continuacin comenz a empujar a Brenna hacia la cocina la puerta tras salir obedientemente.
Pondremos estos platos en la cocina y cogeremos una escoba.
Deja de empujarme. Maldita sea, estoy hasta el gorro de Gallagher hoy.
Silencio, silencio. Tengo que pensar.
Aturullada, Darcy dej caer los platos que llevaba sobre la encimera y camin de un lado a otro.
Est enamorado de ella.
Quin?
Aidan de Jude.
Por Dios, Darcy, eso ya lo sabas. No es sa la razn por la que estamos enfrascadas montando un ceili?
Pero est enamorado de ella de verdad. No le has visto la cara? Creo que tengo que sentarme. lo hizo sbitamente, despus resopl. No me haba dado cuenta, en 
realidad no. Era todo ms bien como una especie de juego. Pero, justo ahora, cuando la estaba abrazando, nunca esperaba verle esa mirada, Brenna. Cuando un hombre 
est as por una mujer, ella podra hacerle dao, cortarle el corazn de un tajo.
Jude no hara dao ni a una mosca.
No sera su intencin. a Darcy el estmago se le encoga de la preocupacin. Aidan era su puntal y nunca se haba imaginado vede indefenso. Estoy segura de que 
a ella tambin le importa, y est totalmente atrapada en el romance.
Entonces, cul sera el problema? Es justo como dijimos.
No, no es nada como lo que dijimos. acaso no haba rehuido ella la desesperacin del amor el suficiente tiempo como para no reconocer cundo le haba atizado 
a su hermano en toda la cabeza?. Brenna, ella tiene esa educacin de primera calidad, con iniciales detrs de su nombre y una vida en Chicago. Su familia est all, 
su trabajo y su casa elegante. La vida de Aidan est aqu. una sincera angustia embargaba su corazn y afloraba a sus ojos. Es que no lo ves? Cmo se va a ir 
l, y por qu se iba a quedar ella? En qu estaba yo pensando, al juntarlos as de esta manera?
T no los has juntado. Ya estaban juntos.
Puesto que lo que Darcy estaba diciendo le empezaba a molestar tambin, Brenna sac la escoba. Discurra mejor cuando tena las manos ocupadas.
Lo que tenga que ocurrir, ocurrir. No hemos hecho otra cosa ms que obligada a dar esta fiesta.
En el solsticio. le record Darcy. La vspera de San Juan. Estamos tentando al destino, y si sale mal, ser por nuestra culpa.
Si hemos tentado al destino, entonces depender del destino. No se puede hacer otra cosa. anunci Brenna, y empez a barrer.


Jude decidi ponerse el vestido azul, otra adquisicin de Dubln que nunca hubiera comprado si Darcy no le hubiera dado tanto la lata. En el momento en que se lo 
puso, bendijo a Darcy y a su propia falta de voluntad.
Era un vestido con una cada larga y recta, muy sencillo, sin un adorno ni volante, desde las finas tiras hasta los tobillos, con un vuelo de lo ms sutil. El color, 
un azul plateado, evocaba el tono de la luz de la luna en el solsticio. Llevaba unos pequeos pendientes de perlas en forma de lgrimas.
Ms smbolos de la luna, pens.
Anhelaba seguir el resto de los consejos de Mollie y bailar con Aidan bajo el resplandor de la luna llena.
No obstante, en este da, el da ms largo del ao, justo al asentarse el atardecer, el cielo permaneci claro y precioso. El colorido brillaba en el exterior de 
la ventana de la casa de campo, verdes y azules, cegadores y vvidos. El aire pareca coloreado con la fragancia.
La naturaleza haba decidido que la noche de San Juan sera uno de sus triunfos.
Lo nico en lo que poda pensar Jude mientras observaba, escuchaba y absorba, era que haba msica sonando en su saln, revoloteando en ste. Planeando a travs 
de l. Haba gente apelotonada en su casa, bailando y riendo.
El triunfo de la naturaleza, medit, no era nada comparado con el suyo.
Ya casi ms de la mitad de la pierna haba sido devorada.
Nadie pareca mostrar indicios de intoxicacin. Logr tomarse un bocado o dos, pero la mayor parte del tiempo estaba demasiado emocionada como para darle nada ms 
que un bocadito o tomar un sorbo, de vez en cuando, de su copa de vino.
Las parejas bailaban en el vestbulo, en la cocina o en el patio. Otros acarreaban a los nios o se reunan para chismorrear. Haba intentado ser la anfitriona durante 
la primera hora, desplazndose de un grupo a otro para asegurarse de que todos tenan un vaso o un plato. No obstante, nadie pareca necesitarla para nada en particular. 
Todos se servan del banquete de platos, apiados en la cocina o colocados en un tablero, que algn alma astuta haba extendido encima de los caballetes en el patio 
lateral.
Haba nios correteando o sentados en los regazos. Si un beb protestaba porque quera leche o atencin, ambas cosas se le proporcionaban con alegra. Ms de la 
mitad de los rostros que pasaban por su lado eran desconocidos.
Por fin hizo lo que, segn se dio cuenta, nunca haba hecho en una de sus fiestas. Se sent y la disfrut.
Estaba apretujada entre Mollie y Kathy Duffy, medio escuchando la conversacin y olvidndose de la porcin de tarta en el plato sobre su regazo.
Shawn tocaba un violn, con unos toques vivaces y pasionales que la incitaban a desear, desesperadamente, saber bailar. Darcy, radiante en su vestido rojo prestado, 
sacaba notas de una flauta mientras Aidan bombeaba msica de un pequeo acorden. De vez en cuando, se intercambiaban los instrumentos o sacaban otro. Flautines, 
un tambor bodham, un arpa de pierna, pasndose de mano en mano sin interrumpir el ritmo.
Lo que ms le gustaba era cuando sus voces intervenan, produciendo una armona tan compleja e ntima que le desgarraba el corazn.
Cuando Aidan cant sobre el joven Willie MacBride, que falleci con diecinueve abriles, Jude pens en el amor perdido de Maude, Johnny, y no le import derramar 
unas lgrimas en pblico.
Pasaron del ritmo desgarrador al ritmo bailn y de pasos enrgicos, nunca dejando que el comps decayera. Cada vez que Aidan la miraba o le mostraba esa sonrisa 
lenta, se senta tan embobada como una adolescente.
Cuando Brenna se coloc a los pies de Jude y reclin la cabeza contra la pierna de su madre, Jude le pas el plato de tarta.
Tiene algo especial cuando est con su msica. murmur Brenna. Se te olvida, casi, que es un imbcil.
Son maravillosos. Deberan grabar un disco. Deberan hacer esto en un escenario, no en un saln.
Shawn toca porque le gusta. Si la ambicin llegara y le atizara en la cabeza con un martillo, no le hara mella.
No todo el mundo quiere hacerla todo en un momento determinado asegur Mollie gentilmente. Aun as, acarici el pelo de Brenna. Como t y tu padre.
Cuanto ms haces, ms cosas se logran hacer.
Ah, has salido a tu padre de cabo a rabo. Qu haces que no ests bailando como tus hermanas en vez de cavilar? Santo cielo, nia, eres una O'Toole hasta la mdula.
Oh, me queda algo de los Logan. animndose, Brenna salt y agarr la mano de su madre. Venga, mam, vamos, a menos que te sientas demasiado vieja y dbil.
Puedo bailar hasta dejarte sin aliento.
Se oy un vitoreo cuando Mollie empez una serie de pasos giles y complicados. Los otros bailarines la animaron con palmadas y silbidos.
Mollie fue campeona de stepdance en su da. le inform Kathy alude. Y se lo transmiti a sus hijas. Son todas guapas, verdad?
S. Oh, pero mralas!
De una en una, las hijas de Mollie se unieron hasta que formaron dos bandos de tres, uno en frente del otro. Eran seis pequeas mujeres, una combinacin de pelo 
rubio y viveza, con las manos colocadas con desparpajo sobre las caderas, y las piernas volando por los aires. Cuanto ms rpida sonaba la msica, ms rpido bailaban 
sus pies, hasta que Jude se qued sin aliento slo de miradas.
No era slo la habilidad y el hechizo, reflexion Jude, lo que haca que se le cortara la respiracin de envidia y admiracin. Era la sintona. Mujer con mujer, 
hermana con hermana, madre con hija. La msica era slo un lazo ms.
No eran slo las leyendas y los mitos los que componan las tradiciones de una cultura. Aidan haba tenido razn, se dio cuenta. No poda olvidarse de la msica 
cuando escriba sobre Irlanda.
Tambores de guerra y canciones de taberna, baladas y estupendos reels giratorios. Tendra que investigado tambin, sus fuentes, irona, humor y desesperacin.
Acogi la nueva inspiracin que le sobrevino y se dej transportar por la msica.
Para cuando estaban acabando, la habitacin se abarrot con aquellos que haban venido de otras partes de la casa o de fuera. Y la ltima nota, los ltimos pisotones 
fuertes fueron recibidos por una entusiasta ovacin.
Brenna se acerc tambalendose y se desplom de nuevo a los pies de Jude.
Mam lleva razn. No puedo seguirle el ritmo. La mujer es un fenmeno. pasndose un brazo por la frente, suspir. Que alguien se apiade de m y me traiga una 
cerveza.
Yo te la traer. Te la has ganado. Jude se puso en pie e intent abrirse paso hasta la cocina.
Recibi varias peticiones para un baile que declin entre risas, cumplidos sobre su pernal de cerdo que la hicieron resplandecer, y sobre su fsico, que la hicieron 
pensar que varios de sus invitados haban disfrutado de los barriles un poco ms de la cuenta.
Cuando finalmente lleg a la cocina, se sorprendi al ver que Aidan estaba detrs de ella y ya tena la mano en la suya.
Sal fuera a respirar un poco de aire fresco.
Oh, pero le dije a Brenna que le llevara una cerveza.
Jack, llvale a nuestra Brenna una cerveza, puedes? se lo dijo en voz alta al empujar a Jude por la puerta trasera.
Me encanta escucharte tocar, aunque debes de estar ya cansado.
Nunca me importa tocar unas cuantas horas. Es una costumbre de los Gallaghers. sigui guindola, cruzando el grupo de hombres congregados cerca de la puerta trasera, 
hacia el camino curvado de velas colocadas entre la hierba y el jardn. Pero no he tenido tiempo para estar contigo, ni para decirte lo guapa que ests esta noche. 
Te has dejado el pelo suelto. observ, enredando los dedos en las puntas.
Pareca que iba ms con el vestido. agit la melena hacia atrs y alz el rostro al cielo. Ahora era de un color azul, muy profundo, el color de una noche que 
nunca llegara a ser del todo noche, por la esfera blanca de la luna.
Una noche mgica de sombras y luces cuando las hadas salan a danzar.
No me puedo creer cmo me he puesto por esta fiesta. Todos llevaban razn. Dijeron que sencillamente pasara y as ha sido. Supongo que las mejores cosas simplemente 
suceden. se dio la vuelta cuando llegaron al lugar donde se haba imaginado un cenador. Tras ellos, la casa, su casa, pens con un orgullo que la reconfortaba, 
estaba iluminada corno un rbol de Navidad. La msica segua manando, entremezclada con voces y risas. As es como debera ser murmur. Una casa debe tener msica.
Te pondr msica en tu casa cuando quieras. cuando ella sonri y se desliz en sus brazos, l la gui en un baile, tal y como haba soado que lo hara.
Era perfecto, reflexion Jude. Magia, msica y la luz de la luna. Una noche larga en la que la oscuridad era slo un breve parpadeo.
Si vinieses a Estados Unidos y tocases una cancin, tendras un contrato de grabacin antes de acabada.
Eso no es para m. ste es mi lugar.
S, es verdad. retrocedi para sonrerle. Desde luego, no se lo poda imaginar en ningn otro sitio. ste es tu lugar.
Y fue la magia, la msica y la luz de la luna lo que le impuls a hablar antes de que tuviera el discurso preparado.
Y el tuyo tambin. No hay ningn motivo para que regreses. la apart hacia atrs. Eres feliz aqu.
He sido muy feliz aqu. Pero...
Eso es suficiente para quedarte. Qu hay de malo en slo ser feliz?
Su tono abrupto hizo que la sonrisa de Jude diera paso a una expresin de desconcierto.
Nada, claro, pero tengo que trabajar. Tengo que mantenerme.
Aqu puedes encontrar el trabajo que te satisfaga.
Lo haba hecho, reflexion. Haba encontrado el trabajo de su vida en la escritura. No obstante, las viejas costumbres no se pierden fcilmente.
No parece que haya mucha demanda de profesores de psicologa en Ardmore, por el momento.
No te gustaba hacer eso.
Estaba empezando a ponerse nerviosa. Un escalofro recorri sus brazos y ech en falta una chaqueta.
Es lo que hago. Lo que s hacer.
Bueno, pues pensars en otra cosa que puedas hacer. Te quiero aqu conmigo, Jude. incluso cuando el corazn de Jude se abalanz sobre sus palabras, l prosigui.
Necesito una esposa.
Ella no estaba segura si el ruido sordo era su corazn que se volva a desplomar, o simplemente la sorpresa.
Perdona?
Necesito una esposa. repiti. Creo que deberas casarte conmigo, luego resolveremos el resto de las cosas.

CAPTULO 17
Necesito una esposa. repiti ella, manteniendo la voz tranquila, recalcando las palabras por igual.
S, la necesito. no haba pretendido decido precisamente as, pero ahora era demasiado tarde. Nos necesitamos el uno al otro. Nos avenimos bien. No tiene sentido 
que vuelvas a una vida que no te satisfaca, cuando puedes tener aqu una vida plena.
Ya veo. no, no lo vea, pens. Era como intentar ver a travs de un agua oscura y turbia. No obstante, intentaba ver. Entonces, crees que debera quedarme aqu 
y casarme contigo porque t necesitas una esposa y yo necesito... una vida?
S. No. haba algo que sonaba mal en la manera en que ella lo expresaba. Algo que no iba del todo bien por su tono de voz. Pero l estaba demasiado nervioso como 
para descifrado. Lo que digo es que te podra mantener holgadamente hasta que encuentres el tipo de trabajo que te gusta hacer, o si prefieres trabajar en crear 
un hogar, tambin est bien. El pub va bastante bien. No soy un indigente, y aunque no sea el estilo de vida al que ests acostumbrada, nos las arreglaramos.
Conque nos las arreglaramos. Mientras t... me mantienes en ese estilo de vida al que no estoy muy acostumbrada. Me mantienes hasta que me maree dando vueltas 
y encuentre algo que se me pueda dar bien?
Mira por qu no poda ordenar las palabras correctamente?. Lo que digo es que tienes una vida aqu. Una vida conmigo.
S? se volvi, luchando por retener algo oscuro y burbujeante que quera vomitar. No saba lo que era, no estaba segura de querer saberlo, pero intuy que era 
peligroso. Se supona que los irlandeses eran poetas, cavil, que las palabras ms encantadoras fluan de sus bocas.
Y aqu, por segunda vez en su vida, le estaban diciendo que debera casarse con un hombre por el bien de ella.
William tambin haba necesitado una esposa, record. Para ayudar a consolidar su posicin, para recibir a invitados, para parecer ms respetable.
Y claro, ella haba necesitado a un hombre para que le dijera lo que tena que hacer, cundo y cmo. Una esposa para uno, una vida para el otro. Haba algo ms 
lgico que eso?
La primera vez que se lo haban dicho, obedeci. En silencio, casi sumisa. La enfureca y la avergonzaba recordado. La enfureca y la avergonzaba el darse cuenta 
de que una parte de ella anhelaba hacer lo mismo ahora con Aidan.
Sin embargo, ahora ella era algo ms. Ms de lo que se haba percatado. Se estaba realizando y, por Dios, pretenda acabado. Sin que la guiaran suavemente porque 
fuera una inepta para encontrar su propio camino sola.
He pasado tiempo aqu, Aidan. con la cara compuesta, la voz estable, se volvi hacia l para estudiar su rostro en la luz plateada de la luna velada. He pasado 
tiempo contigo. Estos meses no forman una vida, y es mi vida la qu estoy resolviendo, para que pueda construir sobre ella, hacer algo de ella. Y conmigo misma.
Hazlo conmigo. la rpida sacudida de desesperacin le dej aturdido, le hizo tambalearse. Yo te importo, Jude.
Por supuesto. de algn modo logr mantener la voz agradable al decirlo, aunque ese oscuro y burbujeante brebaje segua revolvindose en su estmago. El matrimonio 
es un asunto serio, Aidan. Yo lo he vivido y t no. No es un compromiso que pretenda repetir.
Eso es ridculo.
No he terminado. su voz era fra ahora, acero recubierto de hielo. No es un compromiso que pretenda repetir. volvi a decir, hasta que confe en m misma, en 
el hombre y en las circunstancias, lo suficiente como para creer que es para siempre. No voy a permitir que me rechacen de nuevo.
Acaso crees que hara una cosa as? indignado, agarr los brazos de ella, los sujet con fuerza. Te quedas ah y me comparas con ese canalla que no cumpli 
con su juramento ante ti?
No tengo nada ms con que compararte, o con que comparar esto. Siento que esto te enoje. Pero el hecho es que el matrimonio no entra dentro de mis planes en este 
momento. Te lo agradezco. Bien, ahora debera entrar. Estoy desatendiendo a mis invitados.
Al infierno con ellos. Vamos a resolver esto.
Ya lo hemos resuelto. conservando la misma sonrisa rgida en su rostro, apart sus manos. Si no me he expresado con claridad, volver a intentado. No, no me casar 
contigo, Aidan, pero gracias por pedrmelo.
Al decirlo, los truenos retumbaron por encima de las colinas, y un relmpago como una lanza estall, arrojando un rayo de finas grietas blancas por el cntaro del 
cielo. Jude se dio la vuelta para entrar en la casa, mientras se levantaba el viento para atizar el aire y provocar el canto furioso y amargo de los carillones.
Extrao, reflexion, senta el corazn de igual modo. Furioso y amargo.
Aidan slo se qued mirndola fijamente. Se haba negado. No se haba preparado para la posibilidad de que no aceptara. l haba decidido que se casaran. Ella era 
la que haba elegido. Para l, slo habra una para siempre.
La sbita furia del viento corra por el cabello de l, y el aire que traa la tormenta tras la lanza del relmpago era tan puro que hera.
Aidan permaneci en medio de la tormenta que se avecinaba, luchando por despejarse la cabeza.
Ella simplemente necesitaba un poco ms de tiempo y persuasin. Eso era. Tena que serio, medit, al frotar la base de su mano por su corazn. El dolor que senta 
en el corazn era nuevo junto con una sensacin de pnico, que no le importaba. Ella acabara convencindose de ello, claro que s. Cualquier necio poda ver que 
necesitaban estar juntos.
Slo tendra que hacerle ver que sera feliz ah, que l la cuidara bien. Que no la decepcionara como lo haban hecho antes. Ella slo estaba actuando con prudencia, 
eso era todo. l la haba pillado por sorpresa, pero ahora que saba sus intenciones, se acostumbrara. l se encargara.
Un Gallagher no se retiraba del juego ante el primer golpe, se dijo a s mismo. Perseveraba. Y Jude Frances Murray se iba a enterar de lo que aguantaba y duraba 
la perseverancia de un Gallagher.
Con una expresin forzada, volvi con grandes zancadas a la casa. Si hubiera levantado la mirada, hubiera visto la figura tras la ventana. La mujer estaba all, 
con el plido pelo alrededor de los hombros, y una nica lagrima, tan brillante como un diamante, le recorra la mejilla.


Jude logr mantener el tipo durante el resto de la fiesta. Se ri, bail y charl. No le cost ningn esfuerzo rodearse de gente y evitar otra confrontacin con 
Aidan. Le cost ms trabajo echarle cuando la gente empez a irse, darle excusas, con una sonrisa, de que estaba exhausta. Necesitaba dormir, le dijo.
Claro que no era el caso. En el instante en que la casa se qued vaca, se arremang. No quera pensar, an no, y la mejor manera de evitarlo era el trabajo duro.
Recogi los platos y los vasos por toda la casa, posteriormente los lav, los sec y coloc cada uno en su sitio. Le llev horas, y su cuerpo estaba exhausto tal 
como haba asegurado. No obstante, su mente se negaba a descansar, por lo tanto continu, obligndose a limpiar, restregar y ordenar.
En una ocasin le pareci escuchar el sonido del llanto de una mujer por las escaleras, pero lo ignor. La desesperacin de ese llanto haca que sus propios ojos 
le escocieran, yeso no servira de nada.
Sus lgrimas no ayudaran a Lady Gwen. No ayudaran a nadie.
Arrastrando los muebles, los volvi a colocar en su sitio, luego sac la escoba y barri el suelo.
Su cara estaba plida y tena ojeras de la fatiga cuando subi hasta su dormitorio.
Sin embargo, no haba llorado y el duro trabajo manual le haba quemado todo, excepto el agotamiento fsico que la mareaba. An completamente vestida, se tumb en 
la cama, enterr su cara en la almohada y se oblig a dormir.
So que bailaba con Aidan, bajo la luz plateada de una luna mgica, rodeada de flores de colores, alegres como las hadas, y el aire embriagado con sus fragancias.
Que montaba con l, sobre el lomo ancho de un caballo blanco y alado, atravesando relucientes campos verdes, tormentosos mares y plcidos lagos de un azul irreal.
Esto es lo que le ofreca; Le escuch decrselo. Esto, un pas que fascina y tranquiliza. Un hogar a la espera de ser creado. Una familia a la espera de ser creada.
Tmalo y tmame a m.
Pero la respuesta era que no, tena que ser que no. No era su pas. No era su hogar. No era su familia. No poda serlo hasta que no hubiera fuerza en ella, confianza 
en ellos, amor por parte de l.
Despus estaba sola en el sueo, junto a la ventana que la lluvia baaba, porque en todas las promesas que le haba hecho, no hubo ni una sola palabra de amor.
Cuando se despert, el brillante sol entraba a raudales y el sonido del llanto era el suyo propio.


Tena la mente abotargada por la falta de sueo y el cuerpo dbil, como si se hubiera despertado vieja y enferma. Autocompasin, medit Jude, reconociendo los sntomas 
demasiado bien. La depresin se avecinaba. Tras haberle sido arrebatado su matrimonio bajo sus pies, haba cado en ese patrn de conducta durante semanas.
Malas noches, das infelices e interminables, nubes de sufrimiento y vergenza.
Esta vez no, se prometi. Ahora tena la situacin bajo control, tomando sus propias decisiones y lo primero era no regodearse en la autocompasin, ni siquiera durante 
una hora.
Recogi flores, at los tallos con un bonito lazo, y con Finn y Betty hacindole compaa, se dispuso a pasear hasta la tumba de Maude.
La tormenta que haba amenazado con caer la noche anterior nunca se produjo. A pesar de que haba algunas nubes amenazantes al suroeste, el aire era maravillosamente 
clido. El sol cant su cancin y, sobre las colinas, los botones de oro tostaban sus ptalos. Divis un conejo de rabo blanco, unos segundos antes de que el sabueso 
color canela lo olfateara. Betty sali disparada, como una fina bala tras el fugaz borrn blanco, slo para volver retozando, momentos despus. La lengua le colgaba, 
con una expresin sumisa, por haber cado otra vez en la persecucin.
Tras cinco minutos de observar al cachorro corretear alrededor de Betty, caerse y dar ladridos, Jude se puso de mejor humor.
Cuando lleg a la tumba, ya se haba tranquilizado y se sent, tal como era ahora su costumbre, para contarle a Maude las ltimas noticias.
Anoche tuvimos un ceili maravilloso. Todo el mundo deca que estaba bien volver a tener msica y gente en la casa. Dos de las hermanas de Brenna O'Toole vinieron 
con sus novios. Parecen tan felices las cuatro, y Mollie irradia felicidad cuando las mira. Oh, y bail con el seor Riley. Parece tan viejo y frgil que tema que 
se rompiera en aicos, pero apenas si pude seguir su ritmo. rindose, sacudi la melena hacia atrs y se acopl sobre los talones para la visita. Luego me pidi 
que me casara con l, as que ya s que aqu me aceptan. Prepar una pierna de cerdo. Era la primera vez que lo haca y sali bien. Ni siquiera quedaron sobras para 
los perros. Luego, al atardecer, Shawn Gallagher cant Four Green Fields. No hubo nadie que no vertiera unas lgrimas. Nunca he dado una fiesta en la que la gente 
riera, llorara, cantara y bailara. Ahora no entiendo por qu la gente da otro tipo de fiestas.
Por qu no le hablas sobre Aidan?
Jude levant la mirada lentamente. No le sorprendi ver a Carrick de pie, al otro lado de la tumba de Maude. Otro enigma, supona, era que ahora semejante cosa no 
pareca extraarle en lo ms mnimo. Sin embargo, alz las cejas porque los ojos de Carrick chispeaban de furia y la boca se le retorca en una mueca.
Aidan estaba all. afirm con calma. Toc y cant de maravilla, y trajo suficiente cerveza del pub como para hacer flotar a un acorazado.
Y el hombre te sac a la luz de la luna y te pidi que fueras su esposa.
Bueno, ms o menos. Me sac a la luz de la luna y me dijo que necesitaba una esposa, y que yo resultara ideal. Jude baj la mirada mientras su cachorro olfateaba 
las suaves botas marrones de Carrick.
Y cul fue tu respuesta?
Jude junt las manos sobre la rodilla.
Si sabes eso, sabes el resto.
No! la palabra estall de sus labios y la hierba tembl y se qued aplastada. Te niegas porque tienes el cerebro de un mosquito. le dio con el dedo, y aunque 
estaban a unos pies de distancia todava senta la punzada impaciente en su hombro. Te tom por una mujer inteligente, con una mente y porte elegante, con un buen 
corazn fuerte. Ahora veo que eres voluble, pusilnime y tozuda.
Ya que me tiene en tan baja estima, no le someter a mi compaa. se puso de pie, alz el mentn con brusquedad y dio un grito ahogado cuando se dio la vuelta 
y choc con l.
Te quedars donde ests, seorita, hasta que yo te d permiso.
Por primera vez, oy la majestuosidad en su tono de voz, su amenaza y su poder. Se quera echar a temblar, pero se mantuvo firme.
Permiso? Soy libre de ir y venir como me plazca. Este es mi mundo.
Al centellear los ojos de Carrick con furia, los cielos temblaron y se oscurecieron, avecinndose tormenta.
Ha sido el mo desde que los de tu especie an se escondan en cuevas. Ser mo tiempo despus de que te hayas convertido en polvo. Cuidado y recuerda eso.
Por qu estoy hablando contigo? Eres una visin. Un mito.
Y tan real como t. le agarr la mano y su carne estaba firme y caliente. Te he estado sperando cien aos multiplicados por tres. Si me equivoco y tengo que 
esperar a otra para comenzar de nuevo, quiero saber el motivo. Ahora me dirs por qu te negaste cuando el hombre te pidi matrimonio.
Porque sa fue mi eleccin.
Eleccin. solt media carcajada y, dndose la vuelta, se apart de ella. Oh, estos mortales y sus benditas elecciones. Siempre os importan tanto. De cualquier 
modo, el destino se aduear de vosotros.
Quizs, pero mientras tanto escogeremos nuestra propia direccin.
Aunque sea la direccin equivocada.
Jude sonri levemente mientras l se volva. Su apuesto rostro era un poema de sincera perplejidad.
S, aunque sea la equivocada. Es nuestra naturaleza, Carrick. No podemos cambiar nuestra naturaleza.
Le amas? cuando ella vacil, le toc a l sonrer. Mentiras, colleen, a una visin y a un mito?
No, no mentir. Le amo.
Elev las manos en un gesto de rabia y refunfu.
Pero no le pertenecers? .
Jams volver a ser el comodn de nadie. alz la voz, en un tono brusco, con otro tipo de poder. La posesin, si alguna vez volviera a suceder, ser por ambas 
partes, y completa. En una ocasin me entregu a un hombre que no me amaba porque pareca que era una cosa sensata por hacer y porque... por unos instantes cerr 
los ojos, dndose cuenta de que nunca lo haba admitido, ni siquiera una vez ante s misma. Porque tema que nadie lo hara jams. Tema quedarme sola para siempre. 
Nada me asustaba ms que quedarme sola. Eso ya no es verdad. Estoy aprendiendo a estar sola, a gustarme y a respetar quin soy.
Entonces el hecho de que puedas estar sola significa que debes estado?
No. en esta ocasin fue ella quien levant las manos, girndose rpidamente para caminar de arriba abajo. Hombres mascull. Por qu hay que explicarles todo 
paso a paso a los hombres? No tengo que estar casada para ser feliz. Y por supuesto que no voy a cambiar la vida que acabo de empezar, volver a arriesgarme con el 
matrimonio y arrojarme en la ilusin de otra persona a menos que yo lo quiera, maldita sea. Hasta que sepa que yo estoy en primer lugar, para variar. Yo, Jude Frances 
Murria. alz la voz, colocando una mano sobre su corazn y los ojos de Carrick la observaron con detenimiento. No me voy a conformar con menos que nada. Slo porque 
est enamorada de Aidan, slo porque seamos amantes no significa que voy a desfallecer de la emocin, por decirme que necesita una maldita esposa, y que yo soy la 
que ha escogido. Esta vez ser yo quien escoja, muchas gracias.
Colorada y sin aliento, le fulmin con la mirada. Y ah se dio cuenta de que haba dicho todo lo que nunca haba expresado con palabras. Nunca, jams, volvera a 
conformarse con menos que nada.
Yo crea que no entenda a los mortales. asever Carrick tras un momento. Pero ahora estoy pensando que son slo las mujeres mortales a las que no entiendo. Entonces, 
podras explicarme esto, Jude Frances? Por qu no es suficiente con el amor?
Ella solt un pequeo suspiro.
S lo es, cuando es amor.
Por qu hablas en clave?
Porque hasta que no lo resuelva uno mismo, no sirve de nada que te lo digan. Y cuando lo resuelves, no necesitas que te lo digan.
Carrick mascull algo en galico, sacudi la cabeza.
Presta atencin: una nica eleccin puede construir o destruir destinos. Elige bien. y haciendo un gesto con las muecas, se esfum en el aire.


Aidan no se senta menos frustrado con las mujeres que Carrick en ese instante. Si alguien le hubiera dicho que su ego estaba muy lastimado, se hubiera redo de 
ellos. Si alguien le hubiera dicho que era el pnico lo que segua ocultndose para hacerle cosquillas en el fondo de su garganta, le hubiera tachado de necio y 
mentiroso. Si le hubieran dicho que la sensacin desgarradora en su corazn era dolor, les hubiera echado del pub con un gruido.
No obstante, era todo eso lo que senta, adems de confusin.
Haba estado tan seguro de entender a Jude. Su mente y su corazn al igual que su cuerpo. Era desmoralizante darse cuenta de que se haba saltado un paso en algn 
momento. Era cierto que se haba pasado, por as decirlo. Sin embargo, no esperaba que ella se hubiera mostrado tan impasible y tranquila al responder a su propuesta.
Por Dios, le haba propuesto matrimonio a una mujer, a la mujer, y ella haba sonredo y le haba contestado no, gracias tan guapa y soberbia, y luego haba vuelto 
al ceili.
Su dulce y tmida Jude Frances no haba tartamudeado ni se haba ruborizado, sino que lo haba examinado, imperturbable, y despus lo haba rechazado tajantemente. 
No tena sentido alguno cuando cualquier necio poda ver que estaban hechos el uno para el otro.
Como dos eslabones en una larga y complicada cadena. Era una cadena que poda visualizar con toda claridad, una de continuidad slida y de tradicin. El hombre con 
la mujer, generacin tras generacin. Estaba escrito que ella era con la que deba estar, para que juntos pudieran forjar los prximos eslabones en esa larga cadena.
Se requera una tctica diferente por completo, se dijo al recorrer de arriba abajo las habitaciones en vez de terminar el papeleo del da. Saba cmo cortejar y 
ganarse a una mujer, no? Haba cortejado y ganado a muchas mujeres antes.
Claro que eso haba sido para otros propsitos completamente diferentes, pens, y empez a preocuparse de nuevo. Pero no tanto, reconoci ante si mismo, an no, 
como para estar totalmente perdido en cuanto a cortejar a una mujer para convencerla de que fuera su esposa.
Oy unos pasos en las escaleras unos instantes antes de que Darcy, como era su costumbre, entrara tan campante, sin llamar a la puerta.
Shawn est abajo en la cocina y, tomndome como su chica de los recados, me ha mandado arriba para ver si has pedido patatas y zanahorias, y si vamos a recibir 
ms pescado blanco de Patty Ryan al final de la semana, ya que tiene planes para ello.
Patty nos ha prometido pescado fresco para maana y el resto vendr para mediados de semana. No habr empezado ya a preparar el men de esta noche, verdad? Todava 
no es ni la una y media.
No, pero est preocupado estudiando una de las recetas que una de las chicas le dio anoche en el ceili, y me est dejando la mayor parte de la tarea de servir a 
m. Bajas a encargarte de la barra o te vas a quedar aqu sentado mirando las paredes?
Estaba trabajando. replic un poco molesto, ya que se haba pasado bastante tiempo mirando las paredes. Cuando quieras encargarte del papeleo aqu, cario, no 
tienes ms que decrmelo.
El tono de su voz la hizo cavilar. Aun sabiendo que iba a dejar plantado a Shawn y al ayudante de la tarde, Darcy se dej caer en una silla y puso las piernas por 
encima del brazo de sta.
Te dejo las cuentas a ti, puesto que eres tan sabio y listo.
Entonces deja que me encargue y baja a encargarte de lo tuyo.
Tengo un descanso de diez minutos y, como estoy aqu, me lo voy a tomar ahora. le lanz una sonrisa demasiado dulce como para fiarse de ella. Entonces, en qu 
ests pensando?
No estoy pensando.
Darcy slo levant una mano y se examin las uas como si aquello no fuera con ella. Aidan avanz hacia la ventana, volvi a la mesa y de nuevo a la ventana, cuando 
el silencio lo delat.
Has intimidado con Jude en el ltimo par de meses. solt Aidan.
S, es cierto. Darcy sonri de oreja a oreja. Aunque no tanto como t, por as decido. Es que os habis peleado? Es por eso que ests caminando de un lado hacia 
otro y gruendo?
No, no nos hemos peleado. Exactamente. se meti las manos en los bolsillos. Oh, era humillante, sin embargo, qu otra alternativa le quedaba?. Qu dice de m?
Darcy no se ri en voz alta, pero se ri para adentro mientras le haca ojitos a su hermano.
Eso sera delatarla. No soy una bocazas.
Te doy una hora libre extra el prximo sbado.
Al instante, Darcy se incorpor mostrando una mirada pcara.
Bueno, por qu no me lo dijiste antes? Qu quieres saber?
Qu piensa de m?
Oh, cree que eres guapo y encantador, y nada de lo que yo diga har cambiar su opinin para ver la verdad. La has enamorado perdidamente, arrastrndola con el romanticismo. 
Eso de subida en brazos por las escaleras fue una buena tctica. en esta ocasin ella se ri al ver su expresin de reproche. No preguntes de lo que hablan las 
mujeres si no quieres saberlo.
l respiraba como si tuviera miedo.
No seguira hablando de... lo que pas despus.
Oh, todos los suspiros y susurros. incapaz de detenerse, salt, le agarr la cara y le bes. Claro que no, cabeza de chorlito. Es muy discreta para eso, aunque 
Brenna y yo s que intentamos sonsacarle un poco. Qu te preocupa? Por lo que yo te puedo contar, Jude cree que eres el mejor amante desde que Salomn tom a la 
reina de Saba.
As que eso es todo. Sexo, romance y enamoramiento durante unos meses. Nada ms que eso?
La diversin desapareci de sus ojos al mirar en los de Aidan.
Lo siento, cario. Ests verdaderamente disgustado. Qu ha pasado?
Le ped que se casara conmigo anoche.
S? sbitamente se abalanz sobre l, sus piernas rodendole la cintura, sus brazos alrededor del cuello, apretujndole como una boa constrictor. Oh, pero si 
eso es maravilloso. Me alegro muchsimo por ti! rindose, le dio Unos besos sonoros en ambas mejillas. Vamos a bajar a la cocina a decrselo a Shawn y llamar 
a mam y pap.
Me dijo que no.
Querrn venir y conocerla antes de la boda y luego todos... Qu?
El alma se le cay a los pies mientras Darcy lo miraba boquiabierta.
Dijo que no. Darcy sinti que la devoraba la culpa.
No puede ser. No era su intencin.
Lo dijo claramente, fue corts y aadi las gracias. oh, y ese gracias haba sido un trago amargo.
Bueno, y qu demonios le pasa? de repente furiosa, Darcy se apart de l y plant los puos en las caderas. La ira, como bien saba, siempre resultaba ms cmoda 
que la culpa. Por supuesto que quiere casarse contigo.
Dijo que no quera. Que no quera matrimonio en absoluto. Es por culpa de ese maldito canalla que la dej. Me compar con l, y cuando le llam la atencin, me 
dijo que no tena otra cosa con que compararme. Pues no me compares con nada, por todos los santos. Soy quien soy.
Claro que s, y diez veces ms hombre que ese William. culpa ma, cavil Darcy. Haba visto lo divertido que era, sin embargo no haba pensado en el dolor. 
Entonces no fue... no fue slo que no quera dejar su vida en Estados Unidos?
Nunca llegamos tan lejos. Y por qu no iba a querer, si es ms feliz aqu de lo que jams a sido all?
Bueno... Darcy resopl e intent darle vueltas al asunto. No se me haba ocurrido que no hubiera querido casarse.
Lo que pasa es que se ha quedado estancada en lo que le ocurri en el pasado. S que le hizo dao, y me gustara estrangularle el cuello a ese hombre. la emocin 
le embarg y se reflej en sus ojos. Pero yo no le har dao.
No, l la guardara como un tesoro y cuidara de ella, como haca con todo lo que amaba, reflexion Darcy, sintiendo mucha pena por l.
Quizs se debe, en parte, a una herida que no se ha curado del todo. Aunque el hecho es que no todas las mujeres quieren un anillo y un beb debajo del mandil. 
quera levantarse, acariciarle y abrazarle para reconfortarle, pero vea que an haba demasiada ira en sus ojos como para hacerle mimos. Entiendo lo que ella 
siente acerca de eso, Aidan. El matrimonio es para siempre.
No es un fin sino un principio.
Para ti lo sera, pero no es as para todos. Darcy se recost, tamborile con los dedos. Bueno, yo s juzgar bien a la gente, y yo digo que nuestra Jude es de 
las que se casan, se lo crea o no en este momento. Una persona que nunca ha tenido la oportunidad de crear su nido, si quieres mi opinin, antes de venir sola hasta 
aqu. Quizs nosotros nos adelantamos ms de lo que deberamos haber hecho.
Nosotros?
Quera decir t. se corrigi Darcy al pensar en el complot que haban ideado ella y Brenna. No era necesario mencionar eso, pens, ya que pareca que ese lo 
no era por su culpa, al menos, la totalidad. Pero es demasiado tarde para cambiado, as que tendrs que avanzar. Convencerla. volvi a sonrer. Dedcale tiempo, 
pero hazle ver a lo que renunciara si no aceptase lo que le ofreces. Eres un Gallagher, Aidan. Los Gallagher consiguen lo que quieren, tarde o temprano.
Llevas razn. los trozos de su ego hecho aicos empezaron a encajar de nuevo. Ya no hay vuelta atrs. Simplemente tendr que ayudarla a que se haga a la idea.
Aliviada al ver que el brillo volva a su mirada, Darcy le dio una palmadita en la mejilla.
Apuesto por ti.

CAPTULO 18
Ella no le estara esperando, al menos no tan pronto. No obstante, ya que Darcy se mostraba tan dispuesta a cooperar, Aidan se haba tomado un par de horas antes 
de cerrar para caminar hasta la casa de Jude. Era una noche agradable, con la brisa del mar. Las nubes surcaban por el cielo con bro, dando lugar a parches de estrellas 
que titilaban, brillaban con luz trmula y se desvanecan. La luna estaba redonda y rechoncha, con su suave luz.
Una buena noche, discurri Aidan, para cortejar a la mujer con la que pretendes casarte.
Le traa un ramillete de rosas, de un color rosa delicado, que haba robado en el jardn de Kathy Duffy. Supona que a la mujer no le importara la prdida de stas 
cuando iban destinadas a una causa tan buena.
Haba luces resplandeciendo en su ventana, una visin entraable y acogedora para l. Se imaginaba que en los aos venideros, cuando estuvieran casados y establecidos, 
sera igual. l caminara a casa despus del trabajo y ella le esperara con los candiles encendidos para guiar su paso. Ya no le sorprenda ver cunto lo deseaba 
o la claridad con que vea todo; Noche tras noche, ao tras ao, hasta toda una vida.
No llam a la puerta. Tales formalidades ya haban desaparecido entre ellos. Se percat de que ya haba recogido lo de la fiesta. Era tan propio de ella, pens con 
cario. Todo estaba recogido y ordenado, como deba ser.
Oy msica que bajaba por las escaleras y subi hacia ella.
Estaba en su pequea oficina, con el volumen de la radio bajo y el cachorro roncando a sus pies debajo de la mesa. Tena el pelo recogido hacia atrs y sus dedos 
se movan con celeridad por las teclas del ordenador.
Le entraron ganas de levantada en brazos y comrsela entera. Sin embargo, no crea que eso fuera lo adecuado, teniendo en cuenta las circunstancias. La persuasin, 
se dijo, no vena del arrebato y del ardor, sino del sosiego y de la calidez.
Cruz la habitacin, movindose con sigilo hasta llegar donde se encontraba, y se inclin para posar un suave beso en su nuca.
Ella se sobresalt, pero Aidan ya lo haba anticipado y, rindose, la rode con los brazos, quedando las flores debajo del mentn de Jude y su boca en la oreja de 
ella.
Ests tan guapa sentada aqu, a ghra, trabajando por la noche. Con qu cuento andas liada?
Oh!, yo... tena el corazn en un puo. No se haba equivocado al pensar que ella no le esperaba. No ya slo tan temprano, sino que no lo esperaba en ningn momento. 
Ella saba que haba sido cortante y descorts, y hasta distante, y se haba convencido de que lo que haba habido entre ellos estaba acabado. Incluso ya empezaba 
a aorarlo.
Pero aqu estaba, trayndole flores y susurrndole suavemente a su odo.
Es la historia del pooka y Paddy McNee que el seor Riley me cont. Son preciosas, Aidan. ya que no estaba nada preparada para que alguien viera su trabajo, baj 
la tapa del ordenador y olisque las rosas.
Me alegra que te gusten, porque son bienes robados y la garda puede venir en cualquier momento y arrestarme.
Pagar tu fianza. se gir en la silla para mirarle. N o estaba enfadado, observ con alivio y perplejidad. Un hombre no poda sonrer as si es tuviera enfadado. 
Las pondr en agua y te preparar un t.
Cuando se levant, el cachorro se dio la vuelta con un gruido y un bufido, y se volvi a hacer un ovillo.
Como perro guardin es un desastre total. coment Aidan.
Es slo un cachorro. cogiendo las flores, bajaron las escaleras. Y de cualquier forma, no tengo nada que vigilar.
Era tan agradable volver a la rutina, al trato amigable y al coqueteo. Una parte de ella quera sacar el tema de lo ocurrido la noche anterior, pero lo apart. Qu 
necesidad haba de mencionar algo que les pona en desacuerdo?
Lo ms probable es que l ya se estuviera arrepintiendo por habrselo pedido, y aliviado de que le hubiera dicho que no. Por alguna razn, esa lnea de pensamiento 
le haca volver a sentir ese oscuro y repugnante brebaje, borboteando en su interior. Se oblig a tranquilizarse y coloc las rosas en una botella de color azul 
plido.
Al hacerlo, se dio cuenta de la hora y frunci el ceo.
No son ni las diez. Has cerrado el pub?
No, me he tomado un par de horas. Tengo derecho de vez en cuando. Y te echaba de menos. aadi, posando las manos sobre su cintura. Ya que no has venido a verme.
Estaba trabajando. No crea que querras verme. No estbamos enfadados?, se pregunt incluso cuando l se inclin para rozar sus labios.
Y te he interrumpido. Pero ya que no tiene remedio... se apart. Vienes a pasear conmigo Jude Frances?
A pasear? Ahora?
S. ya estaba rodendola y dirigindose hacia la puerta trasera. Hace una noche preciosa para pasear.
Es muy de noche. replic, aunque ya estaba saliendo por la puerta.
Hay luz. La luna y las estrellas. La mejor clase de luz. Te contar la historia de una reina de las hadas que slo sala de su palacio por la noche, cuando haba 
luna para guiar sus pasos. Porque hasta las hadas pueden estar bajo el influjo de un hechizo, y el suyo era que tena que adoptar la forma de un pjaro blanco durante 
el da.
Mientras caminaban, la mano de ella entrelazada con la de l, le cont el cuento, describindole la imagen de la reina solitaria deambulando por la noche, y el lobo 
negro que hall herido a la falda del acantilado.
Tena ojos de color verde esmeralda que la observaban con recelo, pero su corazn no pudo resistirse y super cualquier temor. Le cuid, empleando su arte y habilidad 
para sanar las heridas.
Desde esa noche se convirti en su compaero, paseando por las colinas y el pen, junto a ella, noche tras noche, hasta que el amanecer iluminaba el mar, y ella 
le abandonaba con un revoloteo de alas blancas y una llamada afligida de su corazn roto.
No haba manera de romper el hechizo?
Oh, siempre hay una manera, no? acerc sus manos entrelazadas hasta sus labios, le bes los nudillos y la gui por el camino de los acantilados, donde el mar 
comenzaba a rugir y el viento a volar.
La luz de la luna salpicaba la hierba alta y salvaje y el camino que la atravesaba, y converta a los guijarros en monedas de plata y a las piedras erosionadas en 
elfos encorvados. Dej que Aidan la guiara, subiendo por el camino, mientras esperaba a que volviera a empezar el cuento.
Una maana, un joven cazaba en el campo, ya que tena hambre y no tena otra cosa ms que su aljaba con flechas y su arco para alimentarse. La caza haba escaseado 
durante varios das y ese da, al igual que otros, los conejos y los ciervos le haban eludido, hasta que lleg la tarde y su hambre se acrecent. Fue en ese momento 
cuando vio al pjaro blanco planeando, y pensando slo en su estmago, tens la flecha en el arco, la solt y lo abati. Cuidado por donde caminas, cario. Es por 
ah.
Pero no ha podido matarla.
No he terminado an, verdad? se dio la vuelta para ayudarla a subir. Despus la sujet durante un instante, mantenindose acoplados el uno contra el otro.
Ella profiri un grito, embargada de dolor y desesperacin, que le desgarr el corazn incluso cuando la cabeza le daba vueltas por la falta de comida. l se precipit 
hacia ella y la encontr mirndole con ojos tan azules como un lago. Las manos de l temblaron, ya que eran ojos que conoca, y empez a entenderlo todo. dndole 
la vuelta a Jude, cobijndola bajo su brazo, Aidan empez a caminar bajo la luz que irradiaban las estrellas y la luna. Aunque estaba medio muerto de hambre, hizo 
lo que pudo para curar la herida y se llev al pjaro hacia el cobijo de estos acantilados. Y preparando un fuego para hacerle entrar en calor, se qued sentado 
para protegerla y esper hasta el amanecer.
Cuando llegaron a la cima, Aidan la rode con el brazo para que ambos pudiesen otear el oscuro mar juntos. Las olas iban y venan, una vez tras otra, un ritmo constante, 
primitivo, sexual.
y entendiendo que los cuentos de Aidan tambin tenan su ritmo, Jude levant una mano para cubrir la de l.
Y qu ocurri despus?
Lo que sucedi fue lo siguiente. Mientras el sol se esconda tras el horizonte, y la noche alcanzaba el da, ella empez a transformarse, al igual que l. Entonces 
el pjaro se convirti en mujer y el hombre en lobo, y durante un instante, tendieron sus manos para tocarse. Sin embargo, una mano atraves la otra mano, y la transformacin 
fue completa. As que la noche transcurri, sintindose ella demasiado dbil y con demasiada fiebre para sanarse. Y el lobo nunca la abandon, sino que se qued 
para darle calor con su cuerpo y protegeda con su vida si fuera necesario. Tienes fro? le pregunt al veda temblar.
No susurr. Estoy emocionada. An no ha terminado. La noche volvi a convertirse en da, y de nuevo el da en noche, y como cada vez que ocurra, slo tenan 
ese instante para poder alcanzarse, negndoseles el encuentro de nuevo. l nunca se fue de su lado para comer, como hombre o como lobo, y por lo tanto tambin estaba 
cerca de la muerte.. Intuyndolo, ella utiliz el poder que le quedaba para fortalecerse; para salvarle a l en vez de a s misma. Porque el amor que senta por 
l significaba ms que su propia vida. Una vez ms el amanecer brill en el cielo y comenz la transformacin. Una vez ms, ambos intentaron alcanzarse, a sabiendas 
de que era intil, y ella consciente de que nunca volvera a ver otro amanecer. Pero en esta ocasin el sacrificio que ambos haban hecho se vio recompensado. Sus 
manos se encontraron, sus dedos se entrelazaron, y se miraron mutuamente, por fin, de hombre a mujer, de mujer a hombre. Y las primeras palabras que pronunciaron 
fueron de amor.
Y vivieron felices y comieron perdices?
Mejor todava. l, que haba sido rey por derecho propio en una tierra lejana, tom a su reina de las hadas como esposa. Nunca jams volvieron a pasar ni un ocaso 
ni un alba separados durante el resto de sus vidas.
Ha sido precioso. repos la cabeza en su hombro. Y esto tambin.
Es mi sitio. O as lo crea cuando era nio y vena trepando hasta aqu para asomarme al mundo, y soar en qu lugar estara yo.
Adnde queras ir?
A todas partes. se dio la vuelta y enterr la cara en su pelo y pens que ahora este lugar era ms que suficiente. No obstante, para ella era diferente. Adnde 
quieres ir t, Jude?
No lo s. En realidad nunca lo he pensado.
Pues piensa ahora. cambi de posicin, despus se acopl a su lado sobre una piedra. De todos los sitios que hay, qu quieres ver?
Venecia. no saba de dnde haba salido esa idea y se ri de s misma al darse cuenta de que haba estado en su cabeza, lista para soltada. Creo que me gustara 
ver Venecia con sus maravillosos edificios, grandes catedrales y misteriosos canales. Y el campo de viedos en Francia, todos esos acres de viedos con las uvas 
madurando, las viejas granjas y jardines. E Inglaterra tambin. Londres, por supuesto, por los museos, su historia, aunque prefiero el campo. Comwall, las colinas 
y los acantilados, respirar el aire donde naci Arturo.
Nada de islas tropicales, ni playas abrasadoras, ni exticos puertos de escala para su Jude Frances ahora, observ Aidan. Era el romance y de nuevo la tradicin, 
con un toque de leyenda, lo que deseaba.
Ninguno de esos lugares est muy lejos de donde estamos sentados ahora. Por qu no te vienes conmigo, Jude, y los vemos?
Oh, claro, simplemente cogemos un avin para Venecia esta noche y a la vuelta nos pasamos por Francia e Inglaterra.
Bueno, quizs esta noche sea un poco difcil, pero el resto es lo que tena pensado. Te importara esperar hasta septiembre?
De qu ests hablando?
De una luna de miel, casi solt, pero pens que lo mejor por el momento era ser prudente.
De que te vengas conmigo. de nuevo torn su mano, mordisqueando sus dedos al sonrerle por encima de la mano. De que te vengas conmigo a lugares de romance, misterio 
y leyenda. Te ensear Tintagal, donde Arturo fue concebido la noche en que Merln conjur su magia sobre Uther, para que Y graine creyese que reciba a su propio 
marido. Y nos hospedaremos en una de esas granjas de Francia, beberemos su vino y haremos el amor en una gran cama de plumas y luego pasearemos por el canal de Venecia 
y nos maravillaremos ante las grandes catedrales. No te gustara eso, cario?
Claro que s. sonaba glorioso, mgico. Como otro de sus cuentos. Slo que es imposible.
Porqu iba a serio?
Porque... tengo trabajo y t tambin.
Se ri y desvi la atencin de los dedos al lateral de la mandbula de Jude.
Y crees que mi pub se vendra abajo o que tu trabajo desaparecera? Al fin y al cabo, qu son dos semanas o as en el orden del universo?
S, es verdad, pero...
Yo he visto esos lugares que has mencionado. se acerc a su boca para seducida poco a poco. Ahora quiero verlos contigo. sus manos rozaron el rostro de Jude, 
y empez a perderse en ella, en su sabor y textura. Ven conmigo, a gbra. murmur, atrayndola hacia s cuando ella temblaba.
Se... se supone que debo volver a Chicago.
No lo hagas. su boca se volvi ms ardiente, ms posesiva. Qudate conmigo.
Bueno. no poda poner sus pensamientos en orden. Cada vez que intentaba poner una idea en orden, se desmoronaba, desparramando al resto. S, supongo... despus 
de todo, qu eran dos semanas?. En septiembre. Si ests seguro...
Estoy seguro. se puso de pie y la levant de la roca, sonriendo, cuando Jude dio un grito ahogado y luego rode el cuello de Aidan con los brazos. Acaso crees 
que te voy a soltar ahora que te tengo? Cuido de lo mo mejor que todo eso.
Qu era lo suyo? La frase la inquiet un poco, pero antes de que pudiera pensar en cmo responder, vio la figura tras ellos.
Aidan. su voz era apenas audible.
Se volvi tenso, cobij alude bajo su brazo para defenderla, despus dndose la vuelta, se relaj de nuevo.
La dama apenas provoc una ondulacin sobre el aire mientras caminaba. Sin embargo, el plido pelo le resplandeca a la luz de la luna, al igual que sus lgrimas.
Lady Gwen, buscando el amor que perdi. Aidan sinti compasin en su corazn cuando vio las lgrimas brillando sobre sus mejillas.
Al igual que l. Le he visto hoy. Habl con l.
Te ests haciendo muy amiga de las hadas, Jude Frances.
Jude sinti el viento en su rostro, poda oler el mar. El brazo de Aidan la rodeaba con fuerza y calidez. Aun as, pareca como una ilusin que iba a desvanecerse 
en el momento en que pestaease.
Sigo pensando que me despertar en mi cama de Chicago y que esto, todo esto, habr sido un largo y complejo sueo. Creo que me rompera el corazn.
Entonces tu corazn est en buenas manos. inclin la cabeza para besada. Esto no es ningn sueo y te doy mi palabra.
Debe de ser doloroso ver amantes en este lugar Aidan mir hacia atrs. El pelo dorado de la dama ondulaba en el aire y sus mejillas estaban hmedas. Ni siquiera 
pueden gozar de ese instante durante el ocaso o el alba para encontrarse.
Una nica eleccin puede construir o destruir destinos.
Cuando ella levant la mirada hacia l, sobresaltada por orle repetir las mismas palabras que Carrick le haba dicho, l le acarici el cabello.
Venga, vamos a volver. Ella te entristece.
S. Jude se aferr ahora a la mano de Aidan, ya que bajar era ms difcil que subir. Ojal pudiera hablar con ella, y no me puedo creer que estoy diciendo, como 
si tal cosa, que ojal pudiera hablar con un fantasma. Pero es as. Me gustara preguntarle lo que siente, piensa y desea, y lo que cambiara.
Sus lgrimas me dicen que lo cambiara todo.
No, las mujeres lloran por todo tipo de motivos. Para cambiado todo, tendra que renunciar a los hijos que ha llevado en su seno, que ha criado y amado. No creo 
que pudiera hacer eso. Que hiciese eso. Carrick le pidi demasiado y no entiende eso. Quizs algn da lo entienda, entonces se encontrarn el uno con el otro.
Slo pidi lo que necesitaba y le hubiera entregado todo lo que tena.
Ests pensando como un hombre.
Bueno, es que soy un hombre, as que de qu otro modo iba a pensar?
Ese toque de orgullo irritado en su voz le provoc la risa.
Como lo ests haciendo. Y puesto que una mujer piensa como tal, se explica por qu los dos gneros estn tan a menudo en desacuerdo como en sintona.
No me importa estar en desacuerdo de vez en cuando, ya que hace que todo sea ms interesante. Y puesto que estoy pensando como un hombre en este momento... la 
alz en sus brazos y cubri su grito ahogado y sorprendido con la boca.
Cmo poda ser un beso tan suave y abrasador al mismo tiempo?, se pregunt Jude. Tan suave que las lgrimas afloraron a sus ojos, tan caliente que funda sus huesos. 
Se dej deslizar en el beso, un clido lago con llamas lamindole los bordes.
Me deseas, Jude? Dime que me deseas.
S, te deseo. Siempre te deseo. ya estaba hasta el cuello en ese lago y bajo su superficie.
Haz el amor aqu conmigo. impaciente, mordisque su labio inferior. Aqu a la luz de la luna.
Mmmm. empez a acceder, despus sali a la superficie con un sobresalto, como un imprudente submarinista dando manotazos en el aire. Aqu? Fuera?
La reaccin de ella le habra hecho gracia, pero la seduccin que l haba iniciado lo haba embargado.
Aqu, en la hierba, con la noche respirando a nuestro alrededor an sujetndola, l se arrodill y con la boca recorriendo su rostro, le murmur: Entrgate a 
m.
Pero y si alguien viene?
No hay nadie ms que nosotros, en todo el mundo, nadie ms las manos y la boca de l la recorrieron. Incluso cuando abri su boca para protestar, l volvi a hablar.
Te necesito tanto. Djame que te lo demuestre. Djame poseerte.
La hierba era tan suave y l estaba tan ardiente. Sentirse necesitada era tal milagro, mucho ms importante que el sentido comn y la modestia. Haba tal ternura 
en sus manos cuando la acariciaba, lentamente, lentamente, calentando su sangre. Su boca roz la de ella, susurrndole promesas.
Y de pronto, no haba nadie ms en el mundo, y tampoco haba ninguna necesidad de ello.
Ella levant los brazos pesadamente mientras l la despojaba de su jersey. Cuando l recorra su cuerpo con los dedos, a ella se le cerraban los ojos, se le adormeca 
el cuerpo. Le quit los zapatos, los pantalones, desnudndola sin prisa, y dejando que sus manos la tocaran y se detuvieran donde les placa, hasta pareca que su 
piel vibraba.
Jude yaca desnuda sobre la hierba, con la luz de la luna bandola. Cuando ella extendi la mano para alcanzarle, l la incorpor.
Quiero soltarte el pelo, ver cmo cae. mantuvo la mirada en la de ella al soltrselo. Te acuerdas de la primera vez?
S, me acuerdo.
Ahora s lo que te gusta. peg los labios contra su hombro, despus dej que el cabello le cayera en cascada para cubrirle la cara y colmarle de seda y fragancia. 
Tmbate en la hierba y deja que te satisfaga. roz suavemente el lado de su cuello con los dientes al volver a tenderla en el suelo. Te dar todo lo que tengo.
Se poda haber dado un festn, pero en vez de eso slo tom unos sorbos. Besos largos y lujuriosos que estremecan el alma y provocaban suaves gemidos y con cada 
gemido, la penetr ms profundamente.
Se poda haber dejado llevar por el frenes, sin embargo la sedujo. Caricias lentas y tiernas que se deslizaban por la piel y la hacan temblar y con cada temblor, 
l se recreaba.
Jude se perdi en l, en la mezcla embriagadora de sentidos y sensaciones. Hierba fresca y piel clida, brisas fragantes y susurros roncos, manos fuertes y labios 
pacientes.
Ella observ la luna que se elevaba en lo alto, una reluciente esfera blanca perfilada contra un cielo azul profundo, perseguida por los desgarrados jirones de las 
nubes. Oy la llamada de un bho, un graznido profundo y exigente, Y sinti cmo el eco se introdujo en su sangre, al mismo tiempo que l la arrastraba cada vez 
ms hasta esa primera cresta ondulante.
Jude pronunci su nombre en voz alta, flotan do mientras la clida ola atravesaba en cascada su cuerpo.
Vuela ms alto. estaba desesperado por ver la volar, saber que poda hacerla ascender hasta que sus ojos se velaran volvindose salvajes, y el cuerpo se le estremeciese. 
Vuela ms alto. le exigi de nuevo, y la impuls hasta llegar a ese punto, ms despiadadamente de lo que haba pretendido.
El calor la atraves, una estrella explotando. El impacto del placer era tan intenso, tan inesperado tras la ternura, que su cuerpo se irgui, medio protestando, 
medio deleitndose. En esta ocasin no fue un gemido lo que solt, sino un grito.
Aidan. se aferr a l para recuperar el equilibrio mientras su mundo se volva loco y rodaban juntos. No puedo.
Otra vez. tir de su cabeza, agarrndola del pelo y atac con fiereza su boca. Otra vez hasta que ambos nos saciemos. las manos que haban sido tan suaves se 
clavaron en sus caderas, la levantaron. Dime que me quieres dentro de ti. Yo y nadie ms.
S exclam con frenes, casi sollozando, y arqueando su cuerpo hacia atrs. T y nadie ms.
Entonces tmame.
La penetr hasta que ella se colm de l, hasta que el goce la atraves. Su aliento se apart de la garganta de Aidan mientras echaba hacia atrs su cuerpo plateado 
por la luz de la luna. Su cabello caa hacia atrs en una oscura maraa. Levant los brazos, en un gesto de abandono, enredando sus propios dedos en sus rizos alborotados.
Entonces su cuerpo empez a mecerse, a moverse, a buscar.
Ahora el poder era de ella, el control de cada ltigo de placer. Mientras el cuerpo de l ascenda y descenda siguiendo su ritmo, ella tom lo que le placa. Los 
msculos de l temblaron al acariciarla. Los ojos de l parecan oscuros como la noche al acercarse ella para atormentar su boca tal como l le haba hecho. El bajo 
gemido que arranc de l hizo que Jude se riera en actitud triunfal.
Vuela ms alto. se subi encima. Esta vez te llevar ms alto. con audacia, cogi las manos de l y las pos sobre sus pechos. Tcame. Tcame por todas partes 
a la vez que yo te poseo.
Ella le gui las manos a donde quera, deleitndose con el tacto sobre su piel resbaladiza mientras ella lo montaba, cada vez ms cerca del lmite.
Sinti el cuerpo de l entregndose debajo de ella, sin poder hacer nada, oy su respiracin entrecortarse en un grito ahogado, y excitada por lo que le haba hecho, 
se dej llevar.
Fue Aidan quien se estremeci, quien dej caer sus manos dbilmente cuando ella se inclin sobre l para rozar su boca contra la suya. Cuando ella peg los labios 
a su garganta, sinti el pulso desenfrenado de Aidan.
Despus, con un sonido de triunfo, Jude se apart y alz los brazos en alto.
Oh, Dios!, me siento fenomenal. La gente siempre debera hacer el amor fuera. Es tan... liberador.
T misma pareces una reina de las hadas.
Me siento como una. sacudi la melena hacia atrs, luego baj la mirada para sonrerle. Llena de secretos mgicos y maravillosos. Me alegra tanto que no ests 
enfadado conmigo. Estaba segura de que lo estaras.
Enfadado? Por qu iba a estado? reuni la suficiente energa para incorporarse y sujetada, torso contra torso. Todo en ti me encanta.
Ella se arrim ms, todava volando en el placer del momento.
No estabas encantado conmigo anoche.
No, no puedo decir que lo estuviera, pero ya que lo hemos resuelto, no debe preocupamos.
Resuelto?
S. Oye, vamos a ponerte el jersey antes de que cojas fro.
Qu quieres decir...? se call en mitad de la frase mientras l le colocaba el jersey encima de la cabeza.
Ya est. Eso es todo lo que necesitas, ya que te lo voy a volver a quitar cuando entremos en la casa. comenz a recoger la ropa y a amontonada en los brazos de 
ella.
Aidan, qu quieres decir con que lo hemos resuelto todo?
Pues eso, que lo hemos resuelto. esbozando una sonrisa fcil, la levant y la llev hasta la casa. Nos casaremos en septiembre.
Qu? Espera.
Yo s espero, hasta septiembre. empuj la verja del jardn para abrirla.
No nos vamos a casar en septiembre.
Oh, s que nos casaremos. Luego iremos a los sitios que quieres ver.
Aidan, eso no es lo que pretenda decir.
Era lo que yo pretenda. volvi a sonrer, satisfecho de que haba encontrado la manera de manejar la situacin. No me importa si necesitas tomarte un tiempo, 
cario. No cuando ambos sabemos que est escrito.
Bjame.
No, an no. la llev dentro de la casa y empez a subir las escaleras.
No me voy a casar contigo en septiembre.
Bueno, slo quedan unos meses, as que no queda mucho tiempo para ver quin lleva la razn en este asunto.
Es ofensivo e irritante que simplemente creas que voy a aceptar tus planes. Y que soy demasiado tonta como para saber lo que quiero.
No creo que seas tonta para nada, baj al cuarto de bao. La verdad, cario, es que creo que eres una de las personas ms inteligentes que conozco. Un poco terca, 
eso s, pero no me importa la levant un poco para poder extender la mano y abrir la ducha.
Conque eso no te importa. repiti.
En absoluto. Igual que no me importa que tus ojos me estn lanzando dardos en este momento. Lo encuentro... estimulante.
Bjame, Aidan.
De acuerdo. la complaci sentndola en la baera, justo debajo del chorro de la ducha.
Maldita sea!
No te preocupes por el jersey, yo me encargar de l. y rindose a la vez que ella le empujaba y se retorca, se lo quit y lo arroj al suelo con un hmedo plaf.
Aparta las manos de m. Quiero resolver esto.
Lo has resuelto en tu cabeza al igual que yo lo he hecho tambin. Pero yo te digo que deseo ms mi opcin que lo que t deseas la tuya. Sin embargo... apart el 
pelo mojado de su rostro. Si ests tan segura de ti misma, no tienes nada de que preocuparte, y sencillamente podemos disfrutar del tiempo que pasemos juntos.
sa no es la cuestin.
Acaso ests diciendo que no te gusta estar conmigo?
S, claro que s, pero...
O es que no sabes ni lo que quieres?
Por supuesto que s lo que quiero.
l peg los labios an curvados a su ceja, a sus sienes.
Entonces que tiene de malo darme al menos la oportunidad de cambiar eso?
No lo s. no obstante, tena que haber algo de malo en ello, no? Emplea la lgica, decidi. Lgica fra, aunque estuviera desnuda en la ducha. No estamos hablando 
de un capricho, Aidan. Yo me tomo esto muy en serio y no pretendo cambiar de idea.
Vale, entonces, segn una buena tradicin irlandesa, vamos a apostar. Cien libras a que aceptars.
No voy a apostar por una cosa as.
Levant un hombro con aire despreocupado, luego cogi el jabn.
Si es que temes arriesgar tu dinero...
No. le sise, intentando ver cmo le haba dado la vuelta a la tortilla y la haba atrapado. Que sean doscientas libras.
Trato hecho. le bes la punta de la nariz para sellarlo.

CAPTULO 19
Era ridculo. Ella haba llegado a apostar dinero para ver si se casaba o no con Aidan. Era irrisorio. E irritante y algo embarazoso.
El mal genio la haba incitado a ello, lo que resultaba extrao en s. Normalmente tena un temperamento afable y fcil de controlar.
Se olvidara de la apuesta por completo, por supuesto, cuando llegara el momento. Qu sentido tendra sacar el tema si Aidan o ella se iban a sentir como bobos?
Por ahora, tena tareas Y trabajo en que concentrarse. Haba que sacar a Finn de paseo Y de volverle a Mollie O'Toole los platos que trajo para su fiesta. Ya era 
hora de llamar y ver cmo estaba su familia. Luego, si segua haciendo buen tiempo, establecera su base de trabajo en el exterior.
Quera escribir la historia que Aidan le haba contado la noche anterior. Ya tena el ritmo del cuento en la cabeza, y las imgenes del pjaro blanco y el lobo negro. 
Dudaba si sera capaz de hacerle justicia, pero tena que intentado.
Se llev los platos, adems de un recipiente con galletas de azcar que haba preparado. Lista para partir, ech un vistazo buscando al perro, justo a tiempo para 
vede agazapado debajo de la mesa de la cocina y meando. Naturalmente, falt poco para que orinara encima del papel.
No podas esperar ni un minuto ms, verdad? ech una carcajada cuando l movi el rabo alegremente y volvi a dejar los platos para encargarse del charco.
El perro tuvo que brincar, lamerle la cara y soltar unos gruidos mientras ella lo limpiaba, para que se le olvidara regaarle. Puesto que los mimos la hacan tan 
feliz corno a l, se pas diez minutos acariciando, forcejeando y rascando su barriga.
Lo iba a mimar, claro, reconoci Jude. Pero quin iba a imaginarse que tena todo este amor en su interior que necesitaba entregar?
Casi tengo treinta aos. murmur al acariciar las largas orejas sedosas. Quiero un hogar. Quiero una familia. Y los quiero junto a un hombre que me ame muchsimo. 
se acurruc al retorcerse Finn para lamerle la mano. No puedo establecerme otra vez. No puedo ir cogiendo retazos de la vida slo porque parezca que es lo mejor 
que puedo recibir. As que... levant a Finn para frotar su nariz contra la de l. Por ahora, estamos t y yo, amigo.
En el momento en que abri la puerta trasera, Finn sali disparado corno una flecha moteada. Le encantaba vede correr, aunque su primer sprint fuera directo hacia 
sus flores. Se detuvo, patinando y cayndose, cuando lo llam en un tono brusco. Consider como un progreso el hecho de que slo aplastara una fila de agerato.
Finn ech a correr delante de ella, volvi, trot en crculos alrededor de sus pies, luego se fue haciendo zigzags, olfateando todo lo que le resultaba interesante. 
Se imagin cmo sera cuando creciera, un perro grande y bonito con un rabo como una trencilla de ltigo, al que le encantara correr por las colinas.
En nombre de Dios, qu iba a hacer con l en Chicago?
Sacudiendo la cabeza, apart esa preocupacin. No tena sentido pensar en algo que estropeara su paseo.
El aire era cristalino, con el sol deslizndose y atravesando las nubes de camino a Inglaterra. Alcanz a ver la Baha de Ardmore, de un verde profundo, extendindose 
ondulante hasta la costa. Si se paraba, se concentraba, casi poda or su msica en el fulgurante silencio. Hoy los turistas acudiran en tropel a las playas, y 
tambin algunos de los lugareos tenan una o dos horas libres.
Jvenes madres, pens, dejando a sus pequeos nios mojar los dedos de los pies en las olas, o rellenar de arena sus cubos rojos de plstico. Hoy se construiran 
castillos para luego ser arrastrados por el mar.
Los setos que flanqueaban la carretera estaban repletos de flores veraniegas, y la hierba bajo sus pies era mullida y reluca con el roco matutino. Al norte, las 
montaas se erguan soberbias bajo las nubes que coronaban sus cimas. Y entre ellas y Jude, pareca como si las esplndidas colinas verdes, onduladas, se perdieran 
en el infinito.
Le encantaba vedas, la sencilla y absoluta belleza de la tierra, el ocaso de los antiguos castillos que haban sido derruidos no por el mar, sino por el tiempo y 
el enemigo. Le recordaba a caballeros y doncellas, a reyes tanto insignificantes como grandiosos, a dicharacheros sirvientes y astutos espas. Y por supuesto, magia, 
brujera y canciones de hadas.
Ms cuentos que contar, reflexion, de sacrificios por amor y gloria, del triunfo del corazn y del honor, de hechizos lanzados y rotos.
En un lugar como ste, un narrador de cuentos poda pasar aos coleccionndolos, crendolos y transmitindolos. Ella podra pasar maanas plateadas como sta, deambulando 
e imaginando, y tardes lluviosas, escribiendo y compilando. Los atardeceres seran para acurrucarse tras un da satisfactorio, figurndose dibujos en el fuego de 
turba, o para acudir al pub y escuchar ruido, msica, y estar en compaa.
Sera una vida tan bonita, repleta de inters, belleza y sueos.
Se detuvo en seco, sorprendida por el pensamiento, an ms sorprendida porque la idea rondara por su cabeza. Se podra quedar, no slo para tres meses, sino para 
siempre. Podra escribir cuentos. Los que le contaban y los que siempre parecan formarse en su cabeza.
No, claro que no poda. En qu estaba pensando? Solt una carcajada nerviosa y dbil. Tena que volver a Chicago segn lo previsto, para' encontrar trabajo en algn 
rea del campo que conociese, a fin de mantenerse con sensatez mientras persegua su sueo. Plantarse cualquier otra cosa era completamente irresponsable.
Por qu?
Slo haba dado dos pasos cuando esa pregunta aflor a la superficie.
Por qu? dijo en voz alta, nerviosa.. Claro que hay un motivo. Una docena de motivos. Vivo en Chicago. Siempre he vivido en Chicago.
No haba ninguna ley que la obligara a vivir en Chicago. No la encadenaran en una mazmorra por cambiar de residencia.
Por supuesto que no, pero... tengo que trabajar.
Y qu haba estado haciendo durante los ltimos tres meses?
Eso no es trabajar, en realidad no empez a sentir que el estmago se le encoga, tena el corazn en un puo. Ms bien es una indulgencia.
Por qu?
Cerr los ojos.
Porque me encanta. Me encanta todo, as que por eso debe de ser una indulgencia. Yeso es increblemente ridculo.
Poda ser que filera un sitio un tanto extrao para una revelacin, en una salvaje colina en mitad de la maana. No obstante, concluy que era el sitio perfecto 
para la suya.
Por qu no puedo hacer algo que me encanta sin poner limitaciones? Por qu no puedo vivir en un sitio donde me siento ms en casa que en cualquier otro sitio? 
Quin est a cargo de mi vida dijo con una carcajada perpleja si no soy yo?
Con las piernas tambalendola un poco, ech a andar. Podra hacerlo, si era capaz de ahondar en su interior y encontrar el coraje. Podra vender su apartamento. 
Podra hacer lo que haba evitado por miedo al fracaso y enviar una muestra de su trabajo a algn agente.
Por fin, podra perseverar, ganase o perdiese, en algo que deseaba para s misma..
Lo pensara seria y detenidamente. Caminando ms deprisa, ignor la voz en su cabeza que le instaba a actuar ahora, de inmediato, antes de que pudiera buscar excusas. 
Sera una gran decisin, cavil, un enorme paso. Una persona sensata discurra tomando grandes decisiones y dando enormes pasos.
Jude se sinti agradecida cuando vio la casa de los O'Toole en la colina. Necesitaba distraerse, algo para desviar" la atencin de s misma durante un rato.
La ropa ya se estaba secando en la cuerda de tender, haciendo que Jude se preguntara si Mollie haca la colada veinticuatro horas al da. Los jardines florecan 
con esplendor y el pequeo cobertizo segua tan abarrotado y revuelto como siempre. Betty se levant de su siesta matutina en el patio y solt un ladrido de bienvenida, 
que provoc a la vez unos pequeos ladridos de devocin de Finn, precipitndose por la colina hacia ella.
Jude empez a caminar tras l, y acababa de llegar al patio cuando la puerta de la cocina se abri.
Buenos das, Jude. Mollie la salud con la mano. Te has levantado temprano hoy.
No tan temprano como t, por lo que veo.
Con una casa llena de chicas charlatanas y un hombre al que le gusta tomar su t antes de abrir los ojos, no tienes mucha oportunidad de quedarte en la cama. Entra, 
tmate un t y hazme compaa mientras preparo el pan.
Te traigo los platos que me dejaste y algunas galletas de azcar que prepar ayer. Creo que estarn mejores que la ltima tanda.
Las probaremos con el t y veremos. Sostuvo la puerta abierta y Jude entr al calor, las fragancias y al estrpito de Brenna que manejaba herramientas debajo del 
fregadero.
Ya casi lo tengo, mam.
Ms te vale. Mollie se dirigi hacia el horno. Ya te digo, Jude, en esta casa, soy como la mujer del herrero que, como esta chica, se va a reparar y arreglar 
los problemas de todos, mientras yo tengo que aguantar las gotas y los porrazos da y noche.
Bueno, no tienes que pagarle a nadie un sueldo en tu vida, verdad? solt Brenna, y se gan una pequea patada de su madre.
Conque un sueldo? Y quin se ha comido una montaa de huevos y una torre de tostadas y mermelada esta misma maana?
Slo lo hice para tener la boca llena y no decirle a la pesada de Maureen que dejara de hablar sobre los planes de la boda. La chica nos est volviendo a todos 
locos, Jude, armndola, quejndose y echndose a llorar por ningn motivo en especial.
Casarse es ya bastante motivo para todo eso. Mollie coloc el t y las galletas, le indic a Jude con la cabeza que se sentara y volvi a hundir sus manos en la 
bola de masa que estaba amasando. Y cuando te llegue el momento, t sers peor todava.
Ja. Si yo estuviera pensando en el matrimonio, arrastrara al hombre hasta el cura, dira las palabras y me lo quitara de encima. manifest Brenna. Todo ese 
trabajo tan pomposo, los vestidos, las flores y la cancin que tiene que sonar en cada momento. Meses de preparativos para un solo da, para un vestido que nunca 
volver a ponerse, flores que se pondrn mustias y marchitas, y canciones que podrs cantar en cualquier otro maldito momento.
Sali pitando por debajo del fregadero y gesticul con la llave inglesa.
Y el coste de todo eso es un pecado.
Ah, Brenna, qu tonta y romntica. Mollie espolvore harina sobre la masa y le dio la vuelta. Ese da nico es el comienzo de una nueva vida y merece cada minuto 
de tu tiempo y cada penique que se invierte no obstante, suspir un poco. El caso es que s que se hace pesado aguantar sus nervios.
Exacto. Brenna coloc la llave en la caja de herramientas abollada y se incorpor para coger una de sus galletas. Mira a nuestra Jude. Tan tranquila, como si 
tal cosa. No va diciendo chorradas sobre si llevar rosas de color blanco o rosa para el ramillete. Brenna mordi la galleta y se desplom en una silla. Eres una 
mujer sensata.
Gracias. Lo intento. Pero de qu ests hablando?
La diferencia entre t y la caprichosa de mi hermana. Las dos tenis bodas prximamente, pero acaso vas de un lado a otro de la habitacin, retorciendo las manos 
y cambiando de idea cada dos minutos sobre el sabor de la tarta? Claro que no.
No. contest Jude despacio. No lo hago porque no tengo una boda prximamente.
Aunque t y Aidan tengis una pequea ceremonia, y a saber cmo vais a conseguir eso cuando Aidan conoce a casi todo el mundo en cien kilmetros, sigue siendo una 
boda.
Jude tuvo que respirar hondo una vez, y volver a hacerla nuevamente.
De dnde has sacado la idea de que me voy a casar con Aidan?
De Darcy. Brenna se inclin hacia delante para coger otra galleta. Ella lo sabe de muy buena tinta.
Las medias tintas nunca han sido muy buenas.
Al escuchar su tono cortante, Brenna pestae y Mollie dej de amasar. Antes de que Brenna pudiera articular palabra, Mollie le lanz una mirada de advertencia.
Llena tu boca con esa galleta, moza, antes de que sigas metiendo la pata.
Pero si Darcy dijo...
Quizs Darcy lo malinterpretara.
No, no creo que lo hiciera. el mal genio form un nudo en la garganta de Jude. No pudo tragrselo, se apart de la mesa con un empujn y se puso de pie. De dnde 
saca un hombre tanta cara dura, tanta arrogancia?
La mayora nace con ello. contest Brenna, y agach la cabeza e hizo un gesto ante el bufido de su madre.
Debo decirte, Jude, que yo misma pensaba que los dos ibais encaminados en esa direccin, al ver cmo estis el uno con el otro. Mollie mantuvo la voz en un tono 
tranquilizador y la mirada atenta sobre el rostro de Jude. Cuando Brenna nos lo cont anoche en la cena, a nadie nos sorprendi, sino que nos alegramos.
Os lo cont... en la cena. Jude se detuvo en la mesa, apoy las palmas de sus manos sobre ella y se inclin hacia el rostro de Brenna. Se lo dijiste a toda tu 
familia?
Bueno, no lo vea como...
A quin ms? A cunta gente le has contado esta ridcula historia?
Yo... carraspe Brenna. Al ser una mujer con mal genio tambin, reconoci los indicios de peligro cuando aparecieron en el rostro de Jude. No recuerdo exactamente. 
A muchos no. A unos pocos. A casi nadie. Estbamos tan contentas, sabes, Darcy y yo. Como os tenemos tanto cario, y sabiendo cmo Aidan puede darle vueltas a las 
cosas antes de ir al grano, esperbamos que el ceili le podra dar un empuje.
El ceili.
S. La vspera de San Juan... la luna y esas cosas. Te acuerdas, mam? se volvi hacia Mollie con una mirada desesperada. Te acuerdas cuando nos dijiste cmo 
pap te propuso matrimonio al bailar a la luz de la luna en un ceili? Y tambin en la casa de campo de la vieja Maude.
S. Me acuerdo. y empez a comprender. Con una sonrisa contenida, dio una palmadita en el hombro de su hija. Tu intencin era buena, verdad?
S, nosotras... ay! con un gesto de dolor, Brenna se agarr la nariz que su madre le acababa de retorcer.
Eso es para recordarte que dejes de meter esa nariz en los asuntos de otras personas, por muy buena intencin que tengas.
No es su culpa. Jude levant las manos hacia su cabello y casi no pudo resistir arrancrselo. Es culpa de Aidan. En qu estaba pensado para decide a su hermana 
que nos vamos a casar? Le dije que no, verdad? Muy claramente y varias veces.
Le dijiste que no! dijeron al unsono Brenna y Mollie, con idnticas miradas de asombro.
Ya veo lo que est haciendo. Ya veo lo que est maquinando. se dio la vuelta de inmediato para volver a dar grandes zancadas por la habitacin. Necesita una esposa 
y yo estoy disponible, as que es eso. Yo slo tengo que aceptar sus planes porque, despus de todo, no tengo carcter. Pues se equivoca. S que lo tengo. Quizs 
no lo haya mostrado mucho, pero ah est. No me voy a casar con l ni con nadie. Nunca ms me van a decir lo que tengo que hacer, dnde tengo que vivir, cmo vivir 
o lo que ser. Nunca, nunca ms.
Mollie escudri su cara colorada, sus manos en un puo y asinti lentamente.
Bueno, muy bien por ti. Por qu no recobras el aliento, cario, y te sientas aqu, bebes tu t, Y nos cuentas, ya que somos todas amigas, exactamente lo que ocurri?
Os dir lo que ocurri. Y t, aadi, sealando a Brenna con un dedo, ya puedes bajar al pueblo y decides a todos lo descerebrado que es Aidan Gallagher y que 
Jude Murray no lo querra ni aunque se lo ofrecieran en bandeja.
Lo har. afirm Brenna, esbozando una sonrisa prudente.
Bien. Jude recobr el aliento y se sent para contar la historia.


Serva de mucho desahogarse con los amigos. Le suavizaba su mal genio, fortaleca su determinacin y le proporcionaba la satisfaccin de que otras dos mujeres se 
escandalizaran por el comportamiento de Aidan.
Cuando se fue de all, le haban dado palmaditas, abrazos y la enhorabuena por oponer resistencia ante un bruto. Claro que no saba que, justo en el momento en que 
se fue, madre e hija sacaron veinte libras cada una para apostar por Aidan.
No es que no simpatizaran con Jude o que sta no tuviera el sentido comn para saber lo que quera. Sencillamente era porque crean en el destino, y en una buen 
apuesta.
Con la apuesta en el bolsillo, Brenna se fue al pueblo en coche para decide a Darcy lo bobo que era su hermano, y para comenzar las apuestas.
Afortunadamente, ignorando esto, Jude volvi a casa con el corazn ms alegre y el carcter ms reforzado. No se iba a molestar en enfrentarse a Aidan. Se dijo que 
no mereca el esfuerzo ni el tiempo. Permanecera tranquila, permanecera firme, y en esta ocasin l sera el humillado.
Satisfecha consigo misma, se fue directamente al telfono de la cocina y dio el siguiente paso sin, dudado ni un instante.
Treinta minutos despus, se sent a la mesa y apoy la cabeza sobre los brazos.
Lo haba hecho. Lo haba llegado a hacer.
Su apartamento iba a salir a la venta. Como la pareja a la que se lo haba alquilado ya le haba preguntado por la posibilidad de comprarlo, el agente inmobiliario 
fue optimista y le asegur que se vendera rpidamente y con las mnimas complicaciones. Haba reservado un vuelo para final de mes con el propsito de decidir sobre 
sus bienes, mandarlos por barco o guardar lo que quera conservar, y vender o regalar el resto.
Y ah quedaba eso, pens, una vida que haba construido basndose en las expectativas de los dems. Se qued como estaba, conteniendo la respiracin para ver qu 
reaccin experimentara.
Pnico? Arrepentimiento? Depresin? Sin embargo, no fue nada de eso. Ya estaba hecho, y adems le haba resultado fcil, y un gran peso se le haba quitado de 
los hombros ante la idea. Alivio fue lo que sinti. Alivio, anticipacin y una ligera y emocionante sensacin de triunfo.
Ya no viva en Chicago. Viva en Faerie Hill Cottage, condado de Waterford, Irlanda.
Sus padres se iban a desmayar.
Ante esa idea, se incorpor, se tap la boca con ambas manos para contener las incontrolables risotadas. Pensaran que haba perdido la cabeza. Y lo que nunca, nunca 
entenderan es que lo que haba hecho era encontrada. Haba encontrado su cabeza, su corazn y su hogar.
Y, pens algo mareada, su norte.
Abuela, me he encontrado a m misma. He encontrado a Jude F. Murray en seis meses o menos. Qu te parece?
La llamada a Nueva York era ms difcil. Porque era ms importante, reconoci. Ms all del simbolismo de la venta del apartamento. Eso no slo representaba dinero. 
La llamada a Nueva York equivala a su futuro, el futuro que se estaba concediendo.
No estaba segura de si su compaera de la universidad la recordaba o simplemente lo finga por educacin. No obstante, haba cogido la llamada y la haba escuchado. 
Jude no se acordaba exactamente de lo que haba dicho o lo que Holly le haba contestado. Excepto que Holly Carter Fry, agente literaria, le coment alude F. Murray 
que le gustaba bastante la idea de su libro, y le pidi que le enviara una muestra del trabajo que estaba haciendo.
Puesto que pensar en ello le provocaba retortijones en el estmago, Jude se oblig a levantarse y subir las escaleras. Puede que sus dedos temblaran al sentarse 
para teclear la carta adjunta. No obstante, se oblig a pensar con lgica y escribi lo que le pareci que era tanto correcto como profesional.
Slo tuvo que pararse una vez para poner la cabeza entre las rodillas.
Reuni los tres primeros cuentos y el prlogo, palabras sobre las que haba trabajado afanosamente, en las que haba abierto su corazn. Empez a sentir ganas de 
llorar al introducir los dibujos en una carpeta, y empaquet todo en un sobre acolchado.
Estaba enviando su corazn a travs del ocano, arriesgndose a que se le rompiera en aicos. Era ms fcil no hacerlo, pens, apartndose para frotarse los brazos 
fros y asomarse por la ventana. Era ms fcil seguir fingiendo que algn da lo hara. Era an ms fcil volver a convencerse de que slo era una indulgencia, un 
experimento, en el que no se jugaba mucho.
Puesto que una vez que mandara ese sobre, ya no haba vuelta atrs, ni nada que fingir, ni ninguna red de seguridad.
Eso era, y haba sido as todo el tiempo, se dio cuenta. Era ms fcil decirse a s misma que no se le daba muy bien algo. Era ms seguro creer que no era muy inteligente 
ni resuelta. Porque si tenas la suficiente confianza para probar algo, tenas que poseer el suficiente coraje como para fracasar.
Haba fracasado en su matrimonio y, en ltima instancia, en la enseanza, dos cosas en las que estaba segura que encajaba.
Sin embargo, haba tantas otras cosas que haba deseado, con las que haba soado, que haba encerrado bajo llave. Siempre dicindose que fuera sensata porque se 
esperaba eso de ella.
Pero en el fondo, en el fondo de su corazn, saba que si fracasaba, tendra que vivir con ello. Y nunca haba tenido el valor para afrontado.
Volvi a mirar el sobre, enderez los hombros. Ahora tena el valor. En esta ocasin, con este sueo, si no lo intentaba, no podra vivir con ello.
Desame suerte. murmur a lo que fuera que estuviera flotando en su casa, y agarr el sobre.
Se oblig a no pensar en ello de camino al pueblo en su coche. Iba a mandado y despus se olvidara, se dijo. No iba a pasar todos los das agonizando, preocupndose, 
pronosticando. Se enterara cuando hubiese que enterarse, y si no era lo bastante bueno... de algn modo, lo mejorara.
Durante la espera, acabara el libro. Lo pulira hasta que brillara como un diamante. Despus, bueno, empezara otro. Esta vez, cuentos que se le ocurrieran. Sirenas, 
seres que cambian de apariencia y botellas mgicas. Tena la sensacin de que ahora que haba descorchado su imaginacin, las cosas emanaran tan deprisa que no 
le dara tiempo a mantener el ritmo.
Sinti un rugido en los odos al aparcar delante de la oficina de correos. El corazn le lata con tanta fuerza que le dola el pecho. Las rodillas le flaqueaban, 
pero se oblig a cruzar la acera y a abrir la puerta.
La encargada de la oficina de correos tena el pelo blanco como la nieve y la piel tan fresca como una rosa. Le dirigi a Jude una sonrisa jovial.
Hola, seorita Murray. Cmo va todo?
Muy bien, gracias. Mentirosa, mentirosa, mentirosa, canturreaba una voz en su cabeza. En cualquier momento perdera la batalla contra la nusea y se humillara.
Desde luego, hace un da estupendo. El mejor verano que hemos tenido en muchos aos. Igual nos ha trado suerte.
Me gustara creerlo. con una sonrisa parecida a una mueca, Jude dej el sobre en ventanilla.
Le va a mandar algo a alguna amiga en Estados Unidos?
S. Jude mantuvo la sonrisa mientras la mujer lea la direccin. Una vieja amiga de la universidad. Ahora vive en Nueva York.
Mi nieto Dennis, su mujer y su familia viven en Nueva York. Dennis trabaja en un hotel de lujo y gana un buen sueldo, llevando los equipajes de la gente para arriba 
y para abajo en el ascensor. Dice que algunas de las habitaciones son como palacios.
Jude tema que el rostro se le desencajara, pero continu sonriendo. Ya haba aprendido lo suficiente en tres meses como para saber que uno no entraba y sala de 
correos, o de cualquier otro sitio en Ardmore; sin un poco de conversacin.
Y le gusta su trabajo?
Vaya que s, y su linda esposa trabajaba como peluquera hasta que lleg el segundo nio.
Qu bien. Me gustara que esto llegara a Nueva York lo antes posible.
Si quiere un envo especial, le va a costar un poco caro.
De acuerdo. se senta como si transcurriese una eternidad, al meter la mano en el bolso para coger el monedero. Aturdida, vio cmo la mujer calculaba el peso y 
el coste, le entreg las libras y tom las monedas de cambio.
Gracias.
De nada. De nada. Viene su amiga de Nueva York a la boda?
Qu?
Ni que decir tiene que vendr su familia, pero tambin es agradable que vengan los viejos amigos, verdad?
El rugido en su cabeza se transform en un fuerte zumbido. Sus nervios dieron paso a una furia cegadora tan rpidamente que slo se qued mirndola.
Mi John y yo llevamos casados cincuenta aos, y an recuerdo perfectamente el da en que nos casamos. Llova a cntaros, pero no me importaba en lo ms mnimo. 
Toda mi familia estaba all, y la de John tambin, apiados en la pequea iglesia de modo que la lana mojada pugnaba contra la fragancia de las flores. Y mi padre, 
que en paz descanse, llor como un beb cuando me acompa hasta el altar, ya que era su nica hija.
Qu precioso. Jude logr dominarse al recobrar el aliento. Pero no me caso.
Oh, es que usted y Aidan ya han tenido una ria de novios? la encargada chasque la lengua con amabilidad en seal de desaprobacin. No se ponga as por eso, 
querida, es tan natural como la lluvia.
No hemos discutido. pero intua que iban a tener una discusin de campeonato muy pronto. Es que no me voy a casar.
Pngaselo difcil. le aconsej, guiando un ojo. No les viene nada mal, y al final tendr un marido mejor. Oh, y debera hablar con Kathy Duffy para la tarta 
nupcial. Las hace preciosas como una postal.
No necesito una tarta. dijo Jude entre dientes.
Venga, slo porque es su segunda vez no significa que no se merezca una tarta. Todas las novias se lo merecen. Y para el vestido debera hablar con Mollie O'Toole, 
ya que encontr una bonita tienda en Waterford City para la boda de su hija.
No necesito una tarta ni un vestido espet Jude, librando una feroz batalla para mantener la paciencia porque no me vaya casar. Gracias.
Se gir sobre los talones y avanz hacia la puerta.
Cuando sali a la acera e inhal el aire, ech una mirada fulminante al cartel de Gallagher's.
No poda entrar ahora, era imposible. Lo matara si lo hiciera.
Y por qu diablos no lo iba a hacer? Mereca morir.
Con determinacin, avanz hacia el pub con largas zancadas, como si la tierra desapareciera bajo sus pies, y cuando lleg, abri la puerta de par en par.
Aidan Gallagher!
En la estancia abarrotada con los lugareos y los turistas, que se haban pasado para tomar un bocado o una bebida, se hizo un silencio sepulcral ante su arrebato.
En la barra, Aidan dej el boceto que estaba dibujando.
Cuando camin indignada hacia la barra, con los ojos chispeando como un lser, l apart la pinta. No se pareca en nada a la dulce y somnolienta mujer que haba 
dejado poco despus del amanecer. Esa mujer pareca suave como la seda y satisfecha.
Y sta pareca una asesina.
Quiero tener unas palabras contigo. le dijo Jude.
Aidan intua que no iban a ser unas palabras agradables.
De acuerdo, entonces dame un momento y subiremos arriba, donde podremos hablar en privado.
Oh, vaya, ahora quiere privacidad. Bueno, pues ya te puedes olvidar de eso. se dirigi a todo el pub. Las miradas fijas y rostros interesados no la avergonzaron 
para nada esta vez, no le hicieron sentir esa sensacin de vaco en el estmago. En esta ocasin sirvieron para avivar su ira ciega. Todos podis escuchar lo que 
tengo que decir, porque todos los que vivs en el pueblo ya estis hablando de mi vida. Permitidme que deje muy claro que no me vaya casar con este primate disfrazado 
de hombre.
Se escucharon unas cuantas risitas por lo bajo, y cuando vio la puerta entreabierta de la cocina, se volvi a dar la vuelta rpidamente.
No te escondas detrs de esa puerta, Shawn, sal de ah. No voy a por ti.
Y menos mal. mascull, y siendo un hermano leal, sali para colocarse al lado de Aidan.
Los dos tan guapos como en una postal. Y t tambin. espet, sealando a Darcy. Espero que tengis ms sesos que vuestro hermano, que al parecer cree que por 
tener una cara bonita las mujeres se van a desmayar a sus pies ante la primera seal de atencin.
Venga, Jude, cario.
Ni se te ocurra llamarme cario se irgui por encima de la barra para golpearle el pecho con el puo. Y tampoco me llames Jude en ese tono paciente y conciliatorio 
que me saca de quicio, maldito... retrasado.
Los ojos de Aidan centellearon y la ira amenazaba con aflorar. Seal a Shawn con el pulgar para que se encargara de los grifos y asinti con la cabeza hacia Jude.
Subiremos y resolveremos esto.
No me voy a ninguna parte contigo. volvi a golpearle en el pecho, regodendose en la violencia. No voy a permitir que se me intimide.
Intimidarte? Quin te est intimidando, eso es lo que me gustara saber, cuando eres t la que me est golpeando?
Puedo ser peor. de repente, excitada, estaba segura de ello. Si crees que me vas a presionar, hacerme pasar vergenza o simplemente que me vas a agotar por decirle 
a todo el mundo, que est dispuesto a escucharte, que me voy a casar contigo, te espera una buena sorpresa. No estoy dispuesta a que me digan lo que tengo que hacer 
con mi vida, ni t ni nadie. de nuevo se dio la vuelta. Y ms vale que todos aqu entendis eso. Slo porque me acueste con l no quiere decir que voy a comprar 
una tarta nupcial cuando a l le d la gana. Me acostar con quien me plazca.
Yo estoy disponible. alguien solt, provocando carcajadas en la sala.
Ya basta, Aidan aporre la barra, haciendo saltar los vasos. Esto es un asunto privado. apart de su camino a Shawn para abrir la entrada de la barra. Arriba, 
Jude Frances.
No. Jude mantuvo el mentn en alto. Y ya que al parecer sa es una palabra con la que tienes problemas, te preguntar qu parte del nono entiendes.
Arriba. insisti de nuevo, y agarr con firmeza el brazo de Jude. ste no es el lugar.
Es tu lugar. le record. Y es cosa tuya. Qutame esa mano de encima.
Hablaremos de esto en privado.
No tengo ya nada de que hablar, cuando Jude intent apartar el brazo, Aidan simplemente empez a empujarla hacia la parte trasera. El hecho de que pudiera hacerlo, 
que la gente se apartara para dejarles paso, que era lo bastante fuerte como para arrastrarla a donde quisiera, hizo que algo estallara en su interior. Y el ltimo 
vestigio de ese oscuro y burbujeante brebaje se desat.
Te he dicho que me quites la mano de encima, hijo de puta. Jude apenas era consciente de lo que haca, no con la neblina roja que le cubra la visin, y sinti 
la fuerza del impacto subirle por la otra mano al encajar un puetazo en el rostro de Aidan.
Santo cielo! vio las estrellas, y el dolor fue tan impresionante como la estupefaccin que sinti ante lo que haba hecho Jude. Instintivamente, se coloc la 
mano debajo de la nariz mientras la sangre le brotaba.
Y mantn las manos alejadas de m. le advirti con gran dignidad, mientras volva a reinar el silencio en el pub. Se volvi y sali unos segundos antes de que 
la multitud estallara en aplausos.
Toma, prueba esto. Shawn le entreg un pao. Menudo derecha que tiene nuestra Jude.
S. tena que sentarse y as lo hizo al acercarse Darcy un taburete libre. Qu demonios le ha entrado? ignoraba que ya se estaban haciendo apuestas sobre la 
boda y cogi, agradecido, el hielo que Shawn le trajo.
Se qued mirando al pao sanguinolento, aturdido y furioso.
Esta mujer ha conseguido lo que nadie ha hecho en treinta y un aos. Me ha roto la puetera nariz.

CAPTULO 20
No pienso ir tras ella, persiguindola como un cachorro.
Shawn segua friendo pescado y patatas mientras Aidan se aplicaba hielo sobre la magullada nariz en la cocina.
Ya lo has dicho diez o doce veces en los ltimos veinte minutos.
Bueno, no lo voy a hacer.
Vale, comprtate como un idiota, terco como una mula.
No te metas conmigo. Aidan baj la bolsa de hielo. Que te puedo devolver el golpe.
Es lo que has hecho tantas veces que no las puedo ni contar. Pero no por eso eres menos idiota.
Por qu soy un idiota? Ella es la que ha venido con aire arrogante, adems en la hora punta, buscando bronca, fastidindome, chinchndome y rompindome la puetera 
nariz.
Eso es lo que te ha molestado, verdad? Shawn verti los trozos dorados de pescado y raciones de patatas fritas en los platos, aadi otra de ensalada de col y 
los adorn con un poco de perejil. Que despus de todos estos aos y todas las buenas peleas, ha sido una mujer con la mitad de tu tamao la que ha logrado la hazaa.
Fue un puetazo con suerte. farfull Aidan al ver que su orgullo haba sido herido de la misma manera que su nariz.
Ms bien es un golpe indeseado a traicin. corrigi Shawn. Y t eres el indeseable. aadi al salir por la puerta de vaivn con los pedidos.
Y despus hablan de la lealtad familiar. contrariado, Aidan se levant para buscar una aspirina en los armarios. La cara le dola como una perra en celo.
En otras circunstancias hubiera admirado a Jude por su despliegue de mal genio y su puntera. Sin embargo, por el momento no poda sentirse as.
Le haba herido: el rostro, el orgullo y el corazn. Una mujer nunca le haba roto el corazn antes, y no saba qu diablos hacer. Haba llegado a comprender, al 
menos en parte, que en la noche del ceili haba metido la pata. No obstante, se haba sentido tan firme, tan seguro de s mismo, que haba arreglado todo eso la 
noche anterior.
Romanticismo y provocacin, perseverancia y persuasin. Qu ms quera la desgraciada, que se condenara al infierno una y otra vez? Estaban hechos el uno para el 
otro, cualquiera poda vedo.
Cualquiera, al parecer, menos la misma Jude Frances Murray.
Cmo era posible que no lo deseara cuando l la deseaba tanto que apenas poda respirar? Cmo es que no poda ver la vida que tendran juntos, cuando l la poda 
ver tan claro como el agua?
Todo tena que ver con ese primer matrimonio suyo, pens amargamente. Bueno. l lo haba superado, porqu no poda ella?
Simplemente est siendo terca. le comunic a Shawn cuando su hermano entr.
Entonces tal para cual.
Perseguir lo que sabes que est bien no es ser terco.
Shawn agit la cabeza y comenz a preparar los emparedados que se necesitaban en el pub. El sitio era un manicomio, reflexion, con gente que se quedaba mucho ms 
de lo habitual y otros que llegaban al enterarse de la situacin. Les haban pedido a Michael O'Toole y Kathy Duffy que echaran una mano en la barra, y Brenna estaba 
de camino. No crea que Aidan estuviera de humor para servir pintas y dar conversacin un rato ms.
No, supongo que no. replic tras un momento. Pero hay maneras y maneras de tratar a las mujeres.
Anda que sabes t mucho de mujeres.
Apuesto que ms que t, ya que ninguna ha llegado a arrearme un puetazo en la cara.
Ni a m tampoco hasta ahora. incluso medio congelada por el hielo, la nariz le lata como un tambor. No es la reaccin que espera un hombre cuando le pide a una 
mujer que se case con l.
Yo dira que no es la peticin, sino la forma de pedido.
De cuntas formas se pide? inquiri Aidan. Y por qu es esto mi culpa, me gustara saberlo?
Porque es lamentablemente evidente que te quiere, y necesita amor a cambio. As que, si no la hubieras pifiado, no te habra dicho que no y no te hubiera roto la 
nariz.
Mientras Aidan le miraba boquiabierto, Shawn sali con grandes zancadas para entregar el siguiente pedido. Empez a levantarse y a seguirle, pero despus consider 
que ya se haban propagado sus asuntos personales bastante en el pub y en el pueblo ese da. Por lo tanto, se puso a caminar de un lado para otro con impaciencia, 
y esper a que Shawn regresara.
Esta vez traa platos vacos y los coloc en el fregadero.
Por qu no eres til y friegas los platos? Me estn pidiendo ms patatas fritas y pescado.
Quizs met la pata la primera vez. comenz a decir Aidan. Lo reconozco. Hasta lo habl con Darcy.
Darcy? lo nico que pudo hacer Shawn fue poner los ojos en blanco. Ahora puedo decir, sin lugar a dudas, que eres un idiota.
Es amiga de Jude, y una mujer.
Sin una pizca de romanticismo en el cuerpo. Olvdate de los platos. Ya me encargar yo ms tarde. continu rebozando el pescado en harina. Sintate y dime cmo 
manejaste el tema.
No estaba acostumbrado a que su hermano menor le diera rdenes y no estaba seguro de cmo se lo tomara. Sin embargo, era un hombre desesperado, dispuesto a tomar 
medidas desesperadas.
En qu momento?
Las veces que fueran, empezando con la primera. Shawn ech el pescado y las patatas en el aceite y comenz a preparar una nueva tanda de ensalada de repollo.
Escuch sin decir palabra mientras trabajaba. Cuando termin el pedido, antes de que su hermano terminara de hablar, alz un dedo, sorprendiendo a Aidan hasta hacerle 
callar, y volvi a salir para servido.
Ahora bien. cuando regres, se sent, dobl los brazos sobre la mesa y le lanz una mirada imparcial a Aidan. Me voy a tomar diez minutos para decirte lo que 
pienso. Aunque primero tengo una pregunta. Cuando le decas lo que queras, cmo sera, y lo que se debera hacer, por casualidad le mencionaste que la amas?
Claro que lo hice. no lo haba hecho? Aidan cambi de posicin en la silla y movi el hombro. Ella sabe que la quiero. Un hombre no le pide a una mujer que sea 
su esposa a no ser que la quiera.
La primera vez descartada, Aidan, no se lo pediste para nada, sino que se lo dijiste, yeso es una cosa completamente diferente. Adems, segn lo que tengo entendido, 
el que se lo pidi antes no la quera, si no no hubiera incumplido sus votos antes de que se acabara el ao. Desde luego, ella no tendra motivo alguno para creer 
que la amaba, verdad?
No, pero...
Se lo dijiste o no?
Quizs no se lo dijera. No es tan fcil soltar una cosa as.
Por qu?
No lo es. mascull Aidan. Y no soy un puetero yanqui que la dejara as. Soy un irlands que cumple con su palabra, un catlico que piensa en el matrimonio como 
un sacramento.
Oh, bien, entonces eso la convencer. Si se casa contigo, ser porque tu honor y tu religin harn que ests con ella.
Eso no es lo que pretenda decir. la cabeza empezaba a darle vueltas. Slo estoy diciendo que debera confiar en m, que no le voy a hacer dao como se lo han 
hecho.
Mejor me lo pones, Aidan, ella confa en que la ames como jams ha sido amada.
Aidan abri la boca y volvi a cerrarla.
Cundo te volviste tan listo?
Llevo casi treinta aos observando a la gente y evitando la situacin en la que ests metido ahora. No creo que sea una mujer que haya recibido amor y respeto equitativamente. 
Y lo necesita.
Siento ambas cosas por ella.
Lo s. Shawn compadeci a su hermano y le dio un apretujn en el brazo. Pero ella no. Es hora de que te humilles. Eso es lo ms difcil para ti, lo s. Ella tambin 
lo sabr.
Ests diciendo que tengo que arrastrarme a sus pies.
Ahora Shawn esboz una sonrisa.
Tus rodillas lo soportarn.
Supongo que s. No puede ser ms doloroso que una nariz rota.
La quieres?
Ms que a nada en el mundo.
Si no se lo dices as, si no le entregas tu corazn, Aidan, si no se lo demuestras ni le das tiempo para que confe en lo que ve en ti, nunca la tendrs.
Puede que vuelva a rechazarme.
Quizs. Shawn se levant, pos una mano sobre el hombro de Aidan. Es un riesgo. No recuerdo que nunca hayas tenido miedo de asumir un riesgo.
Pues entonces debo decirte que sta es la primera vez. Aidan extendi la mano y la coloc en la de su hermano. Estoy aterrorizado. con el estmago algo encogido, 
se puso de pie. Me dar una vuelta, si puedes arreglrtelas aqu. Quiero aclararme antes de ira verla. y se toc la nariz con cautela. Est mal?
Oh! contest Shawn alegremente. Est mal. Y empeorar.


La mano le dola como mil demonios. Si no hubiera estado tan ocupada maldicindole, se hubiera preocupado por si se le haba roto algo. Sin embargo, como an poda 
cerrar la mano en un puo, supona que slo estaba magullada por haber arremetido contra el bloque de cemento disfrazado que era la cabeza de Aidan Gallagher.
Lo primero que hizo fue coger el telfono y cambiar su reserva de vuelo. Se iba al da siguiente.
No era porque Aidan la estuviera echando, oh, no, claro que no. Slo quera irse a Chicago para arreglar lo que tuviera que arreglar rpida, eficiente y personalmente 
antes de regresar.
Despus se instalara en la casa de campo de Faerie Hill y llevara una larga y feliz vida haciendo lo que eligiera. Y la nica persona que no figuraba en esa lista 
de opciones era Aidan Gallagher. Llam a Mollie y se encarg de que cuidara de Finn.
Ya echndole de menos y con un gran sentimiento de culpabilidad por dejarle atrs, le cogi y le abraz.
Te lo pasars genial en casa de los O'Toole. Ya vers. Y estar de vuelta antes de que te enteres. Te traer un regalo. le dio un beso en la nariz.
Puesto que no estaba de humor para trabajar, subi a la planta de arriba para hacer las maletas.
No necesitara mucho. Aunque el traslado le llevara una semana o dos, tena ropa en Chicago. Se las arreglara con el equipaje de mano y su porttil, y se sentira 
muy cosmopolita.
Una vez que estuviera en el avin, se reclinara en su asiento con una copa de champaa para celebrado y hara una lista de todo lo que tena que hacer.
Convencera a su abuela para que se volviera con ella a pasar el resto del verano. Incluso intentara convencer a sus padres de que deberan visitarla, para que 
vieran que estaba instalada y feliz.
Todo lo dems eran cosas prcticas. Vender el coche, los muebles, enviar por barco las pocas posesiones que le encantaban. Le sorprenda qu poco de lo que haba 
coleccionado en los ltimos aos realmente le gustaba.
Cerrar cuentas bancarias, reflexion al depositar su equipaje de mano al lado de la puerta del armario. Terminar el papeleo. Arreglar el cambio permanente de direccin. 
Una semana, calcul. A lo sumo, diez das y ya estara terminado.
La venta del apartamento se podra finalizar por correspondencia y por telfono.
Ya estaba todo solucionado, medit. Llevara a Finn y las llaves a la casa de Mollie por la maana, luego conducira hasta Dubln. Mir a su alrededor y se pregunt 
lo que hara hasta el da siguiente por la maana.
Por ahora, trabajara en el jardn para dejado impecable, sin un solo hierbajo o una marchita. Ms tarde, ira a visitar a Maude, una vez ms, para hacerle saber 
que se iba unos das.
Satisfecha con la idea, Jude recogi los utensilios de jardinera y los guantes, se coloc el sombrero y sali fuera a trabajar.


Aidan no haba pretendido pasear por la tumba de Maude, pero sola seguir sus impulsos. Cuando los pies le llevaron hasta all se puso a deambular, esperando encontrar 
la inspiracin, o al menos algo de compasin por su situacin.
Se agach para deslizar los dedos por las flores que Jude haba dejado all.
Viene a menudo a verla. Tiene un clido corazn y generoso tambin. Espero que sea lo bastante clido, lo bastante generoso, para dejarme un poco a m. Es de su 
sangre. aadi. y aunque no la conoc de joven, he odo historias de que tena un mal genio y una cabeza terca, con mis debidos respetos. Veo que Jude ha salido 
a usted, y tengo que admirada por ello. Voy a veda ahora y a pedrselo otra vez.
Entonces no cometas el mismo error que yo. Aidan levant la mirada y vio los intensos ojos verdes. Se enderez lentamente.
Entonces tambin eres real.
Tan real como el da. le asegur Carrick. Te ha rechazado dos veces. Si lo vuelve a hacer otra vez, no me servirs de nada y habr perdido el tiempo.
No le voy a pedir que lo haga por ti.
De todas formas, slo me queda una posibilidad. As que ndate con cuidado, Gallagher. No puedo lanzar un hechizo aqu. Est prohibido, incluso para m. Sin embargo, 
tengo que darte un consejo.
Ya me han dado varios hoy, gracias.
Pues escucha ste tambin. El amor, aunque se prometa, no es suficiente.
Contrariado, Aidan se pas una mano por el pelo.
Entonces qu demonios lo es?
Carrick sonri.
Es una palabra que an se me atraganta un poco. Se llama compromiso. Vete ahora que est embelesada con sus flores. Puede que juegues con ventaja. la sonrisa se 
le extendi de oreja a oreja. Por el aspecto que tienes ahora mismo, necesitars toda la ayuda que te den.
Muchas gracias. mascull Aidan, incluso cuando su visitante se esfum en un halo plateado en el aire.
Con los hombros encorvados, empez a caminar hacia la casa de campo.
Mi propio hermano dicindome que tengo la cabeza de una mula. Prncipes socarrones insultndome. Mujeres pegndome un puetazo en la cara. Cunto ms voy a tener 
que tragar en un puetero da?
Mientras hablaba, el cielo se encapot y los truenos retumbaron amenazando tormenta.
Oh, venga, adelante. Aidan levant la mirada con cara de pocos amigos. Sacude los puos. Es mi vida la que me juego.
Meti las manos en los bolsillos con mpetu e intent olvidar que la cara le molestaba como un terrible dolor de muelas.
Se dirigi hada la parte trasera, estaba a punto de llamar a la puerta de la cocina cuando se acord de que Carrick le haba dicho que estaba con sus flores. Al 
ver que no se encontraba all con las flores, pens que haba ido a la parte delantera.
Respirando despacio para calmar los nervios, rode la casa.
Estaba cantando. En todo el tiempo que la conoca, nunca la haba escuchado cantar. Y aunque haba asegurado que lo haca slo cuando se pona nerviosa, no crea 
que fuera eso lo que la haca cantar.
Le cantaba a sus flores yeso le conmovi. Tena una voz dulce y vacilante que transmita la falta de confianza en ella misma, incluso cuando crea que nadie la escuchaba.
Estaba preciosa, arrodillada junto a sus flores, entonando una cancin sobre la soledad en una sala de baile, con su ridculo sombrero de paja ladeado sobre el rostro 
y el cachorro durmiendo, hecho un ovillo, en el camino a sus espaldas.
No pareci darse cuenta de las oscuras nubes encapotadas, la amenaza de tormentas retumbando. Ella era un punto firme y luminoso en medio de un pequeo mundo mgico, 
y si no la hubiera amado, se hubiera enamorado en ese mismo instante. No obstante, no saba explicar el motivo de ello.
Sencillamente, su corazn le perteneca a ella. Saba que avanzar sin nada que lo protegiera, era el mayor riesgo al que un hombre poda enfrentarse.
Avanz hacia delante y pronunci su nombre. La cabeza de Jude gir rpidamente y su mirada se encontr con la de l. Lamentaba que esa mirada dulce y feliz hubiera 
desaparecido de su cara, dando paso a una expresin fra y dura. Pero no era algo inesperado.
No tengo nada que hablar contigo.
Lo s.
Finn se despert y con un ladrido jovial sali corriendo a saludarle. Eso era lo que haba esperado de ella, se dio cuenta. Que siempre estara contenta de verle, 
que ira a su encuentro, con ganas de recibir su atencin.
Casi no era de extraar, pens Aidan, que ella le hubiese dado una patada cuando la haba tratado prcticamente como a un cachorro.
Tengo unas cuantas cosas que decirte. La primera es que lo siento.
Eso la pill desprevenida, aunque no lo suficiente como para ablandarla. Puede que le hubiese llevado aos aprender a mostrar su carcter, pero ahora saba hacerlo.
Bien. Entonces yo me disculpar por haberte pegado.
Tena la nariz hinchada y la zona morada ya se le iba extendiendo por debajo de los ojos. De verdad le haba hecho eso? El hecho le pareci a Jude horrible y vergonzosamente 
emocionante.
Me rompiste la nariz.
S? primero la impresin la embarg, y dio un paso hacia l, pero se contuvo. Bueno, te lo merecas.
S, me lo mereca. intent sonrer. Sers la comidilla del pueblo durante aos.
Puesto que hall un lugar oscuro en su interior que la haca sentir placer por eso, Jude habl con remilgo:
Estoy segura de que todos encontrarn algo ms interesante de que hablar pronto. Bien, si eso es todo, tendrs que disculparme. Tengo que acabar esto y encargarme 
de otra serie de cosas antes de irme maana.
Irte? en ese instante reconoci el pnico cuando le agarr la garganta. Adnde te vas?
Vuelvo a Chicago por la maana.
Jude... empez a avanzar hacia ella, se detuvo en seco, al advertir la chispa de ira en su mirada. Quera arrodillarse, pedir y rogar, se imaginaba que lo hara 
antes de terminar. Lo has decidido?
S. Ya me he encargado de todo.
Aidan se dio la vuelta para prepararse ante lo que se avecinaba. Ote las colinas, el pueblo y el mar. Hogar.
Me podras decir si te vas por m o porque lo deseas?
Es lo que deseo. Slo estoy...
Entonces, de acuerdo. Shawn le haba dicho que le humillara, y desde luego as se senta. Volvi a girarse, fue lentamente hacia ella.Tengo cosas que decir, 
cosas que contarte. Slo te pido que me escuches.
Te escucho.
Estoy en ello. dijo entre dientes. Le podras dar una oportunidad a un hombre cuando est cambiando su vida delante de ti. Te estoy pidiendo otra oportunidad, 
aunque no me la merezca. Te pido que te olvides de cmo me expres en las dos ocasiones anteriores y que escuches cmo me vaya expresar ahora. Eres una mujer fuerte. 
Eso es algo que ests descubriendo ahora, pero no eres de piedra. Por lo tanto, te pido que dejes a un lado tu enfado por un momento para que puedas ver...
Cuando la voz se le fue apagando, con aspecto perplejo y nervioso, ella slo mene la cabeza.
No s de lo que ests hablando. He aceptado tus disculpas y t has aceptado las mas.
Jude. le agarr el brazo y se lo apret con bastante fuerza como para que los ojos de ella se abrieran ante la sorpresa. No s cmo hacer esto. Estoy hecho un 
manojo de nervios. Antes nunca haba importado, no lo ves? Tengo palabras. Miles de palabras, pero no s cules usar contigo porque mi vida est en juego.
Le haba hecho dao, se dio cuenta Jude. No slo fsicamente. Haba abofeteado su ego, le haba humillado delante de sus amigos y su familia. Y todava le peda 
disculpas. Ahora parte de ella empezaba a ablandarse.
Ya lo has dicho, Aidan. Lo apartaremos, tal como has dicho, y olvidaremos que ha pasado.
Nunca lo he dicho, y se es el problema. de nuevo la mirada de Aidan reflejaba furia, y su voz tambin. En lo alto, los truenos estallaban como bolas de plomo. 
Las palabras tienen magia. Hechizos y maldiciones. Algunas, las mejores, cuna vez pronunciarlas cambian todo. Por lo tanto, no las he dicho, esperando, de forma 
cobarde, que t cambiaras primero y luego yo slo tener que ocuparme de ti. Eso tambin lo siento. S que quiero cuidarte. extendi una mano hacia su mejilla. 
No lo puedo evitar. Te quiero dar cosas y ensearte lugares y verte feliz.
Eres un hombre amable, Aidan. empez a decir.
No tiene nada que ver con la amabilidad. Te quiero, Jude.
Aidan vio cmo la mirada de ella se transform, y el hecho de que reflejara sorpresa y recelo le demostr hasta qu punto se haba equivocado. No le quedaba otra 
alternativa que desnudar su corazn. Estoy perdidamente enamorado de ti. Creo que lo he estado desde el momento en que te vi, quizs de alguna manera incluso antes 
de conocerte. T eres lo que busco. Nunca ha habido nadie antes, ni habr nadie despus.
Jude sinti una necesidad imperiosa de sentarse, pero slo quedaba el suelo, y pareca demasiado lejano.
No estoy segura... No lo s. Oh, Dios!
No te meter prisa como lo hice antes. Te dar todo el tiempo que necesites. Slo te pido que me des la oportunidad. Arreglar las cosas aqu y despus me ir a 
Chicago. Puedo abrir un pub all. Ella tuvo que agarrarse la cabeza para asegurarse de que segua encima de los hombros.
Qu?
Si necesitas estar all, est bien.
Chicago? ya le daba igual la cabeza. Le daba igual todo menos el hombre que le aferraba la mano y le miraba a los ojos como si todo lo que quisiera en el mundo 
estuviera concentrado ah. Te iras de Ardmore y vendras a Chicago?
Ira a cualquier parte por estar contigo.
Necesito un momento. apart la mano para dirigirse a la verja y apoyarse sobre ella mientras recobraba el aliento.
l la amaba. Y por ello, renunciara a su hogar, a su legado, a su pas para seguida. No le estaba pidiendo que fuera lo que l quera, lo que l esperaba. Porque 
tal como ella era, bastaba.
Y an ms. l le estaba ofreciendo ser lo que ella deseara. Lo que esperaba.
Un milagro.
No, no, no quera considerar que amar y ser amada a cambio, con la misma fuerza, intensidad y desesperacin, fuese un milagro. Se merecan el uno al otro, y la vida 
que tendran juntos.
Por lo tanto, lo considerara como justo. Desde luego, Jude Murray s que se haba encontrado a s misma. Y mucho ms.
El corazn de Jude permaneca firme cuando se dio la vuelta. Firme, tranquilo y calmado. Aidan no saba cmo interpretar la pequea sonrisa en su cara.
Dijiste que necesitabas una esposa.
Y la necesito, con tal de que seas t. Esperar todo el tiempo que necesites.
Un ao? arque las cejas. Cinco, diez?
Los nudos en el estmago se le retorcan como serpientes.
Bueno, espero que te pueda convencer antes.
Los sueos implicaban riesgos, pens Jude. Y valor. Su sueo ms anhelado estaba ah, esperando su respuesta.
Dime otra vez que me quieres.
Con todo mi corazn, con todo lo que soy y ser, te quiero, Jude Frances.
Eso es muy persuasivo. sin apartar la mirada, volvi a dirigirse hacia el camino del jardn. Cuando me di cuenta de que te atraa, pens que tendra una aventura 
algo ardiente, loca y osada. Nunca haba tenido una, y aqu estaba este irlands grande y guapetn, ms que dispuesto a colaborar. No era eso lo que queras tambin?
S... eso crea. el pnico le sobrevino. Maldita sea, no es suficiente.
Eso es oportuno porque el problema era... es... se corrigi que no estoy hecha para aventuras locas, no a largo plazo. As que, incluso antes de esa primera noche, 
cuando me subiste en brazos, estaba enamorada de ti.
A ghra. pero cuando l fue a alcanzada, ella sacudi la cabeza y retrocedi.
No, hay ms. Me vuelvo a Chicago, no para irme, sino para vender mi apartamento, y arreglar mis asuntos para que pueda vivir aqu permanentemente. No era por ti, 
no es por ti por lo que he elegido hacer esto. Es por m. Quiero escribir. Estoy escribiendo. se corrigi. Un libro.
 Un libro? todo el rostro se le ilumin, con un orgullo que la sorprendi. Y eso lo sell todo. Es maravilloso. Oh, es para lo que ests hecha.
Cmo lo sabes?
Porque slo con decido te hace feliz. Se ve y la forma en que cuentas las historias es maravillosa. Te lo dije antes.
S. dijo en voz baja. S que me lo dijiste. Me lo dijiste antes de que yo pudiera decirlo.
Me alegro tanto por ti.
Siempre he querido hacerlo, pero no tena el valor ni siquiera de plantermelo. Ahora s. ahora comprenda que tena el valor para cualquier cosa. Para todo. 
Quiero escribir, y se me va a dar bien. Quiero escribir aqu. Ahora ste es mi lugar. Este es mi hogar.
No te ibas?
No por mucho tiempo, aunque estaba decidida a no volver a ti. He encontrado mi sitio aqu. Mi sitio, Aidan. Tena que ser mo primero. Y he encontrado una meta. 
Eso tambin tena que ser mo.
Lo entiendo. extendi la mano, tocando slo las puntas de su cabello. Lo entiendo porque yo era igual. Puedes aceptar que eso lo s y que quiero todo eso para 
ti, y tambin quiero el resto?
Puedo aceptar que he encontrado mi sitio, mi meta y que ahora te he encontrado a ti. Por lo tanto, volver a por ti. Y se me va a dar todo bien, muy bien. en esta 
ocasin ella tendi la mano y tom la de l. Me has dado las palabras, Aidan, y la magia de ellas. Te las devolver. Porque lo que comencemos aqu, hoy, lo comenzaremos 
partiendo de cero.
Se detuvo, esperando los temores y las dudas, pero todo lo que la embargaba era alegra.
Nunca hubo alguien antes. dijo en voz baja. Aunque quera que lo hubiese, intent convertirme en alguien para que lo hubiese, porque tema estar sola. Ahora he 
aprendido a estado, y a confiar en m, a gustarme. No voy a llegar hasta ti dbil, maleable y dispuesta a hacer todo lo que me digan para no causar problemas.
Con el corazn alegre, se toc ligeramente la nariz magullada.
Creo que he recibido esa parte, cario.
Jude se ri, no se arrepenta en absoluto.
Una vez que te tome, no habr nadie ms despus extendi la otra mano. Para siempre, Aidan, o nunca.
Para siempre. Aidan asi sus manos, acercando primero una y luego la otra a sus labios, despus, respirando hondo, se arrodill a sus pies.
Qu ests haciendo?
Lo estoy haciendo como es debido, por fin. Aqu no hay orgullo. le respondi y el corazn le afloraba a los ojos. No tengo una bolsa de joyas recogidas del sol 
para derramar a tus pies. Slo tengo esto.
Meti la mano en el bolsillo para sacar un anillo. El aro era delgado y viejo. El pequeo diamante en el centro atrap un rayo de luz extraviado y brill entre ellos, 
una promesa cumplida una vez, esperando ser entregada y volverse  cumplir.
Fue de la madre de mi madre, y la piedra es pequea, la montura sencilla. Pero ha durado. Te pido que lo aceptes y me aceptes a m, porque el amor que siento por 
ti es inconmensurable. S ma, Jude, como yo soy tuyo. Construye una vida conmigo partiendo de cero. Cualquiera que sea esa vida, dondequiera que sea, es nuestra.
Jude se prometi a s misma que no llorara.
En un momento as quera tener los ojos despejados. El hombre al que amaba estaba arrodillndose a sus pies, y ofrecindole... todo.
Y se arrodill junto a l.
Aceptar el anillo y te aceptar a ti y os guardar como un tesoro. Te pertenecer, Aidan, tal como t me perteneces. tendi la mano para que l pudiera colocarle 
el anillo, una promesa, en forma de crculo, para el corazn. Y la vida que construiremos empieza ahora.
Mientras deslizaba el anillo en su dedo, las nubes se apartaron de inmediato y el sol verti una luz tan brillante como las joyas.
Y arrodillados all, entre las flores, no se percataron de la figura observndoles desde la ventana, ni la nostalgia con que los miraba.
Se alcanzaron. Sus labios se encontraron. Y al sentir el dolor punzante de nuevo, Aidan inhal hondo.
Ay! Me duele.
Jude se apart, procurando no rerse mientras le acariciaba la mejilla.
Vamos dentro, te pondremos hielo.
Tengo una mejor cura que eso. se levant y la alz en sus brazos. Simplemente ten un poco de cuidado y estaremos bien.
Ests seguro de que est rota?
La mir de soslayo.
Pues, como sucede que est pegada a mi cara, estoy seguro. Y no hay ninguna necesidad de que ests tan contenta. le plant un beso en la frente al detenerse en 
la puerta delantera. Y estoy pensando que ste puede ser el momento de recordarte, Jude Frances, que me debes doscientas libras.
Y yo estoy pensando que t vas a hacer que merezca la pena.
Alz la mano, observ cmo reluca el pequeo diamante a la luz del sol. Y despus, tendindola, avanzando, abri la puerta ella misma.

FIN
